Recibir novedades!!!
En Calamocha, (Teruel) durante 1783 y 1786, aparece el apellido Ardit en la octava compañía de caldereros franceses documentados.
Juan y Pedro Antonio Ardit, hermanos naturales de Sesenat dedicados al comercio de toda clase de productos. En el año 1782 regresan a su país y nombran procuradores a los familiares que tenían en Calamocha para que les cobren las deudas. Entre estos familiares se cita a Guillermo Moritat, Francisco y Antonio Ardit, sobrino, hermano e hijo respectivamente de Pedro Antonio Ardit. Son en total cinco miembros de un mismo linaje, y todos están solos en España, sin sus mujeres, turnándose en las faenas para continuar un negocio que, seguramente, será familiar.
91
Fuente: http://xiloca.org/data/Bases%20datos/Xiloca/2464.pdf
La migración de caldereros en Aragón tuvo su auge en los siglos XVII y XVIII, especialmente desde la Auvernia (Francia).
Se establecieron en localidades como Calamocha, Teruel, Tarazona, Calatayud, Luco de Jiloca, entre otras.
Sus compañías artesanales seguían un modelo de trabajo basado en el linaje, la parentela y el vecindario.
En Calamocha, durante 1783 y 1786, aparece el apellido Ardit en la octava compañía de caldereros franceses documentados.
Este grupo estaba conformado por núcleos familiares en los que los apellidos se repetían, indicando una posible conexión de parentesco entre los miembros.
Su presencia en Aragón refuerza la teoría de la continuidad migratoria de caldereros auverneses.
Procedían en su mayoría de la Alta Auvernia Occidental, especialmente de localidades como Pleaux, Ally, Chaussenat, Saint Martin Cantales, Aurillac, entre otras.
Su migración era en muchos casos temporal, con contratos matrimoniales en los que se estipulaba el tiempo de estancia en España, oscilando entre 12 y 30 meses.
Las compañías funcionaban con contratos internos que garantizaban manutención, beneficios económicos y relevo generacional.
Se organizaban en compañías mercantiles o artesanales, manteniendo fuertes lazos familiares y de paisanaje.
En Teruel (1764-1765), los apellidos más comunes eran Carlos, Tremon y Pomeyro.
En Calamocha (1783-1786), algunos de los apellidos documentados fueron Rivas, Basset, Pérez, Lascumbas, Ydjar, Fialet y Ardit.
"Lo propio con los caldereros franceses documentados en Calamocha en 1783 y 1786, agrupado en compañías, tal y como los recogen las relaciones de cumplimiento pascual de dichos años. Estaban formadas por un núcleo familiar (dos o tres hermanos, padres e hijos) al que se iban adhiriendo nuevos compañeros provenientes de una misma localidad, con los que podían tener lazos parentales o no. Los apellidos repiten continuamente dentro de cada compañía, Rivas en la primera, Basset en la tercera, Pérez en la cuarta, Lascumbas en la quinta, Ydjar y Fialet en la séptima y Ardit en la octava. Ninguna de ellas tenía muchos asociados trabajando al mismo tiempo en Aragón, oscilando entre los dos y diez miembros."
Este documento confirma la presencia del apellido Ardit en Aragón durante la segunda mitad del siglo XVIII, vinculado a la actividad de calderería y a la migración auvernesa.
Aunque su presencia se observa desde la Edad Media, no es hasta el siglo XVII cuando la corriente migratoria de los caldereros auverneses hacia Aragón se hace numerosa. Este crecimiento se debe al ascenso de los precios del metal y a la falta de técnicos locales especializados en la metalurgia del cobre.
La presencia de caldereros franceses está bien documentada en el pueblo de Calamocha (Teruel) desde 1632. A partir de esta fecha, comienzan a llegar caldereros, según consta en los quinque libri y en las escrituras notariales.
Los primeros caldereros registrados en la zona son Pedro y Guillén Albarate, naturales de Meallet, en la Auvernia Francesa, documentados en Calamocha al casarse uno de ellos con una mujer de la localidad (lo que sugiere que ya llevaban varios años en Aragón).
Este fenómeno no fue un caso aislado, sino que marcó el inicio de una corriente migratoria sostenida hasta finales del siglo XVIII, sin rupturas significativas.
