Felipe III
Felipe III fue rey de España desde 1598 hasta 1621. Su reinado contrastó con el de su padre, Felipe II, por su falta de interés en las tareas de gobierno, que delegó en un valido, el duque de Lerma.
Los padres de Felipe III de España fueron: Felipe II de España y Ana de Austria. Fue el cuarto de los cinco hijos que tuvieron Felipe II y su cuarta esposa, Ana de Austria. Nació en 1578, pero se convirtió en heredero de la Corona después de la muerte de sus hermanos mayores. La familia pertenecía a la Casa de Habsburgo y era conocida por la endogamia, ya que Felipe II y Ana de Austria eran tío y sobrina, además de primos.
La endogamia implica el cruce de individuos emparentados por consanguinidad. Esto aumenta la probabilidad de que la descendencia herede dos copias del mismo alelo recesivo de un gen, lo que incrementa el riesgo de enfermedades genéticas recesivas: hemofilia, ciertas formas de ceguera, o enfermedades metabólicas y reducción de la viabilidad o la fertilidad.
Características principales de su reinado
Gobierno del valido: El duque de Lerma gobernó en la práctica, buscando enriquecerse y manejar los asuntos de la corte. Esto marcó el inicio de la decadencia en la gestión del imperio español.
Política exterior de pacificación: Se firmaron tratados de paz para aliviar las arcas de la monarquía, muy agotadas por los conflictos de Felipe II. Destacan la paz con Inglaterra (1604) y la Tregua de los Doce Años con los Países Bajos (1609).
Expulsión de los moriscos: Los moriscos fueron los descendientes de la población musulmana en España que, tras la caída del último reino de Al-Ándalus (Granada) en 1492, se vieron obligados a convertirse al cristianismo. Una de las decisiones más dramáticas fue la expulsión de los moriscos de la Península, iniciada en 1609. Esta medida tuvo graves consecuencias económicas, especialmente en la agricultura de la Corona de Aragón y Valencia, y provocó la salida de unos 300.000 españoles.
Crisis económica: El reinado de Felipe III estuvo marcado por las dificultades financieras, que se agudizaron debido a la corrupción de la corte y los gastos excesivos del duque de Lerma.
Siglo de Oro: A pesar de la inestabilidad política y económica, el reinado de Felipe III coincidió con el apogeo cultural del Siglo de Oro español. Figuras como Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Francisco de Quevedo y El Greco desarrollaron sus obras durante este periodo.
Retribuciones
A diferencia de los monarcas modernos, Felipe III no percibía un salario fijo. Sus "retribuciones" eran los ingresos de la Corona, que incluían diversas fuentes de financiación y la asignación de dinero para el mantenimiento de la Casa Real, controlada por su valido, el duque de Lerma.
Los ingresos de la monarquía en el reinado de Felipe III provenían de varias fuentes:
Hacienda real: Ingresos procedentes de Castilla, como el servicio de millones, un impuesto al consumo.
Territorios de la Corona: Las vastas posesiones de la Monarquía Hispánica en Europa y América generaban cuantiosas rentas. Sin embargo, gran parte de estos ingresos se gastaban en las guerras, el pago de la deuda consolidada (juros, títulos de deuda pública a medio y largo plazo emitidos por la Corona para obtener financiación inmediata) o el mantenimiento de la administración y el ejército.
Felipe III
América: El tesoro de Indias era una fuente crucial de ingresos, aunque el oro y la plata que llegaban a España se destinaban casi en su totalidad al pago de la inmensa deuda de la Corona, heredada de Felipe II.
Ingresos extraordinarios: Ante la falta de fuentes de financiación estables, la Corona tenía que recurrir a la venta de títulos y cargos, la confiscación de bienes y la imposición de nuevos impuestos.
Dificultades económicas y la figura del duque de Lerma
El reinado de Felipe III estuvo marcado por las dificultades económicas y los problemas hacendísticos. El rey, desinteresado en las tareas de gobierno, delegó en el duque de Lerma, quien se enriqueció enormemente mediante la corrupción y el control del gasto público.
Control del gasto por parte del valido:
Lerma gestionaba las finanzas y los gastos de la Casa Real, lo que le permitía desviar fondos y manejar a su antojo las partidas de gastos.
El propio Felipe III era un rey con gastos elevados, que incluían aficiones como el juego, lo que agravaba la situación financiera de la Corona.
En resumen, las retribuciones de Felipe III no eran un sueldo, sino los ingresos de una Corona que ya al comienzo de su reinado estaba en bancarrota. Aunque el tesoro de Indias generaba dinero, este se consumía rápidamente para mantener el imperio y pagar deudas, mientras que el duque de Lerma usaba su posición para su propio beneficio.
