Daguerrotipos. Enrique Robles Postigo (1840-1895), Virginia Pérez Benavides (1841-1916)
Virginia Pérez Benavides. Mahón.
El fondo fotográfico familiar, el aparecido y disponible hasta el día de la fecha, si bien no es muy extenso si es variado. Incluye una pintura en miniatura que, sin ser lógicamente una fotografía, si es considerada como su antecedente directo en cuanto a forma de retrato popular. Dos daguerrotipos, de fecha quizás algo tardía como se verá. Unas cuarenta fotos realizadas en estudios fotográficos de diferentes ciudades españolas, pero en Málaga de manera preferente. Otro gran número de fotografías en formato de tarjeta de visita o carte de visite (CdV) donde casi nunca aparece el estudio fotográfico donde se efectuó. Y, ya llegado el siglo XX, muchas fotografías tomadas por distintos aficionados. En un caso, hechas por una cámara estereoscópica.
Tatarabuelos
La miniatura a la que se ha hecho referencia corresponde a Andrea Benavides Collazo (1.3.1818, San Fernando – 18.4.1854, Málaga). Fue su padre Francisco Benavides, nacido en Alhendín, Granada, donde el apellido pertenecía a una de las familias pudientes de ese pueblo desde los tiempos de la repoblación del siglo XVI. Es posible que, como a tantos otros, la invasión francesa movilizara a Francisco, en su caso en la armada. Acabó inválido, volviendo a Granada donde abrió una imprenta y librería de una furibunda ideología liberal. Se casó antes, en San Fernando, con Francisca Collazo Garrido (1792, San Fernando – 22.11.1859, Granada), hija de Pablo Collazo, de Vigo, a quien imagino un marino militar que estuviera destinado en la ciudad gaditana cuando su hija conoció a Francisco.
El 15 de mayo de 1837 casó Andrea en Granada con el maestro Sebastián Pérez Aguado (28.12.1808, Jayena – 1882, Granada). Tenía ella 19 años. El, diez más. Es muy posible que fuera Sebastián un cliente habitual de la librería del padre, y que compartiera también, en alguna medida, la misma ideología liberal y progresista de Francisco. Esto me han contado (Francisco Gómez Caffarena) y esa ideología se desprende también de los artículos que escribió en la revista de Andalucía.
Por el nacimiento de un niño de Andrea en el siguiente mes de octubre, es fácil deducir que ella casó embarazada. ¿Fue Sebastián el padre?. ¿Explica este hecho que la pareja marchara a Ugíjar donde carecían de cualquier vínculo familiar conocido y donde Sebastián abriría un colegio que pronto alcanzaría reconocida fama?. Difícil es saberlo.
En todo caso, el nombre elegido para el niño fue el de Aureliano, nombre de emperador romano, que quizás pueda explicarse por la afición latina que siempre tuvo el maestro.
Tristemente, el niño falleció con dos años de edad, habiendo de esperar otros dos años para que Andrea tuviera otro parto, en este caso de una niña, a la que se puso de nombre Virginia. Otra vez el amor a Roma.
No hubo más hijos y Virginia fue, en el mejor de los sentidos, mimada y educada con el mayor de los esmeros. Lógicamente, aprendió latín, pero también otros muchos saberes. Existe la opinión de que podría haber llegado mucho más lejos si hubiera vivido en otros tiempos, en tiempos más favorables para la condición de la mujer.
El trabajo del maestro llevó a la familia a Vélez Málaga y a Málaga capital después. Allí en 1854 una epidemia de cólera, epidemia que se repetía en la ciudad de tanto en tanto, pero de manera tozuda una y otra vez, acabó con la vida de Andrea. Muy sentida fue su muerte.
En 1945 contaba Emma Robles Pérez a su hijo Paco: "Sebastián era feo, pero muy inteligente, Andrea era de gran belleza". Añadiendo él: los retratos de ambos (foto de él y “miniatura" de ella) confirman más la fealdad de Sebastián que la belleza de Andrea.
Nada se sabe del autor de la pintura de Andrea. Tampoco del fotógrafo de Sebastián, aunque es muy probable que fuera del estudio de Francisco Rojo e hijo en Málaga, sencillamente porque es de quién se conservan más fotografías de esos años.