En la ciudad de Zaragoza, los primeros caldereros auverneses aparecen en el vecindario de 1642, donde se registra la presencia de cuatro caldereros franceses. En la ciudad de Daroca, en el último cuarto del siglo XVII, residía Juan Uisie, natural de Rallai, junto con otras ocho personas provenientes del Macizo Central francés, que probablemente eran caldereros.
Otros registros de caldereros franceses en Aragón incluyen:
1718: El Concejo de Báguena contrata a Antonio Sabio, calderero francés, para reparar utensilios de cobre.
Mora de Rubielos: Reside Juan Pujol, tratante natural de San Cristóbal en Auvernia, con conexiones con los caldereros del valle del Jiloca.
La Real Orden del 28 de junio de 1764 ordenó la creación de un registro de “comerciantes y tratantes extranjeros” en Aragón, distinguiendo entre domiciliados y transeúntes. Se han conservado registros de 1764, 1765 y 1766, que permiten analizar la distribución geográfica de los caldereros auverneses:
Tabla 5: Caldereros auverneses en Aragón (1764-1766)
| Localidad | Caldereros | | --- | --- |
| Calamocha | 34 | | Calatayud | 11 | | Caspe | 1 | | Ejea | 2 | | Fraga | 2 | | Luco de Jiloca | 11 | | Maella | 1 | | Tarazona | 12 | | Teruel | 23 |
| **TOTAL** | **97** |”
Respecto a la procedencia de los caldereros en Calamocha en los siglos XVII y XVIII, los registros parroquiales indican que venían principalmente de:
Alta Auvernia Occidental (Cantón de Pleaux)
Saint Flour y Aurillac
Ally (29 emigrantes)
Chaussenat (15 emigrantes)
Saint Martin Cantales (5 emigrantes)
Otras localidades: Barriac, Escorailles, Fontanges, Meallet, Pleaux, Aurillac, Saint Flour.
Los caldereros documentados en Luco de Jiloca y Teruel en 1764 y 1766 procedían de las mismas regiones, con Chaussenat (9), Ally (4) y Saint Martin Cantales (2) como localidades de origen predominantes.
Sexo: La emigración fue exclusivamente masculina.
Edad: Predominaban hombres de 30 a 40 años, aunque se registran algunos de 50 y 70 años.
Estado Civil:
Muchos caldereros eran casados en Francia, lo que indica que la emigración era temporal o estacional.
Se han encontrado contratos matrimoniales en los que se establecía la duración de la estancia en España:
30 meses (26 casos)
18 meses (7 casos)
12 meses (3 casos)
Algunos permanecían hasta 5-6 años en España, especialmente los solteros, que buscaban ahorrar un capital antes de regresar a Francia.
Los caldereros auverneses viajaban y trabajaban en grupos, basando su organización en:
Linaje y parentesco
Vecindad
Apoyo mutuo y solidaridad
Ejemplo de estructura familiar:
Pedro Albarate (Meallet) se casó en 1633 en Calamocha y acogió a su hermano Guillén en su casa.
Pedro y Antón Riviere (1634) se asociaron y más tarde incorporaron al hijo de Antón.
Jerónimo Garcelon (1640) testó en favor de sus hijos, ordenando que Francisco enseñara el oficio a Juan durante tres años.
Presencia del apellido ARDIT
En Calamocha (1783-1786), el apellido Ardit aparece en la octava compañía de caldereros franceses documentados.
1632: Disolución de la compañía de Esteban Fontanges, Jerónimo Garcelon y Juan Cocard.
1670: Miguel y Jorge Garcelon pagan a su hermano Juan su parte de la compañía.
Finales del siglo XVIII: Convenio de compañía firmado entre Martin Ychard y Juan Lavisierra con Antonio Baldos, estableciendo condiciones financieras y de manutención.
Cada compañía tenía sus propias reglas. En Aragón, los contratos eran de 5 años y medio, con salarios y beneficios superiores a otros oficios.
La migración de caldereros franceses fue constante y bien organizada, con un fuerte componente familiar y vecinal.
El apellido Ardit se documenta en Calamocha (1783-1786), lo que indica su vinculación con esta corriente migratoria.
Estas comunidades mantuvieron su identidad cultural mediante la solidaridad y la formación de compañías artesanales.