Carta VII
Platón en el año 407 a.C. conoce a Sócrates a quien va a permanecer unido hasta la muerte de su maestro. Son años muy complicados en la vida política de Atenas. Esparta ha imuesto (404 a.C.) el gobierno de los Treinta Tiranos, entre los que había parientes de Platón. En el 399 a.C. será restaurada la democracia y se producirá la condena a muerte de Sócrates. Todos estos hechos van a marcar la actividad de Platón. El mismo lo refleja en el texto de la Carta VII.
Al ver esto y al ver a los hombres que dirigían la política, cuanto más consideraba yo las leyes y las costumbres, tanto más difícil me fue pareciendo administrar bien los asuntos del Estado. La legislación y la moralidad estaban corrompidas hasta tal punto que yo, lleno de ardor al principio para trabajar por el bien público, considerando esta situación y de que manera iba todo a la deriva, acabé por quedar aturdido. Finalmente, llegué a comprender que todos los estados están mal gobernados, pues su legislación es prácticamente incurable sin unir unos preparativos enérgicos a unas circunstancias felices. Entonces me sentí irremisiblemente movido a dedicarme a la verdadera filosofía, y a proclamar que sólo con su luz se puede reconocer dónde está la justicia en la vida pública y en la vida privada. Así pues, no acabarán los males para el ser humano hasta que llegue la raza de los puros y auténticos filósofos al poder, o hasta que los jefes de las ciudades, por una especial gracia de la divinidad, no se pongan verdaderamente a filosofar.
Platón nos señala que está lleno de ardor por trabajar por el bien público. Pero lo que ve lo deja confundido: Estados mal gobernados, corrupción en la legislación y en la moralidad, etc. Va viendo que es tarea difícil administrar bien los asuntos del Estado.
¿Qué hacer ante este panorama? Platón nos lo expone con claridad: dedicarse a la verdadera filosofía ya que con su luz se puede conocer dónde está la justicia en la vida privada (ética) y en la vida pública (política). Se expone el proyecto filosófico de Platón: sólo quien conozca qué es la justicia puede realizarla y ser un buen gobernante (de la misma manera que un buen profesional conoce su oficio o un virtuoso de un instrumento musical sabe música). Por eso termina postulando la llegada de los auténticos filósofos (conocimiento) al poder (política). La preocupación de Platón es política, pero su ocupación es dedicarse a la metafísica, a justificar la realidad y la posibilidad del conocimiento de la justicia.
Teoría de las Ideas
Quien gobierne debe alcanzar un conocimiento de lo que es la justicia. Este planteamiento lleva consigo toda una concepción metafísica: ¿qué es la justicia?, ¿cuál es su realidad?, ¿cómo podemos alcanzar su conocimiento?, ¿de qué tipo de conocimiento estamos hablando? Platón se ve en la necesidad de contestar a estas preguntas si quiere hacer realidad lo planteado en la Carta VII.
La "Teoría de las Ideas" no aparece expuesta de manera sistemática en ninguno de los diálogos de Platón. En sus primeros diálogos vemos una intención claramente ética: para ser virtuoso en preciso conocer qué es la virtud. De nuevo vemos la relación estrecha entre conocimiento y actuación. El diálogo "Menón", sobre el que trabajaremos más adelante, hay que situarlo en este contexto. Nosotros vamos a exponer la "Teoría de las Ideas" a partir de dos textos de Platón que se encuentran en su diálogo de madurez de "La República":
La Alegoría del Sol: en ella se expone la concepción platónica de la realidad.
El Símil de la línea: en él se justifica la posibilidad del conocimiento de esa realidad.
Alegoría del Sol
Estamos en la parte final del libro VI del diálogo "República" (507a-509c). Sócrates está hablando con Glaucón. Va a exponer lo que se suele conocer como la "Alegoría del Sol" en un intento de buscar qué sea el Bien. Platón, por boca de Sócrates, nos va a exponer su concepción de la realidad y del conocimiento que podemos alcanzar de la misma.
Nos describe dos ámbitos de la realidad:
En primer lugar, el ámbito de lo sensible/visible. Es el de la multiplicidad de cosas bellas, de cosas buenas y así sucede con cada una de las multiplicidades. Estas cosas son vistas, pero no pensadas. Y lo son por los sentidos, teniendo un papel destacado el sentido de la vista. Pero Platón destaca una tercera realidad en el ámbito de lo visible: la que pone luz en los objetos para que sean vistos y en los ojos para que puedan ver. Esta máxima realidad en el ámbito de lo sensible es el Sol. El conocimiento que alcanzamos de ese ámbito lo llama Platón "opinión".
