Carlos I de España (1500-1558), también conocido como Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico, fue el primer monarca de la casa de Habsburgo en reinar sobre los vastos y dispersos territorios de la Monarquía Hispánica. Nieto de los Reyes Católicos, gobernó un imperio tan extenso que se decía que en él "nunca se ponía el sol".
Ascenso al poder y herencia
Orígenes y herencia: Nacido en Gante (Bélgica) en 1500, Carlos era hijo de Juana I de Castilla ("la Loca") y Felipe I de Castilla ("el Hermoso"). A través de sus abuelos maternos, los Reyes Católicos (Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón), heredó las Coronas de Castilla y Aragón, con sus posesiones en América, Italia, los Países Bajos, Luxemburgo y el Franco Condado. De sus abuelos paternos (Maximiliano I de Austria y María de Borgoña) heredó los territorios de los Habsburgo en Austria y los derechos a la corona imperial.
Llegada a España: Tras la muerte de su abuelo Fernando el Católico, Carlos se trasladó a España en 1517 desde Flandes, donde se había criado. Su llegada, acompañado de consejeros flamencos, generó recelo entre la nobleza castellana y aragonesa.
Coronación imperial: En 1519, al fallecer su abuelo paterno, Maximiliano I, Carlos fue elegido emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en 1520, convirtiéndose en Carlos V de Alemania. Este hecho aumentó su prestigio, pero también la carga de sus obligaciones y la necesidad de financiación.
Conflictos y desafíos
Carlos I de España (V del Sacro Imperio Romano Germánico) estuvo marcado por una serie de complejos conflictos y desafíos que moldearon su política exterior e interior. Su vasta herencia territorial provocó múltiples frentes de guerra y problemas internos.
Conflictos internos
La impopularidad de sus consejeros flamencos y la exigencia de nuevos impuestos provocaron dos importantes rebeliones:
1.- La revuelta de las Comunidades de Castilla (1520-1522)
Fue un levantamiento de las ciudades castellanas contra el rey. Las principales causas incluyeron:
La desconfianza hacia los consejeros flamencos de Carlos, que habían llegado a España con él.
El aumento de los impuestos para financiar su candidatura a la corona imperial.
La exigencia de un mayor respeto a las leyes y la influencia de Castilla en el gobierno.
El conflicto terminó con la derrota de los comuneros en la Batalla de Villalar (1521). El movimiento comunero fue heterogéneo e incluyó a diferentes grupos sociales de las principales ciudades castellanas, como Toledo, Segovia, Salamanca, Ávila y Valladolid. La derrota de los comuneros afianzó el poder centralizado y autoritario de Carlos V en Castilla y resultó en la decadencia política de la burguesía urbana, que había liderado el levantamiento. El resultado fortaleció la monarquía y marcó el rumbo de la España imperial. El movimiento es recordado como un intento temprano de limitar el poder absoluto del monarca y defender las libertades y fueros de Castilla, y el 23 de abril es ahora el Día de la Comunidad Autónoma de Castilla y León en conmemoración de estos hechos.
2.- Las Germanías de Valencia y Mallorca (1519-1523)
Esta revuelta social, ocurrida en la Corona de Aragón, enfrentó a gremios de artesanos y campesinos contra la nobleza. Los sublevados exigían mejores condiciones de vida y una mayor participación política, aprovechando el vacío de poder dejado por la huida de la nobleza ante la peste. La rebelión fue sofocada con el apoyo de la nobleza.
3.- Conflictos con Francia
La rivalidad con Francia, bajo el rey Francisco I, fue una constante durante el reinado de Carlos I. El principal punto de disputa fue el control de Italia y la hegemonía en Europa, lo que llevó a una serie de guerras.
Batalla de Pavía (1525): Las tropas de Carlos I derrotaron a las de Francisco I, capturando al rey francés. Esta victoria permitió a Carlos consolidar su poder en el norte de Italia.
Alianza franco-otomana: Tras su derrota, Francisco I buscó aliados, incluso con el Imperio otomano, para contrarrestar el poder de los Habsburgo.
Saqueo de Roma (1527): Un ejército amotinado de Carlos I, que no había recibido su paga, saqueó Roma. Este hecho causó un escándalo en la cristiandad, aunque Carlos logró reconciliarse con el papa Clemente VII.
4.- Guerra contra el Imperio otomano
El avance del Imperio otomano, liderado por el sultán Solimán el Magnífico, representó una grave amenaza para los territorios de los Habsburgo y para la cristiandad en general.
Defensa de Viena (1529): El ejército de Carlos V logró detener el avance otomano hacia Europa Central al defender con éxito Viena.
