Lucanus (Pseudolucanus) barbarossa

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Lucanus barbarossa 3


Lucanus barbarossa 5


Lucanus barbarossa 7


Lucanus barbarossa 9


Lucanus barbarossa 11


Lucanus barbarossa 13 (hábitat)


Lucanus barbarossa 15 (hospedador)


Lucanus barbarossa 17 (Quejigal de Tolox)


Lucanus barbarossa 19 (hospedador)


Lucanus barbarossa 21 (hospedador)    

Lucanus barbarossa 23


Lucanus barbarossa 25


Lucanus barbarossa 27



Nombre:         Lucanus (Pseudolucanus) barbarossa                         Fabricius, 1801

Orden:             Coleoptera  Linnaeus, 1758.
Superfamilia:  Scarabaeoidea  Latreille, 1802.
Familia:            Lucanidae  Latreille, 1804.
Subfamilia:      Lucaninae Latreille, 1804.
Género:            Lucanus  Scopoli, 1763
Subgénero:      Pseudolucanus  Hope, 1845.


Pseudolucanus barbarossa es una de nuestras joyas entomológicas. Es raro y escaso, nocturno y difícil de ver, grande y llamativo. Aunque el espectacular ciervo volante Lucanus cervus está ausente de la mitad meridional de la Península Ibérica (su presencia no alcanza más al sur de  los Montes de Toledo-Villuercas-Sierra de San Pedro), en Andalucía podemos disfrutar de este ciervo volante algo más discreto y que es completamente desconocido excepto en el gremio entomológico.

El desconocimiento de esta especie obedece a varias causas. En primer lugar, es un animal escaso: no está en todas partes donde existan bosques maduros o madera en descomposición, sino sólo en pocas zonas más umbrosas o húmedas, al menos en el Sur de la Península Ibérica. En segundo lugar, es difícil de ver: es una especie nocturna y con período de emergencia más difuso que otros grandes xilófagos como los cerambícidos. En tercer lugar, tiene una distribución geográfica restringida, y ajena al ámbito anglosajón, lo que determina que no se incluya en las publicaciones entomológicas divulgativas, hasta hace poco producidas en exclusiva por autores británicos o centroeuropeos. 

Pseudolucanus barbarossa carece de nombre vulgar. Los británicos han llamado Ciervo volante menor (“Lesser stag beetle”) a Dorcus parallelipipedus, ya que éste es el segundo lucánido por tamaño en las Islas Británicas. Sin embargo dicho nombre sin duda sería más apropiado para Pseudolucanus barbarossa, hermano de sangre del ciervo volante y primos ambos de Dorcus parallelipipedus. No obstante, Lucanus barbarossa no es en sentido estricto un ciervo volante, ya que sus mandíbulas no presentan el extremo bifurcado ni multidentado, siendo éstos algunos de los rasgos argüidos, entre otros, para justificar la diferenciación entre los géneros Lucanus y Pseudolucanus. Actualmente  parece que se impone entre la doctrina científica asignar rango subgenérico al taxón Pseudolucanus. Por tanto, el nombre científico correcto de la especie es Lucanus barbarossa; si queremos afinar nomenclaturalmente, diremos: Lucanus (Pseudolucanus) barbarossa Fabricius, 1801.

Se trata de una especie xilófaga y saproxilófaga. Esto es, las larvas se alimentan de madera en contacto con el suelo y la humedad retenida por éste. Su vida larvaria es exclusivamente subterránea, de forma que se desarrolla entre las raíces y madera enterrada de la base de viejos árboles o tocones y restos aún no derribados de árboles muertos. Se aprovecha exclusivamente de la parte subterránea debido a su dependencia de madera que se descompone al resguardo de la desecación de las partes aéreas de los troncos. Sin embargo esto puede ocurrir no sólo en los tocones y árboles muertos, sino también en viejos árboles vivos en los que una parte de la madera enterrada ya no cumpla su función de soporte y de resguardo de la función vascular.  

Los imagos o adultos son negros, a veces con reflejos burdeos si sobreexponemos mucho las fotos con flash. Los machos presentan mandíbulas prominentes, curvadas hacia dentro, con un diente mediano interior poco marcado y están acanaladas en su perfil superior (otro rasgo distintivo entre los géneros o, mejor dicho, subgéneros, Lucanus y Pseudolucanus). Por contra las hembras tienen mandíbulas menos prominentes pero bien apuntadas y con el diente mediano mejor marcado, también acanaladas (foto 8). Asimismo el pronoto diferencia a machos de hembras, ya que en los machos dicha pieza (intermedia entre cabeza y  élitros) está ensanchada en su mitad delantera, mientras que en las hembras la parte más ancha del pronoto está ligeramente por detrás de su mitad y los bordes pronotales son marcadamente convergentes en su mitad delantera. 

