30 junio 2020
Lo que debes saber:
La actividad económica mexicana registró en abril, en medio de las medidas de confinamiento para combatir el COVID-19, el mayor desplome del cual se tenga registro.
El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), registró una contracción de 19.7% anual, con lo cual la economía registró su peor mes en la historia del indicador.
32.1% cayó el comercio al por menor.
16.1% cayó el sector relacionado a servicios.
29.6% se contrajeron las actividades secundarias.
70.4% cayeron los servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas.
De acuerdo a Mario Maldonado, periodista financiero, el gobierno del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se encamina hacia lo que podría ser un sexenio perdido en términos económicos.
El mal arranque del primer año de su administración en 2019, cuando el PIB se contrajo 0.1% sin que hubiera una crisis global y el choque de la pandemia del coronavirus este año, resultarán en un fenómeno que no se había presentado en 30 años: la caída de la economía mexicana por dos años consecutivos.
El promedio de los analistas de bancos, corredurías, calificadoras y organismos internacionales apunta a que la economía mexicana se va a contraer por lo menos 7.5% en 2020.
La incertidumbre sobre cuánto durará la crisis y cómo será la recuperación de la economía permeó hasta Banxico. En mayo, la institución encargada de dictar la política monetaria del país presentó tres escenarios probables:
El peor escenario de Banxico es una contracción de 8.8% en 2020 (la mayor caída desde 1932) y una recuperación de 4.1% en 2021.
El segundo contempla una baja de 8.3% del PIB y un rebote de 4% en 2021.
El tercer escenario con una caída de 4.6% este año y un rebote de 4% para el 2021.
Análisis Altius:
Es cierto que la caída económica es un escenario global ante la afectación generalizada de la pandemia. Sin embargo, los cálculos de retroceso para México sí son considerablemente más altos.
Ante un escenario tan adverso, está por verse si el presidente López Obrador mantiene la postura de austeridad a rajatabla, ausencia de apoyos directos a familias vulnerables y empresas y contención del gasto público.
Una señal de cambio podría llegar con respecto al Ingreso Vital de emergencia que se discute en el congreso y que ya cuentan con el apoyo de más de 150 legisladoras y legisladoras, así como organizaciones civiles.
Aunque algunos diputados de Morena se han expresado a favor, su coordinador, Mario Delgado, insiste en que se dañarían las finanzas del país y que el gobierno ya apoya a los más vulnerables mediante sus programas sociales.
Una catástrofe mayor aún puede aminorarse si el gobierno implementa un nuevo plan de estímulos económicos para las empresas y reasigna el gasto público hacia sectores que detonen la actividad económica y el empleo.
Lo que debes saber:
En las últimas semanas se ha dado un cambio en el semáforo definido por la Secretaría de Salud para el regreso a actividades, a pesar de que las cifras de contagios y decesos siguen en aumento.
De encontrarse todo el país en rojo, algunos estados han logrado moverse a naranja.
Esto se debe a una modificación en la metodología utilizada, que puso como principal criterio el porcentaje de ocupación de camas de hospital, por encima del número de contagios.
Aunque el cambio no se deba necesariamente a una disminución en la tendencia de contagios, lo más importante es que los servicios hospitalarios tengan capacidad de atención, coincidieron funcionarios de los gobiernos de Tabasco, Morelos, Jalisco y Estado de México.
Los cuatro elementos evaluados en el semáforo son: el porcentaje de ocupación de camas en terapia intensiva; porcentaje de casos positivos de coronavirus; tendencia de camas ocupadas y tendencia de casos positivos, es decir, el comportamiento esperado con base en los números actuales.
Las tendencias son calificadas por color: del rojo que significa incremento, naranja que es riesgo alto, amarillo es riesgo bajo hasta el verde que es “descenso franco”.
Análisis Altius:
El parámetro más importante a nivel internacional para reanudar actividades ha sido el número de contagios.
Además, como lo analizó el diario El País, la mayoría de las personas fallecidas no llegaron a recibir cuidados intensivos o utilizar respiradores.
En este sentido, preocupa que la ocupación hospitalaria como principal indicador pudiera resultar un tanto engañoso.
Otra interpretación es que adoptar ese criterio manda una señal velada de relajación de la Secretaría de Salud federal para facilitar la reapertura económica en los Estados.
Mientras algunos estados se apresuran a mover sus semáforos a naranja y amarillo para adelantar la recuperación económica, la CDMX se mantiene en rojo a pesar de mostrar un descenso. Es probable que esto se deba a la saturación en ocupación hospitalaria que sufrieron durante el pico más alto de contagios, una ola que no querrán repetir.
El secretario de salud de Morelos afirma que han recibido “presiones para mover el semáforo”, lo cual se ha visto a nivel local y a nivel nacional desde distintos sectores industriales y cámaras empresariales.
Actualmente, Nuevo León se encuentra entre los estados ubicados en el color naranja, indicando “riesgo alto” a pesar de que los últimos días los casos se han duplicado.
