Material elaborado y adaptado por el pastor José Luis Pereyra. Publicado por la Secretaría de Misiones "Pies sobre los montes" del Templo Central del Ministerio La Gracia de la Asamblea de Dios Boliviana.
Corrección gramatical: Aracely Pérez.
A menos que se indique lo contrario, todas las citas bíblicas fueron tomadas de la Versión Reina-Valera revisión de 1960, © 1960 Sociedades Bíblicas Unidas. Usada con permiso.
Basado en el libro Plan del Maestro para la Iglesia de John MacArthur.
Reservados todos los derechos.
Los líderes de la iglesia son obreros de la construcción espiritual. En 1 Corintios 3 Pablo compara a los ministros a constructores que siguen un conjunto de planos bíblicos, trabajando en colaboración con Dios para construir un edificio, la iglesia: «somos colaboradores de Dios; vosotros... edificio de Dios. Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica» (vs 9-10). Para los constructores es sabio seguir los planos con precisión; la más mínima desviación de los planes del arquitecto en las primeras etapas puede resultar en una monstruosidad tambaleante, cuando la construcción sea terminada. La Palabra de Dios es el plan de acción para la construcción espiritual, y sólo aquellos que siguen exactamente las indicaciones están construyendo en firmes cimientos. Como constructores, entonces, debemos construir el plan adecuado. Y como líderes, debemos llevar a quienes nos siguen por los senderos correctos. De cualquier manera, determinamos la dirección de nuestro pueblo. Oseas 4:9 dice, «Y será el pueblo como el sacerdote». En otras palabras, las personas emulan o imitan a sus líderes espirituales.
MEDITACIÓN DIARIA
Lunes – Proverbios 9:10
El temor a Dios y la prelación.
Martes – Salmos 19:7-10
La Biblia debe ser nuestra regla de vida.
Miércoles – 2 Corintios 7:1
Debemos hacer una limpieza espiritual.
Jueves – Mateo 18:15-17
Debemos exhortar al que peca.
Viernes – Efesios 4:15
Cristo es la cabeza de la iglesia.
Sábado – Hebreos 13:7, 17
Debemos reconocer a nuestras autoridades espirituales.
RESUMEN
Para que la Iglesia sea eficaz como el cuerpo de Cristo, tiene que tener una gran visión de Dios, debe reconocerse la autoridad de las escrituras, debe tener un compromiso con la enseñanza de la sana doctrina, debe buscar la santidad personal y entregar sus almas al cuidado de quienes el Señor ha puesto sobre ellos como líderes y autoridades espirituales.
TEXTO CENTRAL
“Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.”
1 Corintios 12:12
LECTURA BIBLICA
12. Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.
13. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.
14. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.
15. Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?
16. Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?
17. Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato?
18. Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.
19. Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?
20. Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo.
COMENTARIO
Para esta primera lección de nuestro estudio, usaremos la analogía que utiliza el apóstol Pablo en 1 Corintios 12:12–31. La iglesia es un cuerpo, y debemos fijarnos en su anatomía. Cada cuerpo tiene ciertas características: un esqueleto, los sistemas internos, músculos y carne. Una iglesia necesita tener el marco adecuado (un esqueleto), los sistemas internos (ciertas actitudes), músculos (funciones) y carne (la forma de los programas). Retire una de las características clave, y el cuerpo no puede sobrevivir. Anatomía es el estudio de cómo forman y funcionan juntas todas las partes del cuerpo. Echemos un vistazo a la anatomía de una iglesia. Comenzamos con el esqueleto. Para un cuerpo a la función, tiene que tener estructura. El esqueleto da a los animales vertebrados su estructura. Asimismo, hay ciertas verdades esqueléticas con las que una iglesia debe estar comprometida y así tener una buena estructura. Estas doctrinas son inalterables deben conocerse con prelación; no puede verse comprometidas en cualquier manera el rendimiento en cualquiera de estos puntos y destruir el esqueleto — si esto sucediera, la iglesia deja de ser una iglesia y se convierte en un blob amorfo en su lugar, es decir, un cuerpo deforme y sin cabeza.
Es absolutamente necesario que cada miembro de una iglesia se perciba como una institución establecida para la gloria de Dios. Me temo que la iglesia en América ha descendido de ese noble propósito y se centró en cambio en la humanidad. Hoy en día la iglesia, parece que su objetivo es ayudar a las personas a sentirse mejor consigo mismo. Éste ofrece al pueblo nada más que placebos espirituales. Se centra en la psicología, autoestima, entretenimiento y un sinfín de otros desvíos para tratar de satisfacer necesidades. La iglesia se ha reducido de un organismo que hace hincapié en conocer y glorificar a Dios a una organización que se centra en las necesidades del hombre.
Sin embargo, si glorifica a Dios, se contestan las necesidades de su vida. "El temor de Jehová es el principio de la sabiduría" (Prov. 9:10). Cuando tienes una relación correcta con Dios, todo lo demás caerá en su lugar apropiado. No estoy diciendo que debemos ignorar las necesidades de las personas. Estamos para preocuparnos por la gente del mismo modo que Dios lo hace. Pero se debe encontrar un equilibrio, y que comienza con una alta visión de Dios. Hay que tener a Dios en serio. Siento justa indignación hacia predicadores y otros que quieran tomar de Dios su trono y lo convierten en un servidor que tiene que hacer todo lo que demandan de él. Las personas tienden a ser irreverente; no saben cómo adorar a Dios. Algunas personas piensan que la adoración es algo que induce a una sensación de calor. Saben poco acerca de Dios. Hay muchas Martas y no hay suficiente Marías en la iglesia (Lucas 10:38–42). Estamos tan ocupados en hacer actividades para la iglesia que no tomamos el tiempo para sentarnos a los pies de Jesús. No temblamos ante la palabra de Dios. No permitimos el ser confrontados por la santidad de Dios y nuestro pecado para que él pueda usarnos para su gloria.
Debemos tomar seriamente a Dios y exaltarlo, no queremos tener una iglesia centrada en el hombre. Debemos llegar a las personas en el amor de Cristo, pero Dios sigue siendo el foco de nuestra adoración y nuestra vida.
Una segunda verdad innegociable que compone el esqueleto de la iglesia es la autoridad absoluta de la escritura. La Biblia está constantemente bajo ataque, incluso desde dentro de la iglesia profesante.
Uno de los peores ataques en la palabra de Dios viene de personas que dicen que creen en la Biblia, pero no saben lo que enseña. Ese es el tipo más sutil de ataque. Muchos dicen que creen en la Biblia de principio a fin, pero no conocen un párrafo de ella. ¿Cómo puede creer lo que no saben? Jesús dijo, " No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios." (Mateo 4:4). Si estamos viviendo de toda palabra que sale de la boca de Dios, debemos estudiar cada palabra.
El apóstol Pablo no escogió algunas partes de la palabra de Dios, sino que la enseñó de manera plena (Hechos 20:27). Él apela de su integridad. Les había predicado todo el consejo de Dios. Al predicarles puramente el evangelio, se los había predicado, así, completo; él hizo fielmente su obra ya fuera que los hombres lo soportaran o lo rechazaran.
La autoridad absoluta de la Escritura, no permite que seamos selectivos en las enseñanzas bíblicas. Debemos asumirla en su totalidad. Jesús mismo nos lo ordena (Juan 5:39).
Tenemos que dibujar las líneas cuando se trata de santidad personal. Necesitamos ser cuidadosos acerca de lo que exponemos a nosotros mismos y nuestros hijos. Es imposible ver a algunas de las películas en salas de cine y leer algunos de los libros que se publican hoy en día sin pagar un precio. A veces me pregunto qué está pasando por la mente de los cristianos que se exponen a películas, programas de televisión y publicaciones que propagan la inmoralidad y su propio sistema de valores. Nos atrevemos a bajar nuestros estándares junto con el mundo. Lo que nuestra sociedad tolera es chocante. Cosas que no se hablaba salvo en silenciosos susurros hace una década ahora son abiertamente alardeados. Es triste ver lo que nuestra cultura puede degenerar hasta ahora en tan poco tiempo.
Los cristianos están llamados a vivir una vida pura, y no la podemos comprometer. Debemos aplicar un estándar de pureza entre nosotros. En 2ª Corintios 7:1 dice, “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”. Una iglesia debe hacer cumplir esta norma (Mateo 18:15–17). Si alguien peca, tenemos que exhortarlo. Muchos cristianos no están tan preocupados por la santidad personal como debe ser. ¿Dónde están en términos de santidad y comunión con el Dios vivo? No podemos vivir la vida cristiana medio comprometido y esperar que Dios realice maravillas en nosotros.
Un componente final de la estructura esquelética de una iglesia es la autoridad espiritual. Una iglesia debe entender que Cristo es la cabeza de la iglesia (Efesios. 1:22; 4:15) y que él interviene en su gobierno en la iglesia a través de los ancianos piadosos (1 Tesalonicenses 5:12–14; Hebreos 13:7, 17). Hebreos 13 dice: obedeced y sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas. Además, dice: seguid su ejemplo. En 1ª Tesalonicenses 5 dice: “Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra.” (vs. 12–13).
Jesús tuvo doce apóstoles. Cuando leemos a los escritores bíblicos, nombran a Pedro primero (Mateo 10:2 – 4; Marcos 3:16 – 19; Lucas 6:14 – 16; Hechos 1:13). Siempre fue el portavoz. Eso no significa que él era mejor que los otros. Simplemente tenía el don de hablar, mientras que los otros fueron dotados de otras maneras. Pedro y Juan siempre viajaron juntos. Por eso, crees que Juan no dijo mucho. Pero él escribió el Evangelio de Juan; 1, 2 y 3 Juan; y la revelación. No cabe duda de que con la íntima amistad que tenía con Cristo, pudo escribir muchas más grandes cosas para nosotros. Pero cada vez que estaba con Pedro, vemos en los doce primeros capítulos de Hechos de los apóstoles, él era silencioso. ¿Por qué? Porque Pedro tenía el don de hablar. Bernabé fue un gran maestro, probablemente un líder en la iglesia primitiva. Pero cuando Bernabé y Pablo viajaron juntos, incluso los incrédulos se dieron cuenta de que Pablo era la voz principal. Por lo tanto, hay variaciones en los dones de los líderes espirituales. Pero en totalidad, todavía hay una igualdad de autoridad espiritual, dado que la Biblia llama ancianos o supervisores.
A modo de concluir, vamos a resumir lo que hemos aprendido. Para que la Iglesia sea eficaz como el cuerpo de Cristo, tiene que tener el marco adecuado. Tiene que tener una gran visión de Dios. La búsqueda de una iglesia debe ser conocer a Dios. En la búsqueda de conocer a Dios, debe reconocerse la autoridad de las escrituras, pues es a través de la Biblia que podemos conocer a Dios. Una iglesia debe tener una alta vista de la escritura y un compromiso con la enseñanza de la sana doctrina. La gente de una iglesia debe buscar la santidad personal y entregar sus almas al cuidado de quienes el Señor ha puesto sobre ellos como autoridades espirituales.
MEDITACIÓN DIARIA
Lunes – Gálatas 5:22-23
El fruto del Espíritu.
Martes – 1 Samuel 15:22
Obediencia.
Miércoles – Mateo 5:3
Humildad.
Jueves– 1 Corintios 13:4-7
Amor.
Viernes – Efesios 4:3
Unidad.
Sábado – Romanos 12:4-5
Muchos dones, un solo cuerpo.
RESUMEN
Es importante desarrollar en las personas las actitudes espirituales que traerán grandes beneficios. Si el mismo tipo de espirituales actitudes están presentes en una iglesia, las personas harán las cosas guiadas por el Espíritu.
TEXTO CENTRAL
“Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.”
Romanos 12:4-5
LECTURA BIBLICA
ROMANOS 12:4-10
4. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,
5. así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.
6. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;
7. o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza;
8. el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.
9. El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.
10. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.
COMENTARIO
I. INTRODUCCIÓN
Como hemos observado, el esqueleto de una iglesia consiste en verdades innegociables en la que no podemos permitirnos ceder. Como un esqueleto, son rígidos y desplegables, la columna vertebral de un ministerio bíblico. Pero como cualquier cuerpo vivo, la iglesia no puede existir como un esqueleto solo. Un esqueleto proporciona un marco, pero no vivo. Un cuerpo tiene órganos y fluidos que lo mantienen vivo y funcionando. Por lo que una iglesia debe tener sistemas internos — ciertas actitudes espirituales.
Debemos aprender que es importante desarrollar en las personas las actitudes espirituales que traerán grandes beneficios. Si el mismo tipo de espirituales actitudes están presentes en una iglesia, las personas harán las cosas guiadas por el Espíritu. Que naturalmente cumplen con el patrón bíblico de la iglesia. Una iglesia debe trabajar sobre las actitudes de sus miembros.
Obediencia está por encima de todas otras actitudes. Una persona obediente hace todo lo que Dios dice. Él no se compromete con otros (2 Timoteo 2:4). Si Dios dice algo, eso es todo, no hay nada que discutir. Es importante para nosotros tener la palabra de Dios en nuestros corazones y mentes para que sepamos cómo ser obediente. La obediencia es la condición suprema de las actitudes de todos los derechos. Es la actitud dominante que hace posible otras virtudes espirituales. Comportamiento sin una actitud de obediencia carece de sentido; la obediencia interna es mejor que cualquier acto externo de culto (1 Samuel 15:22). Además, la obediencia conduce a otro derecho de actitudes espirituales. Hay varias otras razones importantes para vivir una vida obediente: glorificar a Dios, para recibir bendiciones, ser un testimonio para los incrédulos y ser un ejemplo para otros cristianos. Siendo obedientes también permite ser lleno del Espíritu Santo. Cuando estamos llenos del Espíritu, somos capaces de alcanzar a los incrédulos y ser un ejemplo para quienes observan cómo vivimos. Jesús dice en Lucas 6:46, “¿Por qué me llamáis, ¿Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” Si Jesús es Señor de su vida, usted debe hacer lo que él le pide. Mateo 7:13–14 dice que el camino a la salvación es estrecho. Eso es porque está limitada por la voluntad de Dios, ley y palabra. Estamos para afirmarnos en Cristo como Señor (Romanos 10:9-10) y someternos a su señorío. Eso significa vivir una vida de obediencia.
La segunda actitud que un cristiano debe tener es humildad. Yo he luchado con el orgullo. Estoy seguro que usted ha tenido problemas con él, también. La humildad es muy difícil porque cuando dices de ti mismo, “soy humilde”, estás siendo orgulloso.
Espero que cuando usted se convirtió en un cristiano no haya estado bajo la ilusión de que Dios lo necesitaba. Algunas personas dicen, “¡si el Señor pudiera salvar a esa persona! Él tiene tan gran talento y es un buen líder”. Eso es ridículo. El Señor puede salvar a quien él quiere. Nosotros no tenemos nada que ofrecerle a Dios. Somos como el hombre en Mateo 18:23–34, que no podía pagar su deuda de 10 mil talentos. No tenía nada que ofrecer. Mateo 5:3 dice, “Bienaventurados los pobres de espíritu; porque de ellos es el Reino de los cielos”. En otras palabras, cuando llegó el Reino de Dios a nuestras vidas, llegamos como indigentes mendigos que no tenían nada que ofrecer. Estábamos espiritualmente en bancarrota. Si algo tenemos ahora, no es porque ganamos, es porque Dios nos lo dio a nosotros. Lo único que tenemos para ofrecer a Dios es lo que Él mismo nos dio a través de su regalo de salvación y de su espíritu. No podemos tomar ningún crédito por lo que somos; Debemos dar a Dios la gloria. No tenemos ninguna razón para estar orgullosos.
Sólo los humildes pueden demostrar amor. No estoy hablando acerca de la clase mundana del amor que es falso y orientado a objetos. Esa es la razón que muchos matrimonios no duran. El amor terrenal es sólo una emoción, y cuando la emoción se haya ido la relación se quiebra. Ese tipo de amor busca sólo recibir y no dar. Amor bíblico no es así. No es una emoción; es un acto de servicio sacrificial. No es una actitud; es una acción. El amor siempre hace algo.
Las palabras utilizadas para describir amor en 1 Corintios 13:4–7 son todos los verbos. El amor es un acto de servicio que fluye de un corazón de humildad. Amor bíblico satisface las necesidades de las personas. Jesús dice en Lucas 10:27, "Amarás... tu prójimo como a ti mismo." Un abogado respondió, ¿y quién es mi prójimo?" (v. 29). Jesús respondió con la historia del buen samaritano (vs. 30–35). El samaritano estaba caminando por un camino y se encontró con un hombre que había sido golpeado. Ayudó al hombre y a sus necesidades. ¿Quién es tu prójimo? Quien tiene una necesidad que eres capaz de cumplir. ¿Quién eres tú para amar? Quien tiene una necesidad. ¿Cómo usted lo ama? Satisfacer su necesidad, incluso si no siente un apego emocional o una atracción hacia él. Una ilustración clásica de la humildad del amor está en Juan 13. Jesús y los discípulos fueron a cenar juntos.
Los discípulos discutían entre sí sobre quién era el más grande (Lucas 22:24). En aquellos días, la gente comía comidas en una posición reclinada, lo que significa que la cabeza de una persona estaría alrededor de veinte centímetros cerca de los pies de otra persona. Es cortesía común para todo el mundo lavarse los pies antes que reclinarse para comer. Pero ningún funcionario estuvo disponible para lavar los pies de los discípulos. Ninguno de los discípulos estaba dispuesto a asumir esa tarea porque todos discutían acerca de quién era el más grande. Así que Jesús sacó de su ropa externa, puso una toalla alrededor de su cintura y lavó los pies de sus discípulos (Juan 13:4–5). Él les enseñó una lección inolvidable. Al final, dijo, en efecto, “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.” (vs. 34). ¿Cómo él mostró su amor por ellos? No con un apego emocional. Probablemente la única emoción que tenía era disgusto, porque los discípulos estaban llenos de egoísmo y orgullo. Él les mostró su amor por su necesidad. Asimismo, debemos satisfacer las necesidades de los demás. Debemos satisfacer las necesidades de otras personas de forma espontánea y voluntariamente. Nuestro amor debe ser como un reflejo de un corazón humilde.
