Kavuk
Bir gün bir adam, elinde bir mektup,
Der ki, Hoca’yı tutup:
«Hocam, zahmet ya sana,
Şu mektubu bana bir okusana».
Açar bakar ki Hoca,
Mektup baştan sona kadar Arapça.
Şöyle bir iki evirir çevirir;
Söktüremez; çaresiz, geri verir.
Der ki: «Başkasına okut bunu sen».
Adam şaşırır: «Neden?»
«Türkçe değil bu mektup: okuyamam».
Yine anlamaz adam.
Hoca’nın okuması yok zanneder.
«Ayıp, Hoca! Ayıp —der—.
Benden utanmıyorsan, şundan utan!
Şu başındaki koca kavuğundan».
Hoca kavuğu çıkartıp uzatır.
Sonra: —Madem ki —der—, iş kavuktadır;
Haydi, benim düdüğüm, giy de şunu
Kendi oku bakalım mektubunu.
El turbante
Un día, un hombre se acercó al Hoya con una carta en la mano, y le dijo:
—Hoya, si no le molesta, ¿podría leerme esta carta?
El Hoya la abrió y la miró, pero la carta estaba escrita en árabe de principio a fin.
La dio un par de vueltas, intentó descifrarla, pero nada.
Desesperado, se la devolvió y le dijo:
—Será mejor que se la des a leer a otro.
—¿Por qué? —preguntó el hombre, desconcertado.
—Porque no está en turco. No puedo leerla.
El hombre no le entendía. Pensaba que el Hoya no sabía leer.
—¡Qué vergüenza, Hoya! —le dijo—. Si no es por mí, ¡al menos deberías avergonzarte de ese gran turbante que llevas en la cabeza!
El Hoya se quitó el turbante y se lo alargó:
—Bueno, si el problema es el turbante, aquí lo tienes. Póntelo tú… y a ver si puedes leer la carta.
Trads. Zeynep İsmailoğlu y Melda Turan; sup. Rafael Carpintero