19 mayo 2020
Vivimos momentos de incertidumbre global. Además de información confiable, requerimos análisis de contexto e interpretación de la realidad para adaptarnos a lo que viene.
Te compartimos la cuarta edición de Reporte-19, el producto de análisis de Altius Consultores para brindar perspectiva y herramientas a las personas tomadoras de decisiones durante la contingencia.
Lo que debes saber:
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) presentó el estudio “La política social en el contexto de la pandemia por el virus COVID-19 en México”.
Anticipa aumentos en la pobreza por ingresos, la pobreza laboral y el riesgo de que grupos de ingreso medio enfrenten condiciones de pobreza, al no haber políticas dirigidas a ese segmento.
La pobreza por ingresos podría incrementarse en un aproximado de 7.9% (entre 8.9 y 9.8 millones de personas).
El número total de personas en situación de pobreza extrema por ingresos aumentaría entre 4.9% y 8.5% (6.1 y 10.7 millones de personas).
Enfatiza que ninguno de los 19 programas prioritarios del gobierno de México se enfoca en las personas que más pueden sufrir la crisis: la población en edad de trabajar en las zonas urbanas.
El organismo propone un aumento en el gasto social de hasta 1,2% del PIB (137,288 millones de pesos) para ampliar y fortalecer las medidas emergentes desplegadas a partir de los programas prioritarios, mejorar su capacidad operativa y asegurar una focalización adecuada.
También pide medidas adicionales para quienes pierdan su fuente de ingreso y para sectores urbanos más expuestos.
Análisis Altius:
Llama la atención la falta de flexibilidad que ha demostrado el Presidente López Obrador, pues en lugar de diseñar medidas emergentes focalizadas a la población y zonas que más sufrirán los efectos económicos, parece instalado en el mismo discurso y programas que tenía antes de la pandemia.
La afectación a la población de ingreso medio podría ser particularmente aguda, pues al no existir programas o redes de apoyo focalizadas al segmento, el riesgo de caer en pobreza aumenta.
Esto podría tener un efecto no solamente socioeconómico (deprimir el consumo interno), sino político: si las personas de ingreso medio sufren una caída en su nivel de vida, pueden sentirse ignoradas por el gobierno federal, lo que podría reflejarse en una eventual caída en la aprobación del Presidente hasta efectos electorales en 2021.
A mayor vulnerabilidad, mayor afectación. De ahí que cobre relevancia la discusión del Ingreso Único Vital que se está discutiendo en la Cámara de Diputados para otorgar transferencias por tres meses a las familias más vulnerables.
El Ingreso Único Vital está siendo apoyado por la oposición a Morena (PAN, MC), pero está sumando cada vez más legisladores y organizaciones de peso como el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, Nosotrxs y Oxfam México.
Siendo el de Morena un gobierno que ha puesto el énfasis en poner primero a los pobres y a las transferencias directas a grupos vulnerables, en principio sería extraño que hubiera una negativa a una medida de esta naturaleza, pero el factor político podría terminar pesando más.
Lo que debes saber:
El concepto de “nueva normalidad” se sitúa en el ámbito de la economía y las finanzas como una referencia para describir las nuevas condiciones financieras surgidas tras la crisis de 2008 y las secuelas de la Gran Recesión.
En el contexto de la pandemia de Covid-19, el gobierno de España fue uno de los primeros en retomarlo, al anunciar su plan para la reanudación de actividades.
McKinsey considera que en la nueva normalidad habrá un auge del proteccionismo en los países, aumentando restricciones al comercio internacional.
El e-commerce, la telemedicina y la automatización van a ser sectores con mucha demanda.
Se está dando una mayor intervención del Estado en la economía, expresada en diversos países con paquetes de rescate a la industria, preservación de empleos y apoyo a las necesidades básicas de los ciudadanos.
Las empresas deberán demostrar resiliencia en su capacidad para absorber el shock y reinventar su modelo de negocio, adaptado a las nuevas circunstancias.
Análisis Altius:
La nueva normalidad implica, ante todo, la conciencia de que tendremos que aprender a convivir con el virus mientras que no exista una cura y/o vacuna. Esto va a expresarse en prácticamente todos los ámbitos: desde cómo nos movemos hasta cómo trabajamos y nos divertimos.
Lo anterior implicará esfuerzos en términos de inversiones, capacidad de adaptación rápida y aplicación de conocimiento que vaya funcionando en distintas ciudades del mundo (prueba y error). Los gobiernos locales y su coordinación el sector privado jugarán un rol clave en esta adaptación.
A nivel internacional se habla de la nueva normalidad como oportunidad para acelerar la economía verde, las medidas recientes tomadas por SENER y CFE han detenido inversiones y reducido incentivos para la transición energética
Si bien podría darse la oportunidad de crear nuevos empleos y capacitar de forma rápida, también se abre el riesgo de que el trabajo se precarice aún más: ante la alta demanda de empleo y limitada oferta, las condiciones laborales como bajos salarios y falta de prestaciones podrían ser cada vez más comunes.
