Material elaborado y adaptado por los pastores José Luis Pereyra y Adán Alvarado. Publicado por la Secretaría de Misiones "Pies sobre los montes" del Templo Central del Ministerio La Gracia de la Asamblea de Dios Boliviana.
A menos que se indique lo contrario, todas las citas bíblicas fueron tomadas de la Version Reina-Valera revisión de 1960, © 1960 Sociedades Bíblicas Unidas. Usada con permiso.
Basado en el libro La Evangelización de John MacArthur.
Reservados todos los derechos.
El evangelismo es un instrumento del cristianismo para ganar a los hombres que están alejados de Dios y que tienen la necesidad de reconciliarse con Él. Muestra la culpabilidad del hombre y a la vez le señala su necesidad de la salvación.
Mas es necesario entender lo que es y formular una declaración clara y adecuada del mismo. Si el concepto es nublado, entonces los planes y los métodos resultaran confusos y erróneos. Toda definición del evangelismo basada en la Biblia, incluirá el concepto de un encuentro personal del pecador con Dios. El mensaje de Dios para tal persona es la verdad redentora en Cristo. El motivo es Su amor. La meta final es ganar discípulos, y estos a su vez, proclamarán a otros su fe.
Está estrechamente ligado a la naturaleza del cristianismo y este, más bien que ser un sistema de dogmas y doctrinas, es un camino de vida ligado a Jesucristo.
El verdadero evangelismo proclama a Cristo como Señor. El mundo en general no ha aceptado esta grandiosa verdad. Los hombres desean más bien ser sus propios dueños, el señor de sus propias vidas.
El éxito de la evangelización empieza con un pequeño grupo, tal vez con una sola persona, y se extiende gradual y constantemente. Lo que lo sostiene vivo en una iglesia o en la vida del creyente, es la pasión ardiente por los perdidos. El creyente que tiene esta pasión ardiente por las almas está en contacto y comunión directa con Cristo. La iglesia tenemos la gran necesidad de esta pasión ardiente por los perdidos y el fuego del Espíritu Santo en nuestras vidas para que podamos efectivamente hacer la obra de la evangelización.
Esperamos que usted sea bendecido y edificado al estudiar los principios que le presentamos en esta revista dominical; que no encuentre en el conocimiento meramente teórico sino algo que encienda su pasión por la tarea evangelística ante la urgencia de comunicar las buenas nuevas de gozo que Cristo nos ha confiado.
José Luis Pereyra L.
Licenciado en Teología y Comunicación Social
LECTURA DIARIA
Lunes – Efesios 5:16
No perdamos el tiempo.
Martes – Juan 4:35
Los campos están listos.
Miércoles – Romanos 1:16
El evangelio es el instrumento de Dios.
Jueves – 1 Corintios 2:1-2
Anunciando el testimonio de Dios con palabras sencillas.
Viernes - 1 Corintios 2:3-4
Evangelizando con poder.
Sábado – Hechos 18:1-8
Pequeños comienzos.
RESUMEN
Debemos mantener vivo el sentido de urgencia de anunciar las buenas nuevas y estar alertas de no caer en el conformismo.
TEXTO CENTRAL
“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.”
2 Timoteo 4:1-2.
LECTURA BIBLICA
Efesios 5:8-16
8. Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz
9. (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad),
10. comprobando lo que es agradable al Señor.
11. Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas;
12. porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto.
13. Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo.
14. Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo.
15. Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios,
16. aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.
COMENTARIO
Un reconocido educador cristiano les dijo a sus discípulos: “Evangelizar es como un limosnero diciéndole a otro limosnero donde conseguir pan”. Casi todo el mundo sabe que la palabra evangelio quiere decir «buenas nuevas» y cada cristiano verdadero comprende que el evangelio de Jesucristo es la mejor noticia en todo tiempo y por la eternidad.
Por supuesto que cuando alguien tiene buenas noticias, la inclinación natural es querer decirlas a todo el mundo. Cuando las noticias son especialmente buenas, nuestro impulso podría ser proclamarlas desde los tejados. Si pensamos con atención acerca del mensaje del evangelio, considerando su significado, sus implicaciones, su simplicidad, su libertad y la bendición eterna de los que lo reciben, el urgente deseo de decirlo a los otros debería ser irresistible.
1. TEMOR AL RECHAZO
Este es precisamente, el porqué, los nuevos cristianos son a menudo los evangelizadores más apasionados. Sin ningún adiestramiento o incentivo para que lo hagan, pueden ser asombrosamente eficaces llevando a otros a Cristo. No están obsesionados con las técnicas ni bloqueados por el temor al rechazo. La gloria pura y grandiosa del evangelio llena sus corazones y su visión, y quieren hablar con todo el mundo acerca del evangelio.
Desafortunadamente y con mucha frecuencia, esta pasión disminuye con el paso del tiempo. El nuevo creyente pronto se da cuenta de que no todo el mundo piensa que el evangelio son esas buenas nuevas en las que él cree. Algunos reaccionan cómo reaccionarían al hedor de la muerte (2 Corintios 2.16). Las multitudes desprecian el mensaje o se sienten ofendidas por él porque ataca el orgullo humano. Muchos simplemente aman su pecado tanto que no quieren escuchar un mensaje de redención que les llame a arrepentirse. Los encuentros reiterados con rechazadores vehementes del evangelio pueden desalentar aun al más dotado evangelizador.
2. PÉRDIDA DEL SENTIDO DE URGENCIA
Encima de esto, los cuidados de este mundo y las distracciones de la vida diaria compiten para acaparar nuestro tiempo y nuestra atención (2 Timoteo 2:4). Se da el caso que cuando el discípulo se vuelve cada vez más familiar con el evangelio, ese sentido inicial profundo de admiración y asombro se desvanece un poco (Lucas 9:62). Por supuesto que el evangelio sigue siendo buenas noticias, pero de pronto se transforman en viejas noticias, y esto hace que se pierda el sentido de urgencia. El apóstol Pablo nos da el ejemplo de permanecer atentos y a mantenernos alerta a no caer en un conformismo (2 Timoteo 2:10).
3. LA OPORTUNIDAD ES ÚNICA
Es necesario que nos estemos recordando constantemente lo completamente vital que es la tarea de evangelizar y con cuanta urgencia este mundo caído necesita del evangelio (2 Timoteo 4:1-2). La evangelización no es meramente una actividad incidental en la vida de la iglesia; es el deber más urgente que como cristianos se nos ha dado para hacer. Casi cada ejercicio espiritual que hacemos juntos como miembros del cuerpo de Cristo todavía podremos hacerlo en el cielo: alabar a Dios, disfrutar del compañerismo unos con otros, saborear la riqueza de la Palabra y celebrar la verdad juntos. Pero es ahora cuando tenemos la única oportunidad para proclamar el evangelio al perdido y ganar personas para Cristo. Seriamente necesitamos redimir el tiempo (Efesios 5.16).
1. YA FUISTE LLAMADO
Un cristiano no necesita ser llamado de forma individual o tener dones especiales para ser un heraldo de las buenas nuevas (Romanos 8:28-30); se nos manda a ser testigos de Cristo, comisionados a enseñarles a otros cómo ser discípulos (Mateo 28:19-20; Hechos 1:8). Esta es una obligación individual, no simplemente la responsabilidad colectiva de la iglesia. Ningún deber es más significativo y ninguno producirá más gratificante fruto por la eternidad (Proverbios 11:30).
2. EL CAMPO ESTÁ LISTO
Además, los campos están listos para la cosecha (Juan 4.35). La generación actual está tan madura para el mensaje del evangelio como ninguna otra en la historia. Sea cual fuere el aspecto de la cultura contemporánea que se examine, se descubrirá necesidades espirituales que claman, y personas cuyas almas están sedientas y hambrientas de la verdad. La respuesta a una hambruna espiritual tal en nuestra tierra no es la excitación artificial del sentimiento religioso, ni más activismo político, ni una campaña de mejoramiento de las relaciones públicas y con seguridad, no que los cristianos adapten su mensaje a la cosmovisión secular predominante.
3. NO LO COMPLIQUEMOS, ES SIMPLE
El evangelio puro, debe ser proclamado con claridad, poder, sin artificios, en toda su poderosa simplicidad. El evangelio es el instrumento de Dios para la salvación de los pecadores (Romanos 1.16). La clave para la evangelización bíblica no es estrategia o técnica; ni primordialmente asunto de estilo, metodología, o programa y pragmática. La primera y preeminente preocupación en todos nuestros esfuerzos evangelísticos debe ser el evangelio.
1. EL APOSTOL PABLO COMO EJEMPLO
El apóstol Pablo fue enfático en repudiar la ingeniosidad, los artificios, la elocuencia, la complejidad filosófica y la manipulación psicológica como herramientas del ministerio del evangelio (1 Corintios 2:1-2).
Lo que es particularmente interesante acerca de la determinación de Pablo de tener el solo propósito de predicar el evangelio no diluido es su admisión inmediata de que luchaba con los mismos sentimientos de aprensión e intimidación que todos nosotros experimentamos ante nuestro deber de proclamar el evangelio. Al reflexionar sobre su temprano ministerio en Corinto, Pablo lo caracterizó de esta manera: «Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor» (1 Corintios 2.3).
2. COMIENZOS PEQUEÑOS
El ministerio de Pablo entre ellos fue «con demostración del Espíritu y de poder» (1 Corintios 2.4), no por cualquier técnica o capacidad personal innata en él sino simplemente desató el evangelio en Corinto y las almas se salvaron. Fueron solo un puñado al principio y se vieron en medio de feroz oposición (Hechos 18.1–8). Pero a partir de estos comienzos pequeños se fundó una iglesia y el evangelio se propagó aún más allá.
3. EL ÉXITO DE LA EVANGELIZACIÓN
Eso es lo que queremos decir por «evangelización bíblica». Su éxito no se mide por resultados numéricos inmediatos. No tiene que ser reelaborado o completamente rediseñado si a primera vista parece que no funciona. Permanece enfocado en la cruz y el mensaje de redención, no diluido por los intereses pragmáticos o mundanos (2 Corintios 4:5-6). No está nunca obsesionado con preguntas como cuántas personas podrían responder, qué podemos hacer para que nuestro mensaje sea más atrayente o cómo podríamos enmarcar el evangelio de forma diferente a fin de minimizar el vituperio de la cruz (2 Corintios 4:2). En lugar de eso, está preocupado de la verdad, claridad, exactitud bíblica y (sobre todo) de Cristo. Su mensaje es acerca de Él y lo que ha hecho para redimir a los pecadores; no acerca de las necesidades sentimentales de las personas heridas o de lo que deberían hacer para merecer la bendición de Dios.
Mantener la predicación clara y precisa, como se debe es la clave para la evangelización bíblica. Los fundamentos bíblicos de la evangelización nos demostrarán la insensatez de intentar ganar el mundo para Cristo con métodos mundanos.
En el transcurrir de las siguientes lecciones, esperamos que no encuentre en él conocimiento meramente teórico sino algo que encienda su pasión por la tarea evangelística ante la urgencia de comunicar las buenas nuevas de gozo que Cristo nos ha confiado.
LECTURA DIARIA
Lunes – Marcos 10:28.
La evangelización exige abnegación.
Martes – Mateo 11:29-30.
El evangelio, no es una carga pesada como la ley.
Miércoles – 4:1-20.
Es necesario conocer el terreno donde se siembra.
Jueves – Marcos 4:26-29.
El poder del evangelio está en la obra del Espíritu Santo.
Viernes – 1 Corintios 3:6.
Dios da el crecimiento.
Sábado – Marcos 4:8.
Nada puede sofocar el evangelio en esta clase de corazones.
RESUMEN
El poder del evangelio está en el obrar del Espíritu, no en el estilo del sembrador. Es el Espíritu de Dios quien resucita las almas de muerte a vida, no los métodos o las técnicas del mensajero.
TEXTO CENTRAL
“Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.”
2 Timoteo 2:19
LECTURA BIBLICA
Marcos 4:1-9
1. Otra vez comenzó Jesús a enseñar junto al mar, y se reunió alrededor de él mucha gente, tanto que, entrando en una barca, se sentó en ella en el mar; y toda la gente estaba en tierra junto al mar.
2. Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina:
3. Oíd: He aquí, el sembrador salió a sembrar;
4. y al sembrar, aconteció que una parte cayó junto al camino, y vinieron las aves del cielo y la comieron.
5. Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra.
6. Pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.
7. Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto.
8. Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.
9. Entonces les dijo: El que tiene oídos para oír, oiga
COMENTARIO
Los discípulos estaban confundidos. Habían dejado sus casas, sus tierras, sus parientes y sus amigos (Marcos 10.28); habían dejado sus vidas pasadas para seguir a Jesús, y creían que era el Mesías largamente esperado y suponían que otros israelitas harían sacrificios similares y creerían también en Jesús. En vez de una conversión nacional, los discípulos encontraron tremenda animosidad. Los líderes judíos odiaban a Jesús y a sus enseñanzas, mientras muchos de las multitudes solo estaban interesados en señales y milagros. Pocos se arrepentían y la duda estaba comenzando a apoderarse de los doce (Lucas 13:23).
Hay movimientos que estarían de acuerdo con las verdades de la predestinación, la elección y la depravación total, pero que también, inexplicablemente, exigen que los pastores actúen como estrellas de rock en vez de como humildes pastores.
a. La sagacidad cultural
Influenciadas por la retórica emocional de la mala teología, las personas toleran la idea de que la sagacidad cultural de un pastor determina cuán exitoso es su mensaje y cuán influyente será su iglesia. La actual metodología de crecimiento de la iglesia dice que si un evangelizador quiere «llegar a la cultura» (cualquier cosa que esto signifique), debe imitar la cultura. Pero tal enfoque es contrario al paradigma bíblico. El poder del Espíritu en el evangelio no se encuentra en el mensajero, sino en el mensaje. De modo que la motivación detrás de los buscadores compulsivos podría ser noble, pero está seriamente mal encaminada (Isaías 55:10-11; Hebreos 4:12).
b. Predicador atractivo
Cualquier esfuerzo para manipular el resultado de la evangelización cambiando el mensaje o estilizando al mensajero es un error. La idea de que más personas se arrepentirán si solo el predicador se hace más atrayente o más chistoso invariablemente dará lugar a que la iglesia sufra en carne propia un desfile ridículo de tipos que actúan como si su encanto personal pudiera llevar a las personas a Cristo.
