Se hace el hueco en la encimera
y se coloca la vitro. Se fija con
tornillos en la parte posterior,
a unas piezas especiales que
vienen para ello.
Para enchufar la vitrocerámica y
el horno a la misma toma,
existen unas clavijas especiales
de tres bornes planos (25A/250V).
En el borne más largo se
conectarían las dos tomas de tierra
(la del cable de la vitro y la del
horno). Los cables de fase y
neutro en sus respectivos bornes.
Se conectaría a la base y listo.
Problema: si no hemos dejado
los muebles de la cocina con el
espacio necesario para este
enchufe, el horno sobresale del
mueble. Por tanto, si no hemos
sido previsores en este aspecto,
no queda más remedio que quitar
la clavija y la toma de la pared y
hacer la conexión mediante una
regleta. Los cables superiores
son de la toma y los inferiores
del horno y vitro.
Se atornillan a la clema en sus
respectivos sitios y luego se
puede poner una tapa de plástico
para que no queden al aire.
Introducimos el horno y
comprobamos que queda
enrasado con el mueble.
Ponemos en funcionamiento
tanto el horno como la vitro.
La vitrocerámica NO hay que
sellarla con silicona.