BIOGRAFÍA
Blanca se levanta a las 6:00 debido al sonido de la campana del convento, la cual indica el inicio del día. Se viste con una túnica sencilla negra y se dirige al baño, donde lava su cara con agua fría (en un intento por despertarse) y recoge su pelo en un moño bajo. Trata de no mirarse mucho en el espejo, está segura de que vuelve a tener unas prominentes ojeras. A continuación, realiza el primer rezo del día, en el que pide en silencio que su familia esté bien.
Se dirige a la planta baja del edificio, donde se reúne con el resto de postulantes: trata de charlar con algunas, aunque los estragos de no haber dormido lo suficiente hacen que se quede sin energía. Comienza la Misa, donde Blanca trata de dejar su mente en blanco y servir devoción a Dios. Tras ello, se dirige al comedor donde toma su desayuno: un té verde con una tostada con aceite.
Ya son las 8:30, es hora de salir del convento: Blanca se dirige junto a algunas de sus compañeras a ACOGEN, una asociación para niños en estado de vulnerabilidad. Una vez ahí, cocinan, recogen la ropa y realizan actividades para los pequeños. Es exhaustivo, pero también es enriquecedor ver este tipo de felicidad, es realmente contagiosa. A las 13:30, Blanca y sus compañeras salen de ACOGEN y se dirigen de vuelta al claustro, donde comen en comunidad. Blanca logra entablar conversación con las dos postulantes que estaban a su lado, aunque se ha olvidado de sus nombres en el segundo en el que se lo han dicho.
Tras la comida, se dirige a su cuarto con el objetivo de descansar, aunque vuelve a pensar en su familia. Tras unos largos minutos, ya son las 16:00 y Blanca se dirige a las zonas comunes para repasar sus apuntes de formación, ya que en media hora comienza su clase.
Se dirige al aula donde el Padre Miguel imparte la enseñanza. Es el único momento del día en el que logra estar verdaderamente enfocada en algo. A las 18:00, realizan un pequeño descanso de 30 minutos, donde las postulantes charlan y se relajan. Blanca habla con una de las chicas con las que habló en la comida, aunque se siente algo cansada y decide no hablar mucho. Se envuelven en un silencio cómodo, por lo que Blanca no se siente mal. Todavía no se sabe su nombre.
Vuelven a clase y terminan a las 20:00, la hora de la cena. Se respira un ambiente algo agitado en el comedor, tal vez por el fin de las tareas diarias. Al finalizar, todas se dirigen a realizar la última oración del día. Blanca está muy cansada, nota cómo le pesa el cuerpo, no ve el momento de terminar la oración y retirarse a su cuarto.
Finalmente, a las 21:00 puede hacerlo: al llegar a su habitación, se despoja de su ropa y se mete directamente a la ducha. No hace muchos esfuerzos, solo se enjabona el pelo y el cuerpo, y se envuelve en una toalla al salir. No se seca el pelo, pero sí se lava los dientes con movimientos vagos, mirando su mano a través del espejo. Se pone su pijama y se mete a la cama. Ha sido un día como otro cualquiera.
EPISODIO
Son las 20:00, hora en la que se terminan las clases de las postulantes. Blanca tiene dudas sobre una de sus tareas y se queda después de clase para exponer sus dudas al Padre Miguel, quien ha sido el maestro de Blanca durante todos estos meses. Él es un gran referente para ella y para todas las postulantes del convento.
Blanca observa el libro mientras la voz del padre suena en sus oídos, pero hay algo que le hace perder completamente la concentración: una mano en su cintura que acerca a Blanca al hombre. Ella se queda completamente petrificada: la mano baja hasta llegar a su trasero y la boca del Padre Miguel está en su oreja. El pánico recorre el cuerpo de la joven, pero no puede moverse. La mano baja hasta el final de su vestido negro y se cuela debajo de él, llegando a lugares donde nadie debe tocar nunca. La respiración de Blanca se acelera, el miedo resbala por sus poros, pero su cuerpo no responde. El padre susurra en su oído: "Quédate calladita y no tendrás problemas", por lo que Blanca calla. Ella nunca ha querido problemas. Simplemente se queda impasible y aterrorizada ante lo que está ocurriendo, mientras esa mano sigue moviéndose por la parte baja de su cuerpo.
Pasados lo que parecen unos infinitos minutos, unos golpes en la puerta hacen que el Padre se separe de Blanca de un salto, acomoda su ropa y se acerca a la puerta. Antes de abrirla se da la vuelta y dice: "Que esto quede entre tú y yo, será nuestro secreto". Sonríe de esa forma amable que tiene para todo el mundo, abre la puerta y la cierra detrás suya. Es el único momento en el que Blanca parece volver a respirar. Vomita sobre el suelo de la clase casi quedándose sin aliento, tendrá que decir que le ha sentado mal algo que ha comido.