Receta XIV

La robustez del Romanticismo

radica en la fuerte y melancólica conciencia del Yo:

William Wordsworth ante la tormenta poderosa,

Caspar David, ante la cumbre inaccesible,

el joven Novalis, ante la amada muerta,

en el fragor de la batalla el noble Byron.


El viejo monje zen se sienta ante el jardín de roca,

deja volar y disiparse el yo, una tenue sonrisa en los labios,

liberado por unos instantes de todo aferramiento

no siente la angustia de la despersonalización

sino su liviandad, solo sonríe, respira suavemente.

Más tarde, cuando vuelva en su acuerdo

quizás sienta la plenitud del yo que nada entorpece,

que le muestra las cosas con transparencia,

tal y como son.


La Paz Interior