Muerte
Murió en el Real Alcázar de Madrid el 31 de marzo de 1621. Su fallecimiento se produjo a los 42 años, a causa de unas fiebres y una erisipela, infección bacteriana aguda de las capas superficiales de la piel y los vasos linfáticos subyacentes, estas bacterias suelen entrar a través de pequeñas lesiones en la piel, como picaduras de insectos, heridas, úlceras, o fisuras (como las causadas por hongos entre los dedos de los pies).
Curiosamente, existe una leyenda popular sobre las circunstancias de su muerte, aunque se ha demostrado que no es verídica. La historia cuenta que el rey murió por no poder apartarse a tiempo de un brasero, ya que la única persona con derecho a hacerlo según el estricto protocolo de la corte no se encontraba presente. Aunque esta anécdota ha perdurado en la tradición, la causa real de la muerte fueron las enfermedades que padecía.
El duque de Lerma
Francisco de Sandoval y Rojas, conocido como el duque de Lerma, fue el principal valido del rey Felipe III de España entre 1598 y 1618. Su ascenso al poder coincidió con la delegación de las tareas de gobierno por parte de Felipe III, lo que lo convirtió en la figura más influyente de la corte.
Características y políticas de su valimiento:
Corrupción y enriquecimiento personal: El duque de Lerma es tristemente célebre por la corrupción masiva y los "pelotazos urbanísticos" que protagonizó para enriquecerse. El caso más notorio fue el del traslado de la corte de Madrid a Valladolid (1601-1606), que le permitió especular con propiedades en ambas ciudades y multiplicar su fortuna.
Pacifismo y diplomacia: A diferencia de la belicosa política exterior de Felipe II, Lerma optó por la pacificación para aliviar las maltrechas arcas del Estado. Firmó la paz con Inglaterra (1604) y la Tregua de los Doce Años con los Países Bajos (1609), aunque el conflicto se reanudó más tarde.
Expulsión de los moriscos: Una de las decisiones más polémicas y dramáticas de su gobierno fue la expulsión de los moriscos de la Península Ibérica, que comenzó en 1609. Aunque justificada religiosamente, la medida tuvo un alto coste económico y social para España.
Caída en desgracia: La acumulación de poder y riqueza, la corrupción y el descontento popular provocaron su caída en 1618. Su propio hijo, el duque de Uceda, y otros nobles influyentes le retiraron el apoyo.
Duque de Lerma
Las retribuciones del duque de Lerma no consistieron en un salario fijo, sino en la acumulación de poder, títulos, propiedades y grandes sumas de dinero obtenidas mediante la corrupción y el tráfico de influencias, aprovechando su posición como valido de Felipe III.
Principales fuentes de enriquecimiento:
Especulación inmobiliaria: Su negocio más notorio fue el traslado de la corte de Madrid a Valladolid entre 1601 y 1606. Tras comprar propiedades a bajo precio en Valladolid y convencer al rey del traslado, vendió o alquiló a precios muy altos las viviendas y terrenos que había adquirido. Cuando la corte regresó a Madrid, repitió la operación, adquiriendo propiedades a precios bajos para volver a enriquecerse.
Control del gobierno: Desde 1600, Lerma controlaba casi todos los aspectos de la corte: nombramientos, permisos, concesiones, contrataciones, ingresos y gastos. Esto le permitía cobrar comisiones y favores por casi cualquier gestión.
Regalos y sobornos: A lo largo de su valimiento, recibió de manera regular regalos, sobornos y donaciones a cambio de su influencia y protección.
Títulos y honores: Para consolidar su estatus, obtuvo títulos y señoríos, como el ducado de Lerma, que no solo le otorgaron prestigio, sino también rentas y control sobre territorios.
Su enriquecimiento escandaloso y la posterior investigación de sus manejos financieros condujeron finalmente a su caída en 1618. Para evitar el juicio, Lerma se ordenó cardenal, aunque no pudo eludir una fuerte multa por las acusaciones de corrupción. Se le considera una de las figuras más corruptas de la historia de España por su capacidad para enriquecerse ilícitamente.
Matrimonio, hijos y amantes
Felipe III se casó en 1599 con Margarita de Austria-Estiria, hija del archiduque Carlos II de Estiria. De este matrimonio nacieron ocho hijos, de los cuales cinco sobrevivieron a la infancia:
Hijos de Felipe III y Margarita de Austria:
Ana de Austria (1601-1666): Fue reina consorte de Francia al casarse con Luis XIII.
Felipe IV (1605-1665): Heredó el trono de España y fue rey durante el resto del Siglo de Oro.
María de Austria (1607-1611).
Carlos de Austria (1607-1632).
Fernando de Austria (1609-1641): Cardenal-Infante y gobernador de los Países Bajos.
Margarita de Austria (1610-1617).
Alonso de Austria (1611-1612).
María Ana de Austria (1606-1646): Se casó con el emperador Fernando III del Sacro Imperio Romano Germánico.