Control del Mediterráneo: La amenaza de los corsarios berberiscos, aliados de los otomanos, obligó a Carlos a intervenir en el norte de África. Logró conquistar Túnez en 1535, pero fracasó en la expedición a Argel en 1541.
Carlos I de España
Carlos I de España
Carlos I de España
La Reforma protestante en Alemania
El surgimiento del protestantismo, liderado por Martín Lutero, supuso un desafío religioso y político para Carlos I, quien era un devoto católico y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Intentó frenarlo, pero las tensiones se agravaron y culminaron en la formación de la Liga de Esmalcalda por los príncipes protestantes (fue una alianza defensiva formada por príncipes y ciudades protestantes del Sacro Imperio Romano Germánico el 27 de febrero de 1531. Surgió como una respuesta al conflicto religioso que se desarrollaba con la Reforma protestante y a la política religiosa de su emperador, Carlos V.
Dieta de Worms (1521): La Dieta de Worms fue una asamblea imperial (Dieta) del Sacro Imperio Romano Germánico celebrada en 1521, presidida por el emperador Carlos V, con el propósito de abordar las enseñanzas y escritos de Martín Lutero. Lutero había sido convocado para que se retractara de sus ideas, que habían sido condenadas por el Papa León X. Durante la asamblea, Lutero se negó a retractarse, defendiendo sus puntos de vista basándose en la Biblia y su conciencia. Su famosa postura se resumió en que no podía ir contra su conciencia a menos que fuera refutado por la Sagrada Escritura.
Como resultado de la negativa de Lutero, una Dieta remanente (tras la marcha de muchos gobernantes) aprobó el Edicto de Worms en mayo de 1521. Este edicto prohibía oficialmente los escritos de Lutero y declaraba a Lutero hereje y enemigo del Estado (proscrito del imperio) y ordenaba su captura y castigo.
Aunque el edicto ordenaba su detención, nunca se aplicó de manera efectiva, en parte debido a la simpatía que muchos nobles alemanes tenían por su causa. Lutero fue puesto bajo la protección de Federico III de Sajonia, quien lo escondió en el castillo de Wartburg, donde Lutero continuó trabajando en su reforma, incluyendo la traducción del Nuevo Testamento al alemán.
La Dieta de Worms marcó un punto de inflexión en la Reforma Protestante, solidificando la división entre la Iglesia Católica Romana y las nuevas iglesias protestantes nacionales que surgirían, poniendo fin al sueño medieval de una cristiandad unificada bajo un solo emperador.
Guerra contra los príncipes protestantes: Cuando varios príncipes alemanes adoptaron el protestantismo y formaron la Liga de Esmalcalda, Carlos V se vio obligado a enfrentarlos militarmente. A pesar de su victoria en la Batalla de Mühlberg (1547), no logró restablecer la unidad religiosa.
Paz de Augsburgo (1555): Finalmente, Carlos V se vio forzado a reconocer la igualdad religiosa entre católicos y protestantes en los estados alemanes, un duro golpe a su ideal de una cristiandad unida. Esto contribuyó a su decisión de abdicar.
Legado y últimos años de Carlos I
Expansión americana: Durante su reinado, se consolidó y expandió el imperio colonial en América con las conquistas de México por Hernán Cortés y de Perú por Francisco Pizarro.
Abdicación y retiro: Agotado por las guerras y la complejidad de sus territorios, Carlos abdicó de sus títulos entre 1555 y 1556. Cedió la corona imperial a su hermano Fernando y los territorios hispánicos (España, América, Países Bajos e Italia) a su hijo Felipe II.
Fallecimiento: Se retiró al monasterio de Yuste en Extremadura (España), donde murió en 1558.
Los abuelos y padres de Carlos I de España y V de Alemania
Abuelos:
Por vía materna
Isabel I de Castilla (1451-1504): Conocida como Isabel la Católica, fue la reina de Castilla y León. Con su matrimonio con Fernando II de Aragón, unió las dos principales coronas de la península ibérica. Aportó a la herencia de Carlos I la Corona de Castilla y sus crecientes posesiones en América.
Fernando II de Aragón (1452-1516): Rey de Aragón, Nápoles, Sicilia y Cerdeña, conocido también como Fernando el Católico. Sus territorios en la península ibérica y en el sur de Italia pasaron a formar parte de la herencia de Carlos.
Por vía paterna
Maximiliano I de Habsburgo (1459-1519): Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, archiduque de Austria y duque de Borgoña. A través de él, Carlos heredó las posesiones de los Habsburgo en Austria y la posibilidad de ser elegido emperador.
