Aquel 18 de octubre de 1783 cuando, por cuestiones geopolíticas, Tomás de Rocamora dio autoridades y carácter de Villa a lo que fue desde entonces San José de Gualeguaychú, ¿habrá pensado cuál sería el destino de aquella fundación?
Si bien, no hay certeza sobre cuál sería la respuesta a este interrogante, de lo que no cabe duda es que con ese acto fundacional comenzaba la biografía de Gualeguaychú.
Sarmiento, en sus escritos, decía “ La historia(…)es un hecho continuo(…) es la biografía de una sociedad, que obedeciendo a leyes inmutables se desenvuelve dentro de los límites necesarios…” (1), si seguimos esa línea de pensamiento, aquella fecha marca el origen de una sociedad organizada, cuya historia es una “biografía” en la que, generalmente, en el relato hay una tendencia a marcar su evolución, su crecimiento, sus logros, sus protagonistas. Pero, como ocurre en la vida, en ese acontecer del tiempo se dan también situaciones adversas, algunas provocadas por la naturaleza y otras por la propia naturaleza humana (ideas, aspiraciones, ambiciones, rivalidades).
Hechos que alarman, sorprenden, atemorizan y afectan a la población en algún momento de su devenir histórico; Gualeguaychú no ha sido la excepción. Por eso, una mirada retrospectiva a través de periódicos y otras fuentes de información permite recordar hechos por los que, en distintos momentos de su biografía, por diversas causas, el pueblo de Gualeguaychú se sintió alarmado, sorprendido, preocupado, amenazado o afectado.
Si hablamos de causas naturales se registran, sequías, tornados, nevadas, granizadas, incendios, epidemias y por supuesto inundaciones. Estos son algunos casos:
Sequías y otras preocupaciones de los primeros tiempos
El Libro de Acuerdos del Cabildo(1787-1811) registra “sequías” tan preocupantes, que los vecinos organizaban procesiones con la imagen de la virgen, para que les mandara la bendición de una lluvia. Otro tema, que relata la misma fuente, es la amenaza de perros cimarrones, que en feroces y voraces jaurías arrasaban con todo a su paso. Por eso era necesario organizar partidas (tabladas) para acorralarlos y exterminarlos.
Tornados
Si bien el tornado de 1852 no ha sido el único, éste, en su paso por la recién declarada ciudad dejó terrible secuelas.
Los informes de la época hablan de voladuras de techos, derrumbes y graves destrozos. Trozos de cornisas desaparecieron con el viento, al edificio del teatro le arrancó el encerado que cubría el techo. La escuela de varones pública sufrió el mismo efecto en la techumbre. Daños similares sufrieron otras viviendas, comercios y hasta el hospital, ante la sorpresa y el temor de los internados.- Por los terribles destrozos ocasionados, ante una población afectada y alarmada, las autoridades comunales y provinciales debieron asistir a los damnificados para ayudar a resolver los trastornos ocasionados
Nevadas
Fenómeno poco común en esta región, pero que en circunstancias excepcionales se ha producido en la ciudad ante la sorpresa de sus moradores. Tradicionalmente los meses de junio y julio son los que registran las temperaturas más bajas en este terruño, y fue el 23 de junio de 1918, el día que los vecinos se sorprendieron con el pintoresco y nada común paisaje de la ciudad nevada que durante la madrugada había cubierto la ciudad.
Hecho que por sus características quedó registrado en los “anales” de nuestra historia. Hubo otros episodios similares, en agosto de 1931 y julio de 1962, paro nunca de la magnitud de 1918.
Inundaciones
También, el no siempre manso Yaguarí Guazú, ha sabido rebelarse y mantener en vilo a la población en diversas oportunidades.
Registros de Subprefectura, permiten imaginar el temor que habrán padecidos los pobladores ribereños, sobre todo cuando aún no existía la “muralla que contuvo el río” (Costanera).
Pero aún después de construida, en las devastadoras crecientes de 1955 (4,35m), 1959 (7,15m) 1978 (7,28m), entre otras, el agua no solo sembró de angustia e impotencia a quienes vivían en zona “inundable” –porque no se sabía hasta donde llegaría su avance- sino que, después, la evaluación de los daños materiales fue dolorosa y costosa; viviendas húmedas, sucias y dañadas, con el mobiliario arrasado y la ropa arruinada; sumado a ello la devaluación de los inmuebles por su ubicación cerca del río.