Bisabuelos
A partir de 1853 y ya en Málaga, el maestro Sebastián y su mujer Andrea van a aceptar como pupilo a Enrique Robles Postigo (1840-1895). La madre de Enrique había fallecido en Málaga al darle a luz. Residente en Macharaviaya, quizás había acudido a la capital en previsión de un mal parto, pero el viaje no pudo evitar el fatal desenlace. Pocos años después falleció también el padre, quedando el niño bajo la tutela de un pariente llamado Francisco Marfil, ex marino militar y residente en la ciudad. En esas circunstancias y para mejorar la educación del niño, se le puso al cuidado del maestro.
Enrique pasó así varios años entre la casa de su tutor en calle San Bernardo el Viejo 3 y la de su maestro, en calle Cister 5, lugares muy próximos, apenas cinco minutos caminando. Tuvo así ocasión de convivir largamente con la hija del maestro, la que sabía latín, Virginia. Su relación fue en principio fraternal, pero más adelante pasó a ser de otra índole.
La nueva relación entre los enamorados no fue del agrado de Sebastián, quien puso obstáculos. No así la madre, Andrea, que se convirtió en aliada.
Mientras tanto, el hermano mayor de Enrique, José Robles Postigo (1826-1872) fue cobrando potagonismo y tomando decisiones que acabarían afectando a toda la familia. José había estudiado y era buen amigo de Antonio Cánovas del Castillo. Ambos compañeros participaron en Madrid en los acontecimientos y en el golpe que dio lugar al Bienio Progresista (1854-1856). Como premio, José fue nombrado comandante del ejército y, para su hermano Enrique, que tenía entonces 14 años, reclamó y le fue concedido el grado de teniente. Tuvo Enrique que esperar todavía algún tiempo para incorporarse de manera efectiva al ejército. Lo hizo finalmente en 1858, el 13 de marzo, en el día en que cumplió 18 años. Al año siguiente, los dos hermanos marcharon a la Primera Guerra de Marruecos, regresando indemnes en 1860 cuando aquella concluyó.
Fue entonces cuando Enrique convenció a Virginia para celebrar la boda. No tenía permiso para ello ya que no se permitía a un simple teniente hacerlo sin los medios debidos. Pero, la muerte por cólera de Andrea en 1854 y la nueva boda del maestro con Dolores Sesmero en 1857 había vuelto la situación algo incómoda para Virginia. Sebastián, además, todavía fiscalizaba su relación, debiendo recurrir la pareja a escribirse en clave, por medio de una cifra que sería probablemente de origen militar.
En definitiva, la boda se celebró, si bien en un domicilio y no en una iglesia. Y mintiendo Enrique sobre su profesión.
Yo creo que Enrique y Virginia se hicieron una foto en formato de daguerrotipo con motivo de su boda, lo que los fecharía en 1861. Se les ve muy jóvenes y, extraña un tanto que no recurrieran a la realización de una fotografía de estudio en otro formato más moderno, ya existente. Puede apuntarse que a partir de 1855 ya era dominante el procedimiento del negativo de vidrio al colodión y la obtención de copias en papel por el procedimiento de la albúmina. Así, que pienso que si prefirieron el daguerrotipo fue por motivos de prestigio. Probablemente además, se trató de un regalo para los contrayentes, ya que ciertamente eran caros y no estaban al alcance de cualquiera. Nada se conoce del autor de los daguerrotipos.
Marchó después la pareja, ya casada, algunos meses a Mahón, donde Virginia se hizo una fotografía que se conserva en muy buen estado. Enrique, como su hermano José, se había pasado al cuerpo de Administración Militar o Intervención, más acorde a su formación. En este cuerpo los ascensos eran lentos, pero a cambio, los destinos más largos. Este hecho permitió a Enrique el realizar casi toda su carrera en Málaga, salvo algún traslado puntual, como este a Mahón y otro, el más largo, a Córdoba.
En 1894, fallecido ya José, Cánovas necesitó alguien de confianza en un comité que iba a efectuar unas negociaciones con Marruecos, por lo que hizo trasladar a Enrique a la Junta Consultiva de Guerra en Madrid. La familia se instaló en Villaviciosa donde vivían varios hijos de José. Tras asistir a estas negociaciones murió Enrique en Villaviciosa en 1895. Parte de su familia optó por quedarse en Madrid, entre ellos Virginia, pero en 1912 pudo volver a Málaga cuando quedó libre de cargas familiares. Se instaló entonces en la casa de su hija Virginia en la Alameda 28 donde falleció en 1916. En alguna de las fotos que se tomó en Villaviciosa o en Madrid capital aparece en compañía de una doméstica de nombre Pepa de la que, lamentablemente, nada más se sabe.