María de Borgoña (1457-1482): Duquesa de Borgoña, hija de Carlos el Temerario. De ella, Carlos heredó los ricos y estratégicos territorios del Ducado de Borgoña, incluyendo los Países Bajos y el Franco Condado.
Padres:
Felipe I de Castilla (también conocido como "Felipe el Hermoso"): Era el hijo del emperador Maximiliano I de Habsburgo y María de Borgoña. Su matrimonio con Juana fue un pacto político para unir fuerzas contra Francia. Murió de forma prematura en Burgos en septiembre de 1506, a la edad de 28 años, posiblemente debido a una neumonía u otra enfermedad repentina (aunque hubo rumores de envenenamiento, no se ha confirmado). Su muerte provocó una profunda crisis emocional en su esposa Juana.
Juana I de Castilla (también conocida como "Juana la Loca"): Era la hija de los Reyes Católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón. Debido a la muerte de sus hermanos y sobrino, se convirtió en la heredera de las Coronas de Castilla y Aragón, con sus posesiones en América, Italia y el norte de África. Tras la muerte de su esposo, su padre, Fernando II de Aragón, y más tarde su hijo, Carlos I, la consideraron incapacitada para gobernar debido a su estado mental (que algunos atribuyen a la melancolía por la muerte de Felipe y otros a intereses políticos para apartarla del trono). Fue recluida en el Palacio Real de Tordesillas desde 1509 hasta su muerte en 1555, viviendo como reina nominal pero sin poder efectivo. Su hijo Carlos asumió la regencia de Castilla en 1516 y la corona a la muerte de Fernando el Católico.
Felipe I de Castilla y Juana I de Castilla tuvieron un total de seis hijos, hermanos de Carlos I:
Leonor (1498-1558): Se casó con Manuel I de Portugal y, posteriormente, con Francisco I de Francia.
Carlos (1500-1558): El futuro Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico.
Isabel (1501-1526): Se casó con Cristián II de Dinamarca.
Fernando (1503-1564): El futuro Fernando I del Sacro Imperio Romano Germánico.
María (1505-1558): Se casó con Luis II de Hungría y Bohemia.
Catalina (1507-1578): Se casó con Juan III de Portugal y fue regente de Portugal.
Esta unión matrimonial, que unió la herencia de la Casa de Trastámara (por parte de Juana) con la de los Habsburgo (por parte de Felipe), fue la base del vasto imperio que Carlos heredaría. Tras la muerte de su padre, Felipe el Hermoso, y debido a la incapacidad mental de su madre, Juana, Carlos I se convirtió en el soberano de una inmensa y diversa red de territorios a partir de 1516.
Maximiliano I de Habsburgo (abuelo paterno de Carlos I)
Reyes Católicos (abuelos maternos de Carlos I)
Felipe I y Juana I, padres de Carlos I
Realmente estaba loca Juana I, madre de Carlos I
La cuestión de si Juana I de Castilla estaba realmente "loca" es un tema de intenso debate historiográfico y no existe un consenso absoluto. La visión tradicional de su locura, que le valió el apodo de "la Loca", ha sido revisada en las últimas décadas, sugiriendo una combinación de problemas emocionales y una conspiración política para apartarla del poder.
Los puntos clave son:
Intereses Políticos: La idea de su "locura" fue impulsada principalmente por su padre, Fernando el Católico, su esposo, Felipe el Hermoso, y más tarde su hijo, Carlos I. Todos ellos tenían un interés directo en declararla incapacitada para reinar y así poder asumir ellos el control de la Corona de Castilla y Aragón.
Problemas Emocionales/Depresión: Juana sufrió un inmenso dolor y celos debido a las constantes infidelidades de su esposo Felipe. Su estado mental se deterioró significativamente tras la muerte prematura de Felipe en 1506, sumiéndose en una profunda melancolía o depresión, que pudo ser malinterpretada o exagerada como locura.
Síntomas Exagerados: El episodio más famoso que alimentó la leyenda de su locura fue su negativa a separarse del cadáver de Felipe, llevándolo consigo en un periplo fúnebre. Algunos historiadores argumentan que esto pudo ser una manifestación extrema de su duelo y su deseo de evitar un nuevo matrimonio, más que un signo de demencia total.
Capacidades Intelectuales: Juana era una mujer con una formación excelente, que dominaba varios idiomas y tenía una gran inteligencia. Los comuneros, que se reunieron con ella durante la revuelta de las Comunidades de Castilla, se asombraron de su lucidez, lo que sugiere que su incapacidad mental no era total ni constante.
