Felipe II
Felipe II (1556-1598), fue rey de España y del Imperio español desde 1556 hasta 1598. Heredó un vasto imperio de su padre, Carlos I de España, y dedicó su reinado a defender la fe católica y a gestionar sus inmensos territorios.
Ascenso al trono y estilo de gobierno
Nacimiento: Nació en Valladolid en 1527, hijo de Carlos I e Isabel de Portugal.
Herencia imperial: Tras la abdicación de su padre en 1556, Felipe II recibió la corona de España y las posesiones en las Indias, los Países Bajos, Nápoles, Sicilia y Milán.
Monarca burocrático: A diferencia de su padre, que viajaba por todo el imperio, Felipe II gobernó desde la corte y centralizó el poder en Madrid, a la que convirtió en capital. Su estilo de gobierno era más sedentario y burocrático, apoyándose en un complejo sistema de consejos.
Construcción del Escorial: Como conmemoración de la victoria en la batalla de San Quintín (1557), ordenó la construcción del Monasterio de El Escorial, que se convirtió en su residencia, panteón y símbolo de su poder.
Política exterior
La política exterior de Felipe II, conocida por su prudencia y su férrea defensa del catolicismo, se centró en mantener y extender la hegemonía de la monarquía hispánica en Europa y el mundo. Heredó un inmenso imperio de su padre, Carlos I, y se enfrentó a numerosos frentes diplomáticos y militares, lo que marcó la mayor parte de su reinado.
Ejes principales de su política
Defensa del catolicismo: Felipe II se vio a sí mismo como el principal defensor de la Contrarreforma y de la fe católica frente a los protestantes (luteranos, calvinistas) y el avance del Imperio Otomano. Este ferviente catolicismo influyó en todas sus decisiones internacionales.
Recordemos que el catolicismo durante el surgimiento del luteranismo y calvinismo, se caracterizaba por ser la religión dominante en Europa Occidental y por enfrentar una crisis interna significativa debido a la corrupción, los abusos eclesiásticos y una necesidad generalizada de reforma espiritual.
Características del Catolicismo: Dominio y Poder Absoluto. La Iglesia Católica ejercía un poder inmenso, no solo en asuntos espirituales sino también en la política, la economía y la cultura. Poseía vastas extensiones de tierra y tenía una influencia decisiva sobre reyes y emperadores. Existía una corrupción extendida en todos los niveles de la jerarquía eclesiástica. La venta de cargos eclesiásticos (obispos, abades). La asignación de puestos a familiares. Un solo clérigo ocupaba múltiples cargos y recibía los ingresos de todos ellos, a menudo sin residir en el lugar. Muchos clérigos, incluidos papas y obispos, vivían vidas de lujo, seculares y a veces inmorales, ignorando sus votos de celibato y pobreza.
Venta de Indulgencias: Este fue uno de los principales detonantes de la Reforma. Se vendían indulgencias (perdones parciales o totales de las penas del purgatorio) para recaudar fondos, como los destinados a la construcción de la Basílica de San Pedro. Se presentaban a menudo como un medio para comprar la salvación o reducir el tiempo de las almas de los difuntos en el purgatorio, lo que Lutero condenó enérgicamente.
Luteranos (Martin Lutero) y Calvinistas (Juan Calvino): Son las dos principales y más influyentes ramas del protestantismo, un movimiento religioso cristiano que surgió en el siglo XVI como resultado de la Reforma Protestante contra la Iglesia Católica Romana. Las principales diferencias radican en sus doctrinas sobre la predestinación, los sacramentos (específicamente la Eucaristía) y el gobierno de la iglesia.
El Luteranismo es la primera gran confesión del protestantismo. Se centra en la doctrina de la justificación por la fe sola (Sola Fide), que sostiene que la salvación es un regalo gratuito de Dios que se recibe únicamente mediante la fe en Jesucristo, sin necesidad de obras ni mediación eclesiástica (salvo los sacramentos del Bautismo y la Eucaristía).
El calvinismo es una rama teológicamente más sistemática y estricta del protestantismo enfatiza la soberanía absoluta de Dios y la predestinación buscando reformar no solo la doctrina sino también la estructura y la práctica de la iglesia de manera más integral.
Mantenimiento de la hegemonía: Su objetivo era conservar y expandir el poder de la Casa de Habsburgo en Europa y las posesiones de ultramar, lo que le llevó a constantes conflictos con otras potencias.
