Por estos días la mayoría de los y las docentes de todos los niveles sin distinción, seguramente estén dedicando muchas horas de sus días a armar clases, preparar material y actividades. Al mismo tiempo que se familiarizan con las plataformas y todos los recursos que andan dando vuelta por la Web. Charlando con colegas, asistiendo a reuniones institucionales virtuales, solicitando ayuda, o dándola, entre tantas tareas que les (y nos) conciernen en estos tiempos de pandemia. Las familias por su parte, también en sus casas haciendo frente a la cuarentena y colaborando con lo que más pueden con las tareas que los y las docentes van enviando, además de las familiares. Las instituciones con sus equipos directivos a la cabeza, gestionando reuniones, habilitando plataformas y recursos, intentando garantizar la educación virtual y haciéndose eco de las noticias en torno a qué sucederá con el ciclo lectivo 2020.
Y en medio de esto surge un tema de debate, y que suma nuevas polémicas y preocupaciones:
La evaluación
El 30/03/2020 llegó una carta, a la sección Cartas al País del Diario Clarín, cuyo título es "La oportunidad del sistema educativo en tiempos de pandemia". Patricia Ferreyra Sosa (patrireflexin@gmail.com), su autora y al parecer también docente, plantea allí una preocupación. "En las escuelas se inició una etapa y, en el mejor de los casos, los niños y jóvenes conocieron o conocen a sus docentes" y ahora "El vínculo de la escuela con la niñez y la juventud se establece a través de tareas y plazos que, en muchos casos, los alumnos reciben de personas (profesores o maestros) a las que no conocen. En las tareas hay implícita una prisa por adelantar contenidos desconocidos". Y en ese adelantar, en esa invitación a "cumplir sin miedo" (que hasta los medios de comunicación hacen), ¿alguién realizó un diagnóstico previo? "¿Alguien ha pensado que esta niñez y esta juventud por primera vez en su vida transitan algo así? ¿Y que en su interior hay un sinfín de emociones y sentimientos? ¿Qué sienten al recibir tareas de temas que no saben de qué se trata y de personas que no conocen?".
Educar en derechos
#educaCOVID19, la campaña iniciada por Unicef (United Nations International Children's Emergency Fund o Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) nos invita, en uno de sus puntos, a "Educar para desarrollar, no para evaluar". Y afirma: "seguir con modelos de enseñanza orientados a los resultados en este contexto es, no solo poco realista, sino contraproducente".
Amaya L. Turiso, Editora de contenidos didácticos en UNICEF España, a partir de esto sugiere:
Que las instituciones educativas desarrollen, en estos tiempos, políticas más flexibles, que consideren la permanencia de los y las estudiantes en el sistema educativo.
Que las instituciones educativas apelen a la innovación, aprovechando los nuevos temas que emergen como una oportunidad para la enseñanza y los aprendizajes. Como lo planteábamos en el #Día3, mes de marzo, trabajar ABP a partir del tema COVID-19 puede resultar excelente para trabajar y transmitir conocimientos relacionados con la salud, los hábitos saludables, los microorganismos, el cuerpo humano, la geografía humana, las enfermedades en la historia, las estadísticas de población… e infinidad de espacios curriculares de todos los niveles. Temas, como afirma Unicef, que en otros momentos o en situación "normal" podrían pasar desapercibidos o resultar “aburridos” o provocar un “y saber esto para qué me sirve” (tan escuchado entre los y las estudiantes, ¿no?). "¿Y si de esta crisis sale la generación de científicos que encuentre la cura contra el cáncer, la ELA o alguna enfermedad rara? Aprovechémoslo, otros contenidos pueden recuperarse más adelante".