La parábola de las tierras comienza con un agricultor. Lo que es sorprendente acerca de él es qué poco control en realidad tiene del crecimiento de los cultivos. No se usan adjetivos para describir su estilo o su habilidad, y en una subsiguiente parábola nuestro Señor describe a un sembrador que planta, regresa a casa y se va a dormir (Marcos 4:26-29).
a. El crecimiento de la semilla
Esta ignorancia no es única para este agricultor en particular, sino que es cierta de todo el que siembra. El crecimiento de la semilla es un misterio que aun el agricultor más adelantado no puede explicar. Y esta realidad es la clave para toda la parábola. Jesús explica que la semilla representa el evangelio y el agricultor representa al evangelizador (v. 26). El evangelizador esparce la semilla; es decir, explica el evangelio a las personas, y algunas de esas personas creen y reciben vida.
b. La obra del Espíritu
Cómo ocurre, es un misterio divino para el evangelizador. Una cosa es clara, sin embargo: Aunque es el medio humano, finalmente no depende de él. El poder del evangelio está en el obrar del Espíritu, no en el estilo del sembrador (Romanos 1.16; 1 Tesalonicenses 1.5; 1 Pedro 1.23). Es el Espíritu de Dios quien resucita las almas de muerte a vida, no los métodos o las técnicas del mensajero.
c. El envase no es el importante
De manera intencional Jesús resalta la falta de influencia del agricultor sobre el crecimiento de la semilla. De hecho, Jesús hace énfasis en que el agricultor, después de plantar la semilla, simplemente se fue a casa y se durmió. Esto es directamente análogo a la evangelización. Para que una persona sea salva, es el Espíritu de Dios el que tiene que atraerle y regenerar su alma (Juan 6.44; Tito 3.5). Esto es contrario de la noción de que los resultados de la evangelización pueden ser influidos por el vestuario del pastor o la clase de música que se pone antes del mensaje. Un agricultor podría llevar sus semillas en una arpillera o una bolsa de cachemira y ni lo uno ni lo otro tendría efecto alguno en el crecimiento de la semilla (2 Corintios 4:7).
d. Descansar en la soberanía de Dios
Todo lo que el agricultor puede hacer es sembrar y todo lo que el evangelizador puede hacer es proclamar. Como predicador, si pensara que la salvación de alguien está en dependencia de mi adherencia a algún aspecto sutil de la cultura, no podría dormir. Pero, por el contrario, sé que «conoce el Señor a los que son suyos» (2 Timoteo 2.19). No es una coincidencia que en el Nuevo Testamento nunca se llama a los evangelizadores como teniendo la responsabilidad por la salvación de otra persona. Más bien, habiendo proclamado el mensaje fielmente, se nos llama a descansar en la soberanía de Dios.
No solo es irrelevante el estilo del agricultor para el éxito de sus cultivos, sino que Jesús tampoco sugiere que el sembrador debería alterar su semilla para facilitar su crecimiento. La parábola de las tierras muestra seis resultados del proceso de sembrar, pero en ningún lugar se dice que los resultados dependan de la habilidad del sembrador.
La ausencia de análisis acerca de la semilla también concuerda con la evangelización. Jesús asume que los cristianos evangelizarán usando la semilla verdadera: el evangelio. Alterar el mensaje no es una opción. A los creyentes se les advierte contra manipular indebidamente el mensaje como un todo (Gálatas 1.6–9; 2 Juan 9–11).
a. La siembra en el camino
La tierra compactada del camino representa el corazón duro en el que la semilla del evangelio no penetra, quedando en la superficie para ser comida para las aves. Es un cuadro de los que, estando sujetos a la esclavitud por Satanás, no tienen ningún interés en la verdad.
Alguien podría pensar que este tipo de tierra describe los corazones de los peores, más atroces e irreligiosos pecadores imaginables. Pero en realidad, Jesús se refiere a los líderes religiosos de Israel que estaban intensa y devotamente comprometidos con la moralidad externa, la ceremonia religiosa, y las formas tradicionales de culto. Pero habiendo rechazado al Mesías, también se perdieron completamente. La única esperanza es desbaratar por la fuerza la tierra dura, como el aplastar fortificaciones de piedra a que se refiere Pablo en 2 Corintios 10.3–5.
b. La siembra en pedregales
Jesús comparó esta tierra con alguien que oye el evangelio e inmediatamente responde con alegría (Mateo 13.20). Su respuesta rápida podría conducir al evangelizador a engañarse pensando que la conversión fue genuina. Inicialmente, este «convertido» muestra un cambio dramático, al absorber y aplicar toda la verdad que le rodea. Pero semejante a la semilla que se chamusca con rapidez, la vida aparente es superficial y temporal. Porque no hay profundidad en la respuesta emotiva o egocéntrica del pecador, ningún fruto puede venir de ella.
La naturaleza verdadera de esta conversión falsa se trasluce pronto en el calor del sufrimiento, del sacrificio propio y de la persecución. Tales adversidades son demasiado para que el corazón poco profundo las resista.
c. La siembra entre espinos
Los espinos tienen correlación con «los afanes de este siglo», y esta frase aún podría ser mejor traducida como «las distracciones de la época» (Marcos 4.19). El corazón con espinos está ocupado por cualquiera de las cosas mundanas que preocupan a la cultura. Es el corazón que ama al mundo y todas las cosas que hay en el mundo, y por eso el amor de Dios no está en él (1 Juan 2.15; Santiago 4.4).
Los que intentan evangelizar acomodándose a la cultura no pueden evitar cultivar en esta clase de tierra. La semilla puede caer bastante bien, pero cuando crece, el amor al mundo expondrá lo que la profesión de fe es en realidad: Otra acción temporal y superficial de un corazón que todavía permanece cautivo al mundo.
d. La siembra en buena tierra
Puede haber corazones que rechacen la salvación, pero Jesús también describe corazones que reciben el evangelio. El ánimo llega cuando Jesús dice: «Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno» (Marcos 4.8). La buena tierra es profunda, suave, enriquecida y limpia. Ni Satanás, ni la carne, ni el mundo pueden sofocar el evangelio cuando es plantado en esta clase de corazones.
La preparación del corazón para el evangelio es la tarea del Espíritu Santo. Solo Él convence (Juan 16.8–15), regenera (Juan 3.3–8) y justifica (Gálatas 5.22–23). La obra en el corazón es del dominio de Dios (Ezequiel 36:25-27; Jeremías 31:31-33).
La verdad en esta parábola debería tener un efecto profundo en cómo vemos la evangelización. Y motivarnos a evangelizar estratégica, humilde, obediente y confiadamente.
a. Estratégicamente
La evangelización no debería dirigirse a influir en las emociones o a manipular la voluntad porque esas cosas no son solo fáciles de alcanzar, sino que no son señales seguras de conversión. Más bien, «una vida santa es la señal principal de la gracia». Una vida santa fluye de un corazón santo, el cual produce afectos santos dirigidos por el Santo. Esto es solo posible cuando la mente del pecador es persuadida a ver su pecado tal como es y al evangelio como su única solución.
b. Humildemente
En un intento por hacer el mensaje más popular y los resultados más notables, los evangelizadores muy a menudo apelan a las emociones y a la voluntad en vez de a la mente. Pero cuando el evangelio real es predicado a la mente, un mensaje que incluye los difíciles llamados al discipulado, la naturaleza radical de la conversión y la obra gloriosa de Cristo, entonces la semilla correcta es sembrada en el corazón, y los corazones divinamente preparados serán receptivos a la semilla.
c. Obedientemente
Aunque no podemos controlar los resultados, somos llamados a esparcir el mensaje. Y aun si somos rechazados por los que nos escuchan, nuestros fieles esfuerzos harán que un día seamos recompensados por el Señor. Hay cristianos falsos y evangelizadores falsos. El Señor juzgará a ambos. Pero los creyentes verdaderos son obedientes en evangelizar cada vez que tienen oportunidad, recordando que nuestra obediencia lleva a la bendición divina tanto aquí como en la vida venidera.
d. Confiadamente
Jesús les dijo que, si la semilla se esparcía, el evangelio crecería y el reino vendría. Lo que Jesús quiso decir es que el reino comenzaría pequeño, pero se haría muy grande y finalmente, las aves de las naciones descansarían a su sombra (Ezequiel 31.6). El evangelio se volvería global y lo haría mediante estos acosados discípulos. Esto es exactamente lo que ocurrió.
La evangelización es un llamado privilegiado. Hacemos lo que podemos por propagar el evangelio dondequiera que sea. Una vez hecho el trabajo, regresamos a casa y nos vamos a dormir. Si hemos trabajado duro podremos dormir bien, sabiendo, como el agricultor, que el crecimiento no depende de nosotros.
LECTURA DIARIA
Lunes – 2 Timoteo 4:3
Predicar la palabra, aunque la rechacen.
Martes – 2 Timoteo 3:17
La palabra de Dios perfecciona al hombre.
Miércoles – Lucas 19:10
Cristo vino a buscar a los perdidos.
Jueves – Juan 13:34-35
El mundo conocerá que hay amor de los unos por los otros.
Viernes – 2 Corintios 4:15
Damos gloria a Dios por medio del amor mutuo.
Sábado – Génesis 3:15
El plan de redención inicia en El Edén.
RESUMEN
La obra de la evangelización debería ser central para cualquier ministerio, no se limita al ministerio de un pastor. Todos los cristianos son llamados a ser fieles al mandato de nuestro Señor de llevar el evangelio a cada persona.
TEXTO CENTRAL
“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”
Lucas 19:10
LECTURA BIBLICA
Lucas 19:1-10
1. Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad.
2. Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico,
3. procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura.
4. Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.
5. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.
6. Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso.
7. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador.
8. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.
9. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.
10. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
COMENTARIO
La Gran Comisión es ciertamente la orden más importante dada a los cristianos. Alguna variación de ella aparece en cada uno de los cuatro Evangelios y las últimas palabras terrenales de Jesús en el libro de Hechos son otra forma de este encargo. A pesar de estas repeticiones, a menudo se pasa por algo la naturaleza radical de la orden para la evangelización global. Ya en Génesis 3 Dios indicó que enviaría a un salvador al mundo, pero Dios no dejó que los creyentes fueran por todo el mundo con ese mensaje sino hasta después de la crucifixión y resurrección. La comprensión del «por qué» de la Gran Comisión ayuda a desatar su poder.
A. LA PRUEBA DEL RECHAZO
Uno de los más sobrios y escalofriantes encargos dado a los pastores con respecto a la evangelización se encuentra en las palabras finales de Pablo a Timoteo. En 2 Timoteo, Pablo ha advertido a su discípulo y compañero en el pastorado a que esté listo para los días malos. Se lo dijo así: «Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina» (2 Timoteo 4.3). Pablo quería que Timoteo se fortaleciera para cuando experimentara el rechazo (v. 4), e incluso tuviera que enfrentar los mismos sufrimientos que tuvo que enfrentar él (v. 5).
B. UN ENCARGO SERIO
Pablo le dijo a Timoteo que la solución se encontraba en aceptar la suficiencia de las Escrituras. Solo así, puede el hombre de Dios ser «perfecto, enteramente preparado para toda buena obra» (2 Timoteo 3.17). A consecuencia de esto, Pablo tuvo un encargo severo para su recomendado: «Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra» (2 Timoteo 4.1–2a). Advierta cuán seria es esta orden. Pablo le dice: (1) ante Dios, (2) ante el Señor Jesucristo y (3) a consecuencia del juicio de los vivos y los muertos. Es difícil imaginarse cómo podría haber hecho Pablo este encargo parecer más serio de lo que es.
C. NO SOLO HAY QUE PREDICAR, HAY QUE EVANGELIZAR
Pero Pablo no había terminado. Timoteo debía no solo predicar, sino que Pablo también le escribió que debía ser «sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio» (v. 5). Timoteo podría predicar todo lo que quisiera, pero si descuidaba hacer la obra de evangelizador no estaría cumpliendo lo que Dios quería que él hiciera.
Esta verdad, que la obra de la evangelización debería ser central para cualquier ministerio, no se limita al ministerio de un pastor. Todos los cristianos son llamados a ser fieles al mandato de nuestro Señor de llevar el evangelio a cada persona. Pero es asombroso cuan a menudo la orden de evangelizar queda relegada a un segundo plano en la vida cristiana. Algunos hasta han caído en un patrón de descuidar la orden de evangelizar durante prolongados períodos de tiempo, y aun he escuchado a personas decir que la evangelización es algo simplemente a lo que Dios no las ha llamado.
A. LA EVANGELIZACION ES UNA TAREA PRIMARIA
La realidad es que la evangelización es fundamental para la misión de Cristo y de hecho es el punto central de la obra de Dios en la creación. Si una persona no logra comprender la importancia de la evangelización, pierde por completo el enfoque del ministerio de Jesús, pues «el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido» (Lucas 19.10). La evangelización no es una cosa que los cristianos son llamados a hacer; es la tarea primaria. Todas las otras tareas son intermedias.
B. LA SANTIFICACION COMO MEDIO DE EVANGELIZACIÓN
Por ejemplo, los cristianos buscan la santificación en todas las áreas de la vida a fin de que nuestro testimonio sea creíble por el mundo exterior. Cuando proclamamos las riquezas de Cristo, necesitamos poder mostrar al mundo incrédulo que personalmente apreciamos a Cristo por sobre este mundo. Nos negamos a robar, porque el complacer a Dios vale más que cualquier cosa que podríamos tomar. Nos negamos a mentir, porque confiamos en la soberanía de Dios más que en cualquier ficción que podríamos inventar. Oramos, porque sabemos que nada de valor es posible en esta vida sin la bendición de Dios. Toda nuestra santificación tiene como consecuencia hacer creíble nuestro reclamo de que Cristo tiene valor supremo.
