Fernando VI (1713-1759), conocido como «el Prudente», fue el tercer rey de la dinastía Borbón en España, gobernando desde 1746 hasta su muerte en 1759. Su reinado se caracterizó por una política de paz, neutralidad y reformas internas, en contraste con las constantes guerras en las que se había visto envuelta España durante el reinado de su padre, Felipe V.
Tuvo una infancia difícil, nació en Madrid el 23 de septiembre de 1713 en el Real Alcázar de Madrid, que se quemó en 1734, fue el cuarto hijo de Felipe V y su primera esposa, María Luisa de Saboya. Tras la muerte de su madre, su padre se casó con la ambiciosa Isabel de Farnesio, que se volcó en sus propios hijos y veía a Fernando como un obstáculo. Esta situación generó un carácter melancólico, tímido y reservado en el futuro monarca.
Fernando VI se casó, una sola vez, en 1729 con Bárbara de Braganza, princesa de Portugal en la Catedral de Badajoz. La pareja, que no tuvo hijos, desarrolló una profunda relación de afecto y apoyo mutuo. Ambos compartían un gran interés por la música y las artes.
La infancia de Fernando VI fue difícil principalmente debido a la temprana muerte de su madre y la hostilidad de su madrastra, Isabel de Farnesio, que lo veían a él y a sus hermanos como obstáculos para las ambiciones de sus propios hijos.
Estos son los factores clave:
Pérdida materna a edad temprana: Su madre, María Luisa de Saboya, murió de tuberculosis cuando él tenía solo cinco meses de edad. Creció sin una figura materna.
Madrastra dominante e indiferente: Siete meses después de la muerte de su madre, su padre, Felipe V, se casó con Isabel de Farnesio. Isabel era una mujer ambiciosa y dominante que no mostraba afecto por sus hijastros y se centraba exclusivamente en asegurar tronos europeos para sus propios hijos, tratando a Fernando con indiferencia o desconfianza.
Aislamiento y soledad: La estricta etiqueta de la corte española y la hipocondría de su padre, que dejó a Isabel de Farnesio el control del palacio, contribuyeron a un ambiente solitario para el joven infante. A menudo se le aislaba y solo podía comunicarse con su padre a través de cartas en francés.
Fallecimiento de sus hermanos: De sus hermanos mayores, uno murió poco después de nacer, otro a los siete años y Luis, que llegó a ser rey brevemente, murió de viruela a los 17 años. Esto dejó a Fernando como Príncipe de Asturias a una edad relativamente joven, con la presión añadida de la sucesión y la inestabilidad de la corte.
Carácter melancólico e inseguro: Como resultado de este entorno, Fernando desarrolló una personalidad naturalmente melancólica, tímida e insegura de sus propias habilidades.
La falta de un entorno familiar afectuoso y las constantes tensiones políticas en la corte debido a su madrastra moldearon su carácter reservado y contribuyeron a su infancia difícil.
Política de gobierno
Fernando VI, apodado "el Prudente" o "el Justo", optó por una política exterior de neutralidad, evitando las intrigas europeas para centrarse en la recuperación y modernización del país. Bajo la dirección de ministros como José de Carvajal y, especialmente, el marqués de la Ensenada, se llevaron a cabo importantes reformas:
Hacienda: Se impulsó una reforma fiscal que buscaba un sistema tributario más equitativo. La herramienta principal fue el Catastro de Ensenada, un censo detallado de la riqueza de Castilla, que aunque no se llegó a aplicar plenamente, se convirtió en una valiosa fuente de información histórica.
Ejército y Armada: Se modernizó y fortaleció la flota naval española para proteger el comercio con las Indias y defender el imperio.
Comercio: Se incentivó el comercio con las colonias americanas, aumentando los ingresos de la Corona.
Obras públicas: Se promovió la construcción de caminos, canales y otras infraestructuras para mejorar las comunicaciones y el desarrollo económico.
Relaciones diplomáticas: En 1753 se firmó un concordato con la Santa Sede que recuperó para la monarquía el derecho a nombrar obispos y a gravar al clero.
Legado cultural
Además de su faceta reformadora, Fernando VI y su esposa fueron grandes mecenas de la cultura y las artes.
Música: La corte se convirtió en un centro musical de gran importancia, especialmente por el mecenazgo del castrato Farinelli, cuya voz ayudaba a aliviar la melancolía del rey.
Academias: El monarca fundó la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1752, promoviendo el desarrollo artístico y científico del país.
