Ética a Nicómaco Libro X, 6-8
6. LA FELICIDAD Y SU CONTENIDO
Nos queda la discusión en torno a la felicidad, que la colocamos com fin de todo lo humano.
La felicidad no es un modo de ser.
La felicidad ha de ser considerada una actividad.
De las actividades, unas son necesarias y se escogen por causa de otras; otras se escogen por sí mismas.
Es evidente que la felicidad se ha de colocar entre las cosas por sí mismas deseables y no por causa de otra cosa, porque la felicidad no necesita de nada, sino que se basta a sí misma.
Tales parecen ser las acciones de acuerdo con la virtud.
Asimismo, las diversiones que son agradables.
Estos pasatiempos parecen contribuir a la felicidad, porque es en ellos donde los hombres de poder pasan sus ocios.
La aparente felicidad de tales hombres no es señal de que sean realmente felices.
El hecho de que tales hombres, por no haber buscado un placer puro y libre, recurran a los placeres del cuerpo no es razón para considerarlos preferibles.
La actividad más preferible para cada hombre será, entonces, la que está de acuerdo con su propio modo de ser, y para el hombre bueno será la actividad de acuerdo con la virtud.
La vida feliz se considera que es la vida conforma a la virtud, y esta vida tiene lugar en el esfuerzo, no en la diversión. Son mejores las cosas serias que las que provocan risa y son divertidas, y más seria la actividad de la mejor parte del hombre y la actividad del mejor es siempre superior y hace a uno más feliz.
7. LA FELICIDAD PERFECTA
Si la felicidad es una actividad de acuerdo con la virtud, es razonable que sea una actividad de acuerdo con la virtud más excelsa, y ésta será una actividad de la mejor parte del hombre.
El intelecto es lo que, por naturaleza,
parece mandar y dirigir
posee el conocimiento de los objetos nobles y divinos
siendo la parte más divina que hay en nosotros
su actividad de acuerdo con la virtud propia será la felicidad perfecta.
Esta actividad es contemplativa.
Esta actividad:
Es la más excelente
El intelecto es lo mejor que hay en nosotros.
Está en relación con lo mejor de los objetos cognoscibles.
Es la más continua
Somos más capaces de contemplar continuamente que de realizar cualquier otra actividad.
Es la más agradable
Es la actividad en corcondancia con la sabiduría.
Es autosuficiente (autarquía)
El sabio y el justo necesitan de las cosas necesarias para la vida.
El justo necesita de otras personas hacia las cuales y con las cuales practicar la justicia.
El sabio, estando solo, puede teorizar; es el que más se basta a sí mismo.
Es la única que parece ser amada por sí misma.
Nada se saca de ella excepto la contemplación.
De las actividades prácticas obtenemos otras cosas, además de la acción misma.
Si entre las acciones virtuosas sobresalen las políticas y guerreras por su gloria y grandeza, y, siendo penosas, aspiran a algún fin y no se eligen por sí mismas...
...mientras que la actividad de la mente, que es contemplativa, parece ser superior en seriedad, y no aspira a otro fin que sí misma y a tener su propio placer,...
... entonces la autaquía, el ocio, la ausencia de fatiga y todas las demás cosas que se atribuyen al hombre dichoso, parecen existir en esta actividad. Ésta será la perfecta felicidad del hombre.
Tal vida sería superior a la de un hombre, pues el hombre viviría de esta manera no en cuanto hombre, sino en cuanto que hay algo divino en él; y la actividad de esta parte divina del alma es tan superior al compuesto humano como lo es su actividad respecto de la actividad de las otras virtudes.
Si la mente es divina respecto del hombre, también la vida según ella será divina respecto de la vida humana.
Hacer todo esfuerzo para vivir de acuerdo con lo más excelente que hay en nosotros.
Lo que es propio de cada uno por naturaleza es lo mejor y lo más agradable para cada uno. Para el hombre, lo será la vida conforme a la mente, si, en verdad, un hombre es primariamente su mente. Y esta vida será también la más feliz.
8. ARGUMENTOS SOBRE LA SUPREMACÍA DE LA VIDA CONTEMPLATIVA
La vida, de acuerdo con la otra especie de virtud, es feliz de una manera secundaria, ya que las actividades conforma a esta virtud son humanas.
La justicia, la valentía y las demás virtudes las practicamos recíprocamente en los contratos, servicios y acciones de toda clase.
También la prudencia está unida a la virtud ética, y ésta a la prudencia, si los principios de la prudencia están de acuerdo con las virtudes éticas, y la rectitud de la virtud ética con la prudencia.
La virtud de la mente está separada.
