14 julio 2020
Lo que debes saber:
De acuerdo al Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM, 7 de cada 10 mexicanos que han muerto por la pandemia tenían una escolaridad de primaria o inferior (primaria incompleta, preescolar o sin estudios).
El 46% eran jubilados, desempleados o tenían un trabajo informal. más de la mitad de las defunciones ocurrieron en unidades médicas para población abierta, es decir, esas personas no tenían acceso a seguridad social.
Los mayores porcentajes de muertes se dieron entre choferes, ayudantes, peones, vendedores ambulantes, artesanos, trabajadores de fábrica, reparación y mantenimiento.
La investigación toma como base las estadísticas de la Secretaría de Salud y los certificados de defunción expedidos hasta el pasado 27 de mayo, donde también se desprende que el 70% de los muertos por Covid-19 son hombres y por esta enfermedad fallecieron 2.1 hombres por cada mujer.
Análisis Altius:
En un país donde la mitad de la población se encuentra en situación de pobreza o pobreza extrema, donde solamente el 8% tienen acceso a un seguro de gastos médicos mayores y donde a causa de la pandemia más de 12 millones de personas han perdido su empleo o pausado su actividad económica, es lógico que la pandemia se ensañe con quienes tienen mayores carencias y vulnerabilidades.
El estudio precisa que si bien los resultados son de carácter preliminar dado que el fenómeno no ha concluido, apuntan ya una tendencia en términos del perfil demográfico y social de los mexicanos que han fallecido y fallecerán a causa del coronavirus.
Dado el impacto económico por la pérdida de empleos y, en el caso más extremo, de la vida de personas en condición vulnerable, la pandemia podría significar un golpe generacional a una movilidad social que de por sí ya es baja para los deciles de menores ingresos.
Hace apenas unas semanas en Reporte-19 analizamos otro estudio de la UNAM que alertaba sobre el riesgo de que el Covid golpeara a las zonas marginadas de México, caracterizadas por tener una importante población indígena, proporción alta de mayores de 60 años y poco acceso a los servicios de salud y mayor nivel de hacinamiento.
El golpe económico y a la salud de las poblaciones más vulnerables requerirá políticas y recursos extraordinarios de contención. Lo lógico sería que estas políticas sean instrumentadas por el gobierno federal y consideradas en el Presupuesto de Egresos de la Federación del próximo año, pero dada la renuencia del gobierno de AMLO de establecer políticas especiales de emergencia, es posible que estas tengan que darse a nivel local, con las particularidades y recursos de cada región.
Lo que debes saber:
El número de muertos por contagio de Covid-19 en junio pasado fue de 14 mil 622, cifra que superó a la violencia y las enfermedades de mayor prevalencia en el País, alertó Carlos Santos Burgoa, director de Políticas en Salud Global de la Universidad George Washington.
La mortalidad mensual del Covid de junio fue 24% más alta que las enfermedades cardiovasculares, 4.9 veces más que los accidentes de tránsito y 5.5 veces más que los homicidios totales
De acuerdo a cifras preliminares del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en el primer semestre del año fueron víctimas de homicidio doloso 14,641 personas
Santos Burgoa, ex titular de la dirección de Promoción y Prevención de la Salud de la SSA, afirmó además que para responder a la pandemia se necesitaba un ejército de profesionales promotores de la salud, para el rastreo efectivo de las redes de contacto de las personas contagiadas.
“Identificar los casos, rastrear su red de contactos, identificar los entornos más riesgosos, buscar a las poblaciones con probabilidades desiguales y contener, reducir, pero no teníamos con quién y ahora lo estamos pagando con morbimortalidad y en economía".
El epidemiólogo por la Universidad Johns Hopkins indicó que urge construir un Servicio Nacional de Salud Pública, con inversión en suficientes profesionales e instituciones, que responda a la población desde el orden local hasta el nacional.
Análisis Altius:
El que durante años ha sido considerado el principal problema para los mexicanos (la violencia) fue abruptamente desplazado por la pandemia, tanto en la parte de salud como en la económica
Así lo han señalado diversas encuestas nacionales. Entre ellas la más reciente de El Financiero donde para el 38% de los mexicanos el coronavirus/salud es el principal problema, seguido por la economía/desempleo con el 30%
La inseguridad pública es el tercero de los problemas más graves con 18%
Es importante señalar que la violencia en México no ha amainado. Por el contrario: 2019 fue el año con más homicidios dolosos desde que se tiene registro, rebasando los 34,000. 2020 podría superar este registro.
Estas crudas realidades abrirán una discusión respecto al presupuesto de egresos del próximo año y deberían hacerlo también con el análisis de contratar deuda de forma responsable para hacer frente a las circunstancias.