C. LA EVANGELIZACIÓN ES PARTE DE LA OBRA DE DIOS
Cuando la evangelización es descuidada indica que hay una falta de comprensión acerca del propósito de Dios en el mundo y en el plan de salvación. Desde la creación del hombre, la creencia global siempre ha sido el plan de Dios. Pero no fue sino hasta que Jesús se levantó de la tumba que a los seguidores de Dios se les dijo que fueran por el mundo y difundieran las nuevas acerca de Él. De hecho, una de las formas más eficaces para aumentar su pasión para la evangelización es comprender cómo la evangelización encaja dentro de la obra de Dios en el mundo. Siempre ha sido su meta, pero hasta que la iglesia comenzó, Dios no le había dado a su pueblo órdenes de marchar (junto con su Espíritu) para llevar el evangelio a cada tribu, lengua y nación.
A. EL DRAMA DE LA REDENCIÓN
Desde las primeras páginas de las Escrituras, todo se enfoca hacia el drama de la redención. Dios creó a las personas sin pecado, pero ellas pecaron. El pecado trajo enemistad entre Dios y su creación, pero Génesis 3 muestra que Dios iba a reconciliar a las personas consigo mismo. Aunque Adán y Eva se escondieron de Dios, ya Dios había decretado la manera para sacar a la humanidad de su escondite a una relación correcta con Dios mismo. Esto es el protoevangelio (el evangelio dado con antelación) y revela el corazón evangelístico de Dios.
B. LA PROMESA DE UNA SIMIENTE
La promesa misma está envuelta en misterio. Dios dijo que habría una simiente, un descendiente de Adán, quien aplastaría la cabeza de Satanás (Génesis 3.15; Apocalipsis 12.9). Aunque esta simiente sería magullada por Satanás, no obstante, la esperanza se mantendría. Alguien, en algún momento, en algún lugar en el futuro, derrotaría a Satanás y restauraría la paz entre Dios y su creación.
C. EL MISTERIOSO REDENTOR
Quién exactamente sería esta persona se mantendría como un misterio. Eva al parecer pensó que era Abel o tal vez Set (Génesis 4.25). El padre de Noé pudo haber pensado que podría ser su hijo (Génesis 5.29). Este misterio se agravó por los acontecimientos de Génesis 11. Antes de Babel, era concebible para Dios enviar a este hijo de Adán al mundo para derrotar a Satanás, y todo el mundo lo conocería. Pero después de los sucesos de la Torre de Babel, Dios separó a las naciones y confundió sus lenguas. Al esparcir a las naciones por todo el mundo y al confundir sus lenguas, Dios dio a conocer dos cosas: Las naciones no podrían comunicarse con facilidad y todas ellas seguirían su propio camino (Hechos 14.16).
D. EL PROBLEMA DE LA UNIVERSALIDAD DE DIOS
Después de Génesis 11, la pregunta dejó de ser «¿quién será este redentor prometido?» y se convirtió en «¿cómo se enterarán los otros?» Los teólogos se refieren a esta última pregunta como el problema de la universalidad de Dios.
Si Yahvé es el Dios de todas las naciones, pero elige revelarse a sí mismo solo a una nación, ¿cómo llevaría esa nación las noticias de quién era el redentor a todas las demás naciones? Esta cuestión de la forma de difundir las nuevas de Yahvé es la base del mandato divino para las misiones. Las personas se preguntaban cómo el Mesías futuro se comunicaría con las personas que no hablaban su idioma, seguían sus leyes o esperaban su venida.
Para complicar el asunto aún más, Dios escogió y luego le prometió a un hombre, Abram, que él sería el principio de otra nación. Cuando el polvo de la Torre de Babel se desvaneció, ya Dios había vuelto su enfoque redentor hacia esta nación nueva que, a diferencia de las otras, no provenía de Babel, sino del pacto de Dios con Abram.
Esta futura nación tendría un propósito único en el mundo, como su pueblo, les mostraría a las otras naciones el camino de regreso a Dios (Isaías 42.6; 51.4). A través de ellos serían «benditas en ti todas las familias de la tierra» (Génesis 12.3). De modo que la evangelización fue el fundamento de la nación de Israel.
LECTURA DIARIA
Lunes – Romanos 9:5
Israel, nación escogida.
Martes – Hebreos 8:6
Cristo, mediador de un Nuevo Pacto.
Miércoles – Isaías 42:6
El pueblo de Dios es luz a las naciones.
Jueves – Éxodo 19:6
El pueblo de Dios es un reino de sacerdotes.
Viernes – Mateo 8:4
Los milagros no son el mensaje.
Sábado – 1 Corintios 1:17
Enviados a predicar.
RESUMEN
La ley era tan gloriosa que, si los israelitas la obedecían, las naciones del mundo sabrían de esto y estarían asombradas. De este modo, las naciones que siguieron su propio camino desde Babel aprenderían de Dios y su infinita sabiduría por medio del testimonio de cómo los israelitas siguieron la Torá.
TEXTO CENTRAL
“Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta.”
Deuteronomio 4:6
LECTURA BIBLICA
Deuteronomio 4:1-14
1. Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la tierra que Jehová el Dios de vuestros padres os da.
2. No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno.
3. Vuestros ojos vieron lo que hizo Jehová con motivo de Baal-peor; que a todo hombre que fue en pos de Baal-peor destruyó Jehová tu Dios de en medio de ti.
4. Mas vosotros que seguisteis a Jehová vuestro Dios, todos estáis vivos hoy.
5. Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, como Jehová mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para tomar posesión de ella.
6. Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta.
7. Porque ¿Qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo está Jehová nuestro Dios en todo cuanto le pedimos?
8. Y ¿Qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?
9. Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.
10. El día que estuviste delante de Jehová tu Dios en Horeb, cuando Jehová me dijo: Reúneme el pueblo, para que yo les haga oír mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra, y las enseñarán a sus hijos;
11. y os acercasteis y os pusisteis al pie del monte; y el monte ardía en fuego hasta en medio de los cielos con tinieblas, nube y oscuridad;
12. y habló Jehová con vosotros de en medio del fuego; oísteis la voz de sus palabras, más a excepción de oír la voz, ninguna figura visteis.
13. Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra.
14. A mí también me mandó Jehová en aquel tiempo que os enseñase los estatutos y juicios, para que los pusieseis por obra en la tierra a la cual pasáis a tomar posesión de ella.
COMENTARIO
Israel fue la nación escogida de Dios. Aunque había muchas razones para que Dios escogiera una nación; es decir, para producir al Mesías (Romanos 9.5), para ser administradores de la ley (Romanos 9.4) y para revelar un Nuevo Pacto (Hebreos 8.6), una razón sobresale en el contexto de la evangelización: Dios escogió a una nación para que se convirtiera en un faro de luz para el mundo.
Dios le habló a Israel mediante Isaías: «Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones» (Isaías 42.6). El diseño de Dios siempre ha sido que las naciones del mundo deberían escuchar acerca de su gloria y depositar su confianza en Él. Su plan para la nación de Israel era que llevaran a cabo este designio al llevar el nombre de Dios y mostrar su gloria como un testimonio para el mundo.
A. Una nación separada
El llamado de Abram no identificó quién precisamente sería el redentor prometido. En lugar de eso, esta promesa pasó a los patriarcas en Egipto. Durante su tiempo en Egipto los israelitas se convirtieron en una nación separada, y Dios le condujo a la tierra prometida de una manera dramática que sirvió de testimonio del poder y la superioridad de Yahvé. Pero antes de que entraran en la tierra, ellos recibieron su ley y esta les explicó cómo debían llevar las nuevas de la gloria de Dios al mundo.
En este sentido, los israelitas llegaron a ser una luz para el mundo. Dios les dio sabiduría desde la Torá y debieron manifestarla. Moisés explicó esto para los israelitas antes de que cruzaran el Jordán (Deuteronomio 4:5-7).
B. Una función evangelística
La ley era tan gloriosa que, si los israelitas la obedecían, las naciones del mundo sabrían de esto y estarían asombradas. De este modo, las naciones que siguieron su propio camino desde Babel aprenderían de Dios y su infinita sabiduría por medio del testimonio de cómo los israelitas siguieron la Torá.
Porque la misión última de Dios es traer la bendición a las naciones, como le prometió a Abraham, Dios eligió hacer que por la existencia en el mundo de una comunidad que sería adiestrada para vivir según la manera del Señor en rectitud y justicia (éticas).
Los judíos vivirían en forma diferente a las otras naciones y la meta de esta distinción era evangelística.
C. Propósito de evangelización
Esta función evangelística de Israel explica por qué inmediatamente antes de darles la ley, Yahvé le dijo a Israel que iba a hacerles «un reino de sacerdotes» (Éxodo 19.6). Esta exclusividad no quiere decir que todas las otras naciones de la tierra fueran rechazadas, sino más bien que Israel sería la manera mediante la cual ellas recibirían el camino de regreso a Dios.
Así que este concepto de sacerdocio nacional tiene una dimensión misionera esencialmente, pues pone a Israel en un papel dual en relación a Dios y a las naciones, y les da la función sacerdotal de ser el agente de la bendición.
En otras palabras, las naciones serían bendecidas al revelárseles Dios por medio de la nación de Israel. Obviamente mucho de la ley mosaica tuvo la función de diferenciar a los israelitas de las naciones circundantes, lo que resaltó la singularidad de sus mandatos. Las leyes dietéticas, las leyes del sábado judío, las leyes de la tierra, la circuncisión y aun las leyes prohibiendo la idolatría, todas intencionalmente diferenciaron a Israel de sus vecinos con el propósito de evangelización.
D. Misión centrípeta
Para Israel, la evangelización significaba guardar la Torá. Interesantemente, a los israelitas nunca se les ordenó ir al mundo y predicar el evangelio. No estaban supuestos a ser misioneros en el sentido del Nuevo Testamento. Más bien, debieron permanecer en Israel y dar testimonio al mundo por guardar la Torá. La obediencia del pacto era su forma de evangelizar. Puede decirse que los israelitas tuvieron su propia Gran Comisión (Deuteronomio 4), solo esta era un llamado a permanecer y obedecer en vez de ir y proclamar.
A. La luz de las naciones
Solo mediante el advenimiento del Mesías podría Israel posiblemente cumplir con su misión a las naciones. En Isaías 49.6 Dios describe la misión del Mesías en la tierra como siendo «luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra». En otras palabras, Dios prometió que el Mesías vendría y sería esa luz para las naciones que se sostendría en la oscuridad de pecado. Juan específicamente llamó a Jesús la profetizada «luz del mundo» (Juan 8.12; 9.5; véase también a Juan 1.9; 3.19; 12.46).
Jesús, por supuesto, vino como el cumplimiento de esa profecía mesiánica. Interesantemente, Él no cumplió toda la profecía. Hay algunas promesas que se relacionan con la actual identidad nacional y política de Israel que aún están por cumplirse (Salmo 72.8–
14; Isaías 9.6–7; Jeremías 23.5; Zacarías 14.4–21). No obstante, Jesús dio fe de que era aquel de quien hablaron las Escrituras (Mateo 11.3–5; Lucas 4.2; Juan 4.26).
B. El sorprendente “no le digas a nadie”
De manera asombrosa, Jesús no les dijo a sus seguidores que llevaran estas noticias a todo el mundo. En lugar de eso, les dijo lo contrario. Por ejemplo, después de sanar a un leproso, Jesús le dijo al hombre: «Mira, no lo digas a nadie» (Mateo 8.4). Aun después de los discípulos finalmente darse cuenta de que ciertamente Él era el Hijo de Dios y la simiente que aplastaría a Satanás y restauraría a Israel, Jesús «mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era
Jesús el Cristo» (Mateo 16.20; Marcos 7:36; Lucas 8:56).
C. Aún no era el momento
Cuando a los testigos asombrados de los milagros imposibles se les instruía que no dijeran nada, la orden parecía contra intuitiva. Después de todo, si Jesús era el Mesías, ¿por qué no les decía a sus discípulos que llevaran el mensaje de sus señales y maravillas por todas partes? Sin embargo, Jesús explicó por qué no quería que las personas esparcieran las noticias de sus milagros: Los milagros no eran el mensaje. Aun después de algo tan tremendo como la transfiguración, Jesús les ordenó a los discípulos que guardaran silencio porque primero: «Es necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas, y sea desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día» (Lucas 9.22). En otro sitio, Él les dijo que no les contaran a otros sobre los milagros que hizo «sino cuando el Hijo del Hombre hubiese resucitado de los muertos» (Marcos 9.9).
A. Un movimiento global
El evangelio no es el hecho que Jesús es el Mesías o Él habría enviado a sus discípulos mucho antes de cuando lo hizo. Más bien, el evangelio es la noticia que Jesús es el Mesías que fue crucificado en el lugar de los pecadores y entonces se levantó de los muertos al tercer día. De modo que después de la crucifixión y la resurrección, las restricciones a los discípulos fueron quitadas. Recibieron instrucciones de esperar al Espíritu Santo para ser capacitados, y entonces iniciar un movimiento global que se esparciría a todas las naciones. Es imposible exagerar la radicalidad de este concepto en la historia de la redención.
B. Llevar el reino a cada criatura
Ilustrando la importancia de esta orden para la evangelización, los cuatro Evangelios finalizan con alguna variación de la Gran Comisión (Mateo 28.18–20; Marcos 16.15; Lucas 24.46–47; Juan 20.21).
De hecho, las últimas palabras terrenales de Jesús fueron otro encargo a los discípulos a ser «testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra» (Hechos 1.8). Nunca antes Dios le había mandado a alguno de sus seguidores que viviera una vida consumida por llevar las nuevas de redención hasta los confines del mundo. Los discípulos esperaban que Jesús restaurara el reino a Israel (Hechos 1.6) y, en su lugar, recibieron instrucciones de esperar. Sin embargo, mientras tanto, debían llevarle el reino de Dios a cada criatura.
C. El llamado a predicar el evangelio
En vez de levantar una nación mediante la obediencia del pacto para atraer las naciones del mundo a Dios por medio de sabiamente seguir la ley de Dios, el Nuevo Testamento llama a los cristianos a «Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura» (Marcos 16.15). En contraste con la orden de Dios a la nación de Israel de permanecer y obedecer, Cristo ordenó a la iglesia a salir y proclamar el cuerpo nuevo, hecho de personas de cada nación.