Diagnósticos Modernos: Médicos e historiadores modernos han propuesto que pudo sufrir de depresión mayor, melancolía, psicosis o esquizofrenia, pero estos son diagnósticos retrospectivos y especulativos basados en testimonios sesgados y antiguos.
En resumen, aunque Juana I presentaba cierta inestabilidad emocional y un duelo extremo, es ampliamente aceptado hoy en día que fue, en gran medida, una víctima de una compleja trama política y una sociedad machista que utilizó su vulnerabilidad para arrebatarle el poder. Su encierro de 46 años en Tordesillas fue más una razón de Estado que una medida terapéutica.
Matrimonio e hijos
Carlos I de España se casó con Isabel de Portugal el 11 de marzo de 1526. A pesar de ser un matrimonio concertado por razones de Estado -principalmente para asegurar la alianza con Portugal y obtener una dote que financiara su elección como emperador-, la pareja desarrolló una profunda conexión y un amor sincero. El emperador no volvió a contraer matrimonio tras la muerte de Isabel en 1539.
Hijos legítimos
De su matrimonio con Isabel de Portugal, nacieron cinco hijos, de los cuales tres llegaron a la edad adulta:
Felipe II (1527–1598): Primogénito y heredero, se convirtió en rey de España tras la abdicación de su padre, recibiendo también los territorios de Flandes, Italia y las posesiones americanas.
María de Austria (1528–1603): Se casó con su primo, el futuro emperador Maximiliano II de Habsburgo, y fue archiduquesa de Austria y emperatriz consorte del Sacro Imperio.
Juana de Austria (1535–1573): Se casó con el príncipe Juan de Portugal. Tras enviudar, regresó a España y sirvió como regente durante la ausencia de su hermano Felipe II.
Fernando (1529–1530): Falleció en la infancia.
Juan (1537–1538): Falleció en la infancia.
Hijos ilegítimos
Carlos I también tuvo varios hijos fuera de su matrimonio, a los que reconoció y otorgó títulos:
Isabel de Castilla (1518–1565): Nació de una relación con una noble flamenca, Germana de Gante.
Margarita de Parma (1522–1586): Hija de la costurera Juana van der Gheynst, fue gobernadora de los Países Bajos.
Juana de Austria y Xériga (1523–1530): Hija de una dama noble, falleció de niña.
Juan de Austria (1547–1578): Hijo de Bárbara Blomberg, fue un famoso militar que dirigió la victoria en la Batalla de Lepanto. Fue reconocido por su padre en el testamento.
Juana la Loca y Felipe el Hermoso, padres de Carlos I
Carlos I con su esposa Isabel de Portugal
Amantes
Entre las amantes conocidas de Carlos I de España, se encuentran las siguientes:
Bárbara Blomberg
Origen: Hija de un ebanista de Ratisbona (Alemania).
Relación: Carlos I la conoció en su ciudad natal y, de su romance, nació un hijo.
Hijo: Don Juan de Austria, el famoso militar que dirigiría la flota de la Liga Santa en la Batalla de Lepanto en 1571. Carlos lo reconoció en su testamento.
Germana de Foix
Origen: Fue la segunda esposa de su abuelo materno, Fernando el Católico, lo que la convertía en su abuelastra.
Relación: La relación entre Carlos I y Germana de Foix, que era 12 años mayor que él, se desarrolló en España después de su llegada al país en 1517.
Hija: De su unión nació una hija ilegítima, Isabel de Castilla, que sería reconocida por el emperador y a la que casaría con el duque de Calabria.
Juana van der Gheynst
Origen: Hija de un tapicero o de una costurera, se conoce que tuvo un romance con Carlos durante su estancia en la corte de Flandes.
Hija: De esta relación nació Margarita de Parma, a quien el emperador reconoció y casó con dos duques italianos. Margarita fue posteriormente nombrada gobernadora de los Países Bajos.
Aunque el emperador mantuvo algunas relaciones extramatrimoniales, especialmente en sus años de juventud, es bien sabido que sentía un gran afecto por su esposa, Isabel de Portugal. Tras la muerte de la emperatriz en 1539, Carlos I, devastado, no volvió a contraer matrimonio.
Retribuciones
La retribución de Carlos V, no era un salario fijo, sino el control total sobre los recursos del imperio. Sin embargo, en la práctica, los enormes gastos bélicos y los intereses de la deuda hacían que la situación financiera de la Corona fuera muy tensa. El emperador se veía obligado a administrar un flujo de recursos que, si bien era inmenso, estaba siempre comprometido y muchas veces era insuficiente para cubrir todas las necesidades del Estado y sus costosos proyectos imperiales.