Lo que debes saber:
En su nuevo reporte de gastos ligados al Covid-19, el Gobierno estatal registró un alza del 12 por ciento para llegar casi a mil 610 millones de pesos ejercidos.
El Gobierno incluyó, por primera vez, archivos Excel, pero sin los formatos de transparencia que implementan todos los municipios metropolitanos y demandan organizaciones civiles que revisan las compras oficiales. Tampoco difunde órdenes de compra, contratos, facturas y evidencias de la adquisición de insumos o entrega de apoyos.
Al mismo tiempo, la administración estatal señaló que le urgen mil 200 millones de pesos para la emergencia en lo que resta del año, lo que elevaría el gasto total en 75 por ciento.
Manuel de la O, titular de Salud estatal, informó que se reunirá en los próximos días en la Ciudad de México con Jorge Alcocer, Secretario de Salud federal, y Hugo López-Gatell, Subsecretario de Salud federal, para solicitar los mil 200 millones de pesos requeridos.
Análisis Altius:
Las adjudicaciones directas en un momento de emergencia pueden estar justificadas y ser explicables, el problema es no documentar ni transparentar adecuadamente los procesos.
De acuerdo a la revista LexLatin hay una coincidencia entre los expertos en América Latina: son lustrativos los ejemplos de cómo las formas procedimentales en los tratos directos no se están cumpliendo. Al contrario, se están realizando contrataciones con tantas omisiones que dejan amplio margen para los actos de corrupción.
La Fiscalía Anticorrupción en Perú investiga 869 casos por sobrevaloración de equipo médico e irregularidades en la distribución y compra de canastas.
En México y en Chile se han denunciado compras a sobrecosto de mascarillas.
En Bolivia y en México se han denunciado incluso compras de respiradores pulmonares
En México, las catástrofes y/o emergencias (como el Sismo en 2017) han sido utilizadas por gobiernos de los diferentes niveles para hacer mal uso de los recursos o negocios para beneficio propio.
El COVID-19 ha puesto en jaque a todos los órdenes de gobierno, pues su atención requiere recursos extraordinarios, al tiempo que caen las recaudaciones proyectadas, por lo que el factor confianza es fundamental.
Debe exigirse transparencia de todos los gobiernos, al tiempo que debe reconocerse la necesidad de que se hagan de más recursos, pues resulta un contrasentido esperar que las autoridades respondan a una emergencia global con los mismos o menos recursos que tenían antes de ella.
Lo que debes saber:
La Secretaría de Salud estatal reportó un incremento del 37% en las donaciones de plasma para tratar a pacientes con coronavirus en estado de salud grave. Tienen registradas 161 donaciones y hoy reportan 221, es decir, 60 más en una semana.
Además, en el caso de los pacientes receptores de plasma, el incremento fue mayor: un alza del 40 por ciento.
Aurora Lee, directora del Centro Estatal de Transfusión, afirmó que aunque se han elevado las donaciones, también se han incrementado los pacientes contagiados, por lo que urgió a que los recuperados de Covid en la entidad acudan a donar su plasma.
Existen estudios que hablan de mortalidad cero tras las transfusiones con plasma, reducción de la mortalidad en pacientes críticos y aumento de los anticuerpos neutralizantes en su sangre. En cuanto a los beneficios clínicos, algunos pacientes muestran mejoría en sus síntomas y diversos grados de resolución de las lesiones pulmonares.
Sin embargo, estas conclusiones suelen basarse en estudios de casos únicos o en grupos reducidos de pacientes. Además, no se ha podido determinar claramente si el alto porcentaje de supervivencia se debe exclusivamente al tratamiento de TPC (transfusión de plasma de convalecientes) o a la combinación de éste con otros fármacos (incluidos antivirales).
Análisis Altius:
Debido a la necesidad de controlar la crisis de salud mundial causada por el Covid-19 y en ausencia de un tratamiento definitivo, los gobiernos están haciendo uso de tratamientos temporales que no terminan de comprobar efectividad para tratar el coronavirus.
El uso de plasma no parece tener efectos adversos y por el contrario puede ser de utilidad para pacientes en estado de salud grave.
Apenas hace unos días la Secretaría de Salud federal (SSA) señaló que oficializaría la recomendación de tratar a los pacientes con Covid-19 que estén hospitalizados y graves con el medicamento dexametasona, luego de que se comprobaran sus beneficios.
A la par, alrededor del mundo ha estado en discusión el medicamento Remdesivir, que según su fabricante ha mostrado resultados prometedores ante COVID-19.
El 74% de las personas tratadas con Remdesivir se recuperó a los 14 días del tratamiento, además de reducir la mortalidad, según un estudio de su fabricante.
