Fue muy agradable acomodarse en la pequeña cabaña de madera, completamente equipada con todo lo necesario, estabasituada en lo que puede parecerse a una pequeña urbanización. Lo que nos sorprendió gratamente fué averiguar, que allí, a 4 km de cualquier núcleo urbano, en mitad de un bosque de abedules y abetos, teníamos sauna para nosotros solitos ¡qué lujazo! ahora sí que sólo teníamos que dejarnos llevar por las ganas de eskiar y a vivir ¡¡que son dos días!!!( en este caso una semana..)Por la mañana nos acercamos a Ruka, para comprar un mapa de la zona y así poder planificar nuestras rutas .
Pudimos ver cómo los fineses han preparado toda una estación de eski en la única pequeña elevación de toda la zona (492 m snm). No reparan en instalaciones, y aprovechaban hasta el último recodo de la montaña para ofrecer pistas y saltos de eski. No en vano es la estación de eski con la temporada más larga de toda Europa (hasta 250 días!!) .Pero nosotros habíamos ido a practicar fondo y a alejarnos de los ruidos propios de estos lugares asique tras dar un paseo por el lugar y enviar algún mensaje con la wifi de turismo, nos marchamos a conocer las otras pistas de eski... LAS DE FONDO.Teniendo en cuenta que todo estaba cubierto por la nieve nos planteamos salir cada día en una dirección y así recorrer la mayor distancia al rededor de nuestra cabaña.os recorridos están marcados, y acondicionados para la práctica del eski , tanto del cásico como del skating, asique sólo teníamos que ponernos las botas y lanzarnos por ellas...