Para mi acción extracotidiana escogí lavarme las manos con gel hidroalcohólico. Busqué la manera de amplificar el gesto lo máximo posible como manera de implicar un gasto de energía mucho más elevado. Jugué con la repetición y con el ritmo de la acción, buscando una forma casi danzada del gesto.
Pese a este trabajo, la acción podría haberse jugado más, se podría haber derrochado aun más energía y haber buscado exaltar más el concepto de coreografía.
Mientras hacía el gesto de limpiarme las manos, debido al cansancio, encontraba que mi personaje se desesperaba y se enfadaba más. Ella sentía urgencia en sentir sus manos limpias pero, por muy limpias que estuvieran, ella se seguía sintiendo sucia.
Hice mi misma acción durante la semana teniendo en cuenta los tres tiempos en los que divide la acción Meyerhold: intención, equilibrio y ejecución. La intención era echarme gel en las manos e ir a juntar las manos para limpiármelas. El equilibrio era el momento en el que las manos están a escasos centímetros de tocarse. En este equilibrio, todo mi cuerpo estaba en tensión. Era un momento en el que el personaje podía observar lo que estaba a punto de limpiar, de lo que intentaba deshacerse. La ejecución era ya frotarme las manos con la intención de limpiármelas y también de limpiarme la "culpa" de mis actos.