Felipe III y su esposa Margarita
A diferencia de su padre, Felipe II, y su hijo, Felipe IV, de quienes se conocen varias amantes, Felipe III no se caracterizó por tener una vida sentimental extramatrimonial muy pública.
Su reinado estuvo dominado por la influencia de su valido, el duque de Lerma, lo que eclipsó en gran medida su vida personal. No hay fuentes históricas fiables que recojan una lista documentada de amantes o hijos ilegítimos del rey.
De hecho, su esposa, la reina Margarita, fue una figura muy influyente y activa en la corte, a pesar de los intentos del duque de Lerma por apartarla de los asuntos de gobierno. La reina se oponía a los abusos y la corrupción del valido, e incluso promovió investigaciones en su contra.
Margarita de Austria-Estiria (1584-1611) fue una archiduquesa de la Casa de Habsburgo, reina consorte de España y Portugal por su matrimonio con Felipe III. Hija del archiduque Carlos de Estiria, su enlace en 1599 se concertó para fortalecer la alianza entre las ramas española y austriaca de los Habsburgo.
Biografía y carácter
Formación religiosa: Educada por los jesuitas en Graz, su profundo catolicismo y piedad marcaron su vida en la corte española. A diferencia de su marido, mostraba un interés activo por los asuntos religiosos y de Estado.
Enfrentamiento con el duque de Lerma: Fue la principal rival política del poderoso valido de su esposo, el duque de Lerma. Desaprobaba la corrupción y la influencia del valido y utilizó su posición para intentar contrarrestar su poder, promoviendo investigaciones en su contra.
Influencia política y cultural: A pesar de su muerte prematura a los 26 años, Margarita logró ejercer una considerable influencia en la corte. Promovió la devoción católica y apoyó a las facciones cortesanas que se oponían a Lerma. Su reinado también impulsó la leyenda de Rodolfo, un mito fundador de la dinastía Habsburgo.
Maternidad: Fruto de su matrimonio con Felipe III nacieron ocho hijos. Entre ellos se encontraba el futuro Felipe IV de España y Ana de Austria, que se convertiría en reina de Francia.
Margarita de Austria-Estiria, su esposa
Leyenda de Rodolfo, un mito fundador de la dinastía Habsburgo
La leyenda fundacional de la dinastía Habsburgo se centra en Rodolfo I de Habsburgo (quien fue elegido Rey de Romanos en 1273 y es considerado el verdadero fundador del poder dinástico de los Habsburgo), y no en el príncipe heredero Rodolfo, tristemente conocido por la tragedia de Mayerling en el siglo XIX.
La leyenda, que subraya la piedad y la devoción religiosa de Rodolfo I como justificación divina de la grandeza de su linaje, narra lo siguiente:
La Leyenda del Conde y la Eucaristía
Siendo aún conde, Rodolfo de Habsburgo se encontraba un día de caza en el bosque. De repente, se encontró con un sacerdote que, a pie y bajo la lluvia, llevaba la Eucaristía (el Santísimo Sacramento) a un moribundo. El río que debían cruzar se había desbordado, impidiendo el paso al sacerdote.
Movido por una profunda devoción al sacramento, Rodolfo actuó de inmediato:
El Acto de Fe: Rodolfo, reconociendo la importancia de la Eucaristía, no dudó en bajarse de su propio caballo, el mejor que tenía, y ofrecérselo al sacerdote para que pudiera cruzar el río y llegar rápidamente a auxiliar al enfermo.
La Promesa: El sacerdote, conmovido por la humildad y la piedad del conde, cumplió su misión y regresó. Al devolverle el caballo, Rodolfo se negó a aceptarlo de vuelta, declarando que un animal que había tenido el honor de transportar al cuerpo de Cristo nunca más sería utilizado para un propósito mundano como la caza o la guerra.
La Bendición y la Grandeza Futura: El sacerdote, impresionado por este acto de fe y humildad, bendijo a Rodolfo y profetizó que, como recompensa por su devoción, su linaje sería enormemente bendecido y se elevaría a grandes alturas.
Poco tiempo después de este suceso, Rodolfo fue elegido Rey de Romanos (el paso previo a ser Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico), sentando las bases para el ascenso de la Casa de Habsburgo como una de las dinastías más poderosas de Europa. La leyenda sirvió para legitimar el poder de la dinastía, presentándolo como una recompensa divina por la piedad de su fundador.
Legado de Margarita de Austria-Estiria
Su enfrentamiento con el duque de Lerma muestra el importante papel que podían desempeñar las mujeres en la alta política de la época.
Su fuerte religiosidad y mecenazgo religioso contribuyeron a cimentar la imagen de la "monarquía católica".
Su muerte, ocurrida en 1611 con tan solo 26 años de edad, supuso la pérdida de la principal opositora a la corrupción y el poder del duque de Lerma en la corte.
VÍDEOS: Felipe III de España