Ante tanta tragedia la solidaridad de Gualeguaychú estuvo presente para asistir a los damnificados y para atenuar las dramáticas consecuencias. Paradójicamente, hoy esa zona es la de mayor actividad recreativa, comercial y turística de la ciudad.
Granizadas
Son otros de los fenómenos meteorológicos, a veces anunciados o previsibles, pero que muchas veces sorprenden y provocan perjuicios materiales de distinto orden.
Tal vez, por estar más cercana en el tiempo, la más recordada es la granizada el 29 de junio del 2012.
Fue una tormenta descomunal por la duración, la cantidad y los trastornos de toda clase que provocó el granizo, no solo por los daños materiales en techos, desagües, vidrios, autos, y en consecuencia hasta una inesperada fuente de trabajo o nuevo oficio: “saca boyos”
Incendios
Como sabemos el fuego puede ser provocado por la naturaleza, pero también por negligencia o intención humana. Uno de los primeros incendios registrados, se produjo durante los festejos de la elección del primer intendente, Cándido Irazusta. Las crónicas cuentan que una cañita voladora cayó sobre el techo de paja de la casa de un vecino, don Domingo Archel, de manera que el festejo terminó entre baldes y corridas.
En otros tiempos -más cercanos- hubo casos donde el fuego implacable devoró bienes materiales y afectó la salud de algunas personas.
Se recuerdan entre otros, el de la confitería Apolo, el de Casa rematadora Sauán y el de la Tienda Blanco y Negro. También ante este peligro vino la respuesta de Gualeguaychú, con la creación del Cuerpo de Bombero Voluntarios.
Epidemias
Son flagelos, que desde tiempos inmemoriales han afectado a la humanidad; enfermedades que se propagan durante algún tiempo en una zona y afectan simultáneamente a gran número de personas.
En el caso particular de Gualeguaychú su población ha sido víctima, en distintas épocas, de epidemias de viruela y tuberculosis, pero en el siglo XIX, el cólera morbus (1868) aterró la población. Los muertos, cada día en mayor número, eran apilados, rociados con cal, trasladados en carro y enterrados en fosas comunes.
Ante tan grave epidemia el Jefe político, Gregorio Haedo, convocó a la población para constituir una Comisión de socorro, para atenuar la grave situación y atender a las víctimas.
Otras epidemias graves fueron la de poliomelitis a mediados del siglo XX, y la pandemia de Covid del 2020 cuya lamentable historia vivimos y ya conocemos.
La intervención humana
Hasta aquí hemos referido a hechos preocupantes producidos por la naturaleza, en los que la voluntad del hombre, generalmente, ha sido ajena a la causa del problema.
Pero hemos de reconocer que hubo otros sucesos, que perturbaron el orden y la seguridad de las personas, cuyas causas fueron razones ideológicas, políticas y económicas, en las que la intolerancia y la violencia fueron el motor. Como es una historia extensa -por razones de espacio- solo haremos referencia algunos casos, donde los vecinos fueron víctimas del miedo, la incertidumbre, la amenaza, la lucha…
1810- Cabildo abierto
Como Consecuencia de la contrarrevolución realista liderada por Michelena–desde Montevideo-, las villas entrerrianas fueron sometidas a los españoles. Cuando era inminente el avance sobre Gualeguaychú, la incertidumbre y la impotencia dominaban en el pueblo. Fue entonces que se convocó a un Cabildo abierto para, en conjunto, resolver si resistían o se entregaban, dado que no tenían armas ni hombres. Así Gualeguaychú, en noviembre de 1810, cayó en poder español. Pero al poco tiempo partidas de gauchos, conducidos por Bartolomé Zapata y Gregorio Samaniego recuperaron las villas tomadas.
1815- Un fusilamiento
Otro hecho que conmovió a los habitantes de la villa fue el fusilamiento del Padre Pelliza, sacerdote peregrino que periódicamente venía a prestar servicios religiosos. El 15-4-1815, por orden de Artigas (razones ideológicas) fue fusilado hecho que provocó gran consternación.