En vez de usar la obediencia de una nación como una manera de atraer el mundo a Dios, la iglesia es llamada a atraer a las personas a Dios mediante el evangelio. Es por eso que Pablo dice que no fue enviado a bautizar, «sino a predicar el evangelio» (1 Corintios 1.17). Pablo no llevó un mensaje de obediencia a un grupo de leyes como una manera de transformación global, como hizo Moisés en Deuteronomio 4. Más bien, él estuvo predicando a Cristo y a este crucificado (1 Corintios 1.23; 2.2).
D. Todo forma parte del plan redentor de Dios
Israel debió usar la obediencia a la Torá para crear una cultura tal que atrajera a los pueblos para que fueran salvos por la fe en Yahvé y su gloria. La iglesia, por su parte, debiera usar la vida sacrificial como fundamento para una invasión global de los pueblos proclamando el evangelio bello que atrae a las personas para ser salvas por la fe en el Dios glorioso. El fin es el mismo, pero el método misionero es distinto.
Este fue el plan de Dios desde el mismo comienzo (1 Pedro 1.20). Desde la promesa inicial en el huerto a Adán y Eva que tendrían una simiente que aplastaría a Satanás, a través de la dispersión de las naciones en Babel, por el llamado de Abraham y mediante la odisea de Israel, Dios estaba dirigiendo la historia redentora al punto de enviar a su Hijo al mundo como la luz del mundo. Ahora su pueblo debe llevar esa luz y atraer a ella a cada incrédulo en el planeta.
A. la apatía
La apatía acerca de la evangelización es inexplicable por esta razón: La Gran Comisión no es simplemente una de tantas órdenes, sino que señala un cambio en la historia redentora. Decir que la muerte y la resurrección de Jesús es el punto principal de toda la historia es correcto, pero es solo la mitad de la verdad. El corolario es que el propósito de la vida desde ese momento en adelante debe ser glorificar a Dios a través de decirles a tantas personas como sea posible la verdad acerca de su Hijo.
B. La falta de pasión que había en Pablo
Esta es exactamente la pasión que se describe en el Nuevo Testamento. Tan pronto como la iglesia comenzó, la narrativa de Hechos rastrea su crecimiento y expansión. Los creyentes por todas partes crecían en su fe y se volvieron ansiosos por propagar el evangelio. Después que Pablo se convirtió, él y Bernabé se encontraron predicando en Antioquía por casi la ciudad entera, incluyendo tanto a gentiles como a judíos. Lucas escribe que Pablo y Bernabé se levantaron con audacia y le dijeron a la multitud: «Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra» (Hechos 13.47). Pablo se vio a sí mismo como el depositario de la Gran Comisión y también comprendió su lugar en la historia redentora. El resultado de su trabajo evangelístico audaz es notable: «Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna» (Hechos 13.48).
C. Falta de identidad
En otro lugar, Pablo describe a un cristiano como alguien que es constreñido por el amor de Cristo para instar a otros a venir a la fe en Cristo (2 Corintios 5.14, 20). Pide prestado el lenguaje de Babel y se compara a sí mismo como un embajador, enviado por Dios, con el objeto de reconciliar a las naciones marginadas (2 Corintios 5.18–20). Vivió su vida soportando sufrimientos y aflicciones, todo con el propósito de llevar el nombre de Jesucristo a los lugares donde nadie había ido (Romanos 15.20).
El empuje evangelístico evidente en Pablo no era exclusivo de él, sino que es, de hecho, una señal de cualquier cristiano que correctamente comprende su lugar en la obra redentora de Dios. Es por eso que Pedro explicó que el propósito de la santificación es que un creyente esté listo a evangelizar en cualquier momento. Él escribe: «sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros» (1 Pedro 3.15).
Al ver que toda la historia redentora se construyó hacia la Gran Comisión resulta en una comprensión del imperativo de proclamar el evangelio y una legítima pasión por la evangelización. Solo cuando los creyentes obedezcan las órdenes de evangelizar serán verdaderamente imitadores del corazón de Dios para el mundo.
LECTURA DIARIA
Lunes – Juan 8:39-47
Por su engaño, rehúsan creer.
Martes – Romanos 1:18-20
El incrédulo es culpable.
Miércoles – 2 Corintios 4:3-4
El entendimiento de ellos ha sido cegado.
Jueves – 1 Tesalonicenses 5:3
Vendrá destrucción repentina sobre ellos.
Viernes – Apocalipsis 20:11-15
La muerte es el camino al juicio.
Sábado – 1 Timoteo 4:10
Un solo salvador para todos.
RESUMEN
Los incrédulos tienen un caso común de incredulidad. Comprender las implicaciones de esto hará al evangelizador más compasivo y llevará la gloria del evangelio al centro de la conversación.
TEXTO CENTRAL
“Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes.”
Lucas 12:47
LECTURA BIBLICA
Lucas 12:41-48
41. Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos?
42. Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración?
43. Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.
44. En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes.
45. Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse,
46. vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles.
47. Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes.
48. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.
COMENTARIO
A menudo, el adiestramiento evangelístico enfatiza la necesidad que el cristiano encuentre puntos de acuerdo con los incrédulos para testificarles con eficacia. Pero debido a que todos los incrédulos tienen algunas características en común, esta búsqueda de un punto de partida compartido es a menudo descaminada. Todos los incrédulos tienen un engaño común, un destino común y un salvador común.
A. Definiciones
¿Qué le viene a la mente cuando oye la palabra pagano? ¿Y bárbaro o salvaje? Para muchos estas palabras podrían evocar las imágenes de salvajes desnudos involucrados en un libertinaje consuetudinario. Son palabras usadas negativamente y dan a entender una falta completa de moralidad.
Pero estas palabras no siempre tuvieron connotaciones religiosas o morales. Alguna vez, ser un bárbaro quiso decir alguien que vivía en el páramo o fuera de los límites del centro urbano. La palabra pagano fue en verdad una palabra del latín usada por los romanos para describir a un soldado incompetente. No cobró un significado religioso sino hasta el segundo siglo d.C. cuando Tertuliano la adoptó para referirse a alguien que no era un fiel soldado de Cristo. Ahora, estas palabras se usan a menudo por cristianos para describir a personas a quienes la Biblia simplemente se refiere como incrédulos (Lucas 12.46; 1 Corintios 6.6).
B. Los incrédulos no son el enemigo
La manera en que hablamos de los perdidos influye en nuestras actitudes hacia ellos. Si percibimos a los incrédulos como un enemigo salvaje, tenemos menos probabilidad de sentir compasión por ellos. Si los miramos como almas perdidas que necesitan ser rescatadas, tenemos mejor probabilidad de ayudarlos.
El propósito de este capítulo es identificar características comunes de los incrédulos. Correctamente entendidas, estas cosas en común deberían llevar a los cristianos a ser más fieles en la evangelización. Se aplican al ateo, el idólatra y hasta al agnóstico.
En resumen, los que están sin Cristo tienen un caso común de incredulidad marcado por un engaño común, un destino común y un salvador común.
A. Toda guerra es engaño
Sun Tzu, en The Art of War, dijo: «Toda guerra es engaño», y Satanás es experto en lo que se refiere a la desinformación. Él es el padre de mentiras (Juan 8.44) y todo el mundo está bajo su poder (Efesios 2.2). Pero cuando las personas desconocen su existencia y su propósito malvado, su peligro se oculta. Satanás ha tenido éxito en reclutar a un ejército de seguidores engañados, distraídos de la verdad y facultados para enlistar a otros.
B. Escucharán la verdad y rehusarán creer
El Evangelio de Juan registra un intercambio intenso entre Jesús y una multitud revoltosa. En la confrontación, Jesús trazó la genealogía de cada incrédulo hasta el diablo mismo. Cuando el gentío estuvo listo a negar a Jesús como el Cristo, Él correctamente diagnosticó que tal rechazo se basaba en este linaje. El intento homicida de los incrédulos en el populacho se correspondió con la naturaleza homicida de su padre espiritual. Estas personas fueron engañadas por Satanás y le dieron las espaldas al Cristo (Juan 8.39–47).
Tristemente, hay muchos que oirán la verdad del evangelio y todavía rehusarán creer porque han sido exitosamente convencidos por la desinformación del ateísmo, la falsa religión o la arrogancia moral. La Biblia deja en claro que todas estas representan una supresión intencionada de la verdad (Romanos 1.18-19). Todas las personas saben la verdad acerca de Dios y los incrédulos simplemente eligen rechazarla.
C. Todos han sido engañados
Hacen esto porque han sido engañados por el mundo, por ellos mismos y por Satanás (1 Juan 2.16). Así que voluntariamente «detienen con injusticia la verdad» (Romanos 1.18). Pablo aclara que no es una falta de prueba o de razón la que mantiene a alguien alejado del evangelio. Más bien, «las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa» (Romanos 1.20).
Uno de los grandes misterios de la existencia humana no es la existencia de Dios, sino la existencia de los que le rechazan. ¿Cómo es posible que las personas puedan tener una visión evidente de la naturaleza y los atributos de Dios y aún negarse a adorarlo? Es porque han sido engañadas por Satanás (2 Corintios 4.3–4).
A pesar de toda esta actividad, lo más fuerte del poder de Satanás se ve en el engaño a las personas que rechazan a Dios. La tarea del evangelizador no es atar a Satanás, sino romper el ciclo de engaño por presentar la verdad. Lo fructífero del esfuerzo es dejado a la voluntad de Dios. La Biblia dice que la mayoría continuará rechazando la verdad hasta el juicio final y que Dios los dejará a sus propias expensas.
En Génesis 19 se narra la historia de la destrucción de Sodoma. Este es el retrato del inconverso. Los que rechazan el evangelio, ignoran la advertencia, hacen morada permanente en la ciudad de destrucción y soportan el juicio por esa decisión.
A. El infierno
Hebreos 9.27 es bien explícito: «está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio». Esto es tan verdadero como terminante. Hemos visto que todos los incrédulos son engañados por Satanás y necesitan de la verdad. Estos son los que «tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados» (1 Pedro 2.8). El resultado final de este tropiezo y rechazo de Dios es el infierno. Los incrédulos van hacia allá. Todos ellos tienen este destino común. Nadie en el Nuevo Testamento habla más acerca de infierno que Jesús. La palabra (Gehenna) aparece doce veces en el Nuevo Testamento, y once de ellas fueron dichas por Jesús. A pesar de esto, las personas todavía objetan la existencia del infierno.
Pero la Biblia no se equivoca. En 1 Tesalonicenses 5.3 dice que los incrédulos enfrentarán «destrucción repentina». Esto no quiere decir que el infierno será breve, sino más bien que se verán en el infierno repentinamente. El malo en la parábola del rico y Lázaro se ve siendo atormentado por las llamas y buscando desesperadamente alivio (Lucas 16.23–24). Aun en la condición eterna el fuego da lugar a humo eterno (Apocalipsis 14.9–11) que se levanta, dando a entender que el combustible se quema por siempre.
B. Tormento interminable
La Biblia simplemente no habla de que la existencia cesa después de la muerte. De hecho, la Biblia habla específicamente del desarrollo natural del tormento que será infligido llamándolo «eterna perdición [destrucción]» (2 Tesalonicenses 1.9). Además, el término destrucción es solo uno de al menos cinco cuadros usados para describir el infierno. Estos incluyen oscuridad, fuego, «lloro y crujir de dientes» y todo además de la muerte y la destrucción (Mateo 8.12; 25.30; Mateo 13.42, 50).
En Apocalipsis 19.20 la bestia y el falso profeta, ambos agentes humanos controlados por el diablo durante la tribulación, son lanzados «vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre». Lejos de ser aniquilados en este acto, Apocalipsis 20.7–10 explica que sufrirán por 1000 años y aun así su tiempo no habrá finalizado. En lugar de ser liberados del tormento, el diablo se les unirá y juntos «serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos» (Apocalipsis 20.10).
C. No es un castigo injusto
Tan espantoso como el infierno es de imaginar, Dios es justo en enviar a los incrédulos allí. Los humanos son culpables de delitos contra Dios. El infierno es horrible, no solo porque el castigo se ajuste al delito, sino debido a que el castigo se ajusta también a la grandeza de quien se sintió ofendido por los delitos. No es solo lo que el pecador hizo, sino contra quien lo hizo. Ya que hemos pecado contra un Dios infinitamente santo no somos castigados injustamente para sufrir por la eternidad. Si un jugador de hockey ataca a otro jugador de hockey recibe un castigo de cinco minutos. Si ataca al árbitro, recibe una suspensión por varios juegos. Dios es infinitamente superior a un árbitro.
D. La vía de escape
El cumplimiento final del destino para los no salvos ocurrirá a la muerte. La muerte es la senda que lleva al juicio, y ese juicio final se describe en Apocalipsis 20.11–15. Esta escena del juicio final se inicia con una descripción impresionante de la sentencia de los malvados. El veredicto estará aprobado para ellos en esta muerte, y serán reunidos del terrible confinamiento del mar. La Muerte y el Hades recibirán su sentencia final.
Por esto, los cristianos deberían mostrar compasión hacia los incrédulos. Estos tienen un horrible destino y todavía viven negando esa verdad, eligiendo rechazar cualquier esperanza de escape.
El evangelizador no solo debe avisar a las personas de su destino, sino que debe ofrecerles una vía de escape. Usted no hace esto para minimizar los efectos de su pecado, y seguramente no por decirles que si creen en el evangelio su castigo les será quitado. Más bien, les explica que Jesús ha soportado ese castigo en el lugar de los que creen.
A. Todos se salvan por la misma persona
Todos los incrédulos están bajo un engaño común y todos tienen un destino común. Pero, sobre todo, también todos tienen a un libertador común. Hay solo un nombre debajo del cielo por el cual los hombres y las mujeres pecadores pueden salvarse. Esto quiere decir que toda persona que se salva se salva por la misma persona.