Principales conflictos y alianzas
1. Conflicto con el Imperio Otomano
Amenaza en el Mediterráneo: El avance turco y la piratería berberisca (habitantes de las regiones costeras del norte de África, conocidas colectivamente en la Europa cristiana del Renacimiento como la Costa de Berbería, que abarcaba Marruecos, Argelia, Túnez y Libia) constituían una grave amenaza para el comercio y las costas del sur de su imperio.
Batalla de Lepanto (1571): Felipe II promovió la creación de la Liga Santa (España, Venecia y el Papado) para hacer frente a la flota otomana. La victoria en esta batalla naval, liderada por su hermanastro Juan de Austria, frenó la expansión otomana por el Mediterráneo. Fue un crucial enfrentamiento naval que tuvo lugar el 7 de octubre de 1571 en el golfo de Patras, cerca de la ciudad griega de Naupacto (Lepanto). En ella, la flota de la coalición cristiana conocida como la Liga Santa se enfrentó a la del Imperio Otomano, frenando su expansión por el Mediterráneo.
La Liga Santa
Composición: La Liga Santa fue una alianza militar y naval formada por iniciativa del papa Pío V. Estaba integrada principalmente por el Imperio Español (que aportó la mitad de las tropas y los barcos), la República de Venecia, los Estados Pontificios, la República de Génova, el Ducado de Saboya y la Orden de Malta.
Liderazgo: El comandante en jefe de la flota cristiana fue Juan de Austria, hermanastro del rey Felipe II, hijo ilegítimo de Carlos I que reconoció en su testamenteo con su amante Bárbara Blomberg, hija de un ebanista. Entre otros líderes navales destacados se encontraban el veneciano Sebastián Veniero y el genovés Marco Antonio Colonna.
Objetivo: El motivo principal de la alianza fue la amenaza que suponía la expansión otomana en el Mediterráneo, especialmente tras la conquista de Chipre a los venecianos.
El Imperio Otomano
Liderazgo: La flota otomana estaba comandada por Alí Bajá, comandante en jefe de la flota otomana.
Fuerza: El Imperio Otomano contaba con una fuerza impresionante, aunque ligeramente inferior en número de combatientes a la de la Liga Santa. La flota estaba compuesta por más de 250 embarcaciones.
El enfrentamiento
Tácticas: La batalla se libró con galeras, que eran barcos impulsados por remos. Fue una de las últimas grandes batallas navales con este tipo de embarcaciones. Los cristianos contaban con una artillería superior, mientras que los otomanos tenían mayor número de embarcaciones ligeras y combatientes con arcos y flechas.
Combate cuerpo a cuerpo: El enfrentamiento se convirtió rápidamente en una serie de combates cuerpo a cuerpo. Las tropas cristianas, mejor armadas y con más mosquetes y arcabuces (arma de fuego que se cargaba por la boca del cañón), obtuvieron una ventaja decisiva.
Cervantes en Lepanto: Entre los soldados españoles que participaron en la batalla se encontraba Miguel de Cervantes, quien fue herido en el pecho y en la mano izquierda, perdiendo el uso de esta.
Consecuencias
Impacto estratégico: Aunque la batalla no puso fin de inmediato a la amenaza turca ni recuperó Chipre, sí significó un duro golpe para la moral otomana y su capacidad naval. La victoria reforzó la hegemonía española en el Mediterráneo y demostró que el poderío naval otomano no era invencible.
Impacto moral y simbólico: La victoria cristiana tuvo un gran impacto en la moral de Europa, que la celebró como un gran triunfo de la cristiandad contra el Islam.
Resultado a largo plazo: El Imperio Otomano pudo que reconstruir su flota, pero Lepanto marcó un punto de inflexión en el avance turco por el Mediterráneo Occidental.
Felipe II
Batalla de Lepanto
Felipe II
2. La Rebelión de Flandes y la Guerra de los Ochenta Años
Malestar en los Países Bajos: La política centralista, el aumento de impuestos y la represión religiosa de Felipe II generaron un fuerte descontento en los Países Bajos, donde se había extendido el calvinismo.
Inicio de la guerra: El conflicto estalló en 1568 y se convirtió en una guerra larga y costosa para la monarquía hispánica.
División territorial: Las provincias del norte, predominantemente calvinistas, proclamaron su independencia, mientras que las del sur (la actual Bélgica y Luxemburgo) se mantuvieron leales a la Corona.
3. Enfrentamiento con Inglaterra
Causas del conflicto: Las tensiones entre la España católica de Felipe II y la Inglaterra protestante de Isabel I se debieron a varias razones:
Apoyo a los rebeldes flamencos: Inglaterra ayudó militarmente a los rebeldes de los Países Bajos.
