Evolución de la población de La Piedra desde comienzos del siglo XX hasta los primeros años años del siglo XXI
1922/2005
(investigación realizada por D. Manuel Peña)
La población de La Piedra durante el periodo que comprende desde la Dictadura de Primo de Rivera hasta el final de la Guerra Civil experimentó un importante cambio demográfico. En los años 1936-1939 las familias vieron irse a sus hijos a la guerra con la esperanza de verlos regresar algún día.
Al igual que en otras poblaciones de España las víctimas de la contienda se repartieron a ambos lados del conflicto. Como soldados partieron para los distintos frentes bélicos: Gonzalo, Crescencio, Joaquín, Bernabé, Federico, Nicolás, Adrián (+) y Francisco (+). ¿Los dos últimos murieron en la guerra?
Entre la población civil también el pueblo tuvo que lamentar dos bajas: Pompeyo, ajusticiado en Burgos por el bando Nacional y Fortunato, asesinado en Barcelona por el bando Republicano. Fortunato era fraile y recientemente ha sido beatificado por el Papa Juan Pablo II.
La Piedra, sin embargo, como pueblo no sufrió directamente el horror de la lucha. El frente más cercano estaba en La Lora y hasta aquí sólo llegaba el ruido de los bombardeos, pero no la destrucción y la muerte. Durante estos tres años la vida en el pueblo discurrió con tensa normalidad, aunque el pueblo no sufrió daños en su caserío y sus edificios conservaron su estructura antigua.
Siguiendo el largo camino histórico, agrícola y ganadero, de La Piedra, en los años que ahora reseñamos se repiten los oficios y tareas propios de una sociedad rural. La población es mayoritariamente campesina (cuando se pone que en una vivienda habita un agricultor debe entenderse que es un pequeño propietario, con unas pocas tierras de labranza y algunos (pocos) animales domésticos – vacas, ovejas, cabras, yeguas, cerdo y gallinas -).Al amparo de esta población florecen otros oficios que complementan la estructura social del pueblo. Secretario del Ayuntamiento, médico, herrero, veterinario, maestro nacional, panadero, molinero, párroco, 12 guardianes del ganado (pastor, guarín, vaquero, zagal), 12 jornaleros -anuales o agosteros - (vecinos del pueblo o forasteros que vivían en las casas donde trabajaban).
Los guardianes (pastores, vaqueros, guarines) cobraban su sueldo en fanegas de trigo (42,5 Kg). El contrato solía rondar por las 45 fanegas anuales. El kilo de trigo estaba por estas fechas en 0,75 céntimos de peseta. El guardián recibía unos 1900 kgs en especie (un equivalente a 1434 pesetas anuales). Si el trato era para guardián y zagal (chico de 14 – 16 años) en conjunto, el sueldo se elevaba a 75 fanegas con lo que llegaban a cobrar el equivalente de 2390 pesetas de la época.
Los años sesenta marcan el inicio del gran éxodo de los habitantes de La Piedra a los distintos polos de desarrollo de España.
En estos años el pueblo se queda con una población muy escasa de vecinos residentes y aumenta sobremanera la población de habitantes que vienen a La Piedra en temporadas vacacionales y en fines de semana.