Jesús oró que todos los cristianos, sean igual que Él y el Padre son uno, para que el mundo sepa que fue enviado por el Padre. Él oró por la unidad de nosotros (Juan 17:21). Que básicamente se refiere a la unidad de los creyentes como resultado de la salvación, pero Jesús también quiere que tengamos unidad en la vida y el propósito de la iglesia. El apóstol Pablo pidió a los Efesios a esforzarse y ser “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;” (Ef. 4:3). Él no les pidió generar unidad; ya lo tenían. Ellos debían mantener la unidad que Dios ya les había dado. La unidad es una parte importante de la vida de la iglesia. Por eso Satanás ataca constantemente. La unidad trae la gloria de Dios. Honra su nombre. Satanás está tratando incesantemente de dividir iglesias.
Nadie es perfecto, por lo que siempre habrá pequeñas cosas en las que las personas están en desacuerdo. Sin embargo, siempre debemos conseguir juntos de rodillas y buscar mantener la unidad del Espíritu y el vínculo de la paz (EF. 4:3). Ese fue el deseo de los escritores del Nuevo Testamento. Pablo derramó su corazón a los Corintios, diciendo: “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas.” (1 Cor. 1:10–11). Él no soportaba ver divisiones en la iglesia. Le dijo a la iglesia de Filipos “… oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Fil. 1:27). Sus palabras son sólo aplicables hoy.
¿Ves las actitudes mencionadas en tu vida? ¿Tu vida se caracteriza por la obediencia? ¿Avanza en madurez y cada vez más santificados que oyen la palabra y aplican? ¿Te ves creciendo de tal manera que a medida que envejecemos, llegará a la cima de la dedicación en tu vida espiritual? ¿Tienes una actitud de humildad? ¿Ves las necesidades de otras personas con amor y con actos que proceden de un corazón humilde? ¿Realmente buscan hacer la paz y mantener la unidad del Espíritu? Debemos buscar todas esas cosas en nuestras vidas. Es la voluntad de Dios para nosotros.
MEDITACIÓN DIARIA
Lunes – 1 Corintios 4:1
Voluntad de servir.
Martes – Romanos 12:4-8
El servicio es un don.
Miércoles – Salmos 4:7
Alegría.
Jueves – Proverbios 3:17
Paz.
Viernes – Levítico 22:29
Gratitud.
Sábado – 1 Corintios 4:1
Agradecidos por los que crecen
RESUMEN
El objetivo de un pastor y los líderes de una iglesia deben ser generar actitudes espirituales apropiadas en los corazones de la gente. No sólo dicen, “tienes que hacer esto, y necesita hacerlo”. Deben generar las actitudes espirituales que serán motivar a la gente a un comportamiento adecuado.
TEXTO CENTRAL
“Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.”
1 Corintios 12:12
LECTURA BIBLICA
Efesios 2:17-22
17. Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca;
18. porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.
19. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,
20. edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,
21. en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;
22. en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.
COMENTARIO
La vida de una iglesia viene de esos sistemas. El objetivo de un pastor y los líderes de una iglesia deben ser generar actitudes espirituales apropiadas en los corazones de la gente. No sólo dicen, “tienes que hacer esto, y necesita hacerlo”. Deben generar las actitudes espirituales que serán motivar a la gente a un comportamiento adecuado. Una persona puede hacer algo bueno exteriormente, pero tener una mala actitud. Sin embargo, el buen comportamiento exterior debe provenir de buenas actitudes. Por eso es importante destacar el fruto del Espíritu (Gálatas 5:22–23), las actitudes internas. A veces se nombran nuevos líderes en la iglesia, y ellos ven ciertas cosas que faltan en el grupo que le dieron para liderar. Ven la falta de organización y son tentados a reorganizar. Dicen: ¡vamos a hacer cambios en este departamento de la iglesia! Pero ¿Sabe usted qué va a pasar al terminar la reorganización? Van a tener la misma gente con las mismas actitudes en una estructura diferente, y la gente no va a entender el propósito detrás del cambio.
Las iglesias grandes tienen grandes necesidades. Por tamaño de la iglesia, existen múltiples oportunidades de servicio. Irónicamente, las personas tienden a pensar que no son necesarios en una gran iglesia. Les resulta agradable sentarse en el banquillo, ponerse cómodo y ver mientras otros ministran. En 1 Corintios 4:1 Pablo dice, “Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.” En otras palabras, Pablo quería decir, “cuando llegue el momento para hacer un juicio sobre mis compañeros y yo, que se diga que fuimos siervos de Cristo.” Hay varias palabras en el idioma griego para siervo, y Pablo utiliza el que mejor transmite la idea de un siervo humilde (gr. hupēretēs, que significa “un bajo remo”). En esos días, había grandes barcos con tres gradas de madera llamados “trirremes”. Eran propulsados por esclavos encadenados a los remos en el casco. Los esclavos en el nivel más bajo se llaman "bajo remeros". Pablo y sus compañeros no querían ser exaltados; querían ser conocidos como el tercer nivel de galeotes que tiró de los remos.
Muchas personas quieren ser capataces, pero Dios quiere a siervos obedientes. En 1 Corintios 4:2 Pablo dice, “Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.” Dios no quiere una persona con una nueva forma inteligente para tirar de su remo y se deshaga de todos los demás en el proceso. Quiere fieles remeros que se consideren siervos dispuestos.
Servicio a los demás no necesariamente tiene que relacionarse con cargos en la iglesia. En Romanos 12:4-8, Pablo habla de la función de los servidores, utilizando el cuerpo humano como una analogía. Pablo está diciendo: “Utilice la habilidad dada por Dios para ministrar a los demás”. No necesitas tener un cargo en la iglesia para poder ministrar a otros. Deje que las habilidades que Dios le ha dado fluyan de tu vida, ya sea en una actividad en la iglesia o la interacción personal. Un creyente es un residente y fortalecido por el Espíritu Santo con el propósito de servir a los demás. Si no sirves, con tu actitud puedes crear un cuello de botella. Algunos llegan a decir, hay demasiada gente, no sé dónde o en qué puedo servir.
¿Qué es alegría? Es una exuberancia hacia afuera. También es la respuesta de la mente, corazón y alma a una relación con Jesucristo.
Hay una seriedad en la palabra de Dios. Hay una gran seriedad en lucha con las ansiedades terribles de la vida y la muerte y todo lo que nuestra humanidad trae sobre nosotros. Muchas cosas nos llenan de dolor. Pero al mismo tiempo, llenan de alegría. Tenemos un conocimiento profundo de nuestras almas que todo está bien y que al final todo va a ser glorioso. Cuando estudiamos la palabra de Dios y la obedecemos, experimentamos alegría. 1ª Juan 1:4 dice, “Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.” Romanos 14:17 dice que el Reino de Dios es “porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.” Jesús dijo en Juan 17:13 que él vino a darnos gozo. Pablo dijo, “regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” (Fil. 4:4). Estoy convencido de que alegría está vinculada a un deseo de servir. Cuando la gente se involucrar en servir y en usar los dones que Dios les dio, experimentan alegría. Personas que son demasiado introspectivas siempre están tratando de satisfacer sus propias necesidades y resolver sus propios problemas. Por lo tanto, se convierten en seres humanos encarnados, en sí mismos, contemplando su miseria. Una persona puede perder su alegría. Puede buscar el estiércol en cada jardín si quiere. Es una opción que hace todo el mundo. Elijo ser alegre y entusiasmado con lo que Dios hace. Con la fuerza que el Espíritu Santo le ha dado, no deje que nadie se lleve su gozo porque la Biblia ordena que nos regocijemos siempre (Fil. 4:4). Todos tenemos problemas, pero viene un día cuando todos los verdaderos creyentes irán al cielo y todo será perfecto.
Paz es una hermosa palabra, ¿no? En Juan 14:27, Jesús nos dio su paz. 1ª Corintios 7:15 dice que “…a paz nos llamó Dios.” En Filipenses 4:7 dice “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento”. En 2ª Corintios 13:11 dice “vivid en paz”. 1ª Tesalonicenses 5:13 dice “Tened paz entre vosotros”.
Mientras que la alegría es una exuberancia hacia afuera, la paz es una satisfacción interior que detecta que todo está bajo control. Si hay pecado en tu vida, no tiene paz. Pero cuando tu vida es limpiada de pecado y estás caminando en el Espíritu, tendrá paz. Nunca permita que nadie ni nada lleve su paz. No hay ninguna razón para estar preocupado. Pablo dijo “Por nada estéis afanosos” (Fil. 4:6–7). Todos nosotros experimentamos situaciones que nos inquietan. No vivimos en paz perfecta, sin embargo, debemos tener una actitud de paz. En Mateo 5:9 el Señor dice, “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.” Los cristianos deben ser constructores de paz. No podía hacer nada más maravilloso para el Reino de Dios y la iglesia de Jesús Cristo que ser un pacificador. La naturaleza humana tiende al conflicto. Job dijo, “Pero como las chispas se levantan para volar por el aire, Así el hombre nace para la aflicción.” (5:7). Las personas experimentan continuamente conflictos de personalidad. Sin embargo, estamos llamados a ser pacificadores. Estamos para ayudar a calmar el conflicto, no ha fomentarlo. A veces un problema insignificante puede ser soplado fuera de proporción y convertirse en un maremoto. Personas están más dispuestas a aumentar los problemas que a hacer la paz.
Debemos decirnos a nosotros mismos: “estoy en paz, Dios está en el control, y voy a ser un pacificador.” Cada vez que entras en un conflicto, se un pacificador. Cuando ves a dos personas en un conflicto, ayudarles a abrazar el uno al otro en paz. No tomar partido. Tratar de encontrar el bien en una persona en lugar de centrarse en lo malo. Cultivar relaciones adecuadas, a partir de su propia familia. Si sabes que dices una determinada cosa que irrita a alguien, no lo digas. A veces cuando tengo razón acerca de algo y alguien piensa que estoy equivocado, no afirmo que no me equivoco porque no quiero perturbar la paz que hay con los demás. No poner en peligro mis convicciones, pero también no voy a defender inútilmente mis derechos. La paz es más importante para mí que mi propio camino. Sin embargo, si alguien niega la verdad de Dios, debemos batallar por lo que es correcto. Con la gente de la familia de Dios, sin embargo, estamos para ser pacificadores. Cómo sería de simple la vida si buscáramos la paz entre todos.
En 1ª Tesalonicenses 5:18 dice, “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” La gente dice, “Si sólo tendría un trabajo mejor”, o “Si sólo tuviera un cónyuge mejor”, o “si solamente yo no tenga tantos problemas”. Pero debemos estar agradecidos. Dar gracias puede ser algo potente. Si puedes cultivar un corazón agradecido, podrás resolver muchos de tus problemas.
Debemos dar gracias y alabanzas a la ayuda de Dios y dejar de enfocarnos en los problemas. Era cierto para los escritores de los Salmos. Cuando tienen un problema desarrollado, claman al Señor en desesperación. Jeremías dijo: “¿Por qué es prosperado el camino de los impíos, y tienen bien todos los que se portan deslealmente?” (12:1). El Rey David tenía esa actitud cuando huía de su hijo Absalón, quien quería apoderarse de su trono. Pero finalmente él comenzó a pensar sobre todas las cosas buenas que Dios había hecho por él. Cuando cultivó una actitud de agradecimiento, incluso en medio de huir de Absalón, ya no estaba en la desesperación.
Tenemos muchas cosas que agradecer: Salmo 30:4, “la memoria de su santidad.” Salmo 106:1 "Alabad a Jehová, porque él es bueno; porque su misericordia permanece para siempre." Daniel 2:23 — Daniel expresó su agradecimiento a Dios por la sabiduría y la fuerza. Romanos 1:8 — Dar gracias a Dios por personas que exhiben su fe. Romanos 6:17 — Estar agradecido por la conversión de la gente. Romanos 7:23–25 — Estar agradecido que Cristo ha librado de la potestad del pecado que mora en nosotros. 1 Corintios 1:4 — Gracias a Dios por la gracia que otorga a los creyentes. 1 Corintios 15:57 — Dar gracias a Dios que nos ha dado la victoria sobre la muerte. 2 Corintios 2:14 — Debemos estar agradecidos por el triunfo del Evangelio. 2 Corintios 8:16 — Estar agradecidos por aquellos que tienen un celo por Cristo. 2 Corintios 9:15 — Para estar agradecidos por el don de Cristo. 1 Tesalonicenses 2:13 — Estar agradecidos para quienes reciben y aplican la palabra de Dios. 2 Tesalonicenses 1:3 — Debemos estar agradecidos cuando vemos los creyentes trabajando por el Reino y mostrar amor unos a otros. Apocalipsis 11:17 — Debemos estar agradecidos por el poder de Cristo y su reino venidero.
No te quejes cuando estés en malas circunstancias; necesitamos cultivar un corazón de gratitud. Si no eres una persona agradecida, es porque crees que te mereces mejores circunstancias de las que tienes actualmente. Pero si tienes lo que merecías, estarías en el infierno. Eso va para todos nosotros. Así que agradece por todo lo que Dios te da.
Si están llenos del Espíritu Santo, Dios quiere cultivar un ministerio a través de lo que es esencial para la iglesia. Pablo menciona varias categorías de ministerio en Romanos 12:6-8: profecía (predicación), servicio, enseñanza, exhortación, repartir (dar sin esperar nada a cambio), liderazgo y la misericordia (1 Cor. 12:4–11). Cada una de esas categorías es muy amplia. Dentro de la categoría de dar, hay muchas maneras de dar. Dentro de la categoría de mostrar misericordia, hay muchas maneras de mostrar misericordia. Hay muchos estilos de predicación y enseñanza. El Señor ha dado a cada uno de nosotros una mezcla de los regalos que nos permite ministrar lo que él quiere que. Hay personas a quienes Dios ha llamado para predicar, enseñar, liderar, exhortar y tal vez demostrar el regalo del conocimiento. Dios combina ciertos dones en formas tan únicas que no hay iguales. Es por ello que la iglesia pierde muchas veces, porque no atendemos de lo que Dios nos ha dotado. Dios no quiere que seamos espectadores.
MEDITACIÓN DIARIA
Lunes – 1 Corintios 9:24-27
Autodisciplina
Martes – Gálatas 6:1
Rendición de cuentas
Miércoles – Efesios 4:32
Perdón
Jueves – Deuteronomio 8:1-20
Dependencia de la oración
Viernes – Efesios 4:15-16
Crecimiento continuo
Sábado – Efesios 4:7
No solo los líderes edifican
RESUMEN
Hay crecimiento sólo en los espiritualmente vivos, no en los muertos. Siendo aptamente compaginado, estando todas las partes en su posición propia, y en relación mutua. Las coyunturas son los puntos de unión de donde el abastecimiento de alimento pasa a los diferentes miembros, proveyendo al cuerpo los materiales para su crecimiento.
TEXTO CENTRAL
“Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.”
Efesios 4:15-16
LECTURA BIBLICA
EFESIOS 4:1-7
1. Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados,
2. con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,
3. solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;
4. un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;
5. un Señor, una fe, un bautismo,
6. un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.
7. Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.
COMENTARIO
I. INTRODUCCIÓN
En todas las iglesias hay algunos miembros a los que hay que proteger. Hay algunos que son como niños, dominados por el deseo de novedades y a merced de la última moda en religión. Es la lección de la historia que las modas populares en materia de religión vienen y van, pero la Iglesia siempre permanece. El alimento sólido de la religión siempre se ha de encontrar en la Iglesia.
En todas las iglesias hay algunas personas de las que hay que guardarse. Pablo habla de la listeza astuta de algunos. La palabra que usa (kybeía) quiere decir habilidad en el manejo de los dados. Siempre hay algunos que tratan de apartar a otros de la fe con argumentos ingeniosos. Una de las características de nuestro tiempo es que la gente habla de religión más que en otras muchas épocas; y los cristianos, especialmente los cristianos jóvenes, tienen que enfrentarse a menudo con los argumentos de los que están contra la Iglesia y contra Dios. Sólo hay una manera de evitar que nos hagan perder el equilibrio con la última moda religiosa y que nos seduzcan con los argumentos peregrinos de los listos, y es creciendo constantemente en Cristo.
Los cristianos tienen que darse cuenta de lo importante que es para nosotros la norma divina de Dios. La autodisciplina significa mantenerse alejado de pecado y haciendo sólo lo que es correcto. La persona disciplinada comprende la ley de Dios y no hace nada fuera de los límites de esa norma. Pablo habla de disciplina en 1 Corintios 9:24–27, donde utiliza una metáfora familiar para ilustrar su punto. Los creyentes han sido llamados a la carrera (Gal. 5:7; Fil. 2:16; Heb. 12:1–2) y correr para ganar. ¿Qué es necesario para lograr ese objetivo? Pablo nos dice en el versículo 25, en otras palabras, si una persona quiere experimentar la victoria, él debe ser autodisciplinado. Un hombre no puede ganar una carrera si tiene 15 kilos de sobrepeso. Tremenda disciplina es necesaria para mantenerse en forma. Es asombroso el número de horas que un atleta debe entrenar por lo que puede ganar en la competición. Un atleta que compite internacionalmente con frecuencia entrena durante varias horas al día durante cinco a diez años de su vida. Él mismo debe empujar hasta el punto donde ya no experimentará dolor, hasta un punto más allá de un segundo aire. Hay una euforia más allá del dolor que solamente los atletas pueden experimentar. Esa euforia es como una increíble sensación de libertad y energía, y sólo se la siente más allá del dolor. En el versículo 26 continúa. Él corre siguiendo las normas, no alocadamente. En 2 Timoteo 2:5, Pablo le dice a Timoteo que para que un atleta gane la corona en una carrera, él debe “luchar legítimamente”. Él debe obedecer las reglas del juego. Él no puede ir fuera de los límites. Si quiere ganar, debe cumplir con las reglas. En el versículo 27, Pablo añade que no quería pecar y perder la posibilidad de una victoria espiritual, más que un deportista, él no quería dar lugar a que lo descalificaran.