En México este medicamento no está disponible y según The Guardian ningún país podrá comprarlo debido a que la administración de Trump se aseguró para Estados Unidos el stock mundial, lo cual significa una práctica de acaparamiento.
Lo que debes saber:
Al momento hay más de 10 millones de personas infectadas a nivel global. La cifra aumenta a diario.
Lo peor está por venir. De acuerdo a investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT), basados en datos de 84 países, estiman que por cada caso registrado hay 12 no registrados.
También, que de cada dos muertes reconocidas por COVID-19, una tercera es atribuida erróneamente a otras causas.
Si no se logra una vacuna y/o tratamiento, el total de casos globales podría oscilar entre 200 y 600 millones para la primavera del 2021.
Para ese momento, se habrían registrado entre 1.3 y 3.7 millones de muertes. Al mismo tiempo, más del 90% de la población global seguirá vulnerable a la infección, sobre todo si la inmunidad resulta ser transitoria.
El aspecto positivo es que la comunidad científica sabe cómo controlar el virus. El resultado depende de la gestión que realice cada sociedad.
Aunque las economías están recibiendo afectaciones profundas, también han comenzado a adaptarse.
Análisis Altius:
The Economist recapitula que el virus puede contenerse con tres tácticas: cambios en rutinas/comportamientos (como usar cubrebocas y lavarse las manos); pruebas-rastreo-aislamiento y si esto falla, cierre de actividades económicas y sociales para garantizar el aislamiento masivo.
En México la primera y tercera de las tácticas, con sus bemoles, se han aplicado. Sin embargo, preocupa que el Gobierno federal sigue sin desarrollar un sistema masivo de pruebas y rastreo.
Aunque Nuevo León sí tiene como prioridad realizar pruebas, estas tienen que garantizar realizarse en condiciones seguras y con base en inteligencia.
Uno de los problemas que han surgido en México y el resto del mundo es que, sin una cura o vacuna, la contención depende de que las personas aprendan a cambiar su comportamiento.
Después del pánico inicial de covid-19, muchos se están desencantando y resistiendo a seguir las medidas sanitarias y de distanciamiento.
El cambio de comportamiento requiere una comunicación clara de figuras confiables, nacionales y locales. Pero mucha gente no les cree a sus políticos.
Este problema se agudiza en un país donde la clase política en general tiene una crisis de confianza que lleva años.
Lo que debes saber:
Rafael Lozano es un médico mexicano, director de sistemas de salud en el Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud (IHME, por su sigla en inglés) de la Universidad de Washington, donde se desarrolló un modelo que predice cómo será la propagación del COVID-19 en cada país del mundo.
"La ventaja del modelo es que utilizamos una serie de determinantes que ayudan no solo a establecer datos concretos como en qué momento será la demanda mayor de camas en hospitales, sino a proyectarlo a futuro", señala.
Se considera el número de personas que tienen movilidad, cuándo entraron en vigor los mandatos de distanciamiento social y sus niveles de aceptación, o qué proporción de la población utiliza máscara o cubrebocas.
Toma en cuenta otros determinantes "menos tradicionales", como la densidad demográfica, los perfiles de mortalidad en el país o los patrones estacionales de neumonía, que actualmente está en su punto alto en el hemisferio sur.
A fines de junio el modelo fue actualizado con tres escenarios posibles según qué medidas se tomen.
Según Lozano, "los escenarios más que contar muertes, intentan cuantificar cuántas vidas se salvan. Eso cambia mucho el mensaje"
"Si se relajan las medidas preventivas, estamos estimando que para la región de Latinoamérica y el Caribe habrá alrededor de 900,000 muertes al 1 de octubre", explica.
En el escenario al que IHME llama proyección o tendencia actual, la población no usa cubrebocas de forma extendida. Como resultado, la estimación de muertes por covid-19 para toda la región pasa a ser de 438,000.
"El siguiente mensaje es qué pasaría si, además de este regreso a las medidas de mitigación, generalizáramos el uso de la mascarillas. Eso disminuiría las defunciones a 389,000", explica.
Análisis Altius:
El uso generalizado del cubrebocas sigue siendo identificado por expertos como uno de los factores clave para mitigar la pandemia, por lo que su uso debe reforzarse por todos los medios posibles.
Esto incluye desde establecerlo como requisito para cualquier actividad laboral o pública, así como campañas de concientización por parte de autoridades, medios de comunicación y sector privado
Esta simple medida pudiera llegar a salvar hasta dos tercios de la población que podría morir a causa del virus durante los próximos meses en Latinoamérica.
Dada la debilidad de los sistemas de salud y múltiples vulnerabilidades que enfrenta la población latinoamericana, el uso generalizado de los cubrebocas es probablemente la medida de mayor costo-beneficio que puede ser adoptada con relativa facilidad por toda la población.
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