Ataques de piratas: Los piratas ingleses, como Francis Drake, hostigaban las rutas comerciales españolas en el Atlántico.
Ejecución de María Estuardo: La ejecución de María Estuardo, Reina de Escocia, el 8 de febrero de 1587, ocurrió por orden de su prima, la reina Isabel I de Inglaterra. La razón principal fue que María Estuardo representaba una grave amenaza política y religiosa para el trono inglés y para la seguridad de Isabel I. María Estuardo era la nieta de Margarita Tudor, la hermana mayor de Enrique VIII, padre de Isabel I. Según la ley de sucesión, muchos católicos consideraban a María como la legítima heredera al trono inglés, ya que no reconocían la legitimidad de Isabel I (hija del segundo matrimonio de Enrique VIII, que la Iglesia Católica consideraba inválido). Esto convirtió a María en un símbolo de la esperanza católica para recuperar Inglaterra. A lo largo de sus años de cautiverio en Inglaterra (donde estuvo retenida por Isabel I durante casi 19 años), María estuvo involucrada en varias conspiraciones destinadas a asesinar a Isabel I, derrocarla y restaurar el catolicismo en Inglaterra. El Complot de Babington (1586) fue la conspiración definitiva. Los espías de Isabel I, dirigidos por Sir Francis Walsingham, interceptaron correspondencia codificada entre María y los conspiradores, donde María daba su consentimiento explícito para el asesinato de Isabel I. El Complot de Babington proporcionó la prueba irrefutable que Isabel I necesitaba para justificar la ejecución de su prima, a pesar de sus reticencias iniciales María fue juzgada por alta traición. Fue declarada culpable y, tras meses de vacilación por parte de Isabel I, finalmente se firmó la orden de ejecución.
La Armada Invencible (1588): Felipe II ordenó la creación de una gran flota pero la expedición terminó con una derrota naval al intentar invadir Inglaterra para deponer a la protestante Isabel I y restaurar el catolicismo.
4. Conflictos con Francia
Guerra de San Quintín (1557): Fue una de las victorias más decisivas y célebres del Imperio español sobre el Reino de Francia, la posterior Paz de Cateau-Cambrésis selló la hegemonía española en Europa durante varias décadas. En conmemoración de esta victoria, que tuvo lugar el día de San Lorenzo, el rey Felipe II ordenó la construcción del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial en la sierra de Madrid.
Guerras de religión francesas: Felipe II intervino en las guerras de religión francesas apoyando a los católicos contra los protestantes (hugonotes). La ascensión al trono de Enrique IV de Borbón (hugonote -protestante francés- convertido al catolicismo) puso fin al conflicto con la Paz de Vervins en 1598.
5. La anexión de Portugal
Unificación ibérica: En 1580, tras una crisis sucesoria en Portugal, Felipe II reclamó sus derechos al trono y anexionó Portugal a la Monarquía Hispánica tras una exitosa campaña militar.
Imperio global: Esta unión supuso que la corona española sumase a su imperio las vastas posesiones coloniales portuguesas (en América, Asia y África), alcanzando su máxima expansión territorial y justificando el lema de "el imperio en el que nunca se pone el sol".
Conflictos internos
1.- Rebelión de los moriscos (1568-1571)
Se produjo un levantamiento en las Alpujarras granadinas, que fue duramente reprimido por su hermanastro, don Juan de Austria. Los moriscos eran los descendientes de la población musulmana que permaneció en España tras la Reconquista, y que fueron obligados a convertirse al cristianismo (conversos forzosos). A pesar de su conversión oficial, muchos mantuvieron en secreto sus costumbres, lengua, vestimenta y religión islámica.
2.- Caso de Antonio Pérez
Fue un intrincado conflicto que, aunque comenzó como un asunto de intrigas en la corte de Madrid, escaló hasta convertirse en un grave enfrentamiento entre el poder central de la monarquía y las libertades forales del Reino de Aragón, conocidas como los fueros.
El origen del conflicto
Asesinato de Escobedo (1578): Antonio Pérez, secretario de Estado de Felipe II, y la princesa de Éboli conspiraron contra Juan de Escobedo, secretario de don Juan de Austria (hermanastro del rey). Pérez convenció al rey de que Escobedo planeaba una traición. Finalmente, Escobedo fue asesinado en Madrid.