Aunque el gobierno de México ha adoptado el concepto en su discurso, hasta ahora no demuestra un enfoque de adaptación a la nueva realidad en términos de economía y futuro, quedándose solamente en términos de los tiempos para la relajación de las medidas de contingencia.
Lo que debes saber:
El gobierno federal considera la reapertura en 3 etapas
Etapa 1: en los 269 municipios sin contagios ni vecindad con municipios con contagio. Comenzó el 18 de mayo.
Etapa 2: la preparación para la reapertura general es del 18 al 31 de mayo. Incluye elaboración de protocolos, capacitación de personal, readecuación de espacios y filtros de ingreso, sanitización e higiene del espacio personal.
Etapa 3: Un Semáforo semanal por regiones a partir del 1 de junio. Este semáforo de cuatro colores (rojo, naranja, amarillo y verde) considera medidas de salud; actividades laborales; actividades en espacio público; personas vulnerables y actividades escolares.
Nuevo León presentó un plan alineado al semáforo marcado por la Federación. Irá reintegrando las actividades de menor riesgo sanitario y mayor impacto económico en los sectores formales e informales de la economía.
El Plan social por áreas considera Economía y trabajo; salud; transporte; reuniones; educación; cultura; deportes; servicios sociales; grupos vulnerables y actividades religiosas..
El Estado continuará fortaleciendo el sector salud al mismo tiempo que regresa a la normalidad.
En salud: Capacidad hospitalaria y de pruebas, rastreo de contactos y cuarentenas focalizadas.
En lo económico: Indicadores de Control, Sectores Económicos Críticos, Fases de Reapertura y Protocolos sectoriales.
Análisis Altius:
El gobierno federal presentó una hoja de ruta con horizontes temporales, pero no es claro con respecto a qué medidas se van a tomar para reactivar la economía nacional, que se perfila para sufrir un embate histórico.
La autoridad federal ha dejado entrever que las medidas son una suerte de “sugerencia”, por lo que su aplicación recaerá en gran parte en gobiernos estatales y municipales, que observan asimetría de recursos y capacidades entre regiones, e incluso dentro de las propias zonas metropolitanas.
Otro riesgo de esta falta de alineación entre los órdenes de gobierno pudiera ser el relajamiento ciudadano, confundiendo una percepción de “apertura” con condiciones seguras para volver a la actividad, cuando la amenaza de nuevos brotes sigue latente.
Como ha sido la tendencia hasta ahora con el modelo propio de salud (que ha dado resultado al haber baja tasa de camas con ventilador ocupadas), todo indica que Nuevo León seguirá su propio plan de reactivación económica sin mayor conexión con la federación.
Lo que debes saber:
San Pedro iniciará su Etapa 1 de reapertura el 25 de mayo con la activación de restaurantes, obras en general, parques, calzadas, clubes, academias y mercados al aire libre de forma limitada.
El Municipio de Monterrey aseguró haber cerrado durante el fin de semana pasado a 355 negocios no esenciales y haber realizado decomisos.
Ante el aumento de la población en las calles y la apertura de negocios no esenciales, el Gobierno del Estado anunció que utilizará a Fuerza Civil y aplicará sanciones para hacer respetar la cuarentena.
Manuel de la O, Secretario de Salud estatal, cuestionó el relajamiento de las restricciones y responsabilizó a los alcaldes Adrián de la Garza (Monterrey) y Miguel Treviño (San Pedro) por las muertes que surjan a raíz de este relajamiento.
Salud estatal reportó casi 100 casos el 16 y 17 de mayo, las cifras diarias más altas en lo que va de la emergencia.
Hugo López-Gatell, Subsecretario de Salud, cuestionó el relajamiento en Monterrey, Guadalajara y la Ciudad de México, lo que consideró puede llevar a un brote de casos difícil de controlar.
Análisis Altius:
El dilema entre medidas para evitar contagios y reactivación económica para evitar colapso de empresas y empleos no puede ser un juego suma cero (uno gana lo que el otro pierde).
Por el contrario, se requiere encontrar un balance donde pueda controlarse la pandemia y cuidar la salud de la población mientras se toman medidas para reactivar paulatinamente la economía.
Este balance no es sencillo ni claro. Como se abordó en números anteriores, responderá a una fase de “prueba y error”, tanto en el contexto propio como en el aprendizaje de lo que hagan bien y mal otras ciudades del mundo.
Nuevo León ha sido uno de los estados con mejores resultados en el combate a la pandemia. Una reactivación anticipada y descoordinada puede generar riesgos innecesarios.
De continuar un escenario de descoordinación entre autoridades estatales y municipales y esto llegase a generar un nuevo brote, es probable que implique un costo político para todos los actores, sobre todo considerando la cercanía del proceso electoral 2021.
En ese sentido, la cooperación pareciera una mejor apuesta tanto operativa como política, sobre todo considerando que países que han comenzado su reactivación ya están observando nuevos brotes.