Fuentes de ingresos
Los ingresos del emperador provenían de la fiscalidad de sus diversos territorios, que heredó por vía dinástica.
Castilla: Fue la principal fuente de ingresos de su imperio. Los impuestos más importantes incluían las alcabalas (un tributo que se pagaba al fisco por todas las transacciones de compraventa y permutas (trueques) de bienes, tanto muebles como inmuebles y semovientes (ganado) y otros tributos indirectos.
Aragón, Nápoles, Sicilia y Milán: Cada uno de estos territorios aportaba ingresos fiscales a la Corona.
Flandes y Borgoña: Los territorios de los Países Bajos y el Franco Condado también contribuían a las arcas imperiales.
América: La llegada de metales preciosos (principalmente plata de Potosí) provenientes de las colonias americanas, a través del Quinto Real (era un importante impuesto de la Corona de Castilla que obligaba a entregar al rey la quinta parte (el 20%) de ciertos beneficios y hallazgos), se convirtió en una fuente de riqueza cada vez más importante a lo largo de su reinado.
La financiación de un vasto imperio
Necesidad de fondos: La política de Carlos V, marcada por numerosas guerras (contra Francia, el Imperio Otomano y los príncipes protestantes alemanes), implicaba un gasto militar extraordinario que superaba los ingresos ordinarios.
Préstamos de banqueros: Para financiar estas guerras, el emperador tuvo que recurrir constantemente a préstamos de grandes banqueros, como los alemanes Fugger y los genoveses. En el caso de los Fugger, incluso financió la compra de los votos para su elección como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.
Deuda y bancarrotas: Este sistema basado en la deuda y los créditos llevó a la monarquía a una situación financiera muy precaria y a la bancarrota en varias ocasiones. A pesar de la riqueza del imperio, los altos intereses y los gastos bélicos impedían una estabilidad económica duradera.
Isabel de Portugal (1503-1539) fue la emperatriz consorte del Sacro Imperio Romano Germánico y la única esposa del rey Carlos I de España. Fue una figura influyente en la política y la cultura de su época, conocida por su inteligencia, piedad y belleza.
Orígenes y educación
Linaje: Nacida en Lisboa el 24 de octubre de 1503, era la hija mayor de Manuel I de Portugal y de la infanta María de Aragón, lo que la convertía en nieta de los Reyes Católicos y por tanto, prima hermana de Carlos I.
Formación: Recibió una excelente formación humanista, similar a la de su madre y su abuela, Isabel la Católica. Estudió música, aprendió a tocar varios instrumentos y leyó a autores como Marco Aurelio y Erasmo de Rotterdam.
Matrimonio con Carlos I
Matrimonio concertado: El matrimonio con su primo carnal, Carlos I, fue una alianza política clave para estrechar los lazos entre España y Portugal. También aportó una importante dote, muy necesaria para las finanzas del emperador.
Unión amorosa: A pesar de ser un matrimonio por conveniencia, se convirtió en una relación de profundo amor y respeto mutuo. Las cartas conservadas revelan una conexión apasionada entre ambos.
Boda: La ceremonia tuvo lugar el 11 de marzo de 1526 en los Reales Alcázares de Sevilla.
Isabel de Portugal
Gobierno y regencia
Regente de España: Durante las largas y frecuentes ausencias de Carlos V, Isabel actuó como gobernadora y lugarteniente de los reinos hispánicos y de las posesiones americanas.
Capacidad de gobierno: Demostró ser una gobernante competente y diligente. Se ocupó de asuntos de estado cruciales, como la hacienda, la defensa de las fronteras y la mediación en conflictos nobiliarios.
Proximidad a los súbditos: A diferencia de su esposo, que viajaba constantemente por Europa, Isabel residía en la Península Ibérica y era más accesible para los nobles y los súbditos.
Muerte y legado
Parto prematuro: Isabel de Portugal falleció el 1 de mayo de 1539 en Toledo a los 35 años, a causa de un parto prematuro y sus complicaciones.
Dolor de Carlos V: La muerte de su esposa afectó profundamente a Carlos V, quien se recluyó en un monasterio durante un tiempo para llorar su pérdida. Se negó a volver a casarse y permaneció viudo hasta su muerte.
Legado: El matrimonio de Isabel y Carlos fortaleció la dinastía Habsburgo en la península ibérica. Sus hijos, especialmente Felipe II, asegurarían la continuidad de la Monarquía Hispánica.
VÍDEOS: Carlos I de España y V de Alemania