Pérdida de confianza: Cuando Felipe II descubrió que había sido engañado y que Pérez había actuado por motivos personales, decidió castigarlo. Años después, Pérez fue encarcelado y acusado de asesinato y de revelar secretos de Estado.
Antonio Pérez
El refugio en Aragón y la defensa de los fueros
La huida a Aragón: En 1590, después de escapar de la cárcel en Madrid, Antonio Pérez huyó a su Aragón natal. Como aragonés, invocó el Privilegio de Manifestación, un fuero que garantizaba a cualquier detenido que fuera puesto bajo la protección del Justicia Mayor de Aragón y juzgado por la justicia aragonesa, y no por los tribunales castellanos.
Colisión de jurisdicciones: La Corona no podía juzgar a Pérez sin vulnerar los fueros de Aragón. El Justicia Mayor, Juan de Lanuza, aceptó la protección de Pérez, impidiendo a Felipe II castigar a su antiguo secretario por medios legales ordinarios.
El uso de la Inquisición
Estrategia del rey: Desesperado por la lentitud de la justicia aragonesa, Felipe II recurrió a un tribunal al que los fueros de Aragón no podían oponerse: la Inquisición.
Acusación de herejía: La Inquisición, con jurisdicción en todos los territorios de la monarquía, acusó a Pérez de herejía por supuestamente haber blasfemado. Esto violaba el espíritu de los fueros, que garantizaban la justicia ordinaria.
El estallido de la revuelta
Protestas populares: La decisión del rey fue vista por los aragoneses como un abuso de poder y una violación de sus derechos históricos. El pueblo de Zaragoza se levantó en armas para defender los fueros y a Antonio Pérez.
Intervención militar: En 1591, Felipe II decidió intervenir militarmente. Envió un ejército a Aragón para sofocar la revuelta, lo que demostraba la intención de imponer su autoridad por encima de las leyes forales.
Consecuencias
Represión: La revuelta fue brutalmente reprimida. El Justicia Mayor, Juan de Lanuza, fue ejecutado sin juicio previo por orden de Felipe II, lo que supuso una violación aún mayor de las leyes aragonesas. Otros líderes de la revuelta también fueron castigados.
Reformas en los fueros: Tras la intervención, Felipe II convocó Cortes en Aragón y modificó ciertos fueros, debilitando el poder del Justicia Mayor y reforzando la autoridad real.
Exilio de Pérez: Antonio Pérez logró huir a Francia, y más tarde a Inglaterra, donde se dedicó a alimentar la Leyenda Negra contra Felipe II, acusándolo de tirano y déspota.
El caso Antonio Pérez no fue solo un asunto judicial, sino un conflicto político que demostró el límite del poder real y el poder de resistencia de los fueros. Aunque Felipe II logró imponer su autoridad, el coste fue un aumento de la desconfianza hacia la monarquía y el fortalecimiento de la propaganda en su contra en el extranjero.
Legado de Felipe II
Esplendor cultural: Su reinado se considera parte del Siglo de Oro español, con grandes figuras en la literatura (Miguel de Cervantes, Santa Teresa de Jesús) y el arte (El Greco).
Leyenda Negra: La figura de Felipe II ha sido objeto de la llamada "Leyenda Negra", que lo retrata como un monarca fanático, déspota y tirano, una imagen difundida por sus enemigos.
Muerte: Falleció en El Escorial en 1598.
Retribuciones
Felipe II no recibía un "salario" como se entiende hoy en día. Su fortuna personal y los ingresos de la Corona se fusionaban, constituyendo un sistema hacendístico complejo que era el motor de su inmenso imperio, pero también su principal debilidad. El "sueldo" de Felipe II era la totalidad de las rentas que generaba su vasto imperio, las cuales eran administradas por la Hacienda Real.
Fuentes de ingresos
Los ingresos de la monarquía hispánica, que sostenían tanto a la Corona como los gastos del Estado, procedían de diversas fuentes:
Impuestos de Castilla:
Alcabala: Impuesto indirecto sobre las transacciones de compraventa, el más importante del reino de Castilla.
Servicio de millones: Un impuesto indirecto sobre productos de primera necesidad, como vino, aceite y carne.
Territorios de la Corona: Las diferentes regiones del imperio (Aragón, Flandes, Nápoles, etc.) contribuían con impuestos propios.
Recursos de América:
Quinto Real: La Corona se quedaba con la quinta parte de los metales preciosos extraídos de las colonias (principalmente plata de Potosí).
Tributo de Indias: Contribución personal que los indígenas debían pagar al rey.
