Hola! Me llamo Piper.
¿Que te creías? si tengo la capacidad de sacarme una selfie con mi dueño, también puedo escribir en el teclado.
Esto no va dirigido a vos, humano descuidado, sino a tu mejor amigo, que por ende, es mi amigo también: Si, a tu perro. Vos andate porque no me vas a dar pelota.
Hola amigo, ¿Estas ahí?
Mirá, te cuento; Resulta que algunos humanos de extraña raza, creen tener la capacidad de construir un avión. De hecho parece que la tienen porque los hacen y todo. Y si tu dueño está en esta web, es porque es uno de esos. Con lo cual, te sugiero que leas.
Resulta que a estos tipos les encantan los fierros, las amoladoras, las soldadoras y que se yo cuantas cosas mas.
Pero no gastan tiempo ni plata en la seguridad y se les escapa el detalle de cuidarse a si mismos. ¿La foto de portada te dice algo?
Mi dueño, ha leído cantidad de artículos referidos a la seguridad, bah..."leído" es un eufemismo...porque cree que la parte de "seguridad" en un libro está solo para llenar páginas y hacerlo encarecer.
¿Pero adiviná que? Resulta que te voy a contar anécdotas y después vas a actuar en consecuencia. Porque él, tu dueño, no va a entrar en razón, hasta que le pase algo.
Resulta que un día, mi dueño, estaba trabajando en el avión (bue...digamos en el "proyecto" de avión) con la amoladora. Nunca se ponía lentes de seguridad...hasta que una astilla metálica incandescente le apuntó directo al ojo y así quedó.
Estuvo puteando todo el trayecto desde el taller al hospital, con soberbio dolor de ojo (que no se lo que será, pero parece feo)
Cuando llegó, lo anestesiaron, le sacaron la astilla raspándole el ojo con una aguja de jeringa y después se lo vendaron.
Como era de esperar y como le anticipó el oculista, le agarró conjuntivitis (en consecuencia de todo lo que pasó) y resulta que el salame ahora, debido a esa conjuntivitis, ve menos del ojo izquierdo. Así que tiene que ir a la óptica a que le hagan de nuevo los lentes.
Recién después de lo que pasó, se animo a gastar unos pesitos en lentes de seguridad. Mirá nada más que lindos le quedan. Te cuento que los protectores para los oídos se los compró ya de vicio a la seguridad. Ahí también viste un mameluco, los guantes gastados y en los pies...que tiene en los pies?...A la noche, el tipo duerme pancho. Yo me preocupo por lo que vendrá.
Te cuento la de los pies.
El taller es chico, cuando el espacio es poco, enseguida parece que todo se desordena y se ensucia muy rápido. Y parece que no siempre dan ganas de limpiar y ordenar. Porque el tipo quiere ir a trabajar, no a limpiar y a ordenar.
Pero, eso tiene sus consecuencias. En la calidad del trabajo y en la seguridad personal.
Resulta que en la pared del fondo del taller hay un marco y una puerta apoyada, todo de metal y todo pesa una tonelada. Es el marco y la puerta del frente del taller que no están puestos. Porque antes de ser taller, fue una local de venta de pollos. Allí ahora hay solo una persiana. En la foto podes ver la persiana...
Un día, mi querido dueño, nervioso y apurado, pretende sacar unas chapas de aluminio que él mismo había "tirado" detrás de ese marco, porque las necesitaba. Al inclinar el marco para adelante (donde también estaba apoyada esa terrible puerta de acero con un enorme vidrio) se le viene todo encima. En la desesperación de creer que se le caía todo eso sobre el fuselaje...contuvo el marco con fuerza y como ya no le quedaban manos, puso la pierna para atajar la puerta como acto reflejo para amortiguar la posible caída sobre el empenaje...fue como un instinto de supervivencia (no de él, sino de su frágil cola de fuselaje).
¿Queres ver el resultado?
Es cierto que vos me podes decir "bueno, tu dueño es un poco bobo" pero yo te aseguro que el tuyo puede llegar a tomar la misma boba decisión al ver que algo de 50 Kg se le está cayendo directo sobre cualquier parte de su amado avioncito.
En realidad yo creo que fue un héroe, interpuso su integridad física al destrozo de su aeronave.
Es algo así como el capitán que se hunde con su buque.
Bue...o eso me quiso hacer creer.
Pero la solución estuvo a la derecha de la primera imagen. ¡Mirá que lindos zapatos de seguridad con puntera de acero tiene ahora! Claro que las probabilidades de que se le vuelva a caer la puerta, son bastante pocas.