Esto es lo que Pablo quiso decir cuando describió a Jesús como «el Salvador de todos los hombres» (1 Timoteo 4.10). Uno de los conceptos más desafiantes en el análisis de la persona no cristiana es esta noción de incrédulos electos. Por esto quiero decir que hay los que han sido escogidos desde antes de la fundación del mundo para salvación, sus nombres están escritos en el libro de la vida y está asegurado su lugar en el cielo, pero sus vidas en este momento no dan indicios de eso. Evoque su vida antes de que Dios le salvara y encontrará a tal persona.
B. El rescate perfecto
Este es un sólido incentivo evangelístico. Nada estimula la evangelización más eficazmente que la realidad de que el mensaje de esperanza será recibido por algunas personas. En Hechos 18.9–10 Pablo recibe una promesa. El Señor tenía almas en la ciudad de Corinto a las que tenía la intención de salvar, y Él quería usar a Pablo para ese propósito. Pablo respondió a esta promesa quedándose allí por un año y seis meses, tiempo que él invirtió en enseñar la Palabra de Dios (Hechos 18.11).
Sin duda que las personas que se salvaron en el último mes del ministerio de Pablo habían gastado los diecisiete meses anteriores en rebelión manifiesta contra Dios. Sin embargo, cuando fue el momento del Señor, Él las salvó. El rescate perfecto de Cristo se hizo efectivo en sus vidas.
C. El libertador pago un precio
Es importante entender que el libertador común ha pagado un precio por los pecados de los elegidos que es suficiente para justificar la ira de Dios en contra de ellos. Hay un libertador común para todos los que crean. Cuando leemos en 1 Timoteo 2.6 que Jesús «se dio a sí mismo en rescate por todos», debe entenderse mediante el dicho directo de Jesús en Mateo 20.28 donde Él dice que su misión en el mundo no es ser servido sino servir «y dar su vida en rescate por muchos». En este caso, los muchos deben aclarar el «por todos» de 1 Timoteo 2.6. Él no murió para pagar la culpa por los pecados de los que nunca creerían, porque entonces el castigo que sufrirán para siempre en el infierno sería injusto.
Sin embargo, 1 Timoteo 2.6 ofrece esperanza para el evangelizador. Porque no sabemos quiénes son los elegidos, podemos proclamar con audacia que, si cualquiera se vuelve de su pecado y cree el evangelio, Jesús es el rescate para ella. De hecho, después del llamado de Jesús a un rescate por todos, Pablo explica que este rescate es «de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo» (1 Timoteo 2.6). En otras palabras, Jesús es un rescate para las personas a las que el evangelio se les puede predicar. En el momento de Dios, a cualquiera persona se le puede decir que Jesús es el rescate para ella, si solo se aparta de su pecado y cree al evangelio.
El creyente tiene el privilegio de compartir con el incrédulo el despertar de la esperanza que hay en el Hijo de Dios. Uno de los más grandes privilegios que tiene un cristiano es la oportunidad para compartir la verdad radical de un Salvador divino con un mundo condenado. Lo amoroso para hacer es exactamente presentar las horribles consecuencias de rechazar al Salvador y entonces suplicarle al incrédulo que se vuelva mientras hay todavía tiempo.
LECTURA DIARIA
Lunes – Mateo 4:3-4
Jesús enseña a no dar lugar al deseo físico desmedido.
Martes – Mateo 4:5-7
Jesús enseña a no tentar a Dios.
Miércoles – Mateo 4:8-10
Jesús enseña a no codiciar posesiones y poder.
Jueves – Filipenses 1:16-17
Pablo cita su lucha a favor de la evangelización.
Viernes – Hechos 7:51-60
Esteban confronta a los judíos por su ceguera Espiritual.
Sábado – Hechos 2:36-42
Pedro acusa a sus hermanos de rechazar al Mesías.
RESUMEN
La apologética no se preocupa primordialmente por ganar discusiones, sino por ganar almas. Por consiguiente, la base de la apologética es la Biblia. Es un intento de defender las Escrituras usando las Escrituras.
TEXTO CENTRAL
“Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones; pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio.”
Filipenses 1:16-17.
LECTURA BIBLICA
Mateo 4:1-11
1. Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.
2. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.
3. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.
4. El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
5. Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo,
6. y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, m y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra.
7. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.
8. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos,
9. y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.
10. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.
11. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.
COMENTARIO
La apologética correctamente entendida es una herramienta de los evangelizadores para ayudar a las personas a ver con claridad la verdad acerca del evangelio. La apologética no se preocupa primordialmente por ganar discusiones, sino por ganar almas. Por consiguiente, la base de la apologética es la Biblia. Es un intento de defender las Escrituras usando las Escrituras. Estos nueve fundamentos ayudarán al evangelizador a comprender las cosmovisiones falsas, así como también a utilizar las Escrituras que llevan a las personas a Cristo.
A. DEFINICION
Derivada de la raíz griega apolog, la palabra quiere decir literalmente «defensa legal» o «la respuesta a un cargo formal». Para los cristianos primitivos, la apologética incluía un elemento claramente legal, como los líderes de la iglesia hicieron varias apelaciones a los emperadores romanos hostiles y a otras autoridades de gobierno.
1. La autorización: El significado de la verdad es promulgado por Dios
¿Qué derecho tienen los cristianos a rechazar los reclamos de otras cosmovisiones al afirmar la absoluta verdad del mensaje del evangelio? La autorización para hacer eso viene de Dios mismo. Somos llamados a echar abajo todo lo que se levanta a sí mismo en contra de la verdad (2 Corintios 10:5), a estar listos a dar una respuesta de la esperanza que está en nosotros (1 Pedro 3:14–16) y a contender por la fe una vez dada a todos los santos (Judas 3–4). Cuando las filosofías mundanas amenazan la iglesia, el apologista expone lo que ellas realmente son: expresiones de necedad (Romanos 1:22; 1 Corintios 1:20). Cuando la persecución surge, como seguramente lo hará a veces (Marcos 13:9; 2 Timoteo 3:12), el apologista está listo con una defensa inquebrantable (Lucas 21:12–15). Cuando los falsos profetas introducen herejías destructivas en la iglesia, el apologista denuncia el error (Tito 1:9–11) y protege la verdad del evangelio (Hechos 20:28; 1 Timoteo 6:20; 2 Timoteo 1:14).
2. El objetivo: La meta es glorificar a Dios al alcanzar al perdido
El objetivo final de la apologética es dar gloria a Dios (1 Corintios 10:31; 2 Corintios 5:9) al salvaguardar la verdad y contender por la fe. Pero la apologética no es simplemente defensiva. (2 Timoteo 2:25). Aunque la verdad siempre puede triunfar sobre el error en un debate, la meta del apologista no es solo ganar discusiones, sino más importante aún es ganar almas. De modo que «el apologista siempre debe estar listo a presentar el evangelio. No debe quedarse entrampado en discusiones, pruebas, defensas y críticas que le hagan descuidar el dar al incrédulo lo que más necesita».
3. La respuesta: Nuestra apologética debe señalar a Cristo
En la medida en que el objetivo de la apologética sea evangelístico, su mensaje debe centrarse en la persona y obra de Jesucristo. Él es la respuesta a cada mal social y a cada búsqueda del corazón. Pablo le explicó a los corintios: «pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura» (1 Corintios 1:23). De modo semejante les dijo a los colosenses: «a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre» (Colosenses 1:28).
4. La autoridad: La Palabra es el estándar final de la verdad
Ya que la Biblia es la Palabra de Dios, ella tiene la misma autoridad de Dios y no hay estándar de verdad más elevada que Dios mismo. John Frame afirma:
El señorío de Jesús es nuestra final presuposición suprema; esto es, un compromiso básico del corazón, una confianza definitiva. Desde que le creemos más ciertamente de lo que no creemos cualquier cosa, Él (y por lo tanto, su Palabra) es el mero criterio, el estándar de la verdad. ¿Qué estándar podría ser más alto? ¿Qué estándar podría ser más autoritativo? ¿Qué estándar podría ser más claramente conocido por nosotros (Romanos 1:19–21)? ¿Qué autoridad finalmente valida a todas las otras autoridades?
5. La agencia: El mensaje es capacitado por el Espíritu Santo
La razón por la que las Escrituras son un componente tan esencial en la apologética cristiana es que es capacitada por el Espíritu de Dios. Es su Palabra (1 Pedro 1:11; 2 Pedro 1:21; cp. Zacarías 7:12; Hechos 1:16) y su espada (Efesios 6:17; cp. Hebreos 4:12). Solo el Espíritu Santo puede convencer al incrédulo de pecado (Juan 16:6–15), abrir los ojos ciegos a la verdad (1 Corintios 2:6–16), regenerar el corazón (Juan 3:5–8; Tito 3:3– 7) y subsiguientemente producir los frutos de justicia (Gálatas 5:22–23). El Espíritu facultó el testimonio de los cristianos en la iglesia primitiva (Hechos 1:8), permitiéndoles hablar «con denuedo la palabra de Dios» (Hechos 4:31). Como Pablo dijo a los tesalonicenses: «Nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre» (1 Tesalonicenses 1:5).
6. La actitud: Debemos ser reconocidos por la humildad llena de seguridad
Saber que la Palabra de Dios es verdad nos da cierta confianza. Saber que solo el Espíritu Santo puede cambiar el corazón nos mantiene humildes. Recordar que de no ser por su gracia (Efesios 2:4–9) todavía estaríamos muertos en nuestros pecados (Efesios 2:1–3) nos permite confrontar a los perdidos con amor y afecto.
7. La suposición: Los incrédulos ya saben que Dios existe
La Biblia enseña que los incrédulos ya conocen ciertas realidades espirituales, aunque «detienen con injusticia la verdad» (Romanos 1:18). El apologista cristiano está en lo cierto al asumir que los incrédulos se dan cuenta de ciertas verdades, aunque las niegan. Por ejemplo, los incrédulos saben de manera innata que hay un Dios, «porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó» (Romanos 1:19; cp. 1:21). Así que mientras los ateos afirman que no creen en Dios, la Biblia afirma que Dios no cree en ateos. Él se ha revelado a ellos de modo que, al negarle, «no tienen excusa» (Romanos 1:20).
8. La expectativa: No seremos populares
A pesar del hecho de que la fe que defendemos es absolutamente cierta y que el evangelio que proclamamos es las buenas nuevas de reconciliación, la realidad es que nuestro mensaje a menudo será rechazado y despreciado.
(Juan 15:18, 20). El apóstol Pablo repitió esta advertencia a Timoteo: «Todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución» (2 Timoteo 3:12). (1 Corintios 1:18) (1 Corintios 2:14). (1 Corintios 4:10). (Hechos 17:32). (Hechos 26:24).
9. La valoración: El éxito apologético es definido por Cristo
Una pregunta final a considerar es: ¿Cómo debemos evaluar el éxito relativo de nuestros esfuerzos apologéticos? El apóstol Pablo su vida la había vivido para la honra de su Señor (2 Corintios 5:9; Filipenses 1:21). Con toda diligencia había completado su ministerio (2 Timoteo 4:7); y aun en sus horas finales, había proclamado el evangelio sin componendas (2 Timoteo 4:17). Pronto vería a Cristo y recibiría su recompensa (2 Timoteo 4:8).
Cuando estemos delante de Cristo para dar cuenta de nuestras vidas (Romanos 14:9–12; 2 Corintios 5:10), los aplausos y el reconocimiento de este mundo carecerán de sentido. En ese momento, el valor aparente de la madera, el heno y la hojarasca rápidamente se desvanecerán (1 Corintios 3:11–15). Las únicas palabras por las que nos preocuparemos serán: «Bien, buen siervo y fiel… entra en el gozo de tu señor» (Mateo 25:21, 23).
Fidelidad, no fama temporal ni fertilidad visible es la medida del éxito para Dios y, al final, la valoración de Dios es lo único que tiene importancia.
LECTURA DIARIA
Lunes – Mateo 3:13-17
Dios glorificó a su Hijo.
Martes – 1 Pedro 2:9
Debemos anunciar las virtudes de Cristo.
Miércoles – 1 Pedro 2:6-7
Jesús, la piedra angular humana.
Jueves – 1 Pedro 2:4-5
Jesús, la piedra viva.
Viernes – 1 Pedro 2:7
Jesús, la piedra desechada.
Sábado – 1 Pedro 2:6
Jesús, una piedra escogida y preciosa.
RESUMEN
El objetivo final es que las personas se postren delante de Jesucristo como su Señor y Salvador en esta vida para evitar la sumisión involuntaria en la eternidad.
TEXTO CENTRAL
“Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.”
1 Pedro 2:9
LECTURA BIBLICA
JUAN 16:5-15
5. Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas?
6. Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón.
7. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.
8. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
9. De pecado, por cuanto no creen en mí;
10. de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;
11. y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.
12. Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.
13. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.
14. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.
15. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.
COMENTARIO
Mucho de la evangelización moderna se ha institucionalizado. Sistemas, pasos y resúmenes de cómo compartir el evangelio han reemplazado la simplicidad de presentar a Jesús a las personas. Mientras que la evangelización bíblica debería tener ciertas seriedades teológicas, es esencial no dejar que el plan eclipse a la persona. El evangelizador siempre debe recordar que la esencia del mensaje es la persona de Jesucristo.
En su última reunión con sus discípulos, Jesús les dijo que cuando el Espíritu Santo viniera, Él glorificaría al Hijo de Dios llevando a las personas hacia el Mesías (Juan 16.14). El Espíritu Santo convence los corazones, abre los ojos espirituales, afirma la veracidad de las Escrituras y regenera las almas, para que se vuelvan a Cristo para salvación. El objetivo final es que las personas se postren delante de Jesucristo como su Señor y Salvador en esta vida para evitar la sumisión involuntaria en la eternidad.
A. TODO DEBE DAR LA GLORIA A DIOS
Dios el Padre se ocupa en lo mismo que el Espíritu Santo, glorificando a su Hijo. Él expresó su complacencia con Jesús cuando fue bautizado (Mateo 3.13–17); declaró su afirmación a Pedro, Jacobo y Juan en el Monte de la Transfiguración (Mateo 17.1–13; Lucas 9.35). No pierda de vista el hecho de que los milagros que Jesús realizó, por lo que Él fue más conocido durante su ministerio, eran expresiones del deseo del Padre de glorificar a su Hijo. En una ocasión, cuando Jesús oyó que Lázaro estaba enfermo, dijo: «Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella» (Juan 11.4). Lo mismo ocurrió en la boda en Caná después de que Jesús convirtió el agua en vino y «manifestó su gloria» (Juan 2.11).