Otros ingresos: Las rentas eclesiásticas (bula de cruzada) y préstamos de banqueros genoveses y alemanes, como los Fugger.
Gastos y situación financiera
A pesar de los ingentes ingresos, el reinado de Felipe II estuvo marcado por la constante falta de liquidez y las bancarrotas de la Corona, debido principalmente a:
Costosas guerras: La política exterior de Felipe II (guerra en Flandes, conflictos con los otomanos, enfrentamiento con Inglaterra) implicó un enorme gasto militar.
Inflación: La llegada masiva de metales preciosos (principalmente plata de minas como Potosí en la actual Bolivia) desde América a España en los siglos XVI y XVII generó una fuerte inflación, un fenómeno conocido como la "Revolución de los Precios", debido a un concepto económico fundamental: el aumento de la oferta monetaria. La razón principal es que la cantidad de dinero en circulación en la economía española y europea aumentó drásticamente en un período de tiempo relativamente corto. Según la teoría cuantitativa del dinero, si la cantidad de bienes y servicios producidos (la oferta real) no aumenta al mismo ritmo que la cantidad de dinero disponible (la oferta monetaria), el valor del dinero disminuye y los precios de los bienes aumentan.
Deuda bélica: Para financiar las guerras, la Corona recurría a préstamos con intereses muy altos, lo que empeoraba su situación financiera.
Excesiva carga fiscal: La carga de impuestos recaía principalmente sobre el pueblo llano, mientras que la nobleza y el clero estaban exentos, lo que limitaba el desarrollo económico y provocaba descontento.
Esposas: María Manuela de Portugal, María I de Inglaterra, Isabel de Valois y Ana de Austria
Matrimonio, hijos y amantes
Felipe II se casó 4 veces, siempre por razones de estado y dinastía, y tuvo una vida familiar marcada por tragedias personales. Además, mantuvo algunas relaciones extramatrimoniales conocidas.
Matrimonios y descendencia
María Manuela de Portugal (1543-1545)
Contexto: Prima de Felipe II, su matrimonio fue parte de la tradicional política de alianzas con la corte portuguesa.
Hijo: Don Carlos de Austria (1545-1568). El príncipe Carlos nació pocos días antes de que María Manuela muriera a causa de una hemorragia postparto.
Destino del hijo: Don Carlos, el heredero al trono, tuvo una infancia enfermiza y un carácter inestable. Sus enfrentamientos con su padre y sus intentos de escapar lo llevaron a ser recluido en sus aposentos, donde murió en extrañas circunstancias.
María I de Inglaterra (1554-1558)
Contexto: Conocida como "María la Sanguinaria" por su persecución de los protestantes, se casó con Felipe II para fortalecer la alianza hispano-inglesa frente a Francia.
Hijos: No tuvieron descendencia.
Duración: Fue un matrimonio corto, ya que María murió cuatro años después.
Isabel de Valois (1560-1568)
Contexto: Hija del rey de Francia Enrique II, este matrimonio selló la paz de Cateau-Cambrésis con el país vecino. Es considerada por muchos el gran amor de Felipe II.
Hijas:
Isabel Clara Eugenia (1566-1633).
Catalina Micaela (1567-1597).
Tragedia: La vida de Isabel estuvo marcada por los abortos y las enfermedades. Murió tras dar a luz prematuramente a su sexto embarazo.
Ana de Austria (1570-1580)
Contexto: Sobrina de Felipe II y archiduquesa de Austria. Fue su cuarta y última esposa, con la que tuvo la mayor cantidad de hijos, aunque la mayoría murió en la infancia.
Hijos:
Fernando (1571-1578).
Carlos Lorenzo (1573-1575).
Diego Félix (1575-1582).
Felipe III (1578-1621), futuro rey de España.
María (1580-1583).
Tragedia: Murió de gripe en 1580, dejando a Felipe II con un único heredero varón superviviente.
Amantes
Aunque Felipe II era conocido por su prudencia, también se le atribuyen relaciones extramatrimoniales:
Isabel de Osorio: Al parecer, fue una de sus primeras pasiones. Algunos la consideran su amante antes de su primer matrimonio.
Eufrasia de Guzmán: Se rumoreaba que tuvo una relación con Felipe II, aunque no está tan bien documentada como el caso de Isabel de Osorio.
Ana de Mendoza y de la Cerda, princesa de Éboli: Las intrigas cortesanas, especialmente el caso de Antonio Pérez (secretario de Felipe II), sugieren una posible relación. La princesa acabó siendo encarcelada por orden del rey.
VÍDEOS: Felipe II de España