Una foto de Virginia aún muy joven se ha conservado en un álbum de fotografías que confeccionó ella misma y que regaló después a su hija Virginia. Al despegarse del marco de cartón en que vendría para pasarla al álbum se perdió la información del fotógrafo. Es en mi opinión la mejor fotografía que de ella se conserva.
La siguiente foto que se dispone de Virginia Pérez Benavides se realizó, como ya se indicó en Mahón, y puede fecharse sin excesivos problemas en 1864 por ser ese el año el que estuvo allí destinado su marido. Tendría ella 23 años. El fotógrafo fue Gilberto Casteret, con un estudio que cambió varias veces de dirección en la ciudad de Mahón, pero que en aquella fecha estaba situado en la calle Deya nº 5. Se conocen varios datos de este fotógrafo, de origen francés, que realizó también su labor por la región de Murcia, muy a menudo vinculado al mundo militar. Viajaba a menudo a París, y estaba al día de los avances de la técnica. Se le cita como uno de los que aplicaba entonces el método Crozat, sistema debido a unos hermanos de ese nombre naturales de Alcoy, y que se tiene por la principal aportación española a la técnica de la fotografía en el siglo XIX (Roberto Caccialanza, Leandro Crozat, Sistema Crozat, Ed. Scattisparsi, 2015).
Andrea Benavides Collazo (1818 - 1854), Sebastián Pérez Aguado (1808 - 1882)
Virginia Pérez Benavides. Álbum de fotos
Una foto que han conservado familiares de Sevilla debe ser la siguiente en cronología. No hay datos sobre el fotógrafo ni sobre la fecha, pero aún se ve joven al matrimonio, aunque Virginia con una indumentaria un tanto trasnochada.A partir de 1866 fueron naciendo los niños y la familia acudió a un estudio para fotografiarlos. Se trata de dos o tres sesiones y probablemente se realizaron en el conocido establecimiento Rojo e hijo. En la mayoría de los casos no cabe duda sobre quien fue el autor, porque se conserva la foto en su integridad y con ello, el sello de ese fotógrafo. En otros casos, es lo más probable dada la semejanza entre todas ellas. De este grupo de fotografías yo destacaría una de Enrique Robles acompañado de tres de sus hijos.
En el libro Historia de la fotografía en Málaga durante el siglo XIX del coleccionista e historiador de la fotografía Juan Antonio Fernández Rivero puede consultarse que Francisco Rojo Mellado fue un pintor malagueño, profesor de la Escuela de Bellas Artes y académico de San Telmo. Para ganarse la vida, tenía además un taller de litografía. Francisco Rojo se interesó tarde en la fotografía pero, paradojas de la vida, acabaría siendo más recordado como fotógrafo que como pintor. Hacia 1860 comenzó su nueva actividad, añadiendo retratista a sus oficios de pintor y litógrafo. En 1863 abrió un nuevo establecimiento en calle Salinas 4 del que Fernández Rivero añade: “Lo que si sabemos con seguridad es que durante las dos décadas que duró el estudio de los Rojo fue el más prestigioso y afamado de la ciudad, desfilando por sus decorados lo mejor de la sociedad malagueña de su tiempo”.
Del prestigioso estudio malagueño del fotógrafo Joaquín Oses hay una foto de Virginia que yo fecho hacia 1880-1890.
Con el pelo cano aparece ya Enrique Robles en una foto realizada en el estudio Cavilla & co de Tánger disfrazado humorísticamente de moro. Se trata del estudio del británico Antonio Cavilla (Gibraltar, 1867 - Tánger, 1908) que comenzó su actividad en 1885 cerrando en 1890. En una segunda etapa, reabrió el estudio en 1892, en un callejón cercano al zoco chico de Tánger, que mantuvo hasta su muerte. Cavilla realizó una impresionante cantidad de fotos de Marruecos colaborando con, también, una gran cantidad de revistas y libros, y gozando, a la postre, de un reconocido prestigio.
Dado que Enrique marchó a Madrid en 1893, falleciendo allí, hay que fechar la foto en el periodo 1885-1893.
