Monumento megalítico que consiste en una única piedra larga hincada verticalmente en el suelo por uno de sus extremos; ello con el objetivo de mantener la construcción en pie. La etimología de sus nombres viene a señalar lo mismo: por un lado, la palabra menhir procede del idioma bretón y sería la suma de las palabras “maen” (piedra) e “hir” (larga). Por su parte, en euskera son conocidos como zutarris, es decir, “zutik dagoen harria” (piedra levantada/piedra en pie).
Estas manifestaciones megalíticas son muy diversas, puesto que pueden ser piedras en bruto, con grabados, esculpidas, etc. Asimismo, el tamaño también varía mucho, desde pequeñas piedras sueltas hasta monolitos con una altura superior a los 10m de altura. De todas formas, cabe señalar que, generalmente, gran parte de la roca se encuentra enterrada, por lo que las excavaciones son necesaria para su medición.
En cuanto a la finalidad se refiere, encontramos ejemplares que tuvieron un claro objetivo funerario porque a sus pies se han encontrado tumbas con restos de cenizas de difuntos, ajuares, etc. Sin embargo, ciertos menhires parecen indicar que tuvieron una finalidad religiosa, convirtiéndose en tributos a divinidades paganas o, incluso, representado a las mismas. Asimismo, también pudieron tener el objetivo de delimitar territorios específicos como el caso del guerrero armado de Soalar (Valle de Baztán), con gran cantidad de grabados y 4.5m de altura, o la estatua-estela de Turbil, probablemente, representando una figura de culto o emblema de la ciudad fortificada u Oppidum de Turbil (Beire). Normalmente no poseen contextos arqueológicos que permitan decidir con seguridad su antigüedad, aunque se les asigna una continuidad desde el Neolítico a las más recientes estelas funerarias.
El siguiente mapa recoge los menhires que, hasta este momento, han sido identificados en los términos del Valle de Goñi, por lo que la recopilación podría variar en el futuro.
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