B. UN TEXTO VITAL
El fundamento de la evangelización se describe de forma concisa en 1 Pedro 2.9. Este versículo es la roca firme que soporta nuestros empeños evangelísticos.
Usted podría esperar que esta epístola estuviera llena de consuelo y ánimo acerca de las pruebas. Y aunque Pedro da tal ánimo (1 Pedro 2.21–25; 4.12–19), él recalca que ellos fueron salvos para que «anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable» (1 Pedro 2.9).
Haciendo frente a una persecución sin precedentes, Pedro hace el llamado a la tarea evangelizadora. Les recordó de su salvación, su salvador y su necesidad de representar a Jesús pasare lo que pasare en la vida (1 Pedro 1.17). Nosotros no solo estamos promocionando el evangelio de Jesucristo, sino a Jesucristo mismo.
No nos limitamos a explicar la Palabra de Cristo sino la persona de Cristo. Estamos atrayendo a las personas a conversaciones acerca de lo que Dios ha hecho por nosotros mediante su Hijo.
Pedro le recordó a la iglesia en el Imperio Romano que parte de ser un cristiano es vivir una vida que figuradamente agita estandartes por el mundo, y esos estandartes están inscritos con las virtudes de Jesús. Los cristianos no deben intimidarse ni amedrentarse (1 Pedro 3.14), sino que, al contrario, deben con bondad y reverencia proclamar la esperanza que tienen en Jesucristo.
A. JESÚS LA PIEDRA ANGULAR HUMANA (1 Pedro 2:6-7)
Esta piedra funcionaba como el lugar de unión de las dos paredes que formaban la esquina o el ángulo, de ahí el término piedra angular. Era el punto de partida de un proyecto de edificación y la piedra más importante en cualquier casa. Si era colocada inadecuadamente, la estructura entera se vería afectada. Pedro usó esto como un cuadro de la proclamación del evangelio, mostrando que la manera en que los cristianos viven requiere que Jesucristo sea su piedra angular. Viviendo de este modo, una persona es eternamente estable y no se moverá de su lugar. En la evangelización, los creyentes proclaman las excelencias de esta piedra angular a quienes quieren escuchar.
B. JESÚS: UNA PIEDRA VIVA (1 Pedro 2.4–5)
Para Pedro, la evangelización era simple: Predica a Jesucristo. Esto es exactamente lo que él hace al presentar a Jesús como la piedra viva. Por ejemplo, Pedro escribe acerca de «la palabra de Dios que vive y permanece para siempre» (1 Pedro 1.23) y entonces describe a Jesús como la «piedra viva» (1 Pedro 2.4). Hay un paralelo maravilloso entre la Palabra escrita de Dios y la Palabra encarnada de Jesús. Porque Jesús mismo es el autor y la sustancia de las Escrituras, Él es también el objeto de su revelación.
C. JESÚS: UNA PIEDRA DESECHADA (1 Pedro 2.7)
Junto con ser la piedra viva, Jesús soportó la tragedia de ser la piedra desechada. Pedro dijo que Él es la «piedra que los edificadores desecharon» (1 Pedro 2.4). En el punto bajo de la historia humana, las personas desecharon que Jesucristo fuera el Mesías, negaron que fuera el Salvador y atacaron sus demandas de deidad.
El rechazo de Jesús fue profetizado en el Antiguo Testamento (Isaías 8.14), predeterminado por Dios (Salmo 118.22–23) y Pedro testificó de ello (Hechos 4.1–12). Este rechazo ocurrió a todo lo largo de su vida, pero encontró su expresión última en la crucifixión.
La cruz fue el clímax del rechazo que el hombre hizo de Jesús. Cuando Pedro escribió estas palabras, todavía persistía este rechazo. Aun hoy, cuando proclamamos las excelencias de Cristo, hay quienes las consideran necedad. Para estas personas Cristo todavía es una piedra de tropiezo. Isaías profetizó el rechazo de Jesús casi 700 años antes de que naciera (Isaías 8.14). Refiriéndose a Isaías, Pedro explica que siempre habrá una cierta cantidad de personas desobedientes (1 Pedro 2.7, 8; 3.20) que deciden no basar sus vidas en la piedra angular. Por esta causa, miran a Jesús como «piedra de tropiezo, y roca que hace caer» (1 Pedro 2.8). Aun en esto, las bellezas de Jesús se ven; Él es la piedra angular que nadie sobrepasa. Nadie le puede superar.
D. JESÚS: UNA PIEDRA ESCOGIDA Y PRECIOSA (1 Pedro 2.6)
Después de mostrar cómo el mundo rechaza a Jesús, Pedro contrasta eso con la forma en que Dios ve a su propio Hijo. Aunque las personas desechan a Jesús, Él permanece como una piedra elegida y preciosa para Dios. Al llamar a Jesús una piedra elegida, Pedro indica que Dios seleccionó y señaló a Jesús específicamente para que trajera salvación a los pecadores. Al llamarlo piedra preciosa, Pedro muestra que Jesús era ciertamente estimado y precioso para su Padre, más amado por Dios que cualquier pecador salvado, ya que Dios sacrificó a su Hijo para la redención de los pecadores, algo que nunca podremos comprender.
Tengo tres hijos y amo a cada uno de ellos inconmensurablemente, pero para el Padre, Jesús es valiosísimo a un grado infinito. A pesar de la respuesta conflictiva del mundo hacia Jesús, Dios envió a su Hijo a morir en lugar de los que le desechan.
Cristo murió y resucitó de entre los muertos. Esto se convierte en el fundamento de nuestro evangelismo. El evangelio entero descansa sobre si Jesús resucitó o no de entre los muertos. Pablo desarrolla esta teología en su carta a la problemática iglesia de Corinto, una ciudad llena de ideas filosóficas que encontraba la resurrección como algo fantástico. En 1 Corintios 15 dice que, si las resurrecciones son imposibles, entonces Cristo todavía estaría muerto. Si esto es cierto, nuestra predicación es fútil, nuestra fe es inútil, nuestro arrepentimiento no tiene valor, nuestro Dios es un mentiroso, los creyentes muertos han perecido para siempre,
nuestro futuro es lastimoso y la muerte espiritual es segura. Pero «ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho» (1 Corintios 15.20). Él resucitó y esto es lo que predicamos. Proclamamos que la muerte no es el fin. Somos testigos personales, seguros y santos de que Cristo ha resucitado, ha conquistado la muerte y nos ha salvado del pecado. El más grande temor que ha entrampado a todos los hombres ha sido destruido y ahora cada creyente puede decir: «¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?» (1 Corintios 15.55).
Nuestra proclamación incluye un llamado a la santidad y expone el proceso de santificación. El vivir en santidad es la prueba exclusiva de las almas salvadas. Debemos ocuparnos de nuestra salvación con temor y temblor (Filipenses 3.12), buscando la semejanza a la imagen de Cristo para lo cual fuimos predestinados (Romanos 8.29). Debemos morir al pecado y vivir en la justicia.
Este fue un propósito vívido para el sufrimiento de Jesús en la cruz (1 Pedro 2.24). Nuestro mensaje es simple: Dios nos ha concedido todo lo que necesitamos para la vida y la piedad (2 Pedro 1.3) y esta clase de vida naturalmente resulta en toda persona que le pertenece a Dios (1 Pedro 2.9).
LECTURA DIARIA
Lunes – Romanos 1:16
El evangelio es poder de Dios
Martes – Lucas 2:11
El evangelio es buenas noticias.
Miércoles – Juan 8:31-38
El evangelio de Cristo es libertad.
Jueves – Romanos 5:1
El evangelio es paz con Dios.
Viernes - Romanos 6:22
El evangelio es heredar vida eterna.
Sábado – 1 Corintios 1:18
El evangelio es locura a los que se pierden.
RESUMEN
Los pecadores descuidados necesitan que se les enfrente con la realidad del juicio inminente de Dios y que se les diga que Dios en su misericordia ha provisto una forma de liberación.
TEXTO ÁUREO
“Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor y creyeres en tu corazón que Dios le levanto de los muertos, serás salvo.”
Romanos 10:9
LECTURA BÍBLICA EN CLASE
1 Corintios 6:12-20
12. Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.
13. Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo.
14. Y Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará con su poder.
15. ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo.
16. ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne.
17. Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.
18. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.
19. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
20. Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.
COMENTARIO
Para que una persona tenga fe salvadora, ¿qué necesita exactamente que se le comunique a fin de que comprenda el mensaje? Este capítulo se ocupa de los elementos básicos del mensaje del evangelio: Quién es Dios, por qué los individuos están separados de Él, lo que Cristo ha hecho para mediar entre los dos y cómo deben responder las personas.
Los pecadores descuidados necesitan que se les enfrente con la realidad del juicio inminente de Dios. Los pecadores temerosos necesitan que se les diga que Dios en su misericordia ha provisto una forma de liberación. Todos los pecadores deben comprender cuán santo es Dios. Deben comprender las verdades básicas de la muerte sacrificial de Cristo y el triunfo de su resurrección. Necesitan que se les enfrente con la exigencia de Dios de que se vuelvan de sus pecados y acepten a Cristo como Señor y Salvador.
A. MUESTRALE SU PECADO
Todos hemos pecado, Pablo explica en Romanos que «No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios» (Romanos 3:10–11). Nadie puede aducir que irá al cielo porque es una buena persona (Romanos 5:12). Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron (Romanos 3:23), Por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios
B. EL PECADO HACE AL PECADOR MERECEDOR DE LA MUERTE
«Y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte» (Santiago 1:15). «Porque la paga del pecado es muerte» (Romanos 6:23).
C. LOS PECADORES NO PUEDEN HACER NADA PARA GANARSE LA SALVACIÓN
«Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento» (Isaías 64:6). «Por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él» (Romanos 3:20). «El hombre no es justificado por las obras de la ley… por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado» (Gálatas 2:16).
D. POR TANTO, LOS PECADORES ESTÁN EN UN ESTADO DE DESAMPARO
«Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio» (Hebreos 9:27). «Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse» (Lucas 12:2). «Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres» (Romanos 2:16). (Apocalipsis 21:8).
El evangelio es buenas noticias acerca de quién es Cristo y lo que Él ha hecho por los pecadores. Aunque el llamado a arrepentirse de una vida de pecado es parte constante de la presentación del evangelio
A. SE HIZO HOMBRE
«El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres» (Filipenses 2:6–7).
B. ES COMPLETAMENTE PURO Y SIN PECADO
«[Cristo] fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado» (Hebreos 4:15). Él «no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca» (1 Pedro 2:22). «Él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él» (1 Juan 3:5; 2 Corintios 5:21). Él «se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras» (Tito 2:14).
C. DERRAMÓ SU SANGRE COMO EXPIACIÓN POR EL PECADO
(Efesios 1:7–9). «[Jesucristo] nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre» (Apocalipsis 1:5; 1 Pedro 2:24). «Y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz» (Colosenses 1:20).
D. RESUCITÓ TRIUNFANTE DE ENTRE LOS MUERTOS
Cristo «fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos» (Romanos 1:4). «[Jesús] fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación» (Romanos 4:25). «Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras» (1 Corintios 15:3–4; Isaías 1:15; Efesios 2:12). Pero la muerte y resurrección de Cristo hacen posible que las personas se reconcilien con Dios (1 Pedro 3:18).
La fe del arrepentido es el requisito. No es meramente una «decisión» de confiar en Cristo para vida eterna, sino la completa renuncia a todo lo demás en que confiamos y volverse a Jesucristo como Señor y Salvador.
En el centro de la evangelización está el llamado a la persona a dejar de ser una esclava del pecado y convertirse en una esclava de Dios.
A. ARREPENTIRSE
«Convertíos, y apartaos de todas vuestras transgresiones» (Ezequiel 18:30). «Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor» (Ezequiel 18:32). «[Dios] ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan» (Hechos 17:30). «Que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento» (Hechos 26:20).
B. SEGUIR A CRISTO
«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame» (Lucas 9:23). «Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios» (Lucas 9:62). «Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará» (Juan 12:26).
C. CONFIAR EN EL CÓMO SEÑOR Y SALVADOR
«Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo» (Hechos 16:31). «Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Romanos 10:9).
D. ENSÉÑELES QUE LA SANTIDAD ES REGLA DE VIDA DE DIOS PARA NOSOTROS
El Eterno es completamente santo y su ley por consiguiente exige santidad perfecta: «Porque yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por tanto os santificaréis, y seréis santos, porque yo soy santo… seréis, pues, santos, porque yo soy santo» (Levítico 11:44–45). «No podréis servir a Jehová, porque él es Dios santo, y Dios celoso; no sufrirá vuestras rebeliones y vuestros pecados» (Josué 24:19). «No hay santo como Jehová; porque no hay ninguno fuera de ti, y no hay refugio como el Dios nuestro» (1 Samuel 2:2). «¿Quién podrá estar delante de Jehová el Dios santo?» (1 Samuel 6:20). Aun el evangelio requiere esta santidad: «Sed santos, porque yo soy santo» (1 Pedro 1:16). «Seguid… la santidad, sin la cual nadie verá al Señor» (Hebreos 12:14).
El apóstol Pablo afirmó: «Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús» (2 Corintios 4:5). Jesús como Señor es el mensaje evangelístico que llevamos a un mundo que está perdido sin él.
LECTURA DIARIA
Lunes – Mateo 13:31-32
Jesús evangelizando a los agricultores.
Martes – Mateo 13:33
Jesús evangelizando a los panaderos.
Miércoles – Mateo 13:47-50
Jesús evangelizando a los pescadores.
Jueves – Mateo 13:44
Jesús evangelizando a los que buscaban tesoros.
Viernes – Mateo 13:45-46
Jesús evangelizando a los comerciantes.
Sábado – Lucas 18:15-17
Jesús evangeliza tomando como ejemplo a un niño.
