Como actividad del día estatal contra la discriminación, el facilitador solicitó a 12 estudiantes que se pusieran frente a la pared con los ojos cerrados mientras los compañeros eran sólo observadores. Se les colocó en la espalda un letrero a cada uno de ellos con palabras que se utilizan frecuentemente en nuestro país como ofensas para discriminar (“puta, joto, vestida, sidoso, tuberculoso, mojado, indito, se hizo la jarocha, machorra, maricón, preso, bicicleta”).
Se les pidió a los alumnos que tenían los carteles que tomaran la actitud que normalmente toman cuando dicen o escuchan dichas palabras, sin decirle a los otros qué decía su cartel; los alumnos que observaban se mostraron interesados en propiciar más burlas. Después de 10 minutos de estar con risas y burlas unos de otros, el facilitador les explicó de forma consciente la discriminación que sufre cada una de las personas que está en las condiciones antes mencionadas en los carteles y se les preguntó si podían adivinar qué era lo que tenían escrito en los carteles; la mayoría no pudo adivinarlo.
Se les solicitó que volvieran a cerrar los ojos y se les puso el cartel en la mano, dándoles oportunidad de leer qué decía el que les había tocado y se siguió por parte del facilitador con la sensibilización, preguntándoles a cada uno las razones por las que discriminaban y cómo se sentirían ellos si sufrieran ese tipo de acoso.
Para finalizar se hizo un cierra pidiéndoles que voltearan el cartel, mismo que tienen las palabras correctas con las que debemos referirnos a las demás personas (“Trabajadora sexual, gay, transexual, persona que vive con SIDA, Persona que vive con tuberculosis, migrante, indígena, transgénero, lesbiana, homosexual, persona privada de su libertad, bisexual”), y se pidió a los alumnos que hicieran una descripción de qué había quedado en ellos con dichas actividades.
Uno de los estudiantes concluyó: Con esta dinámica me di cuenta que al discriminar estamos juzgando a las personas sin conocer el verdadero contexto en el que viven. Discriminar está mal, ya que lastimamos y ofendemos. Más allá que tolerar, debemos aprender a respetar a los gustos, problemas e intereses ajenos. Personalmente me siento mal por las ocasiones que llegué a ofender o discriminar a los demás, pues lo he hecho por considerarlo un juego o en su defecto por seguir a los demás.
Todos debemos tener una mente más abierta y esta dinámica que implementó el profesor me sirvió para entender que antes de juzgar tengo que ponerme en los zapatos del otro. La sociedad sigue con esa ideología retrógrada y desgraciadamente propicia que las demás personas se encierren en círculos viciosos que les hacen daño.
Gracias a la dinámica implementada el día de hoy me quité de la cabeza una etiqueta errónea que, pues yo hablaba muy mal de las personas que tenían gustos diferentes, pero ya no lo pienso hacer. Sería bueno que todas las personas con preferencias distintas pudieran expresarse bien como todos ante la sociedad y no tuvieran que esconderse porque no están mal y no tienen nada malo