Que las familias tengan paciencia y aprovechen estos días para enseñar cosas, "que no por ser extracurriculares, son menos importantes". Aún reconociendo el esfuerzo extra que están haciendo por estos días, las mismas deben saber que las notas no tienen tanta importancia, y que "un brillante no deja de serlo por unas semanas de incertidumbre". Se pueden sumar a promover una educación verde (post #Día11) y a comprometerse con el juego y el tiempo dedicado a los niños y niñas del hogar (post #Día12)
Tendiendo puentes virtuales con afecto pedagógico
Carina Kaplan publicó hace unos días un mensaje, en su Facebook personal, donde invita a una interesante reflexión. Y lo que creemos habilita una nueva pregunta ¿Cómo enseñar -y pensar en evaluar- en un contexto de enorme desigualdad de acceso a los recursos tecnológicos? Carina nos pide en este contexto recordar que no solos los y las estudiantes "experimentan desigualdad sino que tampoco lxs docentes a veces tienen computadoras en sus hogares. Y que tal vez en ningún caso estén pudiendo pagar el servicio de internet".
¿Entonces, qué debemos hacer? Pues bien... expresa "lo primero que se me ocurre decir, siendo docente, en mi caso universitaria, es que lo más significativo en estos tiempos de aislamiento social es generar lazo con nuestros estudiantes. Llegar a ellxs del modo que podamos o que ellxs puedan. Tender puentes. Y hacerles saber que estamos lejos físicamente pero cercanos emocionalmente. E invitarlxs a aventurarse a aprender a través de nuestras propuestas, sean virtuales, mediante cuadernillos y materiales impresos oficiales, por los canales de comunicación públicos y por tantas otras estrategias que lxs docentes podemos imaginar y valernos de lo que la tecnología educativa puede brindarnos. Pero insisto, lo más importante, es hacerles sentir que estamos disponibles para ellos, para intercambiar contenidos pero también para escuchar sobre sus miedos y preguntarles cómo podemos ayudarlos. Y hacerles saber que nos estamos cuidando mutuamente porque muy pronto nos veremos en la escuela, en la universidad, en el profesorado, y en todas las aulas argentinas. Nosotrxs también estamos necesitando del encuentro con nuestrxs estudiantes. Por ahora con distanciamiento físico pero con afectuosa proximidad pedagógica"
Evaluando en tiempos de COVID-19 y "para"..
Si acudimos a una clásica definición provista por Alicia Camillioni, diremos que evaluar consiste en: emitir juicios de valor acerca sobre algo y que estos tienen una finalidad. Se evalúa "para". A su vez, la evaluación puede cumplir distintas funciones: diagnóstico, al iniciar los procesos de enseñanza y de aprendizaje; formativa, o también llamada evaluación de proceso, destinada a recoger información sobre los progresos durante esos procesos; sumativa, que analiza los logros y sirve para acreditar, certificar y/o promocionar a los y las estudiantes.
#EsHoraDeTransformarLaEvaluación
Intentemos conocer cómo se sienten, con qué recursos cuentan, si disponen de computadora, teléfono celular, internet, por que ello nos servirá para tomar nuestras primeras decisiones en torno a cómo preparar nuestras clases, los materiales y a través de qué medios se los haremos llegar, por ejemplo.
Durante el proceso tenemos un gran gran desafío que es hacerles llegar un mensaje de acompañamiento, un "estoy acá para vos", un "estamos juntos en esta", al mismo tiempo que cumplimos con nuestra tarea de educar en contenidos curriculares. Y evaluar durante el mismo: intentanto saber y preguntando ¿cómo estás? ¿qué necesitas? ¿qué dificultades se te están presentando? ¿cuánto haz aprendido con esta situación? ¿Qué sabes sobre coronavirus?
Al final del proceso lo que mayor importancia cobrará es la resiliencia con la que enfrentamos la pandemia y los nuevos escenarios construidos para garantizar el derecho a la educación; y habremos aprendido sobre el valor de la vida, la responsabilidad comunitaria, el compromiso social, la solidaridad... y en esos temas, ojalá saquemos un 10.