En segundo lugar, el ámbito de lo inteligible. Es el ámbito de la unidad de lo "en sí". Existe algo Bello en sí, Bueno en sí y de la misma forma la unidad (Idea única) correspondiente a cada una de las multiplicidades. Estas Ideas son pensadas, pero no vistas. La facultad capaz de conocer estas realidades únicas es la inteligencia. Pero así como en el ámbito sensible era necesaria una tercera realidad, así es necesaria también en el ámbito inteligible una tercera realidad: es la Idea del Bien. Es la que aporta verdad a las cosas cognoscibles y otorga a la inteligencia el poder de conocer. El conocimiento que alcanzamos de ese ámbito lo llama Platón "ciencia".
El Sol es el vástago del Bien, al que engendra análogo a sí mismo. Y lo que en el ámbito inteligible es el Bien respecto de la inteligencia (facultad) y de lo que se intelige (Ideas), en el ámbito visible es el Sol respecto de la vista (facultad) y de lo que se ve (multiplicidad de las cosas). Por eso el alma, cuando fija su mirada en el mundo al cual ella es afín (el mundo inteligible, pensado pero no visto), conoce y alcanza la verdad; pero cuando fija su mirada en el mundo al cual ella no es afín (el mundo sensible, que es visto pero no pensado), se pierde y sólo alcanza opinión.
La concepción platónica de la realidad es dualista. Hay una separación radical entre el mundo inteligible de las Ideas y el mundo visible de las cosas.
Las Ideas:
Son esencias, lo en sí, aquello por lo que una cosa particular es lo que es.
Existen separadas de las cosas del mundo sensible. Son entidades con existencia real e independiente.
Sus características: son únicas, eternas e inmutables.
Son inteligibles, sólo cognoscibles mediante la facultad de la inteligencia.
El conocimiento que alcanzamos de dicha realidad es ciencia.
Las cosas:
Son las realidades que existen en el mundo sensible.
Sus características: múltiples, temporales y mudables.
Son perceptibles por los sentidos.
El conocimiento que alcanzamos de ellas es opinión.
La relación entre estas realidades: las cosas participan e imitan las Ideas; las Ideas son causa, modelo de las cosas.
Símil de la línea
La "Alegoría del Sol" nos ha permitido acercarnos a la concepción de la realidad y del conocimiento de la misma que tiene Platón. La Idea de "Justicia" pertenece al mundo inteligible de las Ideas y es posible alcanzar un conocimiento de la misma. Es al que han de llegar los filósofos que deban gobernar. Pero, ¿cómo pasar desde las cosas a las Ideas, de la opinión hasta la ciencia?. En el diálogo "República" (509d-511e) Platón nos va a exponer el camino para alcanzar el mundo de las Ideas y llegar a la ciencia de las mismas: es el "Símil de la línea". Se exponen los grados de la realidad en relación con los grados del conocimiento.
Platón nos pide que tomemos una línea y la dividamos en dos partes: la de abajo se corresponde con el mundo sensible; la de arriba, con el mundo inteligible. A su vez, hemos de dividir cada una de las partes en dos secciones. Inicia su exposición desde abajo hacia arriba:
Mundo sensible/opinión
Primera sección: las imágenes. "Llamo imágenes en primer lugar a las sombras, luego a los reflejos en el agua y en todas las cosas que por su constitución son densas, lisas y brillantes". El conocimiento que alcanzamos es conjetura.
Segunda sección: las cosas. Le corresponden los animales que vievn a nuestro alrededor, todo lo que crece y el género íntegro de cosas fabricadas por el hombre. El conocimiento que alcanzamos es creencia.
Mundo inteligible/ciencia
Primera sección: las entidades matemáticas. El conocimiento que alcanza el alma es el pensamiento discursivo propio de las Matemáticas. Platón nos expone el modo de proceder del matemático (proceso discursivo descendente):
Establece unos supuestos.
Indaga a partir de ellos.
Para llegar a una conclusión.
Sirviéndose de las cosas antes imitadas como imágenes.
Segunda sección: las Ideas. El conocimiento que alcanza el alma es la intuición intelectual propia de la Dialéctica. Platón nos expone el modo de proceder de dicha inteligencia (proceso ascendente):
Parte de los supuestos.
Busca el principio de todo no supuesto (la Idea del Bien)
Efectuando el camino con Ideas mismas y por medio de Ideas.