Es esencial enseñar a todos en una iglesia para rendir cuentas unos a otros. Debemos estar preocupados por unos a otros, no de qué color es la alfombra y fondos de pantalla. Las personas son más importantes que los cargos y las actividades. En Mateo 7:3, Jesús dice en otras palabras, “¿por qué estás más preocupado por el problema en la vida de tu hermano que el problema más grande en tu vida?”. El principio es este: tenemos la responsabilidad de señalar el pecado, pero antes de que hagamos eso, debemos lidiar con nuestro propio pecado (v. 5).
La rendición de cuentas entre las personas de una iglesia es algo importante. En una relación de rendición de cuentas, una persona no es sólo responsable del cuidado de los demás; también es responsable por asegurarse de que su vida es justa antes de que trata de cuidar la de los demás. Veamos una aplicación práctica de rendición de cuentas. Supongamos que alguien que usted conoce, deja de asistir a la iglesia. Es su responsabilidad ir a esa persona y decir, “usted está dejando de congregar (Heb. 10:25). Necesita ser más comprometido a adorar con el pueblo de Dios.” Usted podría pensar, ¿quién soy yo para decir eso? Tengo problemas en mi vida. Entonces, luego de limpiar tu vida — es decir, obtener la viga de tu ojo, puedes hacer frente al pecado de esa persona.
Rendición de cuentas nos obliga a ser puros, Gálatas 6:1. Se necesita una persona caminando en obediencia para ayudar a alguien que no obedece. En Mateo 18:15 dice qué hacer después de que usted ha confrontado con el pecado en su vida. Si se conocen los pecados de una persona en la iglesia, hay que acercarse a él solo. Por ejemplo, si usted conoce a un cristiano profesante que es un jefe que maltrata a sus empleados, tiene la obligación de ir a esa persona delante de Dios y en una manera amorosa, y decir, “lo que está haciendo está mal”. Otros ejemplos, si usted conoce a alguien que no está siendo fiel a su cónyuge, padres que no están trayendo a sus hijos como deberían, o niños que no están obedeciendo a sus padres. En el aspecto ministerial, en Gálatas 2:11-14 nos dice que Pablo reprendió públicamente a Pedro por hacer algo mal, porque es tarea del pastor de la iglesia exhortar también a los obreros. Los ancianos y los líderes no están exentos de reproche. Si es necesario reprender, el pastor de la iglesia puede hacerlo para que otros puedan temer y evitar el pecado (1 Timoteo 5:20).
Todos los miembros de una iglesia deben tener ese tipo de rendición de cuentas el uno con el otro, para que el mundo vea que la vida cristiana es pura. Esposos y esposas especialmente se deben responsabilizar el uno con el otro. No es adecuado ser tolerante con el pecado. Pero a todos los que pecan hay que reprenderlos con amor. Pero ¿qué pasa si el pecador no escucha a la persona que lo exhorta? Mateo 18:16 nos dice qué hacer. Si la persona que enfrentan todavía no escucha, el versículo 17 dice que hay que “decirle a la iglesia”. Y todos en la iglesia deben animar al hermano pecador a arrepentirse. La confrontación es necesaria para ayudar a restaurar a un hermano pecador. A veces un cristiano va a hacer algo que no quiere hacer, y requerirá la reprensión de otro cristiano que lo saque de ahí. Pablo dijo que luchaba con la carne en Romanos 7:15.
La confrontación no debe invadir la privacidad de las personas; es con el fin de ayudar a los demás en su lucha con el pecado. Tenemos que preocuparnos de la rendición de cuentas. Esa es una razón por la que la comunión es importante. Nos recuerda que debemos asegurarnos de vivir correctamente, para que podamos ayudar a restablecer el uno al otro en amor y estimular unos a otros al amor y buenas obras (Heb. 10:24).
La rendición de cuentas implica el “unos a otros” de las Escrituras. Estamos para exhortar a otros (Hebreos 10:24–25), orar por otros (Santiago 5:16), amarse unos a otros (Gál. 5:13; Efesios 4:2; 1 Pedro 1:22), edificarnos unos a otros (Rom. 14:19; 1 Tes. 5:11) y animarnos unos a otros (Romanos 15:14; 1 Tesalonicenses 4:16). Esas cosas hacen la vida de la iglesia.
La iglesia no puede sobrevivir sin perdón. Es una actitud importante porque somos humanos y todos pecamos. Si usted no puede perdonar a alguien que peca, particularmente alguien que peca contra ti, usted tiene un cáncer con el que está infectando al cuerpo de Cristo. Mira cómo Jesús nos instruye a orar en Mateo 6:12. En otras palabras, "Dios, nos perdone de la misma manera que nosotros perdonamos a otros." Versículos 14-15 nos dicen, si no perdonan a otros, Dios no te perdone.
Entendamos que no está hablando sobre el perdón eterno y redentor que recibimos cuando aceptamos a Cristo como nuestro Salvador. Es hablar de un perdón paterno, temporal. Es un perdón relacionado con el pecado actual. Necesitamos tener una actitud perdonadora si queremos tener una pura y bendita comunión con Dios y los hermanos en Cristo. Si usted quiere ser perdonado por el Señor a diario y mantener una paz pura y dulce con él, necesita tener un corazón perdonador hacia los demás. ¿Es posible que nosotros le neguemos el perdón a un hermano? Mateo 18:23–34 es una parábola sobre un hombre que debía a su amo 10 mil talentos (una deuda incomprensible). El amo perdonó a aquel hombre y borró su deuda. Más tarde aquel hombre encontró a un amigo suyo que le debía cien denarios (una cantidad trivial comparada con la deuda anterior). Y como no pudo pagarle, lo llevó preso y lo dejó en la cárcel. Jesús señaló gráficamente cómo tales comportamientos enfurecen a Dios. Efesios 4:32 nos dice que nos debemos perdonar unos a otros porque Dios nos ha perdonado. ¿Cómo podemos nosotros ser perdonados de tantas cosas y perdonar a otros tan poco? La iglesia necesita estar llena de personas indulgentes porque en esta vida las personas siempre van a hacer cosas que irritan a otros o causarán problemas. Si usted está dispuesto a perdonar a un agresor, usted será libre de la esclavitud de la amargura. También estará libre para ser perdonado por Dios y experimentar la bendición de él.
Puesto en términos negativos, la dependencia es una actitud de escasez. Ese tipo de actitud es difícil de desarrollar en las personas capaces y autosuficientes. Si una iglesia no es cuidadosa, puede llegar al punto de eliminar a Dios en sus cultos y actividades, ya que dependería de la fuerza de su gente y sus programas. No ocurriría tan fácilmente si la iglesia actualmente tuviese los mismos problemas que los creyentes que vivieron detrás de la cortina de hierro. Muchos vivían diariamente con el temor de la muerte y tenían pocos recursos. Aquellos que han sido bendecidos abundantemente por Dios pueden olvidarlo fácilmente, Deuteronomio 6:10-12; 8:10-20.
Es fácil conseguir estar absorbido con actividades, grandes ideas y esperanzas brillantes. Pero tenemos que asegurarnos de no estar tan involucrados en ellas y alejarnos de la voluntad de Dios. Debemos mantener una actitud de dependencia de Dios. En Salmo 19:13, David dice que es tan fácil hacer las cosas sin depender de Dios, sin buscar el corazón y la mente de Dios. Es importante que cuando se toman decisiones, orar a Dios con paciencia y tener comunión con Él hasta que sepa que haga lo que haga, será la obra de Dios.
El peligro de la presunción.
En 2 Samuel 7:1-9, la palabra de Dios vino a enseñar una lección grande a David. Si David creía que era humillante que el arca de Dios continuara en una tienda, Dios le demostró que estaba equivocado. Primeramente, Dios demostró a David que, aunque su deseo fuese correcto, su actitud no lo era; no era Dios el que ahora necesitaba de David, sino David quien siempre necesitó y necesitaría de Dios. La pregunta de Dios es irónica: ¿Me edificarás tú una casa en la que yo habite? Dios no necesitaba de David, Él es el Creador de todo lo que existe; en cambio David sí necesitaba de Dios siempre. La pregunta de Dios también era una burla al pensamiento de David de que la tienda no era significativa; Dios muestra a David que ni la tienda ni un templo pueden contener su presencia. ¿Podía David construir una casa lo suficientemente grande para que Dios cupiese en ella?
La oración es un elemento clave en la prevención de presunción. Cuando los discípulos pidieron a Jesús que les enseñe a orar, en Lucas 11:1-4, Él les enseñó a orar de una manera dependiente, a orar para que Dios haga su trabajo, su voluntad. No una oración llena de peticiones y exigencias.
Todo el crecimiento del cuerpo proviene finalmente de Cristo, pero el cuerpo crece a medida que cada uno de los miembros cumple con la tarea de crecimiento que le corresponde en amor (Efesios 4:7), y aclarando que no son sólo los líderes quienes edifican la iglesia. Durante todo el proceso esa edificación y crecimiento se mantienen en unidad y cohesión por medio de todas las coyunturas, haciendo eco del papel de los líderes que enseñan. Todo esto presenta un desafío para el día de hoy: ¿Están nuestros líderes tratando de promover esta clase de crecimiento unido de la totalidad de la iglesia de Dios en conjunto? y, ¿queremos seguirlos?
MEDITACIÓN DIARIA
Lunes – Mateo 15:1-9
Flexibilidad
Martes – 1 Pedro 2:2
Deseo para el crecimiento
Miércoles – 2 Timoteo 4:6-7
Fidelidad
Jueves – Romanos 8:23
Esperanza
Viernes – Colosenses 2:19
El crecimiento lo da Dios
Sábado – Efesios 4:25
Nos nutrimos el uno al otro
RESUMEN
Los creyentes son retratados como las piedras mismas con las que ese templo celestial está siendo construido gradualmente. Jesús mismo se identifica como la piedra angular, aquella a partir de la cual se construye el resto del fundamento. Deseemos su hermosa presencia y sus influencias en nuestros corazones. Procuremos cumplir los deberes asignados a nosotros para la gloria de Dios.
TEXTO CENTRAL
“Y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.”
Colosenses 2:19
LECTURA BIBLICA
COLOSENSES 2:8-15
8. Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.
9. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,
10. y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.
11. En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo;
12. sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.
13. Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados,
14. anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,
15. y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.
COMENTARIO
La iglesia se compara con una ciudad, y todo pecador convertido está libre de eso. También es comparada con una casa, y todo pecador convertido es uno de la familia; un siervo y un hijo en la casa de Dios.
También se compara la Iglesia con un edificio fundado en la doctrina de Cristo, entregada por los profetas del Antiguo Testamento, y los apóstoles del Nuevo Testamento. Dios habita ahora en todos los creyentes; ellos llegan a ser el templo de Dios por la obra del bendito Espíritu. Entonces, preguntémonos si nuestras esperanzas están fijadas en Cristo conforme a la doctrina de su palabra. ¿Nos consagramos a Dios como templos santos por medio de Él? ¿Somos morada de Dios en el Espíritu, estamos orientados espiritualmente y llevamos los frutos del Espíritu? Cuidémonos de no contristar al santo Consolador. Deseemos su hermosa presencia y sus influencias en nuestros corazones. Procuremos cumplir los deberes asignados a nosotros para la gloria de Dios.
Alguien dijo una vez que son las cinco últimas palabras de la iglesia: “Nunca lo hicimos así antes”. Hay verdad en eso. Una iglesia que no es flexible está destinada al fracaso. Tristemente, algunos cristianos piensan que es una virtud el ser inflexibles. Llevan su terquedad como una insignia de mérito. Rigidez sin sentido era un rasgo de los fariseos. En Mateo 15:1-9, leemos que algunos fariseos y escribas se acercaron a Jesús y lo enfrentaron. Sucedía que los discípulos no estaban haciendo los rituales ceremoniales requeridos antes de comer, al no lavarse las manos. Algunas iglesias están obsesionadas con la tradición. Ven un comando en la Biblia y dicen: “no podemos hacer eso; debemos mantener tradición”.
Dios siempre está trabajando a través de diferentes personas en diferentes momentos fuertes, débiles, muy comprometido o menos comprometido. Gente nueva siempre se unen a la iglesia, y Dios trabaja a través de ellos. El cambio constante es maravilloso ya que nos impide caer en rutinas que oscurecen el patrón establecido en la palabra de Dios.
También tenemos que ser flexibles en nuestra vida personal. Cuando Pablo terminó su ministerio en Galacia y Frigia, quiso dirigirse hacia el sur en Asia (las siete iglesias de Asia menor estaban allí). Él empezó a ir en esa dirección, pero el Espíritu Santo lo detuvo en dos oportunidades (Hechos 16:6-7). La única dirección que podrían ir ahora era al Oeste, y el océano era en esa dirección. No sabían qué hacer. Pablo probablemente oró a Dios para que le guiara acerca de a dónde debería ir. Cuando él y sus compañeros estaban dormidos, Pablo tuvo una visión. Era un hombre de Macedonia (v. 9). Así que Pablo fue a Macedonia, e inició la propagación del evangelio más allá de Oriente próximo al resto del mundo. Dios tenía en mente un destino diferente y Pablo era flexible. La iglesia también tiene que ser flexible. Tiene que ser capaz de decir, “Dios, dependemos de Usted para que nos dirija, y estamos dispuestos a movernos donde usted nos lleve”.
En 1 Pedro 2:2 a diferencia de 1 Corintios 3:2, Pedro está simplemente diciendo: “En la misma forma que los bebés desean la leche, deben desear la palabra para que puedan crecer.” ¿Cuántos bebés desean la leche? Si usted ha tenido uno, sabe que patea y grita cuando quiere leche. Tienen una devoción inquebrantable a la leche. Pedro anhelaba que tengamos ese mismo deseo por la Palabra.
¿Qué tan fuerte es su deseo para la Palabra? ¿Tiene que hacer un esfuerzo para abrir la Biblia y leerla, o su corazón desea inquirirla de manera natural? ¿Estás creciendo? Crecemos al alimentarnos de la palabra de Dios. No todos tenemos la misma capacidad para crecer, pero cualquier capacidad que tenemos, debemos utilizar al máximo. A pesar de que todos tenemos capacidades diferentes, el Espíritu de Dios trabaja en nuestros corazones para ayudarnos a amar su palabra y crecer al ritmo que podamos crecer.
En 2 Pedro 3:18, Pedro nos dice que cuando crecemos, no sólo estamos aprendiendo hechos en un libro; estamos conociendo a Cristo mismo. En 1 Juan 2:13-14 dice que estás aprendiendo no sólo doctrina; Estás aprendiendo a conocer a Dios. Cuanto más conoces a Dios, más enriquecedora será tu comunión con él. Mira el amor de Job hacia la palabra de Dios (Job 23:12).
Muchos cristianos son velocistas espirituales. Participan, sirven por un tiempo con toda su energía, pero luego se van de retiro espiritual. Dios está buscando corredores de maratón, gente que corra a larga distancia. En 1ª de Corintios 4:2 se nos pide un compromiso espiritual, lo que es maravilloso. Una vez una persona de ochenta años, le dijo a su pastor: “Podría usted ralentizar cuando predica. Estoy teniendo problemas el tomar notas de sus enseñanzas.” ¡Esa historia me encantó! ¡Más de ochenta años y todavía toma notas del sermón! Está emocionado por la palabra, la vida de Dios y la iglesia. Es fiel al Ministerio. Él no detuvo su compromiso con Dios. Es el de los que enseñan al discípulo a servir a los demás durante años, quienes son los incondicionales de la fe. En 2 Timoteo 4:6–7, Pablo estaba diciendo, “Puedo morir ahora, estoy realizado. He terminado la tarea que Dios me dio. He luchado y he guardado la fe.”
Es triste cuando ves a un cristiano mayor en la fe ser indiferente sobre su compromiso con Dios. A veces les sucede a los predicadores, profesores y a otros trabajadores cristianos. Llegan a ser amargados y centrados en sí mismos. Por el contrario, es hermoso ver a una persona envejecer y seguir en una vida de servicio fiel. Algunas veces me he topado con personas que me dice: “Antes iba a su iglesia”. Me da pena cuando las personas vienen a la iglesia sólo cuando es conveniente. Un cristiano fiel siempre hará una de sus prioridades el adorar, servir y orar constantemente. Es triste cuando las personas se distraen por otras cosas y no mantienen sus prioridades.
Esperanza es una gran palabra. Para el cristiano, la esperanza significa seguridad para el futuro. No hay temor de la muerte. Me encanta la expresión de Pablo en Romanos 12:12, “Gozosos en la esperanza.” La muerte no debe producir miedo en nosotros. Un servicio fúnebre para un cristiano debe ser una causa para regocijarse y alabar a Dios porque esa persona ha pasado de este lugar de lágrimas, enfermedad, muerte y limitaciones a un lugar que está libre de esas cosas. Esperamos el cumplimiento de Romanos 8:23, que dice que tendremos un cuerpo redimido para ir con nuestra alma redimida. Tenemos la esperanza. Es importante mantener una actitud de esperanza. Prácticamente esto significa que no debemos ser demasiado obsesionados con las cosas terrenales. Jesús dijo en Mateo 6:19-21, si nuestros corazones se están centrando en nuestra esperanza en la eternidad, nuestro tesoro va a ser en la eternidad, también. No vivamos para el momento. No vivamos por lo que es temporal y eso significa ser más comprometido a invertir en la eternidad.
Recuerde, ¡tenemos un futuro maravilloso ante nosotros! Tenemos que mantenernos en el camino. Nosotros debemos recordar la verdad de Dios para no dudar de Él. Las virtudes que hemos estudiado pueden estar presentes en los corazones de las personas y los ministerios en la iglesia. Pero asegúrese cada uno de forma comprometida recordarlas permanentemente.
MEDITACIÓN DIARIA
Lunes – 1 Timoteo 3:15-16
Predicar y enseñar
Martes – 1 Timoteo 4:6-16
Enseñar con autoridad
Miércoles – Filipenses 2:15
Evangelismo y misiones
Jueves – 1 Pedro 2:5
Adoración
Viernes – Mateo 6:5-15
Oración
Sábado – 1 Corintios 4:14-21
Discipulado
RESUMEN
El cuerpo obtiene la forma de su esqueleto y la vitalidad de sus sistemas internos. Pero los músculos son necesarios para moverse y funcionar. Varias actividades espirituales constituyen el movimiento de la iglesia.
