Yeni eşek
Bir sabah Hoca’nın karısı ölür;
Yıkanır, tabuta konur, gömülür.
Hoca fena üzülür.
Derdi de üst üste verir Yaradan:
Daha beş on gün geçmeden aradan;
Sizlere ömür
Eşek de ölür.
Hoca yine üzülür.
Üstelik bu sefer üzüntü geçmez;
Garip Hoca, günlerce yemez içmez
Bu hal komşulara pek merak olur;
Bunlardan biri bir gün gelir Hoca’yı bulur.
«Hocam —der—, karın öldü, iki gün üzülmedin;
Eşek öldü, on gündür bir defacık gülmedin.
Gezsen dolaşsan bari, derdini yatıştırır».
Hoca hemen cevabı yapıştırır:
«Karım öldü, geldiniz, neler söylemediniz!
Sen hiç üzülme, Hoca, kadın mı yok? dediniz.
Eşeğe geldi sıra; ne çare, gitti giden;
Çıkmadı içinizden yeni eşek vadeden».
Un borrico nuevo
Una mañana, la esposa de Hoya muere; la lavan, la meten en un ataúd y la entierran. Hoya se entristece mucho, pero Dios reparte las penas a pares: no han pasado ni diez días y el borrico también muere.
—Descanse en paz.
Hoya se vuelve a apenar y esta vez, la tristeza no se desvanece; el pobre Hoya no come ni bebe desde hace días. Esto provoca la curiosidad de los vecinos y un día uno de ellos va a verle.
—Mi querido Hoya —le dice—, tu esposa murió y no estuviste triste más de dos días, pero por el borrico llevas diez sin sonreír. Sal a pasear; tomar aire te animará un poco.
Hoya responde al instante:
—Cuando mi esposa murió, todos ustedes vinieron y me prometieron el cielo. «No te preocupes, Hoya, ¡mujeres no te faltarán!», me dijeron. Pero cuando murió el borrico, qué se le va a hacer, se murió y ya. ¡Y de entre ustedes no salió ni uno que me prometiera un borrico nuevo!
Trads. Nazlı Gizem Er y Zoila Marina Cañar Aguagüiña; sup. S. Seniz Coşkun Taşdemir