Antropología
La concepción antropológica de Platón está muy relacionada con su concepción de la realidad y del conocimiento. Tomamos como referencia el texto de Platón contenido en el diálogo "Fedón" (78e-83d).
Realidad y conocimiento (mantiene el planteamiento dualista)
La entidad misma, lo en sí (lo bello en sí, lo igual en sí):
Se mantiene idéntico y en las mismas condiciones; no acepta variación alguna.
Son invisibles.
Sólo son captables por el razonamiento de la inteligencia.
La multitud de cosas (bellas, iguales):
No se mantienen idénticas; aceptan variaciones.
Son visibles.
Se captan por medio de los sentidos.
En el ser humano hay una parte que es el cuerpo y otra el alma.
El alma es afín a lo invisible, "a lo divino, inmortal, inteligible, uniforme, indisoluble y que está siempre idéntico consigo mismo". El alma humana es inmortal.
El cuerpo es afín a lo visible, "a lo humano, mortal, multiforme, irracional, soluble y que nunca está idéntico a sí mismo". El cuerpo humano es mortal.
La concepción dualista de la realidad exige una concepción dualista del ser humano, compuesto de cuerpo y alma, afín el uno al mundo sensible y la otra al mundo inteligible.
¿Qué relación debe haber entre cuerpo y alma?
"Siempre que estén en un mismo organismo alma y cuerpo, al uno le prescribe la naturaleza que sea esclavo y esté sometido, y a la otra mandar y ser dueña".
¿Qué sucede en el conocimiento?
En el conocimiento, si el alma utiliza el cuerpo para observar algo por medio de los sentidos, se ve arrastrada por el cuerpo hacia las cosas que nunca se presentan idénticas y allí se extravía y se marea. En cambio, siempre que ella observa por sí misma, se orienta hacia lo siempre existente e inmortal y allí alcanza verdadero conocimiento y se ve libre de extravío.
¿Qué sucede cuando muere una persona?
A su parte visible, el cuerpo, le conviene disolverse, descomponerse y disiparse. En cambio, el alma asciende a un lugar noble, puro e invisible, al cual ella es afín.
Platón establece una división tripartita del alma:
El alma racional: fuente de conocimiento racional, situada en el cerebro.
El alma irascible: fuente de pasiones nobles, situada en el tórax.
El alma apetitiva: fuente de pasiones innobles situada en el abdomen.
Muy vinculada a su concepción antropológica se encuentra la concepción del conocimiento como "reminiscencia" (conocer es recordar). En el diálogo "Menón" (81b-e) se formula esta concepción del conocimiento como reminiscencia en el contexto de la búsqueda acerca de lo que es la virtud. Veamos las afirmaciones fundamentales:
Por ser el alma inmortal y por su afinidad a las Ideas, las conoció en una existencia anterior separa del cuerpo.
Cuando está en el cuerpo, éste le arrastra hacia el mundo de las cosas visibles, donde se extravía y olvida.
Pero el conocimiento de las cosas le da ocasión de recordar lo que ya antes conocía.
Ética y política
El alma humana es afín al mundo inteligible. Es capaz de conocer mediante el ascenso del mundo sensible al mundo inteligible (República) o mediante la reminiscencia (Menón) las Ideas. Entre ellas, la Idea de Justicia, "Sol" del mundo humano. Es su conocimiento (tal como ha dicho en la Carta VII ) el necesario para gobernar justamente la vida privada y la vida pública.
¿En qué consiste la virtud de la "justicia"? Platón se inspira en el mundo de la música: el acorde armónico lo es de la cuerda grave, de la alta y de la media.
Hay justicia en la vida privada entre las tres partes del alma: el alma racional (debe ser -virtud- prudente), el alma irascible (debe tener -virtud- fortaleza) y el alma apetitiva (debe tener -virtud- templanza). Esa armonía exige que la parte racional del alma guíe a la parte irascible y ambas dominen a la apetitiva.
Hay justicia en la vida pública entre los tres grupos sociales: los filósofos-gobernantes (deben ser prudentes), los guerreros (deben tener fortaleza) y los comerciantes (deben tener templanza). La armonía exige que el gobierno de la polis esté en manos de los filósofos-gobernantes. Este será el criterio de la clasificación platónica de las formas políticas: la forma más perfecta de gobierno será la Aristocracia y tolas demás serán corrupciones de la misma: Timocracia, Oligarquía, Democracia y Tiranía.
Hay justicia, cuando hay armonía entre las virtudes.