Lo que debes saber:
Países como Alemania, Corea del Sur y China, que han podido controlar con eficacia el coronavirus, empezaron a reabrir su economía.
Países como España, Italia e incluso Estados Unidos se han sumado a la reapertura gradual
Sin embargo, en cada uno de ellos se han presentado incrementos en las tasas de contagios.
Andrew Tatem, investigador de enfermedades emergentes de la Universidad de Southampton, señala en entrevista para BBC Mundo que los nuevos brotes en estos países eran esperables.
"No estamos en la etapa en que se elimina la enfermedad. Hay maneras de frenar la aparición de casos, pero se necesita una vacuna, o que todo el mundo haya sufrido la enfermedad y tenga cierto tipo de inmunidad, y no es el caso".
El profesor de Epidemiología de la Universidad de Hong Kong, Ben Cowling, afirma que lo importante es revisar qué potencial tiene la infección de volver a propagarse.
"Si las medidas se relajan completamente y volvemos a la normalidad, el potencial es muy grande".
A pesar de que no existe una definición exacta sobre lo que sería una nueva ola de coronavirus, uno de los indicadores más importantes es la capacidad de los hospitales para atender los casos, que obligaría la liberación de espacios para atender a pacientes con el virus.
La propia OMS ha dicho que es un escenario que el virus se quede de forma permanente y tenga que encontrarse la manera de convivir con él, similar a lo que ocurrió con el VIH.
Análisis Altius:
Quizá la parte más esencial de la nueva normalidad es el manejo del riesgo de nuevos brotes, que seguirán siendo la principal amenaza a las actividades sociales y económicas.
El aumento en el número de contagios es predecible dada la relajación en las medidas de contingencia. Esto por sí mismo no es una señal de alarma, lo importante es controlar la tasa de contagios.
Los especialistas señalan es que no se trata solamente en mantener controlado el número de casos, sino la concentración. Es decir, 1,000 casos nuevos en una semana tienen una implicación distinta si se dieron en una sola ciudad o en varias.
Otro punto importante es salir de la lógica del número diario de contagios -que en México se ha vuelto una obsesión comunicacional- y considerar periodos más largos de tiempo donde haya tendencias observables.
Lo importante es evitar una “segunda ola”, que no tiene un número de casos definido para declararse. Se consideraría tal cuando el sistema de salud se vea obligado a tomar medidas extraordinarias de nuevo por un aumento en la tasa de contagios.
Lo que debes saber:
La pandemia ha generado una escalada de las tensiones entre las dos principales economías del globo.
Donald Trump ha hecho de China un recurso discursivo desde su época de candidato, criticando las prácticas comerciales del país asiático y volviéndolo un símbolo “culpable” del desmantelamiento de la industria estadounidense.
Tras una prolongada guerra comercial, apenas en enero pasado Xi Jinping y Donald Trump habían alcanzado un acuerdo. Hoy Trump incluso amenaza con “cortar” la relación.
Una línea constante de la administración Trump y allegados ha sido culpar a China del manejo de la pandemia (sobre todo cuando comenzaron a incrementarse contagios y muertes en EEUU), incluso alimentando la teoría de que el virus salió de un laboratorio de virología en Wuhan.
La pandemia está agudizando tensiones que ya existían en temas comerciales, de tecnología y espionaje, llegando incluso a la posibilidad de un nuevo tipo de guerra fría.
Existen sospechas en Beijing de que Estados Unidos y sus aliados están empeñados en reprimir el ascenso de China como potencia económica, diplomática y militar.
Estas disputas podrían intensificarse a medida que Trump haga de su contienda con Beijing un tema de su campaña de reelección.
Análisis Altius:
La relación Estados Unidos - China es interdependiente en lo comercial y lo financiero, pero también una rivalidad en términos de ser las dos principales superpotencias del mundo.
Tanto Donald Trump como Xi Jinping están balanceando su poderío global con la necesidad de legitimidad doméstica.
Trump enfrenta elecciones este noviembre para intentar su segundo periodo, mientras Xi es el primer presidente chino de la era moderna que rompió con la tradición de mandatos limitados. Con las recientes reformas, abrió la puerta a una reelección indefinida. Su próxima renovación es en 2022.
En un contexto de recesión global, economías deprimidas y una frágil vuelta a la nueva normalidad, la intensificación de las tensiones entre EEUU y China podría traer consecuencias económicas y geopolíticas cuyas consecuencias no son previsibles.
Una eventual “Guerra Fría” en términos comerciales entre las dos potencias más grandes del mundo es lo último que requiere la economía global en medio de una crisis por el coronavirus.
China no suele entrar en confrontaciones directas ni estridentes (contrastando con el estilo de Trump). Sin embargo, la agresividad de Trump y la afectación de intereses chinos (por ejemplo, la reciente prohibición al gigante tecnológico Huawei de usar componentes y software norteamericano) podrían llevar a Beijing a una postura de mayor choque, aunque difícilmente sería su opción preferida.
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