TEXTO CENTRAL
Para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.
1 Timoteo 3:15
LECTURA BIBLICA
1 Timoteo 4:6-16
6. Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido.
7. Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad;
8. porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.
9. Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida por todos.
10. Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.
11. Esto manda y enseña.
12. Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.
13. Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza.
14. No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio.
15. Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos.
16. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.
COMENTARIO
Después de estudiar el esqueleto y los sistemas internos que dan la vida, pasamos nuestra atención al sistema muscular. Los músculos permiten que el cuerpo funcione. El cuerpo obtiene la forma de su esqueleto y la vitalidad de sus sistemas internos. Pero los músculos son necesarios para moverse y funcionar. ¿Cuáles son los músculos de la iglesia? ¿Qué movimiento tiene lugar en el cuerpo de Cristo? Varias actividades espirituales constituyen el movimiento de la iglesia.
La predicación y enseñanza van juntos porque ambos son relacionados con la proclamación de la verdad bíblica. Proclamar la palabra de Dios es una función primaria y la más importante de la iglesia. Por eso debe hacerse de una manera comprensible, directa y autoritaria. Echemos un vistazo a fragmentos de las dos epístolas que Pablo escribió a Timoteo. En 1 Timoteo se nos dice cómo debe comportarse y funcionar la iglesia (3:15), y 1 y 2 Timoteo enfatiza que debemos hacer una prioridad el proclamar la palabra de Dios. 1 Timoteo 3:16 habla de la maravilla de la encarnación de Jesucristo. Uno de los elementos esenciales de Dios que se manifiesta en la carne es la predicación. El corazón de la iglesia es la encarnación de Cristo, y en el corazón de la encarnación de Cristo es su proclamación.
La predicación tiene un lugar central en la vida de una iglesia. Algunas personas son dotadas para predicar o enseñar, pero todos somos llamados a proclamar la palabra (1 Tim. 4:6). Añade en el versículo 11, "enseñar con autoridad". Según 1 Timoteo 4:13, Timoteo debía leer la Biblia, explicar sus doctrinas y exhortar a personas para que apliquen lo aprendido. Le mandó a no descuidar la predicación (v. 14) pero a meditar sobre las verdades de Dios (v. 15), obedecerlas y seguir (v. 16).
Veamos otra dimensión de predicación y enseñanza. En 1 Timoteo 5:17, indica que el liderazgo de una iglesia debe centrarse en la predicación y la enseñanza (Hechos 6:4). Tenemos que saber lo que la Biblia dice acerca de algo para que sepamos cómo actuar. En 2 Timoteo 2:15 Pablo quería que Timoteo manejara correctamente la palabra. En 2 Timoteo 1:13 dice, que una persona que proclama la palabra de Dios debe comprometerse con la integridad de su contenido. En 2 Timoteo 3:15-17, explica que la palabra nos hace sabios y nos equipa para toda buena obra.
En 2 Timoteo 4:1–2 nos dice que prediquemos todo el tiempo. Una de las funciones de la iglesia es enseñar pacientemente la palabra de Dios y confrontar a las personas para que sean responsables ante Dios. En Efesios 4:23 y Romanos 12:2 dice que necesitará tener la palabra en su mente para seguir el comportamiento correcto. Predicar y enseñar la palabra pone la escritura en la vanguardia de la mente de las personas; nada la puede reemplazar.
Una segunda función de la iglesia es el evangelismo y las misiones. Utilizo esos términos juntos para proporcionar una perspectiva integral. Evangelización se realiza generalmente sobre una base personal, considerando que el trabajo de la misión generalmente cubre amplias zonas. La Iglesia existe por el bien del mundo. Estamos deseosos de vivir como Dios quiere, por lo que podemos ser una luz brillante en medio de generación oscura y perversa (Fil. 2:15). El objetivo último de todo ministerio es alcanzar a otros para Cristo. Hay dos maneras de evangelizar: a través de nuestras vidas y nuestras palabras.
Evangelizar con nuestras vidas. Es decir, que nuestros testimonios sean creíbles o increíbles. Si Cristo es exaltado y las personas están viviendo en obediencia a Dios en nuestra iglesia, vamos a establecer la credibilidad de nuestro testimonio corporativo. La manera en que vivimos en el mundo es importante. Hemos sido llamados a vivir un estilo de vida evangelístico en nuestras comunidades. En Mateo 5:13 nuestro Señor dice que somos la sal de la tierra. Somos un conservante; somos distintos. Estamos llamados a vivir vidas puras. En Mateo 5:14-16, Jesús dice que también somos la luz del mundo. Los incrédulos deberían ser capaces de mirar su vida y decir: “sólo Dios puede hacer eso en la vida de una persona.”
Evangelizar a través de nuestras palabras. En 1 Pedro 3:15 dice que deberíamos estar tan ansiosos de hablar del Señor en vez de hablar de cosas mundanas. Si queremos que todo el mundo entienda cómo una persona llega a ser salva. Enseñemos las palabras de Cristo al joven rico en Mateo 19:16–26 y su sermón del Monte en Mateo 5 al 7. Hay Iglesias en todo el mundo que están llenas de personas que piensan que son salvos, pero malinterpretan como una persona obtiene la salvación.
Misiones es una vista en el mundo de la evangelización — se trata de llegar a todo el mundo, el área que Dios abra para nosotros, esa debemos conquistar. Hay personas en nuestra iglesia y estrategias para que poder conquistar más allá de nuestras propias paredes, según como Dios lo permita (Mateo 28:19–20). La iglesia debe estar comprometida a predicar, bautizar y enseñar allí donde pueda.
Pablo dijo a los Filipenses: “los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.” (Fil. 3:3). En Juan 4:23 dice que los que “adorarán al Padre en espíritu y en verdad”, son verdaderos adoradores. En Romanos 12:1, estamos llamados a ofrecer nuestros cuerpos como un vivo sacrificio a Dios en un acto sagrado de culto. Pedro dijo que somos “sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1 Pedro 2:5). Es necesario cultivar un corazón adorador. Y vuestra merced no debe limitarse a cuando está en la iglesia. El servicio de la iglesia debe ser un catalizador para llegar a la adoración en todo momento. La obediencia es la definición básica de la adoración. Como la obediencia, la adoración es una forma de vida, no es algo solo para los domingos (Hebreos 10:22). Santiago 4:8 es más específico: "Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros". Recuerde que estamos para ser personas adoradoras.
La oración puede ser el más difícil ejercicio espiritual en el que nos involucramos. Es trabajo duro en primer lugar porque es desinteresado. La verdadera oración abarca el Reino de Dios (Mateo 6:9-10). La verdadera oración comprende también el pueblo de Dios (Mateo 6:11–13). Es trabajo duro para orar en nombre de Dios, su voluntad y su pueblo.
Es fácil orar cuando un problema nos golpea. Cuando estamos heridos, enfermos, o perdemos un ser querido, o fuimos atrapado haciendo algo mal, o en la desesperación cuando un niño se pierde. Nos resulta bastante fácil orar en nuestro propio nombre. Una persona que ora sólo en tiempos de necesidad personal tiene una vida de oración débil. La persona que es capaz de abandonarse a sí mismo en la oración incesante en nombre del Reino eterno de Dios y las necesidades de su pueblo redimido, trae gloria a Dios. En Lucas 11:5–8 habla de un hombre golpeando la puerta de su amigo pidiendo pan en la noche para que él pueda alimentar a un invitado. Si tengo hambre, no tengo problemas de golpear la puerta de alguien toda la noche por comida. Pero, ¿sería capaz de golpear esa puerta pidiendo pan para otra persona?
Cuanto más ves a Dios contestar la oración, oras con mayor confianza. Tal vez las personas mayores tienden a orar mejor que los jóvenes porque han visto un mayor número de respuestas de Dios a las oraciones. Otra razón por la que la oración es difícil, es que es en privado. Nadie sabe cuánto usted ora. Requiere autodisciplina. Tendemos a hacerlo mucho mejor cuando sabemos que las personas nos miran. La oración es trabajo duro. Es desinteresado y debe ser hecho sin buscar la atención o la aprobación de los demás. Santiago dijo, “La oración eficaz del justo puede mucho” (5:16). Debemos estar comprometidos con la oración. Pablo no podía haberlo dicho más claramente: “Orad sin cesar” (1 Tes. 5:17). Es decir, ofrecer toda tu vida como una oración a Dios, es ser conscientes de Él cada vez que pensamos, actuamos o hablamos. Decir en tu corazón, “Estoy pensando en hacerlo, Señor ¿Estoy en tu voluntad?” Para orar sin cesar es vivir la vida como si se mirara a través de la mente y el corazón de Dios. No significa caminar alrededor murmurando con los ojos cerrados todo el tiempo. La oración es vivir la vida de una manera consciente de Dios.
En Mateo 28:19–20 nuestro Señor nos dice que el discipulado implica traer personas a Cristo y conducirlas a la madurez. Jesucristo hizo el discipulado a los doce, y en el libro de Hechos vemos discipular a otros. Dos mil años más tarde, tú y yo estamos llevando a cabo la obra que Jesús comenzó. Para continuar esa sucesión hacemos lo que dice 2 Timoteo 2:2. Cada cristiano está en una carrera de relevos. Cada uno de nosotros debe tomar la batuta de la mano de otras personas. Ninguno de nosotros es un esfuerzo solitario. Alguien invirtió el evangelio en nosotros, y estamos para invertir en otros. Usted puede sentir que no sabe mucho. Pero puede encontrar a alguien que sabe menos que usted y decirle lo que sabe. También puede encontrar a alguien que sabe más que Usted y escucharlo. Enseñar y ser enseñado. Verter el corazón en las personas que enseña y aprender de los demás. No debemos ser aislados. Somos una cadena, todos unidos entre sí.
En 1 Corintios 4:14-15, nos dan una visión maravillosa, indirecta en el proceso de discipulado. Pablo estaba escribiendo una carta de reproche a la iglesia de Corinto, que él mismo trajo a la existencia por la gracia de Dios y el poder del Espíritu. Los estaba reprendiendo porque se habían salido de los fundamentos de la fe y estuvieron involucrados en cosas pecaminosas. Quería corregirlos. Él dijo eso porque los Corintios preguntaban quién le dio el derecho a reprenderlos. Pablo explicó porque fue su padre espiritual. Tenga en cuenta que Pablo se refería a los Corintios como “mis queridos hijos”. El discipulado debe ser hecho con una actitud de amor. ¡Tienes que ser capaz de decir: “te voy a dar mi vida y tiempo para ti! Voy orar por ti y te enseñaré todo lo que sé.” Si pretendes hacer un discípulo y no te preocupas por una persona y no estás dispuesto a hacer sacrificios por él, te estás engañando a ti mismo.
El discipulado es correctivo. Es como criar a un niño (Hechos 20:31). Él sabía la importancia de la amonestación. En 1 Corintios 4:16 Pablo dice, que la persona que estás discipulando seguirá tu ejemplo. Eso significa que tienes que estar en el camino de desarrollo espiritual. Tienes que ser capaz de proporcionar liderazgo. En 1 Corintios 11:1 nos exhorta a decirle a la persona que estás discipulando: “Quiero que me sigas como seguir a Cristo”. No lo digas con orgullo, dilo humildemente, comprendiendo tu propia debilidad. Y tu ejemplo será un gran estímulo, porque una persona perfecta sería demasiado difícil de seguir.
Pablo menciona otro elemento del discipulado en 1 Corintios 4:17. Pablo envió a Timoteo a enseñar a los Corintios. En el discipulado, tiene que haber una transmisión de la verdad divina. El discipulado es una función en la que todos deben participar. No es opcional. Estamos todos para traer personas al conocimiento del Salvador y pasar por el proceso de ayudarles a madurar. Cuando estás discipulando, básicamente estás enseñando a vivir una vida piadosa. Le está enseñando las respuestas bíblicas. Una persona es espiritualmente madura cuando sus respuestas involuntarias son piadosas. Es saber que el Espíritu de Dios tiene el control en la vida de alguien. En el discipulado es traer a una persona al punto donde él no tiene que averiguar cómo actuar bien ya que puede reaccionar bien espontáneamente.
El maestro cristiano debe ser insistente. El mensaje que presenta es literalmente una cuestión de vida o muerte. Los maestros que consiguen de veras que su mensaje haga impacto son los que tienen esta nota de seriedad en su voz. Spurgeon sentía una admiración tremenda por Martineau, que era un unitario y por tanto negaba la divinidad de Jesucristo en la que Spurgeon creía con intensidad apasionada. Alguien le dijo en una ocasión a Spurgeon: «¿Cómo puede usted admirar a Martineau? Usted no cree lo que él predica.» "No -dijo Spurgeon- pero él sí.» Cualquier persona con esta nota de urgencia en su voz demanda, y captará, la atención de su audiencia.
El maestro cristiano debe ser insistente. Ha de presentar las prerrogativas de Cristo "en sazón y en desazón.» Como ha dicho alguien: «Aprovecha o crea tu oportunidad.» Como decía Teodoro de Mopsuesto: «El cristiano debe considerar cada momento una oportunidad para hablar de Cristo.» Pablo pasa a hablar del efecto que debe producir el testimonio cristiano. Debe convencer. Debe hacer que el pecador se dé cuenta de su pecado. Un escritor dijo una vez: «El camino a la perfección pasa por una serie de disgustos.» De una manera u otra hay que hacer que el pecador sienta disgusto por su pecado.
Lección 7: LOS MÚSCULOS DE LA IGLESIA (Parte 2)
MEDITACIÓN DIARIA
Lunes – Juan 10:7-15
El pastoreo
Martes – Deuteronomio 6:7, 20-25
Construcción de familias
Miércoles – Efesios 4:11-12
Formación
Jueves – 2 Corintios 8:1-5
Dando
Viernes – 2 Samuel 24:24
Ejemplo de cómo dar
Sábado – 1 Samuel 16:7
Dios mira el corazón
RESUMEN
“La palabra establece que el carácter personal de un miembro de la iglesia debe ser excelente y que sus relaciones personales con otros deben manifestar una verdadera comunión. Una congregación cristiana es un cuerpo de personas que son amigas de Dios y amigas entre sí.”
TEXTO CENTRAL
“Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.”
Romanos 8:11
LECTURA BIBLICA
Deuteronomio 6:20-25
20. Mañana cuando te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué significan los testimonios y estatutos y decretos que Jehová nuestro Dios os mandó?
21. entonces dirás a tu hijo: Nosotros éramos siervos de Faraón en Egipto, y Jehová nos sacó de Egipto con mano poderosa.
22. Jehová hizo señales y milagros grandes y terribles en Egipto, sobre Faraón y sobre toda su casa, delante de nuestros ojos;
23. y nos sacó de allá, para traernos y darnos la tierra que juró a nuestros padres.
24. Y nos mandó Jehová que cumplamos todos estos estatutos, y que temamos a Jehová nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los días, y para que nos conserve la vida, como hasta hoy.
25. Y tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como él nos ha mandado.
COMENTARIO
La iglesia es la casa de Dios, Él habita ahí. La iglesia sostiene la Escritura y la doctrina de Cristo como una columna sostiene una proclama. Cuando la iglesia deja de ser columna y baluarte de la verdad, podemos y debemos abandonarla, porque nuestra consideración por la verdad debe estar primero y ser muy grande. El misterio de la piedad es Cristo. Él es Dios que fue hecho carne y fue manifestado en carne. Agradó a Dios manifestarse a los hombres por su propio Hijo que tomó la naturaleza humana. Aunque reprochado como pecador y se dio la muerte de un malhechor, Cristo resucitó por el Espíritu, y así fue justificado de todas las acusaciones falsas con que fue cargado. Los ángeles le atendieron, porque Él es el Señor de los ángeles. Los gentiles acogieron bien el evangelio que los judíos rechazaron. Recordemos que Dios fue manifiesto en carne para quitar nuestros pecados, para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo peculiar, celoso de buenas obras. Estas doctrinas deben ser exhibidas por el fruto del Espíritu en nuestras vidas.
El pueblo de Dios en la iglesia necesita cuidar uno al otro y satisfacer las necesidades del otro. Tres veces Jesús le preguntó a Pedro, “¿me amas?” (Juan 21:15–17). Pedro respondió cada vez, “Sí, Señor; tú sabes que te amo”. Jesús dijo, “entonces Apacienta mis ovejas.” Él estaba diciendo, “tú eres un pastor, Pedro, cuida de mi pueblo.” El pastoreo implica alimentar y liderar a la manada. En 1 Pedro 5:2 y Hechos 20:28, nos exhorta a cuidar de quienes están bajo nuestro liderazgo. En 1 Juan 3:17-18 nos dice que debemos conocer el proceso de pastoreo. En 1 Pedro 5:4, se le llama al Señor el “príncipe de los pastores”, eso implica que somos sus pastores. Estamos todos involucrados en el cuidado de las ovejas, cada uno ha sido colocado para cuidar un grupo determinado de personas. A veces nos es difícil entender que somos pastores de nuestra familia, de la misma manera que lo somos si lideramos un departamento de la iglesia. En muchos casos, para no causar confusión, se lo llama líderes, pero la función de pastoreo sobre los liderados, no cambia.
Algunas personas que tienen necesidades, pero no avisan, se los pasa por alto. Es triste cuando alguien dice: “Estaba enfermo y nadie me llamó. Nadie se preocupa por mí.” A veces las expectativas de la gente son demasiado altas; una persona no puede estar en todas partes al mismo tiempo. Pero la mayoría de las veces, la persona que es pasada por alto, es porque nadie estaba disponible cuando surge una necesidad. Por ejemplo, cuando alguien tiene una muerte en su familia, todo el mundo inmediatamente pulula alrededor de esa persona y lo apoyan. Pero después del funeral, cuando la depresión real llega, a esa persona se la deja a menudo sola. Perdemos la sensibilidad cuando más se necesita. Tenemos que ser el tipo de pastor que es Jesús (Juan 10:7-15). Jesús estaba hablando de cómo es un pastor al cuidar de sus ovejas. Cuando vuelven al redil al final del día, el pastor examina a cada una que pasa bajo la vara en la entrada. Si encuentra rasguños o contusiones, derrama aceite sobre ella. Es lo que David se refería en el Salmo 23. Ser pastor es cuidar de sus ovejas.