Por lo demás, Lucanus barbarossa, como buen lucánido, está cuidadosamente conformado, con una escultura llena de detalles. La antenas son acodadas, con diez artejos; el primero de ellos o escapo es largo comparado con los demás, que se alinean haciendo codo con el mismo. Los últimos seis artejos constituyen la "clava" antenal, se encuentran pectinados (como las púas de un peine), siendo las laminillas o púas más largas y separadas en los machos que en las  hembras (Lucanus cervus sólo tiene cuatro laminillas). La separación entre cabeza y pronoto y entre éste y los élitros se encuentra protegida por una densa pilosidad amarillo-anaranjada, y la parte inferior del cuerpo, especialmente abdomen, también tiene densa pilosidad. Tibias dentadas, cubiertas quitinosas punteadas y brillantes, con rebordes, cantus ocular delantero, y otros detalles hacen que esta especie merezca un examen detenido.

Ya he indicado más arriba que la especie es escasa y difícil de hallar. ¿Dónde podemos esperar encontrarla?

En cuanto al lugar, necesitamos situarnos en zonas de alta humedad ambiental; en nuestras latitudes andaluzas, nos tendremos que ir a las zonas montañosas, allá donde a los bosques de Quercus les quede poco recorrido en altura; fuera de esas zonas, hay que escoger los fondos de valle y umbrías (fotos 13, 20) desde altitudes medias; mientras el fondo de valle sea más encajado y umbrío, habrá mas posibilidades de que la especie se encuentre a menor altitud. En general, los bosques galería y las manchas de quercus meso-supramediterráneas son el hábitat propio de Lucanus barbarossa. Sin duda los bosques de ribera han proporcionado en el pasado buenos corredores ecológicos a esta especie. No obstante los tramos bajos de los ríos  han perdido casi en su totalidad estas arboledas, por lo que actualmente la presencia de Lucanus barbarossa  en el piso termomediterráneo debe ser muy escasa y fraccionaria. De nuevo hay que aclarar que estamos hablando del extremo meridional de la Península Ibérica, ya que está constatado, por ejemplo en Cataluña, que existe presencia de este lucánido casi al nivel del mar. 

En cuanto al momento, esta especie es de aparición más bien tardía, y carece de un pico de emergencia como ocurre con los grandes cerambícidos, de forma que se pueden ver ejemplares entre julio y septiembre. Predominantemente de noche, si bien en algunos casos he visto ejemplares vivos en el crepúsculo, más hembras que machos. En contadas ocasiones me he topado con ejemplares que atravesaban el mismo carril que yo recorría (fotos 3, 4, 10, 23, siempre ha sido el caso de carriles que remontan el valle en su fondo, paralelos al arroyo), pero es más frecuente encontrar a los ejemplares de noche, sobre los árboles viejos. En las fotos 14, 15, 17, 18, 19 y 21, en todos los casos he encontrado restos de la especie en los árboles en primer plano de cada una de las fotos. En la foto 16, los restos estaban en uno de los tocones en segundo plano.

Como ocurre con todas las especies de grandes saproxílicos, se puede detectar la presencia de Lucanus barbarossa mediante el hallazgo de restos de ejemplares (fotos 17 y 18), siempre que rebusquemos en la base de viejos árboles o tocones al final del verano y principios de otoño, antes de que vengan lluvias copiosas. De hecho yo he localizado la especie por este medio en muchas más ocasiones que observando ejemplares vivos. Y es que este animal no sólo es escaso y localizado, sino además difícil de ver. Es una rareza al cuadrado.   

Afortunadamente la especie es polífaga, pudiendo habitar no sólo los Quercus sino también los árboles de ribera u otros. Asimismo se aprecia cierta flexibilidad ecológica (como contrapunto a su exigencia de ambientes húmedos y mesofíticos en entornos mediterráneos) en la posibilidad de llegar a la fase adulta con tamaños bastante variables (foto 25), lo que contribuye a que la especie resista en las prolongadas series de años secos que recurrentemente se suceden en latitudes andaluzas. 

Lucanus barbarossa, en la región mediterránea,  es un endemismo Ibero-magrebí, de forma que se conoce su presencia exclusivamente de la península Ibérica y de las montañas del Magreb desde Marruecos hasta Túnez. En la Península Ibérica está bien distribuido, siendo más escaso en las franjas Norte y Sur, en la primera probablemente porque se vea desplazado por su hermano mayor Lucanus cervus; en la franja sur debido a la mayor aridez ambiental. Por tanto esta especie parece tener su óptimo ecológico en las mesetas de la mitad norte peninsular (donde escasea o falta Lucanus cervus) y en las montañas de la mitad meridional, constituyendo un elemento propio de ambientes de transición entre las regiones mediterránea y eurosiberiana.

En la Provincia de Málaga es escaso y está muy localizado en su mitad central y oriental, con mayor presencia en los montes de la Serranía de Ronda. 


                 Lucanus barbarossa 2 (hembra)
   


                  Lucanus barbarossa 4



      
            Lucanus barbarossa 6



     
            Lucanus barbarossa 8


               
    Lucanus barbarossa 10


     
            Lucanus barbarossa 12



      
           Lucanus barbarossa 14 (hospedador)



       
           Lucanus barbarossa 16 (hospedador)



                   Lucanus barbarossa 18 (hospedador)



                  Lucanus barbarossa 20 (hábitat)


                  Lucanus barbarossa 22
  
     

                   Lucanus barbarossa 24


   
                   Lucanus barbarossa 26


                  Lucanus barbarossa 28