Triste final: Tras el fallecimiento de su esposa en 1758 Fernando huyó de Aranjuez, no acompañó al cortejo fúnebre a Madrid y se instaló en el castillo de Villaviciosa de Odón. Al principio el monarca actuaba como si nada hubiese sucedido, ocupaba su tiempo en largas cacerías junto a su hermanastro el infante don Luis.
A los 10 días del fallecimiento de Barbara, Fernando empieza a dar signos de que estaba empezando a perder la cabeza, se volvió muy agresivo llegando a morder a médicos y criados, se intentó suicidar en varias ocasiones, se tiraba días sin comer, pegaba fuertes alaridos por la noche que se escuchaban por todo el castillo, se hacía pasar por un fantasma usando una sábana, dejó de dormir en la cama y empezó a hacerlo sobre dos sillas.
El 10 de agosto de 1759 Fernando falleció casi un año después que su amada esposa, justo había cumplido 13 años como rey de España. Sus restos mortales descansan junto a los de su esposa en el convento de las Salesas Reales de Madrid.
Debido a que murió sin herederos, la corona pasó a su medio hermano, Carlos III (hijo de Felipe V y su segunda esposa, Isabel de Farnesio), quien reinaba en Nápoles en ese momento.
La "Gran Redada" (o Prisión General de Gitanos)
La "Gran Redada" o "Prisión General de Gitanos" fue una operación a escala nacional llevada a cabo en España el 30 de julio de 1749 por orden del rey Fernando VI, a instigación de su principal ministro, el Marqués de la Ensenada. Se considera uno de los episodios más oscuros y un intento fallido de genocidio en la historia de España.
Objetivos y Desarrollo
El propósito principal de la Gran Redada era la "extinción" biológica y cultural del pueblo gitano en España, al que se consideraba una "perniciosa raza" y un problema para el orden público. El plan fue diseñado de forma secreta:
Se enviaron órdenes selladas a destacamentos militares de todo el país.
A las 12 de la noche del 30 de julio, se procedió a la detención simultánea y masiva de todos los gitanos, sin distinción de edad ni sexo.
El objetivo genocida implicaba la separación de hombres y mujeres para impedir su reproducción y, por ende, su descendencia.
Consecuencias y Destino de los Afectados
Se estima que entre 9.000 y 12.000 gitanos fueron capturados durante la operación.
Hombres: Fueron enviados a arsenales de la Marina y a trabajos forzados en la construcción de barcos y otras labores, en condiciones de esclavitud.
Mujeres y niños mayores de 7 años: Fueron internados en casas de misericordia, hospitales y castillos (como el de Santa Bárbara en Alicante o Denia), obligados a realizar trabajos textiles y de servicio.
Resistencia: Hubo casos de resistencia, como la fuga liderada por Rosa Cortés en Zaragoza, aunque fueron recapturadas.
El plan finalmente fracasó en su objetivo de exterminio total, y en 1765 los gitanos que quedaban internados fueron liberados, algunos tras más de 16 años de cautiverio. La Gran Redada es recordada hoy como una fecha clave para la memoria histórica y la lucha contra el antigitanismo en España.
Bárbara de Braganza (1711-1758)
Fue infanta portuguesa, reina consorte de España por su matrimonio con Fernando VI y una figura de gran influencia cultural y política. Su vida, marcada por una profunda conexión con la música y las artes, y por su estrecha relación con su esposo, dejó una huella significativa en la corte española del siglo XVIII.
Nació en Lisboa el 4 de diciembre de 1711, siendo la primogénita del rey Juan V de Portugal y la archiduquesa Mariana de Austria. Recibió una educación esmerada que la convirtió en una de las princesas más cultas de su tiempo. Su mayor pasión fue la música. Fue discípula del compositor italiano Domenico Scarlatti, quien la acompañó a España y le compuso numerosas sonatas para clavicémbalo.
En 1729 se casó con Fernando, entonces príncipe de Asturias, como parte de una alianza matrimonial con la Casa de Braganza, que también incluyó el matrimonio de la infanta española Mariana Victoria con el hermano de Bárbara, José, futuro rey de Portugal.
El matrimonio de Bárbara y Fernando, a diferencia de muchos matrimonios reales de la época, fue profundamente afectuoso. El apoyo de Bárbara fue fundamental para un Fernando VI que padecía problemas psicológicos, en parte por el maltrato de su madrastra, la reina Isabel de Farnesio.
A lo largo de su vida, la reina Bárbara sufrió de asma crónica, lo que afectó su salud y la hizo buscar un clima más benigno en Aranjuez.
Bárbara de Braganza se erigió como la principal impulsora de la música en la corte española. Protegió a músicos de la talla de Domenico Scarlatti y el famoso castrato Carlo Broschi, conocido como Farinelli, quienes jugaron un papel clave en la consolidación de la ópera italiana en España.