Es muy importante para todos nosotros vernos a nosotros mismos como ovejas y pastores cuidando uno al otro. Los líderes de la iglesia no abastecen para manejar todas las necesidades de toda la iglesia. Todos somos responsables ante Dios para cuidar uno al otro.
La familia es una unidad designada por Dios generando justicia de una generación a la siguiente (Deut. 6:7, 20–25). Satanás, sin embargo, ataca todo lo que Dios ha ordenado para preservar la justicia. Satanás ataca a las tres fuerzas conservadores en la sociedad: el gobierno, la iglesia y la familia. Dondequiera que Dios ha ordenado un gobierno que castiga a malhechores y apoya a quienes hacen bien, Satanás lo asalta. Dondequiera que haya una iglesia que exalta a Cristo y proclama la palabra, Satanás atacará. Y él no quiere que las familias vivan en rectitud, así que él intenta desintegrarlas. Satanás está usando la sociedad inmoral, llena de lujuria para atacar a la familia. Ha hecho difícil la sobrevivencia de la familia. La iglesia tiene que ayudar a preservar a la familia.
En la iglesia debemos discipular con amor a los niños, adolescentes y a los jóvenes. Es hermoso ver a los mayores instruyendo a los más jóvenes, enseñándoles la responsabilidad de preservar y aprender para guiar a la siguiente generación. Que conozcan cuáles son las normas de Dios para el matrimonio y la familia. Cuando las personas están llenas con el Espíritu de Dios, se someten el uno con el otro (Ef. 5:21 – 6:9). En una situación familiar, se destaca si fluye la vida llena del Espíritu. La iglesia es para asegurarse de que las familias son controladas por el Espíritu de Dios, para que pueden experimentar la bienaventuranza de la sumisión de todos, el uno con el otro. Si todos los miembros de una familia están luchando por sus propios derechos, se destruye cualquier posibilidad de relaciones significativas. Las familias de una iglesia deben mantenerse entre sí. Ellos deben ayudarse mutuamente con sus hijos; deben orar por los niños de los demás. ¿Cuál es tu reacción cuando ves a los niños revoltosos? ¿Oras por ellos? ¿Puedes ayudar a otros padres a enseñar a sus niños el comportamiento adecuado? Una iglesia debe atender a las familias que la componen.
La iglesia debe equipar a las personas para el Ministerio. En Efesios 4:11-12 dice, “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.” De manera constante se deben preparar cursos en la iglesia para formación para finalmente tener diáconos y presbíteros. Cada miembro debe interesarse en ser parte de los cursos de evangelismo, misiones, y trabajo juvenil. La iglesia cuenta con un seminario teológico para capacitarlos para el Ministerio.
Dar tiene poco que ver con cuánto una persona tiene (2 Cor. 8:1–5). Pablo dice en 2 Corintios 9:6, que seamos generosos. Jesús dijo que, según lo que demos, vamos a recibir (Lucas 6:38). Dios quiere que usted sepa que puede confiar su dinero en Él. Pero en realidad, es al revés de lo que está haciendo Dios con usted: Él le da dinero y le pregunta, “¿puedo confiarte este dinero?” Usted debe demostrar que Él puede confiar el dinero que le da. ¿Qué tan bien administras las posesiones de Dios? Usted necesita darse cuenta de que lo que tiene no le pertenece. Entonces todo lo que tienes que hacer es administrar las cosas. Si tienes algo que alguien necesita más que usted, dáselo. Ese es el espíritu de Hechos 2:44-45. Algunas personas no dan nada en absoluto. Algunas personas dan sólo cantidades simbólicas. Con colocar un par de monedas en la caja de la ofrenda cada domingo están tranquilos. Generalmente quienes dan lo mínimo, es porque está gastando su dinero en posesiones terrenales. Es triste. Duele por ellos. Sería bueno tener personas en la iglesia que den generosamente para que sean capaces de experimentar las bendiciones de Dios. David quería ofrecer a Dios una ofrenda costosa (2 Sam. 24:24), no algo simbólico. En 1 Corintios 16:2 nos dice que dar es una función de la iglesia. Todos estamos para dar, no sólo para sostener la iglesia, también para hacer avanzar el Reino de Dios. Debemos ser buenos administradores del dinero que Dios nos da para nuestro propio uso y usar el resto para llegar a la gente con el Evangelio.
Usando la analogía del cuerpo, hemos mirado en el esqueleto, los sistemas internos y los músculos de una iglesia. Usted debe pensar que nos toca hablar de la epidermis o piel. No es importante lo que es la piel de una iglesia. Cuando nos fijamos en una iglesia, vemos lo que está en el exterior, pero Dios mira el corazón (1 Sam. 16:7). Es lo que está en el corazón de la iglesia que le da su carácter. Es importante que una iglesia tenga un esqueleto: deben estar comprometido con una alta visión de Dios, la prioridad absoluta de las escrituras, santidad personal, claridad doctrinal y autoridad espiritual. Una iglesia debe tener sistemas internos, debe tener ciertas actitudes espirituales. También debe comprometerse a ciertas funciones. Pero cuando una iglesia tiene todas esas cosas, realmente no importa como se ve en el exterior o cómo sus programas toman forma.
MEDITACIÓN DIARIA
Lunes – Hebreos 2:9-10
Salvos por su nombre
Martes – Hebreos 10:11-14
Salvos por su sangre
Miércoles – 1 Pedro 3:18-21
Salvos por su resurrección
Jueves – Hebreos 13:20
Jesucristo el gran pastor
Viernes – Efesios 1:22-23
Él es Soberano
Sábado – Efesios 5:25-27
Él es Santificador
RESUMEN
Ningún cuerpo es completo sin una cabeza. El jefe de la iglesia es el Señor. Aunque estamos listos para hacer todo lo posible en la iglesia, es el poder de Cristo que hace todo el trabajo. Es gran consuelo saber que cuando fallamos, Él tiene éxito. Cristo es nuestra cabeza; sin él no podemos hacer nada.
TEXTO CENTRAL
Hebreos 13:20-21
“Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.”
LECTURA BIBLICA
Efesios: 4:11-16
11. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,
12. a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
13. hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
14. para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,
15. sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,
16. de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.
COMENTARIO
Hemos llegado ahora a la parte más importante en nuestro estudio de la anatomía de la iglesia: la cabeza. Ningún cuerpo es completo sin una cabeza. El jefe de la iglesia es el Señor Jesucristo (Efesios 4:15-16). Aunque estamos listos para hacer todo lo posible en la iglesia, es el poder de Cristo que hace todo el trabajo. Es gran consuelo saber que cuando fallamos, Él tiene éxito. Cristo es nuestra cabeza; sin él no podemos hacer nada (Juan 15:5). En Hebreos 13:20-21, nos motiva con un maravillosa bendición a hacer el trabajo en su obra en su nombre.
Tres cosas en este texto apuntan a la obra salvífica de Cristo en nombre de su iglesia.
En Mateo 1:21 leemos: “y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.” Jesús significa "Jehová salva". Es la forma griega del nombre, en el Antiguo Testamento, Josué. Es el nombre de uno que salva. En Hebreos 2:9-10 dice que Jesús es el que probó la muerte por cada hombre. Se convirtió en “el capitán”, “el pionero” de la salvación. En Hechos 4:12 nos habla de la obra salvadora en su nombre.
El pueblo judío sabía que el pecado tenía que ser expiado por la sangre (Levítico 17:11; Hebreos 9:18). Dios exigía que haya derramamiento de sangre para perdonar el pecado. Moisés fue agente de Dios para rociar la sangre para ratificar el antiguo pacto (Hebreos 9:19-21). Había sangre por todas partes: en el libro de la ley, en el pueblo, en el tabernáculo y en todos los vasos del tabernáculo. Ese derramamiento de sangre, sin embargo, sólo fue símbolo de la sangre que sería derramada por Cristo para traer la paz entre el hombre y Dios. En Hebreos 9:22 dice que Jesús tuvo que derramar su sangre para ratificar el nuevo pacto (Mateo 26:28). Cristo hizo un pacto eterno (Hebreos 13:20), el pacto antiguo, era una sombra de lo que habría de venir (Hebreos 10:1). Mientras que los sacerdotes de Israel tuvieron que sacrificarse varias veces en el lugar santo, Jesucristo con una sola ofrenda hizo la redención eterna y perfección de los santificados (Hebreos 10:11-14).
Cuando pensamos en la resurrección de Cristo, tendemos a verlo como un medio para nuestra propia resurrección (1 Corintios 15:23). Pero hay mucho más que eso. La resurrección de Jesucristo, es la única afirmación mayor de aprobación del padre de la obra salvadora de Jesús (Hebreos 13:20-21). Cuando el padre levantó a Jesús de entre los muertos, él estaba afirmando que Jesús había logrado hacer para lo cual fue a la cruz (Efesios 4:8-10; 1 Pedro 3:18-21).
En Hebreos 13:20, se le llama al Señor el “gran Pastor de las ovejas”. En contraste con todos los otros pastores, Él es el gran Pastor. Moisés y Aarón fueron pastores, pero no grandes pastores (Salmos 77:20). En el Nuevo Testamento, se le llama Pastor a Jesús: en Juan 10:11 es el “Buen Pastor”, en 1 Pedro 5:4 es el “Pastor Principal” y en Hebreos 13:20 es el “Gran Pastor”.
Muchas veces la Biblia se refiere a las personas impías como ovejas sin pastor (Numeros 27:17; 1 Reyes 22:17; 2 Crónicas 18:16; Ezequiel 34:5, 8; Zacarías 10:2; Mateo 9:36; Marcos 6:34). Los creyentes son ovejas con un pastor.
En Hebreos 13:21 leemos que el gran Pastor nos capacita para hacer su voluntad. Nos ha dado su palabra (2 Tim. 3:16–17), nos ha dado personas capaces para equipar su iglesia (Efesios 4:11–12). Nos perfecciona de otra forma (1 Pedro 5:10). Él nos da pruebas para que la palabra pueda trabajar en nuestras vidas (Juan 15:2–3). Nuestro Señor no sólo nos equipa, también intercede por nosotros (Romanos 8:34). Como un pastor protegería a sus ovejas luchando contra un lobo, el Señor Jesucristo lucha contra el adversario que viene constantemente ante el trono de Dios para acusar a los cristianos. Satanás nos acusa como acusó a Job (Job 1:7–12; 2:1–5). Sin embargo, Jesús viene a nuestro rescate. Es nuestro defensor e intercesor (1 Juan 2:1). Él es nuestro sumo sacerdote (Hebreos 4:15). Cristo conoce nuestras debilidades y es capaz de ayudarnos (Hebreos 2:18). Es un perfecto sumo sacerdote que vive para interceder por nosotros (Hebreos 7:25).
Mirar otra vez nuestro texto, Hebreos 13:20–21, notan la palabra Señor en el versículo 20. Hay varios significados de la palabra, pero cuando se usa en el Nuevo Testamento en referencia al Hijo de Dios, habla de uno que está en autoridad completa. Él es el Señor, el soberano de su iglesia. En Efesios 1:22-23 y en Colosenses 1:18-19 vemos la soberanía del Señor y la demuestra en la iglesia de dos maneras:
Como Señor de su iglesia, él es su gobernante. Si alguien pregunta quién está a cargo en la iglesia, le decimos, “Jesucristo”. Efesios 5:23 dice que “Cristo es la cabeza de la iglesia”. En Apocalipsis 1:12–15 veamos a Cristo moverse entre candelabros, que representan a su iglesia. Tiene pies como bronce fino, ojos penetrantes y ardientes, que busca el pecado que debe ser extirpado de su iglesia. Por eso Jesús en Mateo 18:20, Él no estaba hablando de su presencia en una reunión de oración. El contexto revela de quien habla con dos o tres testigos para confirmar el pecado de una persona y someterlo a un proceso de disciplina. En otras palabras, Jesús estaba diciendo, “no vacilen en implementar la disciplina en la iglesia, cuando el pecado haya sido confirmado con testigos, porque ahí estoy para disciplinar con ustedes”. Debemos actuar en nombre de Cristo. El Nuevo Testamento enseña que Cristo reina en su iglesia a través de una pluralidad de hombres piadosos, o ancianos.
Todo aquel que forma parte del liderazgo de la iglesia, su objetivo es hacer lo que Cristo quiere que haga. Para eso debe conocer lo que está escrito en la Biblia. Cuando la escritura es silenciosa acerca de un tema determinado, entonces debe discernir la mente de Dios, en oración, cuidadosamente y con paciencia. Esperando hasta que Dios le muestre lo que Él quiere hacer. Por eso siempre debemos estar comprometidos con un acuerdo unánime sobre un tema: Dios sólo tiene una voluntad, así que sabemos que tenemos que ser unidos en un mismo Espíritu.
La voluntad del Señor se revela a través de su palabra y a través de instrumentos humanos, pero Él es el Maestro. Él enseña a través de la palabra y su Espíritu. En Juan 15:26, Jesús dice en otras palabras, “el espíritu le dirá lo que necesitan saber acerca de mí” (Juan 16:12–14). Para entender su palabra, en 1 Juan 2:20, 27, nos dice que podemos tenemos el espíritu de conocimiento y que tenemos una unción de Dios, que no necesitamos maestros terrenales, humanos que no conocen las Escrituras. Cristo gobierna su iglesia a través de su palabra, el Espíritu Santo y dotados hombres de Dios.
Según Hebreos 13:21, Jesucristo “trabaja en ti”. Eso es maravilloso saber. Él es el que nos separa de pecado, nos purifica y nos lleva a darle gloria por siempre. Cuando ve a un cristiano en pecado, estoy seguro que usted siente preocupación por él. Quiere verlo libre de su pecado. A veces, cuando se enfrentan a una persona, el proceso de disciplina sigue y sigue. Cuando tienes una situación como ésa y se afligió su corazón, el único consuelo que tiene es saber que Cristo es el purificador de su iglesia. Si la persona a la que se disciplina es un cristiano, Cristo puede purificar su iglesia, por eso hay que apartarlo por un tiempo determinado. Si no se le aplica la disciplina, el puede causar la muerte de un creyente infiel, que es lo que Pablo indica en 1 Corintios 11:27-30 (compare con 1 Juan 5:16).
En Juan 10:27 Jesús dice: “mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen”. Pertenecemos a Él. Él es el constructor, propietario, comprador, principal piedra del ángulo y fundador de la iglesia. La iglesia es suya. Se está construyendo, y ha prometido que no puede fallar. La oposición, amenazas, carnalidad, ineptitud humana, indiferencia, apostasía, liberalismo y denominacionalismo no prevalecerán contra la iglesia. Cristo construye su iglesia. En Efesios 5:25-26 dice que Cristo quiere que su iglesia sea pura para que, en definitiva, “él se la presente a sí mismo una iglesia gloriosa, no teniendo mancha, ni arruga ni tal cosa; sino que sea santa y sin mancha” (v. 27).
Mientras el pueblo ore con más fervor por sus ministros, más beneficio pueden esperar de su ministerio. La buena conciencia respeta todos los mandamientos de Dios y todo nuestro deber. Los que tienen esta buena conciencia necesitan, sin embargo, las oraciones de los demás. Cuando los ministros van a un pueblo que ora por ellos, van con mayor satisfacción para sí y éxito para el pueblo. Debemos procurar con oración la misericordia del Señor.
Dios es el Dios de paz, completamente reconciliado a los creyentes; Él ha abierto camino a la paz y la reconciliación de sí con los pecadores, y que ama la paz en la tierra, especialmente en sus iglesias. Él es el Autor de la paz espiritual en los corazones y las conciencias de su pueblo. —¡Qué pacto más firme es aquel que tiene su fundamento en la sangre del Hijo de Dios! El perfeccionamiento de los santos en toda buena obra es la gran cosa deseada por y para ellos; y que ellos puedan ser, en el largo plazo, equipados para el empleo y la dicha del cielo. No hay cosa buena obrada en nosotros que no sea la obra de Dios. Nada bueno obra Dios en nosotros sino por medio de Cristo por amor a Él y a su Espíritu.
MEDITACIÓN DIARIA
Lunes – Hechos 2:41
La iglesia se hace visible.
Martes – Romanos 16:16
No existían denominaciones.
Miércoles – 2 Timoteo 1:13-14
Enseñar la palabra con fidelidad.
Jueves – 2 Timoteo 2:2
Capacitar al equipo de líderes.
Viernes – 1 Corintios 2:16
Tomar decisiones bajo la dirección de Dios.
Sábado – Tito 1:9-11
Defender la fe.
RESUMEN
Mantenernos cerca de las ordenanzas santas y abundar en piedad y devoción, dispone el alma a la comunión con Dios en todas esas formas establecidas para que nos encontremos con Él.
TEXTO CENTRAL
“Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.”
Hechos 2:42
LECTURA BIBLICA
HECHOS 2:42-47
42. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.
43. Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.
44. Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas;
45. y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.
46. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,
47. alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.
COMENTARIO
La descripción de la iglesia primitiva en Hechos 2:42-47 nos da un esquema básico de lo que Dios quiere de su iglesia.
Los amantes de Jesucristo constituyen la verdadera iglesia, el cuerpo de Cristo. Pertenecemos al cuerpo colectivo de Cristo, si estamos vivos o en la gloria. La palabra griega para iglesia es ekklēsia, que significa “una asamblea de llamados afuera”. La iglesia se compone de personas llamadas por Dios para ser sus hijos. Nos hemos convertido en una unidad con otros creyentes por la fe en Cristo.
