En esta sesión hemos tenido el primer acercamiento a las improvisaciones encadenadas estando en personaje tanto cuando actuábamos de protagonista como cuando actuábamos de antagonista. La primera fase de improvisaciones era con onomatopeyas, la segunda con un idioma inventado y la última con nuestro idioma materno (español). La acción que escogí yo como protagonista fue intentar quitarle el sitio al antagonista. Mi acción como antagonista era estar antándome el pelo. Mi personaje primero intentaba comunicar su deseo de manera muy dulce para acaramelar al antagonista, cuando veía que no había respuesta, se acercaba, invadía su espacio personal y la empujaba hasta quitarle el sitio.
Como antagonista, mi personaje no podía hacer nada con las manos ya que las tenía ocupadas. Lucía, que es una bully, intentaba darle de comer unas galletas. Mi personaje es muy especial con la comida y no acepta cosas de desconocidos (muy irónico). Ella intenta alejarse e incluso le dice que no las puede comer ya que es intolerante al gluten.
En la improvisación siento que caí un poco, sobre todo cuando hablábamos en nuestro idioma, en el estereotipo de pija. Creo que me tengo que alejar de llenar su vocabulario con palabras como "mazo", "osea", "tía" etc. para que no siga la línea de la típica pija y buscar así contradicciones que enriquezcan la tridimensionalidad del personaje.
Volvimos a repetir las improvisaciones encadenadas durante la semana para matizarlas y mejorar este trabajo. Sustituí mi acción por la de robar. Busqué distintas estrategias en las que mi personaje consigue su objetivo. Ella se transforma y busca la manera de agradar al otro para que cuando esté distraído, pueda robarle. Ella se transforma antes de robar e incluso se vuelve irreconocible, ella no se reconoce a sí misma.