La energía arrolladora de las infancias es indiscutible. Un llamado constante al grito de "má", "pá" suena como ese reloj despertador que a veces nos gustaría apagar para poder leer un libro tranquilos/as, disfrutar de algo dulce sin tener que compartirlo o perder el tiempo en las redes sociales mirando cosas irrelevantes que otros publican... Sabemos que esto no es lo políticamente correcto para iniciar el post. OK, clic en reiniciar:
Los niños y las niñas son lo más valioso que tenemos en cualquier cultura o sociedad que sea porque son los adultos y adultas del mañana. Hay un proverbio africano que dice:
Tremendamente fuerte y real ¿no? La pregunta es:
Las infancias de la actualidad son las que ya están atravesadas por este tiempo de pandemia en el que el mundo se vio obligado a parar el ritmo alocado de producción y consumo, de vivir sin tiempo para nada (o para lo más importante como vernos con amigos, jugar con nuestros hijos, o tomar unos mates con nuestros viejos). Este momento en que el dueño de la pelota se la lleva y quedamos parados en la cancha viendo qué hacemos, si inventamos un juego sin pelota o si nos retiramos a nuestros casas, también atraviesa a las infancias que están expuestas a diversas abundancias: de información sobre muertes y enfermos, de juguetes en sus casas que no se usan, de contenidos digitales. Son infancias que también demandan mucho más a los adultos: más atención, más tiempo para compartir, más respuestas. Es importante que los adultos de las familias podamos mostrarnos con calma y bien predispuestos ante sus demandas, aunque eso implique resignar algo que queríamos hacer. Porque si nos cuesta procesar a los adultos el encierro, imagínense a un niño o una niña...
Entonces, para las familias podemos decirles dos cosas que pueden mejorar notablemente el clima de la casa:
Que el tiempo que compartamos con los más peques sea tiempo genuino ¿Qué significa? Si voy a dedicarle 15 o 30 minutos de mi atención que sean sin el celular cerca, de atención plena. En lo posible, sin dispositivos que generen otra distracción. En ese tiempo poder jugar de verdad, conectar con el juego, disfrutarlo. Los niños y niñas se dan cuenta cuando el adulto "hace como si" disfrutara o cuando realmente lo hace. Proponer algún juego que podamos disfrutar los dos. Anticiparle que podrás dedicarle un rato porque después tendrás que seguir con tus tareas (laborales o las que fueran). Además: mirarlo/la a los ojos. La mirada el adulto nutre psicológicamente al niño/niña.
Hablar. Dijimos que los niños y niñas necesitan respuestas, porque están conociendo el mundo y lo hacen, muchas veces, a través nuestro. Lev Vigotsky (nuestro predilecto) afirmó en 1978 "Los niños crecen en la vida intelectual de quienes lo rodean". Por eso poder charlar, responderles de la manera más precisa y cariñosa posible sus inquietudes, decirles que no sabemos si realmente no conocemos las respuestas, es un acto que hace que se sientan valorados en sus intereses y al mismo tiempo, ampliamos su vagaje de conocimientos adquiridos.
Si sos docente de nivel inicial tenemos algunas ideas muy sencillas que podés retomar para estos días. Daniel Brailvosky, autor de diversos libros destinados al nivel inicial, escribió hace unos días en su Instagram: "Es verdaderamente difícil imaginar una continuidad pedagógica del trabajo del jardín en la casa, utilizando medios digitales. pero si algo pueden hacer los docentes de inicial es darles ideas lindas de cosas para hacer en la casa a los chicos con su familia." Aquí tenemos, por un lado saber que no todo se resuelve a través de medios digitales y, por otro, que lo que los niños y niñas hacen en el jardín no es totalmente reemplazable, porque no sólo abordan contenidos del diseño curricular, sino que socializan y aprender a estar con otros en esa convivencia que sucede en el jardín. Aún así hay cosas que podemos hacer:
No desaparecer. "La seño" es muy importante en la vida de los pequeños y más si estaban en etapa de conocerse. Por eso, una idea sencilla es poder grabar todos los días ( día por medio) un video corto para los niños y niñas de la sala, dirigido a ellos/ellas, a partir del cual los pequeños puedan ver a su seño, escuchar su voz, ver sus expresiones. No tiene que ser necesariamente para mencionar algo vinculado con los contenidos, sino simplemente contarles que estuvo pensando en ellos, que es importante seguir cuidándonos estando en casa, relatarles alguna actividad hogareña que esté realizando... Es tiempo de poner el cuerpo más que nunca.
Inspirarse en los Bibliotubers. Se pueden filmar leyendo un cuento para los niños o recomendando a las familias lecturas para hacer en familia. Esto pueden hacerlo circular a través de Youtube (se filman con el celular y luego lo suben a su canal en Youtube -teniendo una cuenta en gmail ya cuentan con un canal en Youtube-) o bien a través del grupo de mamás/papás de la sala.
Recomendar actividades sencillas. Es importante seleccionar actividades que sean realmente simples, que se puedan realizar con cosas que hay en las casas normalmente. Aquí los destinatarios son las familias, por ende hablémosles a ellas, mencionando la relevancia de estar con los más pequeños, acompañarlos también en estos días de encierro.
Proponer una actividad colectiva: acá implica coordinar esfuerzos para un producto final común. Un ejemplo puede ser relatar un cuento a través de dibujos de los pequeños, entonces pedir a las familias que cada niño dibuje un pasaje de un cuento seleccionado y luego armar una animación con todos los dibujos (se puede utilizar Grabadora de voz para hacer el relato y Movie Maker para compilar los recursos). También, como ejemplo, se les podría proponer a la familia, que socialicen el resultado del trabajo en las redes sociales bajo un hashtag o etiqueta para luego recuperarlo y atesorarlo para nuestra vuelta al aula... ¿Se imaginan las paredes de la salita con esas producciones como forma de recibimiento?
Ideas hay muchas, pero en estos días entendemos que "menos es más", no sólo para no atosigar a las familias, sino también para no sentirnos agobiados nosotros mismos.
¿