El mundo no puede detectar la iglesia invisible de los verdaderos cristianos. Ven sólo la iglesia visible, que incluye los que sólo profesan ser cristianos. El Señor tenía previsto establecer una iglesia visible para testimonio al mundo. Cuando nos reunimos juntos en el día del Señor, somos un testimonio al mundo que Cristo ha resucitado en verdad. Algunas personas dicen que no necesitamos ningún edificio o estructura de la organización en todo.
En el libro de los Hechos la iglesia invisible llegó a ser más visible cuando los creyentes comenzaron a reunirse. Originalmente, se reunieron en las casas. Sin embargo, por el tercer siglo, la iglesia se reunía en su propio edificio que continuó creciendo en números. Vamos a examinar tres aspectos de la iglesia: su fundación, su ministerio y su liderazgo. Aunque hay nuevas formas de comunicarse, nuevos métodos a utilizar y nuevos problemas a afrontar en el siglo XXI, estoy seguro que el Señor tiene la intención con la iglesia del siglo XXI que sigan los mismos principios que la iglesia del primer siglo.
La primera asamblea local se reunió en Jerusalén. Consistió en sobre todo de gente humilde: pescadores, agricultores y otras personas pobres. También hubo algunas personas que estaban bien tristes, como lo indica el hecho de que estaban dispuestos a compartir sus bienes con el enorme número de personas necesitadas en la iglesia.
La iglesia de Jerusalén nació en una reunión de oración en el día de Pentecostés. El Espíritu vino y lleno a aquellos que estaban esperando en una habitación superior. Como resultado, todos los cristianos experimentaron una dramática manifestación de la unidad del Espíritu y el amor de Cristo, haciendo a la iglesia crecer rápidamente. De hecho, adquirió a 3 mil nuevos cristianos el primer día (Hechos 2:41). En Hechos 2:42, delinea los ingredientes básicos de la vida de la iglesia: “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”. La otra cosa que se puede agregar es que estaban predicando las buenas nuevas de Jesucristo. Proclamaron en las calles, en el templo, en los hogares, y en todo lugar que tuvieron oportunidad. Como resultado, “…el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.” (v. 47). Tenían todos los ingredientes que necesitaban para tener una iglesia funcional, bendecida por Dios y dirigida por el Espíritu Santo.
Hoy las iglesias utilizan trucos y entretenimiento para intentar que la gente venga a la iglesia. Es una señal de que la gente no está siguiendo el patrón bíblico o función principal del Espíritu Santo. La congregación de Jerusalén comenzó en la energía del Espíritu Santo y continúa en él. Ellos estaban preocupados con el poder del Espíritu y ministrar en nombre de Cristo. Los doce apóstoles condujeron la iglesia primitiva hasta que los separó hacia fuera, y los ancianos y los diáconos fueron capacitados para dirigir y servir en otras congregaciones. Puesto que todo el mundo era un nuevo converso en la iglesia primitiva, Dios dejó doce en la iglesia de Jerusalén durante al menos siete años. Después de algunos años, los apóstoles decidieron que algunos de los hombres se habían convertido en un lugar de liderazgo espiritual y madurez. Eligieron a algunos a ser evangelistas y pastores de enseñanza. Un ejemplo es Felipe, que comenzó como diácono y fue creciendo y ascendiendo hasta ser evangelista, plantador de iglesias. El apóstol Pablo, Silas, Bernabé y otros, plantaron varias iglesias independientes. Puesto que cada iglesia en última instancia fue conducida por el Espíritu Santo, no había organizacionalmente las denominaciones, todos estaban unidos en el Espíritu.
Los primeros cristianos tenían un vínculo común. En Romanos 16:16 Pablo dice, “las iglesias de Cristo.” Existía una unidad entre las congregaciones independientes. Fueron compuestas de judíos, gentiles y todas las clases de creyentes: ricos, pobres, educados e incultos. Los cristianos de los diferentes niveles de la sociedad funcionaban juntos como uno. La estructura solo fue instituida por el Espíritu Santo.
La iglesia ha cambiado mucho en los siglos. Se ha vuelto compleja y profesional. Hoy en día es una organización masiva con denominaciones, comisiones, comités, consejos, directivas y programas. Muy a menudo funciona como un negocio más que un cuerpo, una fábrica en lugar de una familia y una sociedad más que una comunidad. Las iglesias se han convertido en centros de entretenimiento, ofreciendo interpretaciones a placer con montones de feligreses improductivos. Casi todos estos departamentos están orientados para la gente en la Iglesia, pero no hacen nada con ellos una vez que viene gente nueva.
Me gustaría ver tres epístolas del Nuevo Testamento: 1 y 2 Timoteo y Tito — porque nos dicen lo que deben ser el ministerio y la estructura organizativa de la iglesia. Timoteo y Tito fueron evangelistas. En la iglesia primitiva un evangelista fue un plantador de iglesias que fueron a una zona donde no hay cristianos, ganó algunas personas a Cristo y estableció una congregación. Generalmente se quedaría con esa congregación durante un año, tal vez aún más, hasta que les haya enseñado lo suficiente. Cuando las personas hayan madurado, nombraría luego ancianos en la ciudad para cuidar de la iglesia y enseñar. Luego se trasladaría a otro lugar a hacer lo mismo, todo de nuevo. La tarea básica de la iglesia es enseñar la sana doctrina. No es dar la opinión de un pastor, recitar las ilustraciones o historias, jugar con las emociones para recaudar fondos, para presentar programas y entretenimiento, o para dar devocionales semanales. En Tito 2:1 Pablo escribe, “Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina.” La iglesia de Jesucristo debe protegerse de la falsa doctrina, los ancianos o líderes que conducen, deben ser fieles para enseñar la sana doctrina. También muchas otras cosas son buenas, pero no son las prioridades. Cada Ministro de Jesucristo, primeramente, es responsable ante Dios por la pureza de la iglesia y su protección de falsa doctrina. Todos los ministros del Evangelio son responsables delante de Cristo fielmente, cómo protegerán y alimentarán el rebaño. Desafortunadamente, hay muchos pastores cuyas iglesias hacen todo tipo de actividades y programas, excepto enseñar la palabra de Dios. Sus energías se disipan en otras tareas, más que en su deber primordial.
Aquí les presento algunos pasajes que nos exhortan a la predicación bíblica: 2 Timoteo 1:13–14, la forma de la palabra implica, que en la instrucción regular en la iglesia debe haber fidelidad entre la palabra escrita y la palabra hablada. 2 Timoteo 2:1–2, un pastor enseña su congregación la sana doctrina para que pueda enseñar a los demás. 2 Timoteo 2:15, el ministerio eficaz se centra en enseñar la doctrina, y la clave es el diligente estudio. 2 Timoteo 2:24–25; 3:14–17, para que los cristianos lleguen a ser espiritualmente maduros, los líderes de la Iglesia deben predicar de todas las escrituras. 2 Timoteo 4:1–2, por lo que el ministerio de la iglesia es simple: enseñar la sana doctrina. La única manera que podemos siempre agradar a Dios y obedecer al Espíritu es predicar la sana doctrina en el patrón de los primeros evangelistas.
En el Nuevo Testamento el liderazgo de la iglesia pertenecía colectivamente a un grupo de ancianos que eran sus líderes bajo el Espíritu de Dios. Un hombre no era responsable de hacer todo, y así es como debe ser. El pastor no es el profesional solucionador de problemas que funciona alrededor con una eclesiástica bolsa de herramientas, esperando el siguiente problema para reparar o la rueda chirriante para engrasar (Hechos 6:2-4). Un anciano también se conoce como un "obispo" en el Nuevo Testamento. Un mayor énfasis en su título de obispo, era el de "supervisor", el significado se refiere a su deber. Supervisa el rebaño. El Nuevo Testamento lo describe como un ministerio espiritual que tiene que ver con dos cosas: oración y enseñanza de la palabra de Dios. El pastor de la iglesia como el líder principal, es quien prepara a su propio equipo de hombres y mujeres para que le ayuden en la conducción de la iglesia y sus departamentos (2 Timoteo 2:2).
Los ancianos o pastores que gobiernan en la iglesia local son, en definitiva y sobre todo responsables a Cristo — no a la congregación o algún consejo o directiva. 1 Timoteo 5:17 dice: “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.” No todos los líderes de la iglesia están necesariamente implicados en la enseñanza de la doctrina; hay otras capacidades en el diseño del Espíritu. Todos los ancianos, sin embargo, son responsables de tomar decisiones después de orar, ayunar y pedir dirección a Dios mediante su palabra, para que las decisiones se puedan hacer con la mente de Cristo en la fuerza del Espíritu (1 Corintios 2:16). Sólo entonces pueden conducir a la iglesia con efectos positivos para toda la congregación. Todo líder o anciano tiene un llamado elevado.
En Tito 1:9-11 dice que los líderes que trabajan al lado de su pastor, el líder principal de la iglesia, deben estar prestos y preparados para identificar a falsos maestros. Hay quienes caen en errores doctrinales. En 2 Timoteo 2:17-18 habla de la enseñanza destructiva de “Himeneo y Fileto”, que, con respecto a la verdad, se habían equivocado, diciendo que la resurrección ya había sucedido, y desviaron la fe de algunos. La presencia de herejes en la iglesia es un problema grave que debe tratarse. 1 Timoteo 1:20, registra cómo Pablo trató con Himeneo y Alejandro. Cuando una persona enseña errores doctrinales, se pone fuera de la comunión (en disciplina) hasta que él está dispuesto a abandonar su error. Entonces Dios puede comenzar a restaurarlo. Los ancianos o líderes que son escogidos por su pastor, dirigido por el Espíritu Santo, han sido calificados por el Espíritu de Dios y están dispuestos a servir en la iglesia local. Los ancianos o líderes son responsables de ayudar al líder principal de la iglesia, a enseñar doctrina, en la administración, en la disciplina, protegiendo al rebaño, orando por el rebaño y a estudiar la palabra de Dios. Son responsables ante Jesucristo para su ministerio.
La iglesia debe comprender que debe esforzarse a liberar a sus líderes de otras ocupaciones para ellos concentrarse en la oración y la predicación de la palabra de Dios, lo cual es el deber primordial. Los líderes deben enseñar con seriedad y facilidad, con paciencia y constancia. También deben estar dispuestos a corregir a quienes se ocupan de cuestiones indisciplinadas, a los que se oponen o desvían las enseñanzas de las Escrituras (2 Timoteo 2:25). Es Dios quien va delante, dando arrepentimiento; entonces la obra de su siervo que sigue tiene la seguridad de ser coronada con éxito, llevando al convertido desde entonces a vivir para la voluntad de Dios (Hechos 22:14; 1 Pedro 4:1-2).
MEDITACIÓN DIARIA
Lunes – Hechos 6:1-7
Necesidad de cooperadores.
Martes – Hechos 14:21-23
Consagración de obreros y cooperadores.
Miércoles – 1 Timoteo 3:8-13
Requisitos para los cooperadores.
Jueves – Efesios 4:12
Toda la congregación tiene responsabilidades.
Viernes – 1 Timoteo 5:8
Los varones de la iglesia deben dar ejemplo de responsabilidad.
Sábado – 1 Timoteo 2:9-10
Las mujeres de la iglesia deben dar ejemplo de idoneidad.
RESUMEN
No es bueno que la confianza pública sea depositada en las manos de cualquiera hasta que sean hallados aptos para el oficio que se les confiará.
TEXTO CENTRAL
“Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.”
1 Timoteo 3:13
LECTURA BIBLICA
MATEO 13:36-43
36. Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo.
37. Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.
38. El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.
39. El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.
40. De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo.
41. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad,
42. y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.
43. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.
COMENTARIO
La iglesia es una comunidad viva de personas redimidas por Jesucristo. Nadie es más visible en el mundo que los que están en liderazgo sobre la iglesia. Son los que el mundo señala como ejemplos de lo que son los cristianos. En los últimos años hemos visto cómo un puñado de hombres altamente visibles pero descalificados puede mancillar la reputación de toda la iglesia. ¿Quién puede decir si algunas de estas personas son verdaderos creyentes? Satanás siembran comúnmente (falsos creyentes) cizaña entre el trigo (los verdaderos creyentes; Mateo 13:36-43). Por lo tanto, es importante evaluar cuidadosamente la vida de alguien antes de que él puede ser puesto en una posición de liderazgo cristiano.
En Hechos 14:21–23 da registros la consagración de ancianos en la iglesia primitiva. ¿Qué revela Dios en su palabra, que se debe hacer para consagrar a alguien para el ministerio eclesiástico? Este pasaje sugiere que la oración y el ayuno son parte de ese proceso. Pero al final, el pastor y su equipo de liderazgo de la iglesia deben determinar quién Dios desea como líderes, basados en un conjunto de cualificaciones bíblicas que están claramente delineadas. Los ancianos no se eligen en base a sus conocimientos sobre el mundo de los negocios, su capacidad financiera, su prominencia o incluso su capacidad innata para ser líderes. Ellos son escogidos porque Dios los ha llamado y preparado para el liderazgo de la iglesia y deben cumplir con los requisitos. En 1ª Timoteo 3, se describe la lista de lo que se requiere de un anciano. Pablo también escribió a Tito con respecto a los requisitos de un anciano. En Tito 1:6–9 nos encontramos con las instrucciones que hacen eco las cualificaciones en 1 Timoteo 3. Un anciano debe tener una casa que se muestre lo que es vida cristiana por encima de todo. Debe saber sus prioridades y autocontrol según las normas de la palabra de Dios. Un hombre que cumple con esos requisitos ha sido dado por Dios a la iglesia local para gobernar y enseñar, y por lo tanto es digno de honor. En Hechos 20:28, habla sobre los ancianos de Éfeso, nos indica que un anciano que gobierna la iglesia debe evaluar no sólo su vida sino también las necesidades espirituales de su rebaño. Tenemos que tomar nota de todo el mundo en el rebaño que Dios nos ha dado para que podamos reconocer y orar específicamente para sus necesidades y problemas individuales. Pablo también exhortó a los ancianos de Éfeso que tenían que alimentar a la iglesia de Dios. El alimento es la palabra de Dios (1 Pedro 2:2-3; 1 Timoteo 4:6). En 1 Pedro 5:1-4, el apóstol Pedro nos instruye que un anciano no debe servir como si su responsabilidad fue una tarea desagradable sino voluntariamente porque es un privilegio.
En Hechos 6, se nos presenta a un grupo que muchos creen que fueron los primeros diáconos. Aunque estos hombres nunca específicamente se llaman a diáconos, son sin duda un modelo apropiado para diáconos. Al parecer fue en algún momento después que la oficina del diácono fuera reconocida oficialmente en la iglesia. En los primeros días de la iglesia, la iglesia en Jerusalén fue dirigida por los apóstoles. Finalmente fue necesario delegar algunas de sus responsabilidades a otros hombres cristianos maduros. Esto les permitió concentrarse en la oración y la enseñanza (v. 5). Una de las responsabilidades de la iglesia era cuidar de las viudas necesitadas. La disputa surgió porque los cristianos griegos pensaban que la mayoría de las disposiciones diarias iban a las viudas de los judíos. Los apóstoles entendieron lo que era su prioridad. Pidieron a la congregación hacer un trabajo de seleccionar de entre todos. Estos hombres eran responsables de la entrega de apoyo financiero y diversas disposiciones a personas en necesidad. En Hechos 6:3 da algunas cualificaciones básicas que los hombres debían tener: de buen testimonio, lleno del Espíritu Santo y de sabiduría. Los encaja perfectamente con los requisitos específicos para los diáconos encontrados en 1 Timoteo 3:8-12. El misterio de la fe es que Dios se hizo hombre en Cristo Jesús (1 Timoteo 3:16). Por lo tanto, sostiene el misterio de la fe en una conciencia pura, significa vivir de una manera semejante a Cristo. Además, Pablo dijo que diáconos deben "primero ser probados”; luego los dejo usar la oficina del diácono, encontrándose libre de culpa. Además, dice: “Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.” (1 Timoteo 3:13).
Para aquellos que han estado diciendo, “qué bien, ya hay ancianos y diáconos, ahora a trabajar, manos a la obra”, pues ahora es tu turno. Considerando que la tarea básica del liderazgo de la iglesia es enseñar la sana doctrina y explicar cómo aplicarla, la tarea básica de las personas es ser llenos del Espíritu Santo, aprender doctrina y luego aplicar lo que aprenden. La congregación es el objeto del ministerio de los líderes. Tal vez algún día como resultado del trabajo de los líderes, los miembros del ministerio de la iglesia se convertirá en diáconos, ancianos, o incluso evangelistas y pastores-maestros. Empezamos en el mismo punto: en algún lugar de la congregación. Aquellos que son fieles con tareas pequeñas pueden se les puede confiar responsabilidades más grandes. Vemos en Hechos 6, que Felipe fue elegido para ser un diácono y terminó como un evangelista. Del mismo modo, Esteban, otro de los diáconos originales, se convirtió en un gran defensor de la fe, incluso hasta el punto de convertirse en el primer mártir cristiano. Dios podría levantarte a un lugar de liderazgo, posiblemente incluso hasta el punto donde usted podría ser martirizados por su fe en Cristo Jesús.
La congregación es la parte de la iglesia que es "la obra del ministerio" (Efesios 4:12). En Hebreos 13:17, se identifica la obligación general de una congregación. Suponiendo que el liderazgo de la iglesia es dirigido por el Espíritu, estamos para obedecerlos porque ellos están ministrando en nombre de Cristo como sus pastores. La congregación es tema en sí mismo a su santo ministerio, aunque no entiendan todo y pueden incluso no estar de acuerdo a veces con lo que los ancianos están tratando de hacer, la obediencia de la iglesia es un testimonio vivo al mundo. Hay muchas cosas que hacen daño a una iglesia y destruyen su testimonio. El principal es el liderazgo pobre o falsos maestros que no logran construir la iglesia en la palabra de Dios. Otra cosa que debilita una iglesia es una congregación que no sigue y obedece a sus líderes. Provoca fracturas, hay iglesias así, y con otros problemas que se exponen a la vista del mundo. Cada miembro de la iglesia debe seguir el diseño del Espíritu y ser fieles y obedientes.
