Biblioteca de Alejandría
Tras viajar a Italia y Grecia, ella misma se dedicó a impartir clases de filosofía, matemáticas y astronomía, entre otras materias, a alumnos de buenas e influyentes familias, tanto cristianos como paganos. Vivió en una época histórica convulsa en la que el Imperio Romano se estaba convirtiendo al cristianismo. Alejandría no era una excepción. Ella era fiel al paganismo pero no tanto como religión sino como parte de la cultura griega a la que admiraba. Era una mujer conocida e influyente.
Respecto a su legado científico, no ha llegado a nuestros días ningún escrito suyo pero se sabe de ellos gracias a referencias. Parece ser que su trabajo más extenso fue en álgebra pero también escribió sobre geometría y colaboró con su padre en sus trabajos. También investigó en astronomía, revisando las tablas astronómicas de Claudio Tolomeo, y se interesó por la mecánica y por los aparatos científicos. Las cartas entre Sinesio de Cirene, uno de sus discípulos, e Hipatia recogen diseños de varios instrumentos, incluyendo una mejora del astrolabio, un aparato para destilar agua y un densímetro para medir la densidad de los líquidos, entre otros.
Hipatia instruía a aquellos que la escuchaban en las obras de Platón y Aristóteles, dos grandes pensadores griegos. Venían estudiantes de todas partes para asistir a sus clases y nunca hacía distinciones de género, raza o religión. En ellas, animaba a sus alumnos a dudar y discutir de todo: de las medidas políticas, sociales o económicas, de sus creencias, incluso del modo en que se movían los planetas alrededor del Sol.
Además de mejorar el diseño de los astrolabios, instrumentos para determinar la posición de los astros, Hipatia descubrió que los planetas no orbitaban en círculo, sino en elipsis. Era tan conocida y respetada que podía hacer lo que quisiera, incluso cuando en aquella época eran los hombres los que mandaban. Pero algunos cristianos fanáticos no estaban de acuerdo con sus enseñanzas, no podían aceptar que una mujer, y además pagana (no creyente), enseñara cosas con las que no estaban de acuerdo. Pensaban que, si la gente escuchaba a la hermosa Hipatia, no creerían en sus palabras ni les apoyarían, así que le tendieron una trampa y le asesinaron.