Parecería que esta virtud requiriese recursos externos sólo en pequeña medida o menos que la virtud ética.
El hombre liberal necesita riqueza.
El justo para poder corresponder a los servicios.
El valiente necesita fuerzas.
El hombre contemplativo no tiene necesidad de nada de ello, al menos para su actividad y estas cosas son un obstáculo para la contemplación. Pero en cuanto que es hombre y vive con otros, elige actuar de acuerdo con la virtud y necesitará de tales cosas para vivir como hombre.
Que la felicidad perfecta es una actividad contemplativa será evidente también por lo siguiente:
Los dioses son en grado sumo bienaventurados y felices.
¿Qué genero de acciones hemos de atribuirles?
No la acción.
Tampoco la producción.
Sólo queda la contemplación.
La actividad divina que sobrepasa a todas las actividades en beatitud será contemplativa.
Por lo tanto, la actividad humana que está más íntimamente unida a esta actividad, será la más feliz.
Los demás animales no participan de la felicidad por estar del todo privados de tal actividad (la contemplación).
La vida de los hombres es feliz en cuanto que existe una cierta semejanza con la actividad divina.
Por consiguiente, hasta donde se extiende la contemplación, también la felicidad. Aquellos que pueden contemplar más son también más felices, no por accidente, sino en virtud de la contemplación.
El hombre contemplativo necesita un bienestar externo, ya que nuestra naturaleza no se basta a sí misma para la contemplación, sino que necesita de la salud corporal, del alimento y de los demás cuidados.
No debemos pensar que el hombre para ser feliz necesitará muchos y grandes bienes.
Las opiniones de los sabios:
Solón
Anaxágoras
El que procede en sus actividades de acuerdo con su intelecto y lo cultiva, parece ser el mejor dispuesto y el más querido de los dioses. Si los dioses tiene algún cuidado de las cosas humanas, será razonable que se complazcan en lo mejor y más a fín a ellos (y esto sería el intelecto)
De modo que, el sabio es el más feliz de todos los hombres.
Ética a Nicómaco Libro II, 4-6
4. NATURALEZA DE LAS ACCIONES DE ACUERDO CON LA VIRTUD
Decimos: los hombres han de hacerse justos y moderados practicando la justicia y la moderación (haciendo acciones que sean justas y moderadas).
Pero, si practican la justicia y la moderación, ya son justos y moderados.
Igual que si (en las artes)
Practican la música, ya son músicos.
Practican la gramática, ya son gramáticos.
Aunque no siempre, pueden hacerlo por casualidad o sugerencia de alguien.
No son iguales las artes y las virtudes
Artes:
Las cosas producidas por las artes tienen su bien en sí mismas.
Las acciones de acuerdo con las virtudes
Ellas son de cierta manera.
El que las hace está en cierta disposición al hacerlas.
Sabe lo que hace.
Las elige y las elige por ellas mismas.
Las hace con fuerza e inquebrantablemente.
Estas condiciones cuentan para la posesión de las virtudes.
El conocimiento (1) tiene poco peso.
Las demás condiciones (2 y 3) tienen un peso total ya que surgen (las virtudes ) de realizar muchas veces actos justos y moderados.
Se dice bien que realizando acciones justas y moderadas se hace uno justo y moderado.
5. LA VIRTUD COMO MODO DE SER
Vamos a investigar qué es la virtud.
Tres son las cosas que suceden en el alma: pasiones, facultades, modos de ser.
Entiendo por pasiones, apetencia, ira, miedo, alegría, amor, odio y, en general, todo lo que va acompañado de placer o dolor.
Entiendo por facultades aquellas capacidades en virtud de las cuales se dice que estamos afectados por estas pasiones.
Entiendo por modos de ser aquello en virtud de lo cual nos comportamos bien o mal respecto de las pasiones.
Ni las virtudes ni los vicios son pasiones
No se nos llama buenos o malos por nuestras pasiones, sino por nuestras virtudes o vicios.
Las pasiones se dan sin elección deliberada; las virtudes son una especie de elecciones o no se dan sin elección.
Las pasiones se dice que nos mueven; las virtudes y los vicios nos disponen de cierta manera.
Las virtudes y los vicios no son facultades.
No somos buenos o malos, ni se nos elogia o censura, por ser capaces de sentir las pasiones.
Tenemos las facultades por naturaleza; no somos buenos o malos por naturaleza.
Las virtudes son modos de ser.
6. NATURALEZA DEL MODO DE SER
La virtud es un modo de ser. Pero, ¿de qué clase?
Toda virtud lleva a término la buena disposición de aquello de lo cual es virtud y hace que realice bien su función.
La virtud del ojo ...
La virtud del caballo ...