Enrique Robles Postigo, Tánger. Virginia Pérez Benavides, Estudio Oses, Málaga
La foto de Villaviciosa
En Villaviciosa de Odón, en los años 1893-1895 se realizó una foto de grupo familiar que, pese a conservarse en mal estado, tiene un gran interés. No es ya una foto de estudio, más parece debida a un fotógrafo ambulante, y parece tomada en un patio de la casa familiar donde vivieran.
Sentados, puede verse a Enrique y Virginia ya muy envejecidos pese a contar entonces con poco más de cincuenta años. Sentado a los pies de Virginia está Eduardo, el menor, que tendría entonces unos doce años. Tras el matrimonio, de pie y sin niños en brazos se sitúan tres de los hijos, de izquierda a derecha Emma, Pilar y José Robles Pérez. Falta en la foto Virginia hija, que ya se había casado en 1890 y Enrique, por causa que desconozco. (Enrique entraría en la academia de intendencia en julio de 1895, pero esta foto es un poco anterior, ya que Enrique padre falleció en febrero de ese año).
Rubio, entre Emma y Pilar y con una niña en brazos está un “recogido”. Posiblemente un sobrino, quien creo es José Zayas Robles, hijo de Clara Robles Postigo. Muy poco o nada se sabe de este sobrino salvo el hecho de que fue acogido por la familia. Antes lo había sido otro, José Robles Guirado (1858-1906), pero éste era mayor que el joven de la fotografía.
Sentada junto a los padres está la hija que queda por citar, la mayor, Elvira, de luto riguroso porque ya era viuda de su primo y marido Eduardo Robles Nisarre (1852-1891). Repartidos por la foto están sus cinco hijos. Sin más criterio que el de la edad, creo que están sentados en el suelo José y María. En una silla Manuel. En brazos del abuelo Carmen y en brazos del recogido Elvira.
Por fin, a la derecha de la foto, Pepa, la fiel doméstica, que han incorporado a la foto como una más, pero ella no ha abandonado una regadera que persiste en sus manos, dando la impresión que la han interrumpido en su labor y que, acabada la foto, continuará regando las macetas.
Años finales
Como se ha dicho, a partir de 1895 y ya viuda Virginia, vivió algún tiempo en Madrid al cuidado de su hijo menor, Eduardo, y de sus nietos, hijos de Elvira, que habían quedado huérfanos. Más tarde, en 1900 y años siguientes acudió a Ávila donde residió mientras su hijo Eduardo estudiaba en la academia de Intendencia.
En estos años debe fecharse pues una foto del estudio Torrón de Avila y dos más realizadas en el estudio Amador, de la Puerta del Sol de Madrid. Estas fotos del estudio Amador las he podido encontrar varias veces, también la tenía mi padre y, en una de ellas, está de nuevo Virginia acompañada de Pepa. A los Torrón se les cita como una familia gallega que se instaló en Ávila en 1842. Durante décadas fueron los únicos fotógrafos profesionales establecidos en aquella ciudad de forma permanente.
Amador Cuesta Barrientos (1863-1939) fue un conocido fotógrafo que vivió a caballo de los siglos XIX y XX. Su padre fue también fotógrafo, y encomendó la formación de su hijo a sus colegas del reputado estudio Napoleón. En 1898 abrió un estudio en la Puerta del Sol de Madrid que continuó funcionando hasta su muerte. El estudio se encontraba en un ático con una gran terraza enfrente del famoso reloj de la plaza. En el portal, una galería con grandes ampliaciones de personajes populares le servía de reclamo. Además de ello, publicó muchas de sus fotos en diferentes periódicos de la época. Fue también fotógrafo de la casa real.
En 1907 existe una fotografía fechada entonces donde puede verse a Virginia con su hija mayor Elvira que fallecería en ese mismo año. Está hecha en Málaga en el estudio Foto Hall, de la calle Liborio García, aprovechando creo algún viaje de Virginia a esa ciudad para ver a sus hijos y nietos. Yo sin embargo, tengo alguna duda sobre si se trata de Elvira pues la veo excesivamente joven.
Casada en 1912 la última nieta a su cargo, Elvira Robles Robles, volvió Virginia a Málaga, donde vivirá hasta su muerte en 1916.
Virginia Pérez Benavides y Elvira Robles Pérez
Virginia Pérez Benavides y Pepa