RESUMEN
Ya que el amor a Dios siempre se manifiesta en la obediencia a Cristo, la evangelización es una de las formas más rápidas para comprobar el pulso de nuestro amor. Lo que necesitamos es un estilo de vida evangelizador.
TEXTO CENTRAL
“Así mismo el reino de los cielos es semejante a una red, que, echada en el mar, recoge toda clase de peces.”
Mateo 13:47
LECTURA BÍBLICA
MATEO 13:47-50
47. Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces;
48. y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera.
49. Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos,
50. y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.
COMENTARIO
Quizá la parte más difícil de la evangelización sea llevar la conversación al punto donde el evangelio se pueda explicar. Muchos creyentes creen que la evangelización debe ser una actividad hecha en un lugar y tiempo determinados, por personas con el «don» de la evangelización.
Mientras que las conversaciones evangelísticas espontáneas deberían ser parte de la vida de cada creyente, la mayor parte de las presentaciones del evangelio tienen lugar dentro de relaciones ya existentes. Si debemos cumplir con la comisión de Cristo (Mateo 28:19–20), siempre debemos estar listos a explicarles el evangelio a los que nos rodean.
A. EL COMPROMISO QUE TENEMOS CON DIOS
En términos sencillos, llevar el evangelio a los incrédulos debería ser una parte consecuente de nuestra vida. Si no lo es, descuidamos la simple razón por la que Dios nos ha dejado en la tierra. Aunque es verdad que hay personas específicas con el don de la evangelización, todos los creyentes deberían estar activamente compartiendo el evangelio con el mundo que les rodea (Hechos 21:8; Efesios 4:11). Aun a Timoteo, con el don de pastor, se le exhortó a hacer «obra de evangelista» (2 Timoteo 4:5). El meollo del asunto es que las Escrituras no reconocen a un creyente que no proclame a Cristo de forma consecuente, apasionada y audaz.
B. QUE SOMOS REPRESENTANTES DEL REINO DE DIOS
Pablo lo dijo claramente en 2 Corintios 5:20, somos embajadores de Cristo. Si nuestro mensaje es rechazado, Dios es nuestro defensor y traerá juicio sobre los que le despreciaron. Como sus embajadores, nuestra meta es llevar fielmente el mensaje que se nos ha confiado. Esta no es una tarea gravosa sino de gozo, y no hay equivocación en cuanto al privilegio que tenemos de proclamar la persona y obra de Cristo.
C. QUE REALMENTE AMAMOS A DIOS
Ya que el amor a Dios siempre se manifiesta en la obediencia a Cristo, la evangelización es una de las formas más rápidas para comprobar el pulso de nuestro amor. Lo que necesitamos es un estilo de vida evangelizador; Charles Spurgeon una vez dijo: «Cada cristiano es un misionero o un impostor».
Vivir de manera evangelística no viene de forma natural, aun para el cristiano maduro. Después de todo, el evangelio es un mensaje insensato para aquellos que rechazan el evangelio (1 Corintios 1:25)
A. LA PRIORIDAD DE LA SANTIDAD PERSONAL
La evangelización personal eficaz comienza con llevar una vida transformada. Pablo escribió (Romanos 12:2). La manera en que pensamos determina la manera como hablamos y actuamos (Proverbios 23:7; Lucas 6:45). Las palabras y acciones pecaminosas provienen de un pensar pecaminoso, las palabras y acciones justas resultan de un pensar justo. (Colosenses 3:2) (Filipenses 4:8) (Salmo 119:9–11). El resultado es la influencia cristiana en un mundo incrédulo. Nuestro estilo de vida debe autenticar el mensaje. (Tito 2:10; 1Pedro 3:15-16) la hipocresía en la vida del creyente destruye la evangelización.
B. LA PRIORIDAD DE LA ORACIÓN INCESANTE
La obra de evangelismo avanza mediante la oración. Pablo les dijo a los tesalonicenses que oraran «sin cesar» (1 Tesalonicenses 5:17), y un componente de esa vida de oración es interceder por los que todavía no han aceptado a Cristo como Señor y Salvador. Pablo cuando escribió en Romanos 10:1: «Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación» (véase también 1 Timoteo 2:1–4; Colosenses 4:3).
C. LA PRIORIDAD DE RECORDAR EL EVANGELIO
Un evangelizador solo puede compartir lo que conoce. Obviamente, si las personas no conocen el evangelio no lo pueden exponer. Así que la evangelización comienza con los hechos y versículos que hemos aprendido de memoria. Debemos estudiar la Biblia para ser obreros que no se avergüenzan (2 Timoteo 2:15).
Hace falta la autoridad que se encuentra solo en las palabras textuales de las Escrituras (Hebreos 4:12).
Lo siguiente es un bosquejo simple del evangelio cubre los elementos básicos de lo que se debe conocer para ser salvo:
A. QUIÉN ES DIOS.
La Biblia explica que dios nos creó y nos sustenta:
a) Dios lo creó todo y es dueño de todo, incluso de usted (Génesis 1:1; Salmo 24:1).
b) Dios es perfectamente santo (Mateo 5:48).
c) Dios requiere que usted obedezca de forma perfecta a su ley (Santiago 2:10).
B. QUIÉNES SOMOS NOSOTROS.
En lugar de buscar a Dios, todo el mundo vive en la rebelión desobediente contra Dios. La Biblia llama a esa desobediencia «pecado»
a) Usted ha quebrantado la ley de Dios (Romanos 3:10, 23).
b) Usted pagará el castigo eterno por su pecado (Romanos 6:23).
c) Usted no puede salvarse por sus buenas obras (Tito 3:5).
C. QUIÉN ES JESÚS.
Dios envió a su Hijo, Jesucristo, a morir en la cruz para pagar el castigo por el pecado de todo aquel que crea. En su muerte.
Jesús soportó nuestro castigo, satisfaciendo así la ira de Dios. En su resurrección, Jesús probó que es Dios declarando victoria sobre el pecado y la muerte.
a) Cristo vino al mundo como Dios tanto como hombre sin pecado (Colosenses 2:9).
b) Cristo mostró su amor muriendo en la cruz para pagar el castigo por el pecado (Romanos 5:8; 2 Corintios 5:21).
c) Cristo se levantó de la tumba y está vivo hoy (1 Corintios 15:4).
D. NUESTRO CONSEJO PARA EL INCONVERSO
Dios le ordena que confiese su pecado y se arrepienta. Usted debe creer en Jesucristo como Señor y Salvador; someter toda su vida a Jesucristo y obedecerle como su Señor y su Salvador. Solo creyendo en Cristo puede ser perdonado.
a) Usted debe arrepentirse de todo lo que deshonra a Dios (Isaías 55:7; Lucas 9:23).
b) Debe creer en Cristo como Señor y Salvador (Romanos 10:9).
Cuando un cristiano ha ganado amor hacia los pecadores que perecen y ama a su bendito Maestro, la salvación de las almas será una absoluta pasión para él. Tanto le entusiasmará que casi se olvidará de sí mismo en pro de la salvación de otros. Será como el valiente y corpulento bombero a quien no le importa chamuscarse por el calor con tal de rescatar a la pobre criatura que la verdadera humanidad colocó en su corazón. Un evangelizador enfocado dedicará tiempo para cultivar una relación con incrédulos, haciéndoles preguntas y dándose cuenta de los asuntos que conducen a la conversación del evangelio.
LECTURA DIARIA
Lunes – 2 Crónicas 7:14
Arrepentimiento clave para alcanzar el perdón de Dios.
Martes – Hechos 3:19
El arrepentimiento trae refrigerio.
Miércoles – Mateo 3:8
El arrepentimiento debe producir fruto.
Jueves – Lucas 15:7
Hay fiesta en los cielos por un pecador arrepentido.
Viernes – Ezequiel 18:32
El arrepentimiento aplaca la ira de Dios.
Sábado – Hechos 2:38
El Espíritu de Dios reposara sobre el verdadero arrepentido.
RESUMEN
Llega el tiempo en que Dios se revela a la humanidad dando muestras que él es el dueño y señor deseando que el humano abra los ojos y le reconozca como lo que es y decida darle la gloria y viva para honrarle.
TEXTO CENTRAL
“Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.”
Mateo 4:17
LECTURA BILICA
HECHOS 2:36-42
36. Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho señor y Cristo.
37. Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: varones hermanos ¿Qué haremos?
38. Pedro les dijo, Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
39. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el señor nuestro Dios llamare.
40. y con otras muchas palabras les testificaba y les exhortaba, diciendo: sed salvos de esta perversa generación.
41. Así que, los que recibieron su palabra y fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.
42. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.
COMENTARIO
No puede haber conversión sin arrepentimiento, pero este es quizá el único y más descuidado aspecto de la evangelización contemporánea. En lugar de dejar que las Escrituras penetren en el corazón no arrepentido, la tendencia cultural actual es justificar el pecado y reconocer el éxito humano como el secreto de la vida abundante. Como Richard Roberts escribió: «La primera palabra del evangelio no es “amor”. Tampoco es «gracia». La primera palabra del evangelio es “arrepiéntanse”». «Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado» (Mateo 3:2; Mateo 4:17). Arrepentíos, y creed en el evangelio» (Marcos 1:15).
A. El carácter de Dios y el arrepentimiento
De común acuerdo con este llamado de Dios viene aún otra verdad vital a considerar: El carácter de Dios en la salvación. La proclamación crucial de la Biblia es que el Creador del universo ha condescendido a su creación revelando a ellos la verdad concerniente a su existencia trascendente, sus perfecciones sagradas y sus juicios justos con vista a llamar para sí mismo a un pueblo de su posesión (Tito 2:11-14). Llega el tiempo en que Dios se revela a la humanidad dando muestras que él es el dueño y señor deseando que el humano abra los ojos y le reconozca como lo que es y decida darle la gloria y viva para honrarle. (Romanos 1:18–32). Por tanto, el llamamiento sobrenatural de Dios a la humanidad a conocerle es también un llamado a ser como Él (Romanos 8:29; 2 Pedro 1:4; 1 Juan 3:2).
B. La convicción de incredulidad en el arrepentimiento
Jesucristo es la expresión completa de Dios en forma humana. De modo que es mediante la fe en Jesucristo para perdón de pecados que el hombre hace la paz con Dios. Es por esto que es central el llamado al arrepentimiento como un llamado a apartarse del pecado de la incredulidad en Jesucristo, quien es la sustancia del evangelio (Juan 16:8– 9) El pecado del cual el Espíritu Santo convence a los hombres es el pecado de incredulidad. Jesús dice: «De pecado, por cuanto no creen en mí». Cristo afirmó en Juan 8:24: «Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis». El arrepentimiento para salvación es un llamado para apartarse de la incredulidad de Cristo (Mateo 11:20–27; Juan 3:18; Hechos 2:36–38; 3:17–19; 5:30–33; 11:17–18; 17:30–31; 20:21), seguido de dejar a un lado cada aspecto de la vida asociado con la incredulidad (2 Corintios 12:21; Efesios 4:17–20).
C. La terminología bíblica para el arrepentimiento
En el Antiguo Testamento, la palabra que más a menudo se traduce arrepentirse, literalmente significa «darse la vuelta». Tiene la idea de volverse del pecado hacia Dios (Joel 2:12). En el Antiguo Testamento hay dos requisitos del arrepentimiento: «Apartarse de la maldad y volverse al bien, es decir volverse a Dios» (Oseas 14:2; Ezequiel 14:6; Isaías 30:15; 44:22; 55:7; 57:17; 59:20).
Las palabras usadas en el Nuevo Testamento para arrepentimiento son similares, ya que también conlleva la idea de «cambiar de mente». La idea esencial del Nuevo Testamento del arrepentimiento es expresada por un cambio completo que afecta los sentimientos, la voluntad y los pensamientos de la persona que se arrepiente. Romanos 2:4; 2 Corintios 7:9; 2 Timoteo 2:25. Hebreos 6:6; 12:17; 2 Pedro 3:9).
A. El arrepentimiento primero se entiende intelectualmente
Esto ocurre cuando la mente de la persona aprende acerca del pecado y se da cuenta de sus maldades. Antes de que se pueda arrepentir del pecado, debe haber tanto una comprensión intelectual de la exigencia de Dios al arrepentimiento, así como una comprensión evidente del peso de la rebelión del pecado (Romanos 7:7). Él entendió que había pecado contra la ley de Dios. (Hechos 26:13–19).
B. En segundo lugar, el arrepentimiento se ve en las emociones
En 2 Corintios 7:10, los corintios fueron entristecidos y este pesar fue el que produjo arrepentimiento. (1 Juan 2:16). Tanto el arrepentimiento bíblico verdadero como el pesar para arrepentimiento que emana de éste proceden directamente del corazón de Dios (Hechos 5:31; 11:18). El arrepentimiento es más que un cambio de mente, y más que un cambio de parecer, porque el arrepentimiento bíblico verdadero requiere un cambio de comportamiento y, por consiguiente, requiere una respuesta volitiva es decir de la voluntad humana. En términos sencillos, para que una persona se arrepienta verdaderamente necesita ver el pesar en su vida, lamentarse de él, y entonces hacer algo en respuesta al mismo.
C. El arrepentimiento se ve en la voluntad o las acciones
Hechos 9:1-4 nos muestra un Saulo arrogante prepotente los versículos 5 y 6 nos muestran una persona cambiada arrepentida y dispuesta a accionar en base a ese arrepentimiento.
D. Las evidencias clave del arrepentimiento
En 2 Corintios 7 provee una enciclopedia de siete cualidades del verdadero arrepentimiento bíblico. Allí Pablo escribe:
a) Solicitud.
Cuando Pablo describe arrepentimiento como teniendo solicitud por él, quiere decir que es un arrepentimiento que es tanto diligente como rápido.
b) Ansiedad.
Después que se arrepintieron, los corintios estaban ansiosos por deshacerse de todo lo malo.
c) Indignación.
Aquí Pablo habla del arrepentimiento como algo tan emocionalmente fuerte que puede causar dolor físico. Cuando los corintios se arrepintieron, tuvieron una justa indignación hacia cómo habían vivido antes.
d) Temor.
