Desde una concepción integral del ser humano la Educación Sexual incluye la integración de los aspectos físicos e intelectuales sin dejar de lado los sentimientos, los valores y las emociones en el marco de los vínculos, y las relaciones sociales. Valorando el lugar que ocupan las emociones en el aprendizaje y contribuyendo al desarrollo de capacidades afectivas como la empatía, la solidaridad y el respeto.
Al trabajar los sentimientos cuando se está junto a otras personas surge la posibilidad de entender mejor lo que nos pasa y que les pasa a los demás.