Lo que debes saber:
Nuevo León ha rebasado los 10,000 casos y 350 defunciones, rompiendo varias ocasiones el récord de contagios diarios durante la última semana.
De acuerdo a la cifra de contagios reconocida por el Estado, Nuevo León es la tercera entidad con más casos a nivel nacional, solo por debajo de la CDMX y el Edomex.
Se modificó el código penal para elevar a delito el hecho de que una persona tenga conocimiento de padecer una enfermedad grave y ponga a otras en peligro.
Esta modificación abarca las enfermedades contagiosas en general, no solo el COVID-19.
Las sanciones podrían ir de los 8 mil hasta los 34 mil pesos y tres años de cárcel.
Análisis Altius:
No está claro el criterio con el que podrían aplicarse estas sanciones. Aunque es evidente que responden ante la circunstancia del COVID-19, pero técnicamente las paperas o la varicela podrían aplicar.
El “conocimiento” de tener la enfermedad y contagiar a otros, en la lógica de esta reforma, implicaría dolo, lo cual es problemático en sí mismo: ¿dolo como falta de conciencia o desatención? ¿o se considera a la persona un arma biológica que pretende dañar a otros?
Es preciso analizar el ángulo de Derechos Humanos. Por ejemplo, si una persona en condición de pobreza, aún con conocimiento de tener la enfermedad, sale a trabajar dado que es su única opción para sobrevivir y conseguir recursos para su familia ¿estaría cometiendo un delito?
En el fondo, este enfoque punitivo probablemente pretende ser disuasivo, ya que se antoja compleja la aplicación de una norma de esta naturaleza, dada la complejidad de su criterio y su probable violación a derechos humanos.
Lo que debes saber:
En su actualización del Semáforo de Riesgo Epidemiológico, las autoridades de Salud informaron que 14 estados se ubican en color rojo y 18 en naranja para la semana del 29 de junio al 5 de julio.
En el caso de Nuevo León, que la semana pasada se ubicaba en naranja, ya se encuentra en rojo.
El semáforo federal se integra por cuatro indicadores: tendencia de síndrome COVID-19; tendencia de hospitalizados; positividad al nuevo coronavirus y la ocupación hospitalaria. Si cualquier criterio de los cuatro es calificado con el color rojo, el semáforo para el estado se clasifica en rojo.
En el caso de Nuevo León, su semáforo estatal con corte al 20 de junio señala que hay dos indicadores en naranja y 3 en amarillo de los 10 indicadores con los que mide el gobierno estatal.
En naranja se encuentra el Promedio de casos nuevos, con 204, y la Tasa de transmisión (Rt), con 1.31.
En amarillo están la ocupación de camas para pacientes COVID, con un 38%; la ocupación de camas de terapia intensiva COVID con un 37% y el promedio de defunciones diarias con 7.
Por su parte el secretario de Salud en Nuevo León, Manuel de la O, manifestó que en la entidad se mantiene la apertura económica como está y no se van a abrir otros giros como gimnasios, cines, bares y casinos.
Análisis Altius:
Un fenómeno peculiar se está dando en Nuevo León: a pesar de que la tendencia de contagios va al alza, poniendo en riesgo la capacidad del Estado para atender la pandemia, parece estarse dando una relajación tanto de autoridades como de ciudadanía en un intento por mitigar la afectación económica y los efectos del encierro tan prolongado.
Si bien el estado ha sido una de las entidades con mejor manejo de la pandemia en los meses previos, no hay ninguna garantía de mantener control de la situación de no tomarse las medidas adecuadas.
Si bien Nuevo León es de las entidades que más pruebas ha realizado, este factor debe acompañarse de la capacidad para un sistema de rastreo masivo, identificación y aislamiento selectivo, que aún no existe.
Dado que se reconoce a nivel internacional que la pandemia se extenderá cuando menos hasta 2021, escenarios cambiantes de apertura y cierre, así como relajación y endurecimiento de las medidas, se antojan probables.
Lo que debes saber:
La crisis de COVID-19 ha restado atención a la amenaza del cambio climático, ya que las instituciones se dedicaron a proteger vidas y evitar la propagación del virus.
La situación económica se ha visto profundamente mermada. A nivel global los países han destinado alrededor de 10 billones de dólares para responder a la contingencia.
Por importante que sea reparar el daño económico, un retorno rápido a los negocios como de costumbre podría ser perjudicial para el medio ambiente, como sucedió después de la crisis financiera de 2007-08.
Una recuperación baja en carbono no solo podría iniciar las reducciones significativas de emisiones necesarias para detener el cambio climático, sino también crear más empleos y crecimiento económico de lo que lo haría una recuperación alta en carbono.
De acuerdo a un análisis de McKinsey, de las opciones de estímulo para un país europeo sugiere que movilizar entre 75 mil y 150 mil millones de euros de capital podría generar de 180 mil a 350 mil millones de valor agregado bruto, creando hasta tres millones de nuevos empleos y permitiendo una reducción de las emisiones de carbono del 15 al 30 por ciento para 2030.
