Héroe

Estábamos en primer año, el 89, en clases de ayudantía de computación. El ayudante llevaba más de media clase escribiendo un programa en el pizarrón, cero interacción con el público, así que entre bostezos y aburrimiento se empezaron a oír algunas risas de desesperación. De pronto se ven y escuchan las dos líneas que ponían fin al programa y el ayudante se vuelve hacia los alumnos. Había dos pizarras y tres cuartas partes estaban llenas con un algoritmo que no recuerdo y que probablemente tampoco entendí en aquel momento.

Para mala suerte del ayudante, en el momento que se da la vuelta, se le escapa una risa a nuestro insigne compañero Rodrigo "sotito" Soto. Con ojos de desdén el ayudante desafía a Rodrigo para que explique de qué se trata el programa. Rodrigo, con esa mirada que indicaba que se había puesto a operar la batería de procesadores cuánticos que tenía dentro de su cabeza, le dice que cree que el programa resuelve "X", pero no está seguro, porque tiene un loop no resuelto y en definitiva estaba malo. El ayudante, con una sonrisa irónica, le dice a Rodrigo que si está malo, que le indique en qué línea y le ofrece tiza y borrador. En ese momento se podía sentir el vuelo de una mosca en la cancha de futbolito y el sonido de las piezas de ajedrez en la Chacra.

Se levanta Rodrigo del asiento, camina tímido hacia donde estaba el ayudante pero con convicción y en un acto de dramatismo, recibe la tiza, lo deja con el borrador en la mano, se acerca a la pizarra y traza una línea vertical al final del programa para separarlo del cuarto de pizarra que quedaba vacío. Entonces se puso a escribir la solución desde el principio. Al cabo de un minuto y no más de diez líneas se vuelve y le dice al ayudante: “Creo que esto resuelve lo que quería explicar, de una manera un poco más eficiente”. En ese momento, el ayudante, con una risa entre incrédula y nerviosa, los ojos inyectados en ira, se vuelve hacia el pizarrón a revisar el programa.

Al final, ni siquiera se dio cuenta de que nos habíamos ido todos, incluido nuestro nuevo héroe Rodrigo que había dejado callado por fin al pesado de computación.


--Cristián SalazarIngeniero Civil Industrial, año de ingreso '89