18 ENERO 2021
FRECUENCIA QUINCENAL
Estamos en un momento delicado para la pandemia. Algunos países, como Estados Unidos, ya empezaron a vacunar a las personas de manera generalizada con opciones que ofrecen diferentes grados de efectividad. Las decisiones de los gobiernos sobre cómo comunicar los beneficios de estas vacunas, y los caminos que tomen en las políticas públicas de reapertura, van a definir cómo tendremos una transición a un fin de la pandemia.
Los resultados iniciales de las vacunas en estudios clínicos son positivos y prometedores, pero las restricciones como usar máscaras y el distanciamiento social no van a terminar tan fácilmente. Tanto autoridades como la población general debemos tener precaución sobre nuestras decisiones en este momento donde personas con el virus, personas inmunes, personas vacunadas y personas en riesgo estarán coincidiendo en los mismos espacios.
En términos de salud pública, todo indica que las vacunas serán el camino para lograr el fin de la pandemia.
Las cinco vacunas comercialmente disponibles en Estados Unidos- Pfizer, Moderna, AstraZeneca, Novavax y Johnson & Johnson- han eliminado las muertes por COVID-19 y reducido las hospitalizaciones entre quienes las recibieron en pruebas clínicas.
Aunque no todas las vacunas son tan efectivas en prevenir la transmisión, sí lo son en prevenir muertes y reducir complicaciones y hospitalizaciones. Una vacuna se considera efectiva para el COVID si logra reducir estos indicadores.
Aunque las variantes de virus, como aquella originada en Sudáfrica, reducen la efectividad de las vacunas en eliminar las infecciones, sigue protegiendo en contra de las muertes y el progreso de la enfermedad entre las personas vacunadas.
Aunque no todas las vacunas tienen la misma efectividad, todas pueden prevenir el progreso de la enfermedad y salvarle la vida a la gente.
Un modelo de la Universidad de Columbia, reseñado por el New York Times, muestra que la gente debe continuar usando cubrebocas y medidas de distanciamiento social aún después de haberse vacunado
De acuerdo al modelo, si se relajan las restricciones demasiado rápido en los Estados Unidos, se provocarán miles de muertes en el periodo de transición. Aunque el modelo está hecho para ese país, la lógica aplica para prácticamente cualquier país y centro urbano.
Aquellas áreas en el modelo donde se fortalecieron las restricciones hasta que la mayor parte de la población estuviera vacunada, resultaron en la menor cantidad de infecciones totales posibles
El modelo muestra que la pandemia puede desacelerarse al final de primavera y al inicio de verano con la inmunidad que resulte de las vacunas y de las infecciones que ya sucedieron
También deja en claro que aún falta tiempo para una eventual vuelta a una “normalidad”
El éxito de cualquier campaña de vacunación debe ser, antes que nada, el reducir la mortalidad en la población
Aunque las vacunas protegen a los individuos que son inoculados, no está tan claro qué tanto pueden prevenir que contagien a otros
Los momentos más difíciles en términos de salud pública serán aquellos antes de llegar a la inmunidad generalizada. Habrá gente con diferentes grados de riesgo conviviendo en los mismos espacios
El mejor mensaje que se puede comunicar es que tenemos que seguir usando cubrebocas para proteger a otros. Es decir, actuar con solidaridad hacia los demás para cuidarnos mutuamente
Otro buen mensaje de salud pública es que las vacunas harán que cada actividad que hagan los individuos sea más segura
Llegamos a un momento complejo del largo proceso de la pandemia: está claro el camino para superarla a través de las vacunas, pero su fin no está cerca ni será fácil
Por supuesto, el desafío prioritario a resolver es la disponibilidad de las vacunas (literalmente, comprarlas, que se produzcan y que lleguen al país), así como la logística de su aplicación
Para el caso mexicano, cobra particular importancia la comunicación de salud pública y los mensajes que deba transmitir el Gobierno Federal para propiciar altas tasas de vacunación, y al mismo tiempo, que se refuercen las medidas de prevención y contención
Los mensajes deberían plantear las vacunas en términos de reducción tanto de riesgo como de mortalidad, y no necesariamente como un “permiso” para salir o resumir actividades
Cualquier campaña de vacunación debe estar sostenida por una campaña de medidas de protección: el mensaje debe ser no bajar la guardia. Los incentivos deben ser tanto racionales (entre más cooperemos todos, más rápido salimos) y emocionales (por solidaridad humana y para evitar más contagios y muertes)
Se enfatiza la necesidad de no forzar las aperturas en el periodo entre el inicio de la vacunación y la inmunidad generalizada, y como lo afirmó el PNUD, buscar esquemas de apertura inteligente o flexible que permitan adaptarse de mejor manera, ya que las restricciones por sí solas son cada vez menos efectivas.
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