1820- Temores de robos y saqueos
Esta década, por las luchas políticas entre unitarios y federales fue época de frecuentes conflictos, en los que el pueblo por su ubicación quedaba expuesto a invasiones y saqueos. En 1822 el recaudador de rentas de aduana, escribía a la superioridad “ No considero seguros los fondos de esta Caja en ningún rancho de paja de esta villa y para no exponerlos al robo se ha de servir disponer de ellos lo antes posible…”(2)
1839- Invasión de Lavalle
Ese año el Administrador de Rentas informaba al ministro: “…habiendo invadido por distintos puntos el departamento de Gualeguaychú el general Lavalle, con una fuerza enemiga ha sido preciso salvar los fondos que se hallaban reunidos(…) y los remite el infrascrito a la tesorería general…” (3)
-Hubo otros gravísimos hechos como: el saqueo de Garibaldi (1845) cuyas características son más conocidas por el impacto que tuvieron, o el asesinato de Urquiza(1870), que por ser el Gobernador y por sus estrechos vínculos con Gualeguaychú provocó gran tensión en la sociedad lugareña y provinciana. Consecuencia de ello fueron la formación del Batallón 15 de Abril, la invasión jordanista, el Combate de la Isla entre tantos otros incidentes, derivados del brutal asesinato.
-Ya en el siglo XX, el 1º de mayo de 1921, se produjo, también, por razones ideológicas- un duro y trágico enfrentamiento en la Plaza San Martín entre la Liga Patriótica y la Federación Obrera Regional Argentina -FORA- El saldo de la refriega callejera fue de cinco muertos y más de treinta heridos, y una triste experiencia de intolerancia política. Tragedia que todavía pesa en la sociedad de Gualeguaychú.
- Década de 1970. Otra cuestión -en este caso de carácter económico-social que afectó duramente a un alto porcentaje de la población -por lo que implicaba la pérdida de fuentes de trabajo- fue el cierre del Frigorífico Gualeguaychú. Pero, también, transcurrido un tiempo hubo una respuesta con la creación de CODEGU y luego el Parque industrial Gualeguaychú, que contribuyeron a superar el vacío que dejó el cierre de aquella importante e histórica empresa, nacida en Gualeguaychú para proteger la producción ganadera regional, frente al monopolio británico en la comercialización de la carne.
Dejamos para el final otro hecho, más cercano en el tiempo: El levantamiento de Seineldín el 3 de diciembre de 1990 oportunidad en la que ordenó un desplazamiento de tropas y, para evitar que cruzaran el río Gualeguaychú, se dinamitaron el Puente Méndez Casariego y el que cruza por la ruta 136, que finalmente fue detonado. A ello se sumaron combates en la zona del arroyo Gualeyán donde hubo un soldado muerto. Las explosiones, la evacuación en las zonas de riesgo y la detonación de los puentes, conformaron en la ciudad un cuadro trágico, que posteriormente con la rendición se pudo superar.
Y, en el siglo XXI, la amenaza de contaminación del río y del medio ambiente, como consecuencia de la instalación de las pasteras sobre el río Uruguay y los efectos que nocivos que provocan en la región, es una cuestión que, con el liderazgo de la Asamblea Ambiental Ciudadana, no solo se ha denunciado sino que también ha movilizado masivamente al pueblo de Gualeguaychú, en defensa de la salud y una vida sana… Tema que por falta de respuesta es una asignatura pendiente, con un final abierto.
En síntesis, las adversidades padecidas en Gualeguaychú, a las que se ha hecho referencia son fragmentos de su biografía. y aunque cada una merece un tratamiento especial y no son las únicas, se han recordado y tomado algunas, como de ejemplo, para reconocer la fortaleza individual y colectiva de los pobladores, quienes en distintos tiempos, como “huéspedes” de este espacio, debieron buscar soluciones para superar problemas y conflictos. Esa cualidad, además de los grandes logros, es lo que ha permitido a la ciudad proyectarse en el tiempo, durante más de dos largos siglos de vida en comunidad…
Fuentes:
Libro de Acuerdos del Cabildo de San José de Gualeguaychú(1787-1811) CD Inst. Sedes Sapientiae
+FERNÁNDEZ ELISA, GUIMERA ALEJANDRO Y OTROS. Historia de San José de Gualeguaychú. Desde sus orígenes hasta1983. Paraná.Delta Editora 2012.
PIAGGIO ENRIQUE ANGEL. LA CIUDAD Y SUS MOTIVOS. Gchú. 2001
REYNOSO DELIA Y ALEJANDRO GUIMERA. Gualeguaychú y el Río. CARCO.SRL.Buenos Aires 2019
Autores: Profes. Delia Reynoso de Ramos y Alejandro Guimera
Colaboración Profesorado de Historia Instituto Sedes Sapientiae
Publicado en "El Argentino" Octubre de 1983 - Suplemento del Bicentenario
Sobre la biografía de Gualeguaychú