El cine, puede ser un recurso potente a la hora de enseñar.
Ya en 2008 Edith Litwin en su libro "El oficio de enseñar. Condiciones y contextos" escribía sobre esta práctica privilegiada de la cultura moderna que produce un tipo de discurso particular: el cinematográfico, el lenguaje de la imagen en movimiento. Este medio de comunicación puede ser incorporado al aula y, las historias que relata pueden ser resignificadas en el marco de contenidos y objetivos pedagógicos. Claro que lo hacemos extensivo a series, cortometrajes y largometrajes porque poseen estas características también.
La autora señala tres sentidos en que se inscriben estos medios en relación con la enseñanza:
El primero es que puede ser una fuente de contenidos, es decir, recrear o reconstruir la narrativa o historia que contempla en relación con contenidos valiosos desde la perspectiva curricular. A su vez, el tratamiento de la imagen enriquece y potencia la comprensión de un tema.
Otro sentido es que pueden servir, en términos de Gardner (1993), como puerta de entrada a un tema. Es decir, permitirnos la instalación de un tema de manera potente.
Por último, también pueden ser transportes pedagógicos en términos de Jaquinot (1996), útiles para generar compresión de un tema a partir del análisis y la crítica.
Los y las docentes debemos poder seleccionar este recurso según las edades de nuestros/as estudiantes y el nivel de enseñanza desde la que lo abordamos. En este sentido, es importante poder considerar el contexto desde el cuál estamos pensando propuestas que los incluyan: ¿Cuál es el objetivo de trabajar este tipo de lenguaje con nuestros/as estudiantes? ¿Qué sentidos -en términos de Litwin- queremos darles? ¿Qué esperamos que produzcan los/as estudiantes con ellos? Sería interesante poder dar respusta a estas tres preguntas para avanzar con el diseño de una propuesta de enseñanza que incluya una película.
Hay películas que están particularmente recomendadas para ser trabajadas en ámbitos educativos, por ejemplo pueden mirar el archivo fílmico de educ.ar en el que cuentan con una selección de películas para la Educación Secundaria y los Institutos de Formación Docente, donde además cuentan con un cuadernillo donde se describe cada una y se incorporan interrogantes interesantes para abordar en el aula.
Otro sitio que proporciona una selección de recursos fílmicos atravesados por un lente pedagógico es el Archivo Fílmico de la Ciudad de Buenos Aires, donde se encuentran películas que contribuyen a desarrollar una comprensión más profunda sobre problemáticas vinculadas a la construcción del sujeto adolescente y su vínculo con las instituciones escolares.
De más está nombrar a Netflix como un gran reservorio de películas que podríamos recomendar a nuestros/as alumnos/as para el abordaje de distintos temas.
Uno de los rasgos más convocantes de ser educador/a y que más nos entusiasma es el hecho de poder diseñar una propuesta de enseñanza que involucre a los/as estudiantes, los/as "engache", los/as haga pensar, producir.
Incorporar el cine a una propuesta educativa puede ser una invitación a cambiar las perspectivas sobre un tema, sobre un sector social, sobre una personalidad reconocida... pero también puede ser una oportunidad para cambiar esa historia: que los estudiantes tengan que proponer otro final, otras opciones en el quiebre de la trama, rasgos desconocidos de los personajes. También podrían imaginar qué libro tiene en la mesita de luz alguien como Walter White o Nairobi y argumentar por qué ese personaje (o el preferido de las series que estén mirando) leería ese libro en particular; o pensar en una entrevista con ese personaje ¿Qué preguntas les haríamos? ¿Qué nos respondería? Otras opciones son pensar la continuidad de determinada serie o película, ¿cómo la convertiríamos en una saga? ¡Las posibilidades son infintas! Y tal vez no hace falta "enroscarse" con diseñar algo espectacular. Tal vez un buen interrogante sea suficiente para que los y las estudiantes entren en tarea y se sientan desafiados/as cognitivamente.
En épocas en que tenemos que reinventarnos como educadores (de golpe y sin aviso) porque el contexto así lo quiso, lo importante es conservar la calma, confiar en lo que nuestros/as estudiantes pueden hacer y ser amables con nuestras propuestas didácticas. Un aporte interesante para resignificar este #yomequedoencasa mundial puede ser enseñar a mirar de otra manera esos objetos culturales - películas y series- para que no sean un mero entretenimiento, sino que a partir de una consigna didáctica potente, demos la posibilidad de ir más allá de lo evidente.