La virtud del hombre será también el modo de ser por el cual el hombre se hace bueno y por el cual realiza bien su función propia.
¿Cuál es la naturaleza de la virtud?
En todo lo continuo y divisible es posible tomar una cantidad mayor, o menor, o igual, bien en relación a la cosa misma, o a nosotros; y lo igual es un término medio entre el exceso y el defecto.
Llamo término medio de una cosa el que dista lo mismo de ambos extremos y éste es uno y el mismo para todos.
Llamo término medio en relación con nosotros, al que ni excede ni se queda corto, y éste no es ni uno ni el mismo para todos.
Si toda ciencia cumple su función mirando al término medio y dirigiendo hacia este sus obras; y si la virtud, como la naturaleza, es más exacta y mejor que todo arte, tendrá que tender al término medio. Estoy hablando de la virtud ética, pues ésta se refiere a las pasiones y acciones y en ellas hay exceso, defecto y término medio.
Cuando tenemos las pasiones de (...) entonces hay un término medio y excelente, y en ello radica la virtud.
En las acciones hay también exceso, defecto y término medio.
La virtud tiene que ver con pasiones y acciones, en las cuales el exceso y el defecto yerran y son censurados, mientras que el término medio es elogiado y acierta, y ambas cosas son propias de la virtud.
Es la virtud un modo de ser selectivo, siendo un término medio relativo a nosotros, determinado por la razón y por aquello por lo que decidiría el hombre prudente. Es un medio entre dos vicios, uno por exceso y otro por defecto, y también por no alcanzar, en un caso, y sobrepasar, en otro, lo necesario en las pasiones y acciones, mientras que la virtud encuentra y elige el término medio.
De acuerdo con su entidad y con la definición que establece su esencia, la virtud es un término medio.
Con respecto a lo mejor y al bien, es un extremo.
Sin embargo, no toda acción ni toda pasión admiten el término medio, pues hay algunas cosas cuyo solo nombre indica la idea de perversidad (pasiones: malignidad; acciones: homicidio). Son malas en sí mismas, no por sus excesos ni por sus defectos.
Política Libro I, 1-3
1
Vemos que:
Toda ciudad es una cierta comunidad.
Toda comunidad está constituída con miras a algún bien.
Tiende al supremo bien la soberana entre todas y que incluye a todas las demás. Es la ciudad y la comunidad cívica.
Método que proponemos:
Diviidir lo compuesto hasta sus elementos simples (partes mínimas del todo).
Considerar de qué elementos está formada la ciudad, en qué difieren entre sí las cosas dichas y si cabe obtener algún resultado científico.
2
Si uno observa desde su origen la evolución de las cosas:
Es necesario que se emparejen los que no pueden existir uno sin el otro, como la hembra y el macho con vistas a la generación (no en virtud de una decisión; es natural); el que manda por naturaleza y el súbdito, para su seguridad.
De estas dos comunidades la primera es la casa. Es la comunidad constituída naturalmente para la vida de cada día.
La primera comunidad formada de varias casas a causa de las necesidades no cotidianas es la aldea.
La comunidad perfecta de varias aldeas es la ciudad, que tiene el nivel más alto de autosuficiencia, pero subsiste para el vivir bien.
Toda ciudad es por naturaleza, si también lo son las comunidades primeras. La ciudad es el fin de aquéllas y la naturaleza es fin.
La ciudad es una de las cosas naturales y el hombre es por naturaleza un animal social (el insocial por naturaleza, no por azar, es un ser inferior o un ser superior al hombre).
La razón por la cual el hombre es un ser social, es evidente: el hombre es el único animal que tiene palabra.
La voz es signo del dolor y del placer y la poseen también los demás animales.
La palabra es para manifestar lo conveniente y lo perjudicial, lo justo y lo injusto. Es lo propio del hombre frente a los demás animales.
Por naturaleza la ciudad es anterior a la casa y a cada uno de nosotros, porque el todo es necesariamente anterior a la parte.
3
De la administración de la casa.
Las partes de la administración doméstica corresponde a aquellas de que consta la casa y la casa perfecta la integran esclavos y libres.
Las partes primeras y mínimas de la casa son el amo y el esclavo (la heril), el marido y la esposa (la conyugal), el padre y los hijos (La procreadora). De estas tres relaciones será necesario investigar qué es y cómo debe ser cada una.
Hablemos del amo y del esclavo.
Unos creen que el señorio es una ciencia y que la administración de una casa (potestad del amo), la de la ciudad y la del rey son lo mismo.
Otros creen que la dominación es contra naturaleza, pues el esclavo y el libre lo son por convención, pero en nada difieren por su naturaleza.