Ah si, perdió la uña. Suerte que la uña vuelve a salir, pero parece ser que el dolor no se lo recomienda ni a su peor enemigo.
Pasan los años y van quedando pedazos de mi dueño. Cada vez volvía menos entero.
Pero eso sí, con un elemento de seguridad puesto en la parte perdida.
Si perdía un ojo, se ponía después lentes de seguridad (total hay dos)
Si perdía un dedo, se ponía después zapatos de seguridad (total tiene diez, bueno, creo que ahora son nueve)
Pero esto no termina acá.
Resulta que un día estaba agujereando un tubo con una agujereadora hogareña. Parece ser que la agujereadora no daba para mucho, porque resulta que hay herramientas muy básicas y otras mas profesionales. Más allá de eso, no tenía guantes puestos.
Como la agujereadora es liviana, sin graduación de RPM, tuvo que hacer fuerza, el metal no se agujereó pero si logró partir la mecha...y se la da en el dedo. Mirá esto por favor:
Ese día, no era un buen día , parece ser que hay días en los que no hay que salir de casa, llovía torrencialmente y se inundó la ciudad. Además pinchó dos cubiertas (si, dos, aunque no me creas) y como frutilla del postre se agujereó un dedo.
Tu dueño debería creer en el destino, cuando intuya que algo le dice "hoy no salgas" que no luche contra eso y mejor que no salga, porque no la va a pasar bien. O le va a suceder algo malo a él o va a hacer lío en su amado fuselaje. Y adivina qué, cuando vuelva a casa amargado y re caliente, vos salís a recibirlo emocionado y te morfas alta patada en el tuje. No lo permitas.
Pero la realidad, más allá de que le echó la culpa a la agujereadora y por ende salió ese mismo día a comprar una más profesional, el tema es que también tomó otra sabia decisión: Usar guantes.
Con la agujereadora profesional, no rompió más mechas y con mucha menos fuerza agujereó todo lo que quiso y más también. Pero fundamentalmente...se puso guantes. Ah! y no volvió a salir de casa los días de lluvias torrenciales. Ahora se queda mirando Netflix.
Los lentes ya están todos rallados y tienen muchas incrustaciones metálicas.
Los guantes los cambia una vez por mes porque se hacen pomada.
Todo eso está recibiendo lo que no recibe la piel de tu amado dueño.
No se le ha vuelto a caer nada al pié. Creo que un día de estos se va a tirar una morsa él mismo, aunque más no sea para justificar el haberse comprado los zapatos de seguridad.
Claro, vos crees que todo esto termina acá.
Pero podría contarte la vez que estaba pensando anda a saber en qué y le dió por agarrar el alambre de cobre ardiendo de la soldadora.
Pará...te la cuento bien.
Resulta que los guantes para soldar son gruesos, es complicado, porque quitan sensibilidad al tacto y es cierto que a veces es necesaria.
Pero...mi dueño se había acostumbrado a no usarlos, porque prefiere libertad con las manos. Un día, el alambre de cobre de la soldadora MIG salió de la torcha, soldó un punto y el tipo se dió cuenta que se había olvidado de abrir el gas del tubo.
Como siempre, puteandose a si mismo, abrió la válvula inmediatamente y en la distracción...agarró el alambre con la mano para estirarlo hacia afuera de la torcha con el fin de cortarlo con la pinza.
Claro, el alambre estaba todavía hirviendo.
Desde ahí, se saca los guantes de tela cuando va a soldar y se pone los guantes térmicos con asbesto para soldar.
Se saca los guantes de soldar y se pone los guantes de tela para hacer cualquier otra cosa.
Si amigo, el orden y la limpieza del lugar de trabajo van a hablar de qué tan prolijo es tu dueño, va a hablar de la calidad de su trabajo.
Y los elementos de seguridad lo van a salvar de muchas cosas que pretenden atacarlo. El mundo apunta a que tu dueño no termine su avión.
Vos ladrale...hacele entender que debe enfrentarlo, con guantes, lentes, casco o al menos gorra, mameluco y zapatos de seguridad.
Es probable que no te entienda, es probable que vaya volviendo en pedazos y te patee por su propia estupidez.
Pero mas temprano que tarde, lo va a entender a los golpes.
Vos quedate contento mientras pueda seguir volviendo a casa para tirarte el hueso en el plato.
Abrazo de perro!