Una encuesta reciente de los principales economistas muestra que las medidas de estímulo dirigidas a buenos resultados ambientales pueden producir tanto crecimiento y crear tantos empleos como medidas ambientalmente neutrales o perjudiciales.
Cerca de dos tercios de los encuestados por McKinsey en los países del G-20 señalan que los esfuerzos para la recuperación económica después del Covid-19 deben priorizar el cambio climático.
Un estudio econométrico del gasto gubernamental en tecnologías energéticas mostró que el gasto en energías renovables crea cinco empleos más por millón de dólares invertidos que el gasto en combustibles fósiles.
Análisis Altius:
La pandemia está acelerando tendencias. Lo que se pensaba ocurriría dentro de una década, ahora podría suceder en el transcurso de un año o dos.
El cambio climático ya era reconocido como una de las principales amenazas no solo a la humanidad, sino a la biodiversidad del planeta. Dada la sacudida global que ha significado el COVID-19 una de las propuestas que toma más fuerza es convertir esta crisis en una oportunidad avanzando hacia una economía verde.
En este sentido, avanzar hacia una suerte de Green New Deal puede resultar no solo lo conveniente para nuestra propia supervivencia como especie -además de un imperativo ético-, sino convertirse en una palanca de cambio capaz no solo de reactivar la economía, sino comenzar a crear los trabajos del futuro.
Al evaluar las medidas de estímulo con enfoque en el cambio climático, los formuladores de políticas públicas pueden equilibrar varios factores, como los beneficios socioeconómicos, los beneficios climáticos y la viabilidad de la propuesta.
McKinsey señala que los gobiernos pueden dar empuje directo e indirecto para incentivar el desarrollo económico con enfoque en el cambio climático. Por un lado están las presiones regulatorias directas y las presiones financieras, pero también beneficios fiscales e incentivos que premien a quienes tengan este enfoque.
Para el caso mexicano, se hará más evidente la tensión en la insistencia del gobierno federal en realizar sus principales inversiones energéticas en hidrocarburos, sobre todo sin que estas tengan un enfoque hacia una eventual transición energética.
Lo que debes saber:
El miedo a una “segunda ola” de contagios amenaza a países que habían logrado erradicar o bajar al mínimo sus casos a costa de estrictas medidas de confinamiento.
No existe una definición precisa de lo que significa “segunda ola”, pero puede entenderse como poner de nuevo presión y amenazar la estabilidad de los sistemas de salud y la integridad de la población que atienden.
La Organización Mundial de la Salud se mostró escéptica a declarar el inicio de una segunda ola, ya que aún falta consenso científico. Este término se ha utilizado para definir desde picos localizados hasta crisis a nivel nacional.
Corea del Sur atrajo la atención internacional al ser el primer país que anunció entrar en una segunda ola, principalmente en Seúl, su capital, provocada por reuniones con motivo de festividades en el mes de mayo.
Ante estos brotes y a falta de una vacuna, la mejor defensa es localizar los casos y perfeccionar las estrategias que han funcionado hasta ahora: hacer pruebas, dar seguimiento y continuar el aislamiento. Siguiendo estos pasos, no cualquier brote local se convertirá en una nueva ola.
Aunque como afirma Linda Bould, profesora de la Universidad de Edimburgo, en muchos lugares del hemisferio sur esto no será posible por falta de capacidades y recursos.
En el caso de Estados Unidos, el Dr Anthony Fauci afirma que la reapertura anticipada provocó un segundo aumento en los contagios cuando aún no se había controlado la primera ola, por lo cuál no se podría hablar de una segunda.
Análisis Altius:
Ante la falta de vacunas (y posibles rebrotes), expertos de diversas latitudes continúan repitiendo la fórmula: sistemas de pruebas, rastreo y aislamiento selectivo a nivel masivo, aunadas a la prevención, entendida como mantener medidas de higiene, salir lo menos posible, utilizar cubrebocas y reunirse con la menor cantidad de gente posible.
Como lo hemos mencionado en pasadas ediciones, los países en desarrollo son quienes se encuentran en condiciones más precarias en sus sistemas de salud y sus economías para responder al reto.
México se encuentra en un panorama de claroscuros: por un lado, se han desnudado las múltiples carencias del sistema de salud y la afectación económica de la pandemia arrojará al menos a diez millones de personas a la pobreza. Por otro, el país tiene suficientes recursos para activar medidas extraordinarias como un Ingreso Vital de Emergencia.
El gobierno federal se encuentra en el centro de esa tensión, ya que ha optado por dedicar pocos recursos extraordinarios a una de las situaciones más extraordinarias que ha vivido el país.
Dada la magnitud de las afectaciones y la creciente cantidad de muertes una suerte de tipping point podría llegar pronto para el Presidente López Obrador por un cálculo político-electoral dada la cercanía de 2021 o por una presión social en aumento conforme más se sientan los estragos económicos.
Recibe en tu correo semanalmente nuestro análisis a nivel local, nacional e internacional.