Es la señal de una conciencia verdaderamente avivada que ve que su pecado primario y principal es un pecado contra Dios (Salmo 51:4).
e) Ardiente afecto.
El arrepentimiento trae un deseo profundo y un ansia hacia el que fue agraviado,
f) Celo.
Cuando una persona se aparta del pecado, no se vuelve hacia deseos indefinidos. Más bien, se vuelve a la santidad.
g) Castigo.
Es inherente en las personas querer evitar el castigo por sus pecados. Pero cuando el arrepentimiento es real, divino y genuino, hay un deseo nuevo de hacer bien lo que estaba equivocado. (Lucas 19:8).
El evangelizador debe comprender las aplicaciones prácticas con respecto al uso de la doctrina del arrepentimiento.
a) El pecado niega tanto a Dios como desobedece su ley (Romanos 1:28–32; Efesios 2:1–3). (Santiago 2:10).
b) El pecado desata la ira de Dios (Romanos 2:5–8).
c) El inconverso debe reconocer que sus buenas obras no son aceptables ante Dios (Efesios 2:8). (1 Pedro 1:15–16). Deben entender la ira de Dios, dada a conocer mediante la contaminación moral de sus propias almas y el mundo que les rodea (Romanos 1–3).
d) Deben reconocer que Dios es un Dios de santidad que juzga el pecado (Juan 3:18) y que este juicio separa a las personas para siempre de Dios (Lucas 16:26; Romanos 3:21–26). Cristo como único salvador (Juan 1:1–5, 14– 18; 8:58) y quien hace el ofrecimiento de su salvación (Mateo 11:28) o la certeza de juicio. Aquí está la necesidad del arrepentimiento que se debe dar a conocer dentro del cuadro total de juicio y que es un volverse del pecado hacia Dios en Cristo (Lucas 9:23–26).
La declaración de arrepentimiento no se debería esconder para atraer a alguien al cristianismo. El evangelio de arrepentimiento es radical y se debe presentar como lo diseñó Dios: De modo tal que las vidas sean influidas de manera radical.
LECTURA DIARIA
Lunes – 1 Corintios 9:19-22
Renuncia personal
Martes – 1 Tesalonicenses 4:3-7
Renuncia a la inmundicia
Miércoles – Filipenses 4:8
Renuncia a los malos pensamientos
Jueves – Tito 2:6-8
Renuncia a las malas palabras
Viernes – Efesios 4:17-24
Renuncia a la vieja vida
Sábado – Efesios 4:25-32
Renuncia al enojo y a la mentira
RESUMEN
Algunos pensaban que las leyes dietéticas judías eran importantes y otros no. Algunos pensaban que el sábado judío todavía debía ser guardado y otros no. El punto de vista de Pablo era que en última instancia eso no debería ser un problema. No es un asunto de correcto o incorrecto, y si un cristiano podía acomodarse a la preferencia de otros para lograr que escucharan el evangelio, entonces Pablo diría que el amor triunfa sobre la libertad.
TEXTO CENTRAL
“Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna.”
2 Timoteo 2:10
LECTURA BILICA
1 Corintios 9:16-27
16. Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y !!ay de mí si no anunciare el evangelio!
17. Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada.
18. ¿Cuál, pues, es mi galardón? Que predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio.
19. Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número.
20. Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley;
21. a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley.
22. Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos.
23. Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él.
24. ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis.
25. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.
26. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire,
27. sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.
COMENTARIO
En la instrucción que Pablo da a los evangelizadores en 1 Corintios 9 los llama a prescindir de libertades por su testimonio ante el mundo. Mientras que el mantra de la contextualización llama a los cristianos a conformarse al mundo para que el evangelio pueda parecer pertinente, la evangelización real requiere separación disciplinada. Fundamentados en el amor, los cristianos deben renunciar a sus propios deseos con el objeto de ganar almas.
Mucho del adiestramiento moderno para la evangelización se enfoca equivocadamente en la técnica. Hay una tendencia hacia un evangelio reduccionista, como si el evangelio fuera poco más que un grupo pequeño de proposiciones básicas y como si la evangelización instigara a las personas a asentir que cualquiera de esas proposiciones sea aceptable.
El ejemplo estelar de un evangelizador en el Nuevo Testamento es el apóstol Pablo. La evangelización era el latir de su vida. Hacia el final de su ministerio, el evangelio había fundado iglesias gentiles a todo lo largo del Imperio Romano, y prácticamente cada convertido gentil podría llegar a rastrear el mensaje del evangelio hasta la predicación de Pablo. ¿Qué le hizo tan eficaz en predicarles a los perdidos? Hay por lo menos siete explicaciones para su eficacia.
A. El mensaje correcto
Pablo fue un evangelizador eficaz porque se mantuvo firme en el mensaje correcto. De hecho, 2 Timoteo 4.17 dice que el Señor fortaleció a Pablo para que en su evangelización el evangelio fuera plenamente proclamado. Pablo claramente se mantuvo firme en la verdad y no toleró ninguna variación del mensaje (2 Corintios 11.4; Gálatas 1.7). Una de las razones por las que las personas no son eficaces en la evangelización es porque no están seguras del contenido del evangelio.
B. Un motivo apremiante
Pablo sabía que en última instancia todo el mundo comparecería ante el tribunal de Cristo para dar cuenta de las cosas hechas en esta vida. Pablo entendía que las personas serían recompensadas según su fidelidad en sus vidas cristianas (2 Corintios 5.10). En otras palabras, en cuanto a él, sabía que sería responsable del registro de su vida y su servicio. Por esto dijo que el amor de Cristo le compelía a pasarse la vida buscando a los perdidos (2 Corintios 5.14). Advierta que inmediatamente después que describió este juicio de recompensas, escribió que a consecuencia de ese juicio él haría su meta de la vida persuadir a los hombres de la verdad acerca de Jesucristo (2 Corintios 5.11). Pablo estaba motivado a ser un evangelizador al entender que sería recompensado según cómo había vivido.
C. Un llamado divino
Pablo exclamó: «¡Ay de mí si no anunciare el evangelio!» (1 Corintios 9.16). Él sabía que Dios lo había llamado a proclamar el evangelio a otros y por esto, la necesidad recayó en él. Dios lo había comisionado para que llevara el evangelio a los gentiles. Pablo entonces tuvo un sentido del llamado divino a predicar el evangelio.
D. Una intrepidez ardiente
Cuando se auto examinó, Pablo llegó a una conclusión: «Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree» (Romanos 1.16). Esta tremenda intrepidez le permitió proclamar: «Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia» (Filipenses 1.21). Él tuvo confianza en su Salvador, y esta confianza produjo intrepidez en su trabajo evangelístico.
E. Un caminar en el Espíritu
Pablo dependió del poder y la dirección del Espíritu Santo. Él sabía lo que era ser continuamente lleno con el Espíritu (Efesios 5.18). Él experimentó la realidad de tener su mente llena del conocimiento de la voluntad de Dios (Colosenses 1.9). No hubo un patrón coherente de pecado impenitente en su vida que pudiera haber apagado o entristecido al Espíritu porque él se mantuvo sometido a la voluntad de Dios (1 Tesalonicenses 5.19). Debido a que caminaba en el Espíritu, experimentó el poder de Dios en su vida. Comenzando en Hechos 13.2 donde el Espíritu Santo dijo: «Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado», toda su vida, hasta su final martirio, experimentó consistentemente el poder del Espíritu Santo.
F. Una estrategia deliberada
La estrategia de Pablo se puede ver en Hechos 18, donde describe su llegada a Corinto. Primero fue a la sinagoga porque era un judío y así sería aceptado. Durante su predicación allí, algunos se convirtieron a Cristo, lo cual le proporcionó un equipo de coevangelizadores para alcanzar a la comunidad gentil. Él usó ese mismo patrón de ir a los judíos y luego a los gentiles de forma común y eficaz. Algunas personas piensan que ser dependiente del Espíritu significa no tener ninguna estrategia o plan. Pero Pablo enfocó su quehacer evangelístico de forma deliberada y estratégica.
G. Un deseo inquebrantable
Pablo vivió como si estuviera en deuda hacia todos los incrédulos; que les debía algo porque sabía lo que con urgencia necesitaban. Vio a los incrédulos como personas en un camino que conduce a la destrucción, y tenía el mensaje que podría cambiar su destino. Les debía, como mínimo, la proclamación de la salvación. Por eso, evangelizó como un hombre en deuda.
Estas siete explicaciones breves captan el alcance amplio de lo que hizo de Pablo un evangelizador eficaz. Pero detrás de estas razones está un principio de vital importancia que el apóstol enseñó a los corintios. Este principio es el que gobernó su método. Decidió sacrificar cualquier cosa y todo en su vida si esto quería decir que podría ganar a más personas para Cristo. En resumen, Pablo estuvo dispuesto a renunciar a todo por alcanzar a los perdidos.
Primera Corintios 9 es un tipo de apologética por lo que Pablo estaba tan apasionado acerca de la evangelización. Aquí expresa sus intenciones evangelísticas en cuatro frases específicas. Se sacrificaría «para ganar a mayor número» (v. 19), «para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley» (v. 20) y «para ganar a los débiles» (v. 22).
En medio de discipular a los cristianos, edificar iglesias y adiestrar líderes, en el corazón de todo estaba su meta de ver personas convertidas a Cristo. Y esta meta fue gobernada por el principio de sacrificar cualquier cosa en esta vida que estorbara el impacto del verdadero evangelio. Este es el asunto de que Pablo se ocupó en 1 Corintios, donde explica que estaba dispuesto a hacer cualquier sacrificio que fuera necesario para alcanzar los distintos tipos de personas con el evangelio.
A. Renuncia a exigencias tradicionales
Según Hechos 15, este principio en verdad no se originó con Pablo sino con los apóstoles. El Concilio de Jerusalén se reunió para intentar determinar qué deberían hacer con los convertidos gentiles. Había algunos nuevos convertidos que todavía sustentaban la tradición judía y querían que los creyentes gentiles se volvieran judíos en la manera en que vivían. Cuando el Concilio de Jerusalén consideró el asunto, decidió no exigir a los gentiles que se había vuelto a Dios a que vivieran de acuerdo con las reglas judías (Hechos 15.19).
B. Abstenerse de ciertas libertades
Estos gentiles eran ahora salvos. Se habían vuelto a Dios y habían recibido al Espíritu Santo. Por consiguiente, no quedaba nada más que lograr mediante ritos. Pero los apóstoles procedieron a decir: «que se les escriba que se aparten» de cosas que ofenderían a los judíos (Hechos 15.20). Este es un punto sutil pero con implicaciones profundas. La manera en que los creyentes gentiles aplicaron este principio no fue participando de ciertas ceremonias, sino en lugar de eso, absteniéndose de ciertas libertades. No debían vivir como judíos para ganar a los judíos. Debían renunciar a lo que ofendiera a los judíos para ganar a los judíos. Debían limitar su libertad por el evangelio. Esto es renunciar para ganar.
C. Renuncia a lo que ofenda a otros
Ante todo, debían abstenerse de las contaminaciones de ídolos (Hechos 15.20). Eso quería decir que debían mantenerse alejados de la carne ofrecida a ídolos. Esta carne no era solo un obstáculo para los gentiles sino que era también ofensivo para los judíos (1 Corintios 8.4–7). Este es un ejemplo obvio de una libertad, porque «un ídolo nada es» (v. 4) así que comer alimento ofrecido al ídolo es, por separado, un acto completamente indiferente (1 Corintios 8.4, 7). Pero los apóstoles les pidieron a los creyentes gentiles que renunciaran a esa libertad porque los judíos despreciaban la idolatría pagana y creían que comer carne sacrificada a tales ídolos era notoriamente malo. Así que la meta era evitar ofender tanto a los creyentes gentiles nuevos como a los judíos no creyentes.
D. Renuncia a pecados sexuales
En segundo lugar, debían apartarse de la fornicación. La mayoría pensaría que esto cae por su propio peso, pero en este contexto fornicación tiene un significado más amplio. Se refiere a cualquier clase de pecado sexual y el culto pagano gentil estaba usualmente relacionado a pecados sexuales. Los apóstoles querían que los creyentes gentiles no tuvieran nada que ver con las ofrendas idólatras o con el culto gentil donde estos pecados tenían lugar.
E. Renuncia a comidas con sangre
El Concilio de Jerusalén también aconsejó a estos cristianos gentiles que se apartaran de carne de animales que habían sido estrangulados. Los gentiles a menudo mataban a sus animales de esta forma, mientras que los judíos mataban sus animales cortándoles el cuello, porque la ley judía prohibía comer animales en los que la sangre no había escurrido.
Finalmente, por amor a los judíos debían apartarse de sangre. Esto sería la más difícil de todas las peticiones porque muchas ceremonias gentiles incluían el tomar sangre. ¿Por qué colocaron ahora estas restricciones sobre estos cristianos? La razón es: «Porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique» (Hechos 15.21). En otras palabras, había comunidades fuertes judías en estas ciudades gentiles. Si los judíos veían a los cristianos haciendo cosas que eran profundamente ofensivas para ellos (aunque no lo fueran para los gentiles), habrían confirmado en sus mentes que el cristianismo no era para los judíos. Esto les costaría a los gentiles nada aparte de la preferencia a abstenerse de estas libertades, pero si insistían en ejercer esas libertades los judíos rechazarían escuchar sus esfuerzos evangelísticos. Debían evitar estas libertades a fin de no hacer nada que desviara una oportunidad para que escucharan el evangelio.
Deberíamos poder quitar cualquier cosa en nuestra vida que estorba alcanzar a las personas con el evangelio. Los atletas se niegan muchos placeres legales para competir y lo hacen por un premio perecedero (1 Corintios 9.25). ¡Cuánto más dignos son los sacrificios que los cristianos hacen por ganar a otros para Jesús! Una vez que usted entiende que su vida estará llena de sacrificios por la evangelización, entonces su meta será clarificada y su determinación intensificada. Esto produce confianza y claridad. Por eso, Pablo declara: «no como a la ventura» (1 Corintios 9.26). Un individuo sin meta realmente no está corriendo y esta indeterminación no requiere esfuerzo. Pero el cristiano maduro conoce su meta y corre con confianza y claridad.