¿Cuáles son las responsabilidades de los hombres en la iglesia local? Pablo identificó algunas de ellas para Timoteo. En primer lugar, los hombres son mantenedores de sus familias (1 Timoteo 5:8). Si usted no puede mostrar al mundo que es fiel a su deber más elemental, están negando la base del amor cristiano. Los hombres deben servir a sus patrones (1 Timoteo 6:1). Hábitos de trabajo deficientes desacreditan su testimonio cristiano. Usted necesita servir a su empleador con honor si él se lo merece o no por el bien de cómo el mundo ve el cristianismo. Si tienes a un jefe cristiano, eso no significa que usted puede holgazanear. Si tienes un jefe cristiano, eso significa que usted debe trabajar más diligentemente, no tomar ventaja de su gracia (Tito 2:9-10). Cuando vive una vida piadosa delante de su empleador, Dios hace aún más hermoso lo que se puede ver manifiesto en su vida. Tito 2:2, los varones mayores en la iglesia son responsables de enseñar a los más jóvenes. Pablo dijo a Tito a exhortar a los hombres jóvenes (Vs. 6–8). Es fácil para los hombres jóvenes a decir cosas que no vale la pena decir. Necesitan considerar cuidadosamente sus palabras antes de hablar. Por último, 1 Timoteo 2:8 dice los hombres deben estar en constante oración, sobre todo porque es tan fácil para los hombres a ser distraído por cosas de menor importancia.
Pablo comienza su carga a las mujeres cristianas alentándolos a vestirse modestamente. En 1 Timoteo 2:9 se aborda el tema de una mujer, ropa y apariencia, que es tan aplicable hoy como cuando fue establecido. Eso, por supuesto, un principio básico de la palabra de Dios para el vestido de cualquier creyente. El tema es la modestia. La Biblia no dice que hay una regla de tres pulgadas encima de la rodilla. Pero algunas cosas son obviamente inmodestas. Los cristianos deben vestirse modestamente, pero eso no significa que, si traes a una persona inconversa que se viste inmodestamente, que los ujieres de la iglesia deban decir, “lo sentimos, señora, usted tendrá que esperar hasta que termine el servicio, su vestido no es apropiado”. Esta pauta en 1 Timoteo es para los creyentes. Las mujeres deben vestirse modestamente “con el temor de Dios”, "con un sentido de la vergüenza”. Pablo no está hablando acerca del trauma psicológico extremo; está diciendo que una mujer debe tener la suficiente vergüenza para ser modesta. La idea de “sobriedad” (v. 9) es a evitar extremos. No hay lugar en la iglesia para mostrar la ropa. Distrae de lo que el Espíritu de Dios quiere hacer en nuestras vidas. El final del versículo 9 dice que las mujeres no deben adornarse “con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos”. En días de Pablo, hubo estilos populares de trenzar el cabello. Las mujeres usaban todo tipo de perlas y oro en su cabello. Se pueden imaginar a una persona sentada con el resto de los creyentes cuando alguna señora entra delante con un cofre en su cabeza. La mayoría de los sentados atrás estarían pensando en los valores y el tamaño de cada joya que tiene el cabello de esa señora. Olvidarían el propósito de estar allí. Eso no significa que las mujeres cristianas hoy pueden usar sólo perlas baratas y moneda de diez centavos colgadas como pendientes. El punto es que no hay lugar para una vistosa exhibición delante de personas que tratan de adorara Dios. Estamos para ser vestidas modestamente, que no distraiga a otros de lo que Dios quiere hacer a través de su Espíritu y su palabra. Una mujer cristiana no debería ser vestirse con ropa inmodesta y extravagante. El versículo 10 dice que la vida de una mujer piadosa se caracteriza por “buenas obras”. Una mujer piadosa, se verá como quien que se preocupa de cosas piadosas, no alguien que se preocupa sólo por presumir y ser admirada. Entonces Pablo les recuerda a las mujeres de su responsabilidad para aprender sumisamente. “Que la mujer aprenda en silencio con toda sujeción” (v. 11). Nos preguntamos ¿La iglesia debe tener predicadoras mujeres? La Iglesia Primitiva no establecía estas reglas con carácter permanente, sino como cosas necesarias en la situación en que se encontraba. En cualquier caso, hay mucho que decir de la otra parte. En la antigua historia había una mujer que fue creada en segundo lugar y que sucumbió a la seducción del tentador de la serpiente tentadora; pero fue María de Nazaret la que dio a luz y crió al niño Jesús; fue María de Magdalena la primera persona que vio al Señor resucitado; fueron cuatro mujeres de entre todos los discípulos las que se mantuvieron al pie de la cruz.
Priscila, con su marido Aquila, eran maestros apreciados en la Iglesia Primitiva, que condujeron a Apolos al conocimiento pleno de la verdad (Hechos 18:26). Evodia y Síntique, a pesar de sus desavenencias, eran mujeres que trabajaban en el Evangelio (Filipenses 4:2). El evangelista Felipe tenía cuatro hijas que eran profetisas (Hechos 21:9). Las mujeres de más edad tenían que enseñar (Tito 2:3). Pablo consideraba a Lidia y Eunice dignas del más alto honor (2 Timoteo 1:5); y hay muchos nombres de mujer en el cuadro de honor de los servidores de la Iglesia en Romanos 16.
Todo lo de este capítulo son reglas meramente temporales para satisfacer una situación dada. Si queremos saber el punto de vista definitivo de Pablo en esta cuestión, vayamos a Gálatas 3:28, “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.” En Cristo se borran en la Iglesia las diferencias de lugar y honor y cargos.
Y sin embargo este pasaje termina con una verdad indudable. Las mujeres, dice, se salvarán criando hijos. Esto puede querer decir dos cosas. Es posible que sea una referencia al hecho de que María, una mujer, fue la madre de Jesús, y que eso quiera decir que las mujeres se salvarán -como también los hombres- por ese acto supremo de dar a luz al Mesías. Pero es mucho más probable que el sentido sea mucho más sencillo; y que aquí se quiera decir que las mujeres encontrarán la salvación, no en hablar en las reuniones, sino en la maternidad, que es su corona. Aparte de todos los otros sentidos posibles, la mujer es la reina del hogar.
No debemos leer este pasaje como una barrera para el trabajo de las mujeres en la Iglesia, sino a la luz de su trasfondo judío y griego. Y debemos buscar el punto de vista permanente de Pablo en el pasaje en que nos dice que las diferencias se han borrado, y que hombres y mujeres, esclavos y libres, judíos y gentiles, son todos igualmente elegibles en el servicio de Cristo.
El pastor no es responsable de correr y enseñar a todo el mundo todo. Es responsabilidad de la congregación como Dios instruye para ministrar a otros. Muchas jóvenes preguntan por qué sus hijos son difíciles de disciplina y tienen problemas. Una razón importante es que muchos de ellos nunca están con sus hijos, enseñándoles principios espirituales que deben ser patrones básicos para el resto de sus vidas. Una mujer piadosa tiene sus prioridades en orden, enseñando a sus propios hijos como ella misma se enseña.
MEDITACIÓN DIARIA
Lunes – 1 Tesalonicenses 1:5
Una iglesia íntegra, impacta a la sociedad.
Martes – 1 Tesalonicenses 1:6
Una iglesia entregada, logrará la unidad.
Miércoles – Hechos 17:5-6
Ejemplos en medio del sufrimiento.
Jueves – 1 Tesalonicenses 1:8
Ejemplo de evangelizar con una vida ejemplar.
Viernes – 1 Tesalonicenses 4:1
Ejemplo de sumisión.
Sábado – 1 Tesalonicenses 2:13
Ejemplo de firmeza en la palabra.
RESUMEN
Ellos estaban plenamente convencidos de su verdad como para no ser perturbados en su mente por objeciones y dudas, y estaban dispuestos a dejar todo por Cristo, y a arriesgar sus almas y su estado eterno en la verdad de la revelación del evangelio.
TEXTO CENTRAL
“Acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo.”
1 Tesalonicenses 1:3
LECTURA BIBLICA
1 Tesalonicenses 1:1-10
1. Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios Padre y en el Señor Jesucristo: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
2. Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones,
3. acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo.
4. Porque conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección;
5. pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros.
6. Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo,
7. de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído.
8. Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada;
9. porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero,
10. y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.
COMENTARIO
Los ingredientes básicos que nuestro Señor quiere en una iglesia fueron encontrados en la congregación de Tesalónica. La epístola que Pablo escribió a los Tesalonicenses establece para nosotros el patrón de la iglesia que se construye de Cristo. No contiene ninguna referencia al número de miembros. No nos dice sobre sus metas y objetivos, su programación, el tipo de sermones que se predican, o la música que cantaban. No nos dice sobre su escuela dominical, sus servicios de adoración o si tenía espacios de recreación. Sin embargo, nos dice acerca de varios elementos espirituales. En primer lugar, el apóstol Pablo predicó el evangelio a los Tesalonicenses durante su segundo viaje misionero. Después de que él les dejó, envió a Timoteo para saber lo que estaban haciendo. Cuando Timoteo volvió, llegó con un fantástico reportaje que encontramos en 1 Tesalonicenses 3:6–7. Esto lo llevó a escribir esta primera carta. Confío en que, al mirar a algunos de los principios básicos de la epístola a los Tesalonicenses, el Señor nos ayudará a ver lo que Él desea de ti y cómo su iglesia puede ser lo que Él quiere que seas.
La iglesia en Tesalónica era una iglesia que se guardaba. Es significativo porque muchas iglesias hoy en día no saben el significado de la salvación. La iglesia de Tesalónica era una asamblea de cristianos nacidos de nuevo. Este hecho es verificado por los términos que Pablo usó en los primeros cuatro versículos del capítulo uno. Pablo pudo dar gracias a Dios, porque estaban todos "en el Señor Jesucristo" (v. 1). Dieron evidencia de conocerlo personalmente como su Salvador. Ahí radica el principio de una iglesia eficaz. La razón de que tantas iglesias son ineficaces es una mezcla de trigo y cizaña, incluso entre los líderes. Que la gente no regenerada en lugares de responsabilidad funciona contra el propósito de Dios y confunde el mensaje de la iglesia. En Hechos 17:1-9, nos relata el inicio de la iglesia en Tesalónica. El resultado de las prédicas lo vemos en el versículo 4. Desde el principio, hubo una tremenda respuesta, a pesar de que Pablo pasó sólo tres días de reposo en Tesalónica. La clave para el éxito de la iglesia de Tesalónica era su pureza. En Hechos 2, encontramos que, en el nacimiento de la iglesia en el día de Pentecostés, 3 mil personas creyeron el Evangelio y fueron bautizadas. El versículo 42 dice que “perseveraban”, ¡Eso es una iglesia regenerada! Y porque estaban muy cerca de la ciudad de Jerusalén, tal impacto hacía que los líderes judíos se jalen sus cabellos, diciendo, “os han llenado Jerusalén con su doctrina” (Hechos 5:28). Cuando se tiene una asamblea totalmente regenerada de personas moviéndose por la ciudad en el poder del Espíritu Santo, están obligados a tener un gran impacto. No fue diferente para los Tesalonicenses (1 Tesalonicenses 1:5).
El carácter genuino de la salvación de la iglesia es evidente en la declaración 1 Tesalonicenses 1:6. Los tesalonicenses no hablaban apenas eran imitadores. No sólo hablan de su experiencia cristiana; realmente el modelo de su vida eran Pablo y sus compañeros. La búsqueda del cristiano es ser como Cristo. Esa es la clave a la unidad en la iglesia. Si todos nosotros somos como Cristo, no tendríamos ningún problema en conseguir juntos lo que nos propusiéramos. Pero lamentablemente, no estamos siempre en sintonía el uno con el otro porque no todos estamos siguiendo a Cristo. Alguien dijo que, “si cien pianos simplemente se sintonizan uno al otro, su tono no sería muy preciso. Pero si todos ellos están atentos a un diapasón, automáticamente estarían sintonizados entre sí”. Del mismo modo, la unidad en la iglesia solo se debe a nuestra búsqueda de parecernos a Cristo. La iglesia de Tesalónica fue entregada a la semejanza a Cristo, que había sido demostrada en la vida de Pablo, Silas y Timoteo.
La iglesia de Tesalónica no la tuvo nada fácil. De hecho, toda iglesia que se guarda y se entrega a Cristo va a tener momentos difíciles (1 Tesalonicenses 1:6). Tan pronto como la asamblea de Tesalónica había comenzado, experimentaban oposición. En Hechos 17:5-6, registra lo que sucedió. La persecución comenzó inmediatamente a esa iglesia. En 1ª Tesalonicenses 2:14–16 vemos que la iglesia que se guarda y se entrega a Cristo va a antagonizar el mundo. Por lo tanto, vendrá el sufrimiento. Así Jesús lo dijo (Juan 15:18, 20). En Colosenses 1:24 leemos que Pablo quiso decir que, ya que el mundo no podía perseguir directamente a Jesús, perseguía a sus seguidores. El apóstol estaba dispuesto a sufrir por la persona que había sufrido por él. ¿No sería genial ser perseguidos por ser semejantes a Cristo? Si los incrédulos irritados sobre su iglesia (suponiendo que no era por ser innecesariamente ofensivo), probablemente significaría que correctamente predicaba el evangelio en una manera que expone el pecado. La iglesia que se enfrenta al mundo va a sufrir.
La iglesia de Tesalónica tuvo un doble testimonio maravilloso. La primera forma que se propagó el evangelio fue por vivir vidas ejemplares (1 Tesalonicenses 1:7). Otras personas podrían mirarlos y decir “esa la forma en que debemos vivir”. Increíblemente, en dos semanas establecieron un estilo de vida que fue entregado a Cristo. Una vez que habían hecho eso, sucedieron muchas cosas. No son los programas o la creatividad que le da a una iglesia un testimonio creíble, es la semejanza a Cristo de cada miembro. Los Tesalonicenses eran como Jesucristo. Eso establece un patrón para todo el mundo, incluyendo a los creyentes (Vs. 9). Lo increíble fue que Tesalónica estaba sólo a 80 Km del Monte Olimpo, la supuesta residencia de los dioses griegos. Aunque ellos nacieron y crecieron creyendo en una pluralidad de dioses, dentro de tres días de reposo sucesivos en toda una comunidad de personas cayó su sistema idólatra para servir al Dios vivo. Ese tipo de respuesta hace noticias.
La segunda manera de difundir el Evangelio es a través de un testimonio verbal de la palabra. En 1ª Tesalonicenses 1:8 dice que un testimonio cristiano nunca debe ser independiente de la palabra de Dios. Debe ser sólo un eco de la verdad de Dios. Un eco repite siempre lo que originalmente se habla. Dios ha puesto su voz en ti, el Espíritu Santo. Él no quiere crear sus propias palabras; Él quiere que hagas eco de su verdad.
Jesús prometió que él regresará a reunir a los fieles para estar con él para siempre (Juan 14:1–3). En consecuencia, la iglesia ideal espera su regreso. ¿Sabías que muchas iglesias no esperan retorno de Cristo? (2 Pedro 3:3-4). Cada iglesia que está realmente comprometida a ser lo que Dios quiere que sea debe ser consciente de que Jesús está por venir (1 Tesalonicenses 1:9-10). Los cristianos deben estar esperando ansiosamente el regreso de Cristo. Eso nos motiva a vivir vidas piadosas para su servicio en el presente (Apocalipsis 22:12). Saber que Cristo viene me da un sentido de urgencia acerca de compartir las buenas nuevas con otros (Hechos 1:8, 11). Una iglesia que no cree en el retorno de Jesucristo no tiene ningún sentido de recompensas o de urgencia para entregar a los impíos de la sentencia. El Señor quiere que recordemos su regreso (2 Corintios 5:11, 20).
En 1ª Tesalonicenses 3:8, Pablo estaba diciendo que cuando llegó el reporte de que estaban firmes en el Señor, eso no llenó de vida, ese informe hizo nuestro día. Permanecer firmes en el Señor significa dos cosas: no vacilar doctrinalmente y afirmarse en amor. Una persona puede estar firme doctrinalmente, pero seca espiritualmente. Por esa razón un cristiano debe estar firme en términos de amor. Lamentablemente la iglesia en Éfeso no tenía lo segundo (Apocalipsis 2:2-4). La iglesia de Tesalónica estaba afirmada en la palabra de Dios (1 Tesalonicenses 1:5-6; 2:13; 3:7). Es maravilloso cuando una iglesia no vacila de su doctrina y de su compromiso de amarse el uno al otro.
Este último principio no es tan obvio como los demás. En ninguna otra epístola del Nuevo Testamento Pablo hace tantos comandos no cualificados y defendidos como en esta. Por ejemplo, cuando Pablo escribió a los Corintios, era necesario para defender sus instrucciones porque no tenían la mentalidad sumisa como los Tesalonicenses (por ejemplo, 1 Corintios 1:10 – 2:5; 2 Corintios 10:1 – 13:10). Sin embargo, Pablo no tenía que reprender o convencer a los Tesalonicenses de nada. En el capítulo 4 y 5 contiene muchos comandos breves. Pablo no tenía que dar una explicación detallada de sus instrucciones a los Tesalonicenses (5:12-22), porque ellos eran una iglesia sumisa. Él no tenía que defenderse. Te imaginas un predicador levantarse el domingo por la mañana y decir sólo: “mi texto para esta mañana es 1 Tesalonicenses 5:16, “Estad siempre gozosos”. Ahora oremos”. La semana que viene va predicar el versículo 17. Si Pablo le escribiera esto mismo a los Corintios: “Orad sin cesar”, lo tendría que haber explicado en tres capítulos para demostrar por qué debe orar sin cesar. Pero eso no era necesario con el espíritu de sumisión a la palabra de los Tesalonicenses. Es lo que hizo única a la iglesia de Tesalónica (1:6; 2:13; 4:1).
MEDITACIÓN DIARIA
Lunes – 1 Corintios 11:3
Cristo es la cabeza de la iglesia.
Martes – Mateo 28:19-20
Ganar a otros y ayudarles a madurar.
Miércoles – Santiago 1:27
Visitar es responsabilidad de todos.
Jueves – Hechos 5:28
Dar a conocer a Cristo en nuestra comunidad.
