A Paula le suena la alarma a las 7 en punto. Normalmente, ella se despierta sola unos minutos antes de que suene la alarma. Lo primero que hace es coger el móvil y desactivar las 20 alarmas que tiene puestas, una cada 5 minutos.
Baja a la cocina y se sirve una taza de café de la cafetera italiana, que está siempre preparada para cuando baja a desayunar. Acompaña el café siempre de lo mismo: unos choco flakes con leche.
Sube a la habitación y se viste con el conjunto que tiene preparado desde ayer. Siempre se acaba cambiando. Tras perder 20 minutos escogiendo qué ponerse, se va al baño, se hace su skincare y se maquilla. Se peina y se lava los dientes corriendo. Coge el bolso y baja.
Su madre la está esperando en el coche. La lleva cada mañana a la universidad y es el único momento del día en el que coinciden. Usualmente, el trayecto de 20 minutos consta en Paula contándole a su madre cómo tiene planeado el día mientras es interrumpida constantemente por las llamadas de trabajo que tiene que atender su madre.
Llega a la puerta de la universidad y antes de entrar a clase pasa por la cafetería y se pide un café para llevar. Se sienta con sus amigas en clase pero en vez de atender se suelen pasar la clase entera hablando.
Se acaba la clase de derecho internacional, políticas públicas o geografía política y sale con sus amigas a fumar. Se despiden y ellas se van a trabajar. Con toda la tarde por delante, Paula da una vuelta, se va a hacer la manicura o procura quedar con algún amigo o amiga para comer. Si no, coge el bus o un taxi hasta casa, según lo cansada que esté.
Al llegar a casa, si no ha comido fuera, Paula va directamente a su habitación, se pone un chándal y duerme una siesta de una hora. Se suele levantar a las cuatro, prepararse un café y ponerse a hacer tareas de clase.
Se prepara una tostada de aguacate si es que ese día no ha comido, sino merienda un plátano y se viste con ropa de deporte. Paula va a su centro de kickboxing para entrenar y acaba entre las 19 y las 20. Suele quedar a tomar algo con alguno de sus amigos por la zona y a las 21:30 pide un uber a casa.
Cuando llega a casa, vacía el bolso. Nada nuevo. Ha sido un buen día. Ayer tuvo que lavar unos pendientes y unas llaves de casa que cogió.
Como hoy no tiene que limpiar nada, se ducha, se pone el pijama y baja a la cocina. Calienta restos de algún tupper y se sirve un vaso de zumo de manzana. Se va al salón y cena sola en el sofá mientras ve un par de episodios de su serie favorita: Castle. Es la cuarta vez que ve la serie.
Cuando acaba el segundo capítulo, sube a la habitación y fuma un cigarro en su terraza y prepara la ropa para el próximo día antes de meterse en la cama. Nunca se lava los dientes por la noche. Se pone una máscara de luz infrarroja en la cara, dicen que ayuda a prevenir las arrugas y a mantener la elasticidad de la piel. Después de diez minutos, se quita la máscara y coge un libro que, tras no poder leer ni dos páginas, vuelve a dejar en la mesita de noche. Apaga la luz y está con el teléfono hasta quedarse dormida.
El padre de Paula lleva dos años enteros trabajando en Londres. Se han visto por Navidad y en otras festividades, pero han sido dos años en los que han vivido solo Paula y su madre en casa. La casa suele estar vacía, excepto si está Milagros, la chica que limpia y prepara la comida.
Ayer volvió el padre de Paula a casa, esta vez ya para instalarse de nuevo. En el trabajo lo han vuelto a trasladar a Madrid y estará mucho más en casa. Encima, esta primera semana teletrabajará por tiempo completo así que estará en casa todo el día. Esta semana Paula podrá compartir mucho más tiempo con su padre, él la sacará a cenar, le irá a buscar a la universidad… Paula no estará sola como siempre.