1.2. EL EDIFICIO
La forma del edificio es expresión de un programa de funcionamiento dinámico que integra en un organismo unitario diferentes unidades capaces de gestionarse de manera autónoma. Los sistemas estructurales, las soluciones constructivas y los materiales se han elegido en función de su adecuación a este esquema: la forma del programa es el edificio, tal y como puede apreciarse en el cuadro de superficies. Dentro del esquema general cada función se sitúa y orienta de acuerdo con su mejor funcionamiento. Si bien esta fragmentación formal y la dispersión de la construcción no es en principio la mejor solución energética, pues aumenta la superficie de intercambio con el exterior en invierno, sí resulta por el contrario ser una respuesta adecuada en las condiciones de verano en tanto facilita una mejor ventilación en y permite la orientación y diseño de los huecos más apropiados a cada espacio. Un cálculo y elección cuidadosos de la soluciones de aislamiento y un diseño que facilita la correcta ejecución de los encuentros entre los distintos volúmenes, allí donde pudieran crearse puentes térmicos, minimiza los problemas primeramente descritos.
Las instalaciones se organizan en red para adecuarse a este esquema. Esto permite la individualización del acondicionamiento y consumo en cada espacio para alcanzar la situación de confort adecuada a cada uso de forma independiente.
Para el acondicionamiento higrotérmico de cada volumen, sobre todo de los amplios espacios de circulación e interrelación interiores, se recurre en primer lugar a estrategias pasivas de diseño bioclimático (captación de la radiación solar en invierno, ventilación natural y sombreado de los huecos en verano...) de modo que sólo puntualmente es preciso acudir a una climatización activa, fundamentada en un sistema de grandes superfices radiantes (forjado o paramentos, según este sistema de climatización pueda integrarse en las diferentes soluciones constructivas y con el resto de las instalaciones) que reduce su consumo energético en cualquier caso aprovechando el salto térmico con el agua marina. Como criterio general se ha independizado la ventilación de la climatización: esto es así en todo el edificio, salvo en los dos anfiteatros.
Un generador eólico integrado en la urbanización es capaz de suministrar al edificio la energía necesaria para su funcionamiento.