Viernes – Romanos 12:6-8
Usar los dones para crecimiento de la iglesia.
Sábado – 2 Timoteo 2:15
Conocer la palabra de Dios para ayudar a crecer a los demás.
RESUMEN
Todos los santos constituyen un cuerpo en Cristo que es la Cabeza del cuerpo, y el centro común de su unidad. En el cuerpo espiritual hay algunos que son aptos para una clase de obra y don llamados a ella; otros, para otra clase de obra. Tenemos que hacer todo el bien que podamos, unos a otros, y para provecho del cuerpo.
TEXTO CENTRAL
“De quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.”
Efesios 4:16
LECTURA BIBLICA
EFESIOS 4:11-16
11. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,
12. a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
13. hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
14. para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,
15. sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,
16. de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.
COMENTARIO
En Hechos 20:28, nos indica razones para que una iglesia prospere espiritualmente y crezca numéricamente. Los siguientes son principios que constituyen los ingredientes clave en una iglesia exitosa. La trascendente santidad de la iglesia de Cristo se hace descansar así en la dignidad de su Señor y en la preciosidad consiguiente de aquella sangre que vertió por ella. Y así como el carácter propiciatorio de la muerte de Cristo está aquí claramente expresado, así su suprema dignidad está sobreentendida tan claramente. ¡Qué motivo de fidelidad pastoral está aquí propuesto!
No puede eludir la necesidad de liderazgo piadoso y recibir bendición de Dios. Debe haber hombres y mujeres que están en puestos de responsabilidad en una iglesia; no existe sustituto para eso. Pablo ha dicho repetidas veces que Cristo es la cabeza de la iglesia (1 Corintios 11:3; Efesios 1:22; 4:15; 5:23; Colosenses 1:18). Como su cabeza, Cristo quiere gobernar su iglesia a través de pueblo santo. Un hombre no debe ser un líder en la iglesia porque él es un empresario exitoso, tiene capacidad de liderazgo innata o es un súper vendedor. Él debe ser un líder porque él es un hombre de Dios. Es el principio de eficacia en la iglesia. Dios siempre ha mediado su regla en el mundo a través de personas piadosas.
Al principio, Dios mediaba su gobierno a través de Adán. Después de la caída, fue a través de la conciencia humana. Después, Dios comenzó a mediar su ley a través de los patriarcas, los jueces, luego reyes, profetas y sacerdotes. En los relatos evangélicos, gobernó por medio de Cristo. Y ahora, gobierna a través de la iglesia, cuyos líderes son representantes de Jesucristo en el mundo. El principal ingrediente en el liderazgo de la iglesia es la santidad. Sin embargo, toma tiempo para desarrollar el liderazgo requerido. Dios formó en cuarenta años a Moisés, el líder que quería. Josué fue un suplente de Moisés durante años antes de que él esté preparado a llevar a los israelitas a la tierra prometida. Tomó años para preparar a Abraham y David. Tomó tiempo para que Pedro, Felipe, y Pablo sean preparados para sus ministerios de largo alcance. Necesita tiempo para hacer un hombre de Dios. Cuando Timoteo se quedó en Éfeso, él tenía la responsabilidad de llevar la iglesia a la madurez espiritual. Sabía que no podía hacerlo solo y que necesitaba líderes piadosos. Una iglesia no debe aceptar a cualquier voluntarioso; debe buscar los hombres piadosos. A Tito que enfrentaba el mismo desafío en Creta, Pablo le dio consejos similares. En sus epístolas pastorales, Pablo dio un perfil de la clase de personas que están a la cabeza de la iglesia (1 Timoteo 3:1-7, Tito 1:5-16). Ésos son los requisitos dados en las escrituras para los líderes en la iglesia. Indican el tipo de personas que Dios quiere para su iglesia. Si una iglesia no tiene personas que miden los estándares de Dios, habrá problemas desde el principio. De hecho, tener líderes piadosos es tan importante que cuando un anciano peca, él debe ser reprendido (1 Timoteo 5:20).
Una iglesia debe tener objetivos y metas funcionales, o no tendrá ninguna dirección. Si no sabes a dónde vas, no sabes cuando has llegado. Primero debemos reconocer las metas bíblicas básicas de la iglesia: ganar personas a Cristo y ayudarles a madurar (Mateo 28:19-20). Por debajo de los objetivos generales, están los más específicos como unificar familias, prevenir el divorcio y educar a los niños en la vida cristiana. Esos son solo algunos de los muchos objetivos bíblicos que tenemos. Además, debemos tener objetivos funcionales. Son los puntos de apoyo que utilizamos para lograr objetivos bíblicos. No es suficiente sólo decir que debemos aprender la palabra de Dios. Debemos ir un paso más allá y dar algunos pasos para lograr ese objetivo. Objetivos y metas funcionales son esenciales. Una iglesia no puede ser imprecisa en su dirección. Deben dar a las personas metas y objetivos para llegar a ellos.
Una iglesia debe enfatizar el discipulado. El diseño de la iglesia cristiana no debe tener un predicador profesional financiado por los laicos que son simplemente espectadores. Cada cristiano debe participar en edificar a otros creyentes. En Santiago 1:27, nos indica que todos debemos expresar nuestra fe visitando al necesitado. Si conoce a alguien que necesita ser visitado, vaya, visítelo. El pastor de la iglesia no ha sido llamado para ser el visitante oficial, o los de la secretaría de misiones, o los de la clase de discipulado. Es responsabilidad de todos.
El discipulado comprende básicamente tres cosas. Primero, enseñar la verdad bíblica. Además de las enseñanzas desde el púlpito, debemos enseñar verdades bíblicas a nivel personal. Segundo, aplicar las Escrituras a la vida. Se sorprenderá al saber cómo muchas personas aprenden principios que nunca ponen en acción. Responder a preguntas que el discípulo tiene a través de su propio conjunto de circunstancias desde la perspectiva de Dios. Las verdades bíblicas deben ser enseñadas y luego traducida en acciones y actitudes apropiadas. Finalmente, se trabaja con un discípulo para resolver problemas bíblicamente. Esa es la clave para el discipulado efectivo. Las personas aprenden mejor cuando tienen una necesidad de saber. El discipulado eficaz implica dar respuestas bíblicas a los problemas en los que están implicados y les enseña cómo actuar en una crisis. No se hace el discipulado dando una conferencia. Se tiene que conocer suficiente de las escrituras para darles respuestas cuando las necesita (Juan 5:39; 2 Timoteo 2:15).
Una iglesia que es efectiva y exitosa tendrá un fuerte énfasis en penetrar en la comunidad. Estamos para alcanzar personas para Cristo. En los primeros capítulos de Hechos, vemos que la iglesia primitiva bombardea su comunidad. En el día de Pentecostés, se salvaron como 3 mil personas, que a su vez se trasladó a Jerusalén como reguero de pólvora. La iglesia creció tan rápidamente que los líderes judíos dijeron “os han llenado Jerusalén con su doctrina” (5:28). Su mensaje había penetrado toda la comunidad.
Muchos cristianos, se sienten satisfechos de colocar una etiqueta de pescado en la ventana trasera de su coche. Penetrar la comunidad implica alcanzar personas para Cristo. Los primeros cristianos no se aislaron en una esquina a hablar de doctrina. Salieron y saturaron sus comunidades con el Evangelio. Sucedió en Antioquía (Hechos 13:44). En Iconio (Hechos 14:1). En Frigia y Galacia (Hechos 16:5). En Tesalónica (Hechos 17:3–4). El evangelismo más efectivo se realiza a nivel personal en el área donde usted vive. La iglesia no necesita hacer espectáculos y concursos para hacer que las personas se acerquen a Cristo. Si se intenta motivar a la gente a hacer cosas por motivos egoístas, lo que hacen no honra a Dios. Eso es fariseísmo. La evangelización debe hacerse todo el tiempo. Es importante evangelizar a nivel personal.
Si el pastor de la iglesia, o si los líderes son los que hacen todo, algo anda mal con la congregación. El pastor y sus líderes deben equipar a los santos para hacer la obra del ministerio (Efesios 4:12). El ministerio de la iglesia se extiende a todos los creyentes, cada uno debe usar los dones que Dios le ha dado para la edificación del cuerpo (Romanos 12:6–8).
El pastor y su equipo de líderes debería hacer hincapié en el ministerio para cada creyente. El liderazgo de la iglesia no debería reclutar a sus miembros para hacer algo, si no está dispuesto a capacitarlo en lo que va a realizar. Por el contrario, el liderazgo debe desarrollar a sus miembros a lo largo de las líneas que el Espíritu Santo les ha dotado. La membresía activa hace una iglesia exitosa.
MEDITACIÓN DIARIA
Lunes – Hebreos 10:24-25
Motivarnos a hacer el bien.
Martes – Éxodo 21:15-17
Seriedad divina en cuanto a la honra a los padres.
Miércoles – 2 Timoteo 4:1-5
Predicación y enseñanza bíblica.
Jueves – Efesios 3:20
Gran fe.
Viernes – 2 Corintios 8:1-3
Sacrificio por la obra.
Sábado – Juan 4:23-24
Énfasis en adorar a Dios.
RESUMEN
La gracia de Dios debe reconocerse como raíz y fuente de todo bien en nosotros, o hecho por nosotros, en todo momento. Gran gracia y favor de Dios es que seamos útiles para el prójimo y el progreso de cualquier obra buena.
TEXTO CENTRAL
“Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas.”
2 Corintios 8:3
LECTURA BIBLICA
2 CORINTIOS 8:1-9
1. Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia;
2. que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad.
3. Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas,
4. pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos.
5. Y no como lo esperábamos, sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios;
6. de manera que exhortamos a Tito para que tal como comenzó antes, asimismo acabe también entre vosotros esta obra de gracia.
7. Por tanto, como en todo abundáis, en fe, en palabra, en ciencia, en toda solicitud, y en vuestro amor para con nosotros, abundad también en esta gracia.
8. No hablo como quien manda, sino para poner a prueba, por medio de la diligencia de otros, también la sinceridad del amor vuestro.
9. Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.
COMENTARIO
El orgullo es un pecado que está en nosotros por naturaleza; necesitamos que se nos advierta y que seamos armados en su contra. Todos los santos constituyen un cuerpo en Cristo que es la Cabeza del cuerpo, y el centro común de su unidad. En el cuerpo espiritual hay algunos que son aptos para una clase de obra y don llamados a ella; otros, para otra clase de obra. Tenemos que hacer todo el bien que podamos, unos a otros, y para provecho del cuerpo. Si pensáramos debidamente en los poderes que tenemos, y cuán lejos estamos de aprovecharlos apropiadamente, eso nos humillaría. Pero, como no debemos estar orgullosos de nuestros talentos, debemos cuidarnos, no sea que so pretexto de la humildad y la abnegación, seamos perezosos en entregarnos para beneficio de los demás. No debemos decir, no soy nada, así que me quedaré quieto y no haré nada; sino no soy nada por mí mismo y, por tanto, me daré hasta lo sumo en el poder de la gracia de Cristo. Sean cuales fueren nuestros dones o situaciones, tratemos de ocuparnos humilde, diligente, alegre y con sencillez, sin buscar nuestro propio mérito o provecho, sino el bien de muchos en este mundo y el venidero.
Una iglesia dinámica estará involucrada en las vidas de sus miembros. Muchas iglesias son simplemente lugares donde se va como distracción familiar. Pero la iglesia no puede sentarse en el aislamiento. Sus miembros no sólo deben venir a sentarse y salir, y luego decir que están involucrados en las cosas del Señor. Grandes responsabilidades se ponen a los pies de todos los cristianos para ministrar a otros creyentes. El Nuevo Testamento está lleno de exhortaciones acerca de ministrar con nuestros dones espirituales y responder adecuadamente a los demás.
Nos debemos alentar unos a otros para hacer el bien (Hebreos 10:24-25). Cada cristiano debe ser como una batería que se une con otros creyentes y corporativamente aumenta el voltaje de la iglesia. Estar preocupado por los demás es un tema importante en las escrituras: Santiago 5:16 — Para confesar nuestros pecados uno a otro. Colosenses 3:13 — Para perdonarnos. Gálatas 6:2 — Para llevar las cargas de los otros. Tito 1:13 — Para reprender al enfermo espiritual. 1 Tesalonicenses 4:18 — Para consolarnos. Hebreos 10:25 — Para exhortarnos. Romanos 14:19 — Para edificarnos. Romanos 15:14 — Para amonestar a quienes necesitan a un cambio de actitud. Santiago 5:16 — Para orar los unos por los otros. Todos los textos bíblicos que dicen “los unos por los otros” indican claramente las responsabilidades que los cristianos tienen el uno hacia el otro durante toda su vida. Si analizamos la vida de nuestro Señor Jesucristo, veremos a alguien que estuvo involucrado con las personas. La iglesia debe ser una comunidad amorosa que comparte el uno con el otro. A menudo pensamos que hemos hecho nuestro trabajo con el hecho de ir a la iglesia. Ir, llegar, sentarse, escuchar y volver a casa, es el trabajo de algunos. Dios nos ayude, si esa es nuestra perspectiva de lo que una iglesia debe ser.
Hubo un tiempo cuando la familia funcionaba como una unidad. Todos se sentaban en la misma banca en el templo. Tiene que haber un equilibrio de énfasis en todos los miembros de la familia. Éxodo 20:12, registra en el quinto de los diez mandamientos una exigencia de honra a los padres. Las consecuencias de la deshonra a los padres nos dan una idea de cuán serio es Dios en el asunto (Éxodo 21:15-17). Dios quiere orden y respeto en la familia. No sólo se refiere a golpes físicos, sino también al maltrato verbal (Proverbios 12:18). ¿Oíste alguna vez a un joven decir cosas malas sobre sus padres? Hubiera sido digno de la muerte en el Antiguo Testamento. Se puede identificar con la descripción de los niños indisciplinados en Proverbios 30:11. En muchos casos, las madres y los padres no merecen honor, pero que no es excusa para no dárselos. Debemos comprender la responsabilidad hacia los padres. En el versículo 12 entendemos que ellos piensan que no tienen necesidad de instrucción de sus padres y asumen que tienen todas las respuestas. Cuando crece una generación más joven orgullosa, se aprovecha de los demás. El versículo 15, compara a una generación orgullosa a una sanguijuela, lo que implica que tiene todo, pero nunca está satisfecho. Una sanguijuela es un insecto que filtra la sangre de los caballos. El versículo 17, es lenguaje fuerte. Cuando usted lo lee, entiende que Dios toma en serio la actitud hacia los padres. En la iglesia debemos ser responsables de enseñar a cuidar de las familias y no caer en el pecado de Elí (1 Samuel 2:27-34). Los cristianos tienen la obligación de atender a sus familias. Una fuerte familia cristiana debe ser una prioridad. Y hay un alto precio a pagar si no lo hacemos una prioridad. Por lo tanto, debemos esforzarnos por desarrollar matrimonios sólidos y ministerios orientados a la familia enseñando a maridos amar a sus esposas (Efesios 5:25), esposas a ser sumisas a sus maridos (5:22), a los niños a obedecer a sus padres (6:1) y a los padres a no exasperar a sus hijos, pero si a nutrir el corazón (6:4).
La proclamación de la verdad de Dios por la predicación y la enseñanza cambia la vida de hombres y mujeres (2 Timoteo 4:1-5). Es decir, que iglesias dinámicas están dirigidas por un púlpito que enseña la verdad bíblica y motivan a los cristianos a aplicarla. Algunos creen que la predicación debe hacer a todo el mundo sentirse bien. Algunos piensan que la predicación debería enfatizar el pensamiento positivo que asume que todo es maravilloso y atractivo. Otros piensan que la predicación debe ser dirigida a ayudar a las personas a resolver sus problemas. La tarea del predicador no sólo es educar a los cristianos en la palabra de Dios sino también para animarles a cambiar su comportamiento en conformidad a ella. De hecho, en muchos casos se debe hacerlos sentir peor en vez de que se sientan mejor, porque tiene que ser sanado antes de que haya restauración. Un púlpito de la iglesia no está diseñado principalmente para ayudar a las personas a tomar decisiones acerca de los detalles de la vida cotidiana. Está destinado a enseñar la palabra de Dios e identificar el pecado por lo que estos pueden cambiar su comportamiento. Pacificar los problemas no hace que una persona se sienta mejor. Confesar y arrepentirse del pecado, cambia la vida y produce verdadera alegría.
La fe es inseparable del riesgo, es irónico que los cristianos generalmente no les gusta nada de lo que es riesgoso. Efesios 3:20, nos exige creer. En Hebreos 11, vemos la lista de héroes de la fe. Creyeron a Dios y asumieron riesgos. Daniel creyó a Dios y entró al foso de los leones. Abraham creyó a Dios cuando Sara estaba demasiado vieja para tener un bebé, y Dios entregó al hijo prometido. El enfoque del cristianismo no es “pájaro en mano es mejor que cien volando”. Los cristianos no deberían tener temor de seguir adelante con nuevas ideas. Una iglesia que tiene todo tipo de grandes planes, pero si no puede confiar en Dios para suministrar la mano de obra y el dinero, nunca logrará mucho. Dios nunca ha hecho del dinero un problema para hacer lo que quiere (Hageo 2:8). Es emocionante ver como la fe trabaja haciendo maravillas.
Un espíritu de sacrificio está directamente relacionado con el punto anterior. Es necesario que aprendamos a transmitir fe a quienes tiene poca fe. La iglesia debe ser caracterizada por un espíritu de sacrificio de dar, así como los macedonios, quienes mostraron su amor dando “más allá de su capacidad” (2 Corintios 8:1-3). Pablo elogió a la iglesia de Filipos por satisfacer sus necesidades (Filipenses 4:10, 14–16). Él no tuvo que pedirles nada porque su amor abundaba de manera generosa y tangible.
Como última instancia, lo hace grande a una iglesia es su énfasis en adorar a Dios. Cuando una iglesia establece su enfoque completo en Dios y hace todo que lo posible para honrarlo, tiene una base de integridad sin concesiones. Solo le importa lo que Dios requiere.