En Madrid, financió la construcción de la Iglesia y Convento de las Salesas Reales. Este complejo religioso, diseñado por el arquitecto Francisco Moradillo, se dedicó a la enseñanza de niñas de la nobleza y hoy alberga el Tribunal Supremo.
Bárbara de Braganza se interesó por la política, especialmente en la diplomacia con su Portugal natal, y aconsejaba a su esposo. Durante el reinado de Fernando VI, mantuvo una postura pacifista, en contraste con el belicismo de su suegra, Isabel de Farnesio, y contribuyó a la política de neutralidad que caracterizó ese periodo.
La salud de la reina empeoró en sus últimos años de vida, y falleció en el Palacio de Aranjuez el 27 de agosto de 1758. Los restos de Bárbara de Braganza yacen en la Iglesia de las Salesas Reales, su gran legado arquitectónico.
Bárbara de Braganza
Fernando VI y su esposa
Amantes e hijos ilegítimos
No se le conocen amantes ni hijos ilegítimos. Fernando VI era conocido por su reinado tranquilo y su devoción a su esposa, la reina Bárbara de Braganza, se caracterizó por una vida personal muy diferente a la de otros monarcas de la dinastía Borbón.
El matrimonio de Fernando VI y Bárbara de Braganza fue, de hecho, notablemente feliz y monógamo para los estándares de la realeza de la época. Su relación fue muy unida, y la reina ejerció una influencia significativa y positiva sobre el rey.
Retribuciones
Determinar el "sueldo" exacto de Fernando VI, quien reinó en España a mediados del siglo XVIII (1746-1759), es complejo porque la figura del monarca no recibía un "salario" como tal en el sentido moderno.
En esa época, el rey no tenía un sueldo fijo mensual establecido por ley como los empleados de hoy. En su lugar, la Casa Real se financiaba a través de una asignación global conocida como Lista Civil (o a veces mediante rentas y privilegios específicos de la Corona) extraída directamente de los ingresos del Estado.
El Sistema de Financiación Real en el Siglo XVIII
No era un "sueldo": El monarca no tenía una nómina personal, sino que disponía de una cantidad global de fondos públicos para mantener toda la estructura de la Casa Real, la corte, sus palacios, el personal de servicio, gastos de representación, seguridad, viajes y obras benéficas.
Asignación Global: El presupuesto de la monarquía era una partida fija dentro de los Presupuestos Generales del Reino (aunque estos no funcionaban con la misma transparencia que hoy).
Gestión de Ingresos: El rey administraba estos fondos a través de sus mayordomos y contadores, y lo que sobraba o los ingresos de sus propios patrimonios podían formar parte de su riqueza personal o del Tesoro Real, que a menudo se mezclaban.
No existe una cifra pública y desglosada que podamos identificar como el "sueldo personal" de Fernando VI en moneda actual. Los registros históricos documentan las asignaciones anuales de la Corona en su conjunto, pero no un salario individualizado para el monarca.
En comparación, el presupuesto total de la Casa Real española para el año 2025 es de aproximadamente 8,4 millones de euros, de los cuales el Rey Felipe VI recibe un salario personal de unos 277.000 euros anuales. El sistema actual, con un sueldo transparente y un presupuesto controlado, es un desarrollo moderno de la monarquía parlamentaria.
Muerte y legado
El rey Fernando VI de España murió a los 45 años de edad, tras un periodo de grave inestabilidad mental y depresión.
Detalles específicos:
Edad: 45 años. (Nacido el 23 de septiembre de 1713 y fallecido el 10 de agosto de 1759).
Lugar de muerte: Castillo de Villaviciosa de Odón, cerca de Madrid.
Causa de muerte: Murió a causa de una enfermedad que se manifestó como una severa inestabilidad mental y depresión profunda (a menudo descrita en términos de "locura" o "melancolía" en la época), que se intensificó tras la muerte de su amada esposa Bárbara de Braganza el año anterior.
Sus últimos años estuvieron marcados por un deterioro psicológico severo, similar a los problemas mentales que también padeció su padre, Felipe V.
El principal legado del rey Fernando VI (1746-1759), apodado "el Prudente" o "el Justo", fue un período de paz, neutralidad, estabilidad financiera y reformas internas moderadas que sentaron las bases para el posterior reformismo ilustrado de Carlos III. Debido a que murió sin herederos, la corona pasó a su medio hermano, Carlos III (hijo de Felipe V y su segunda esposa, Isabel de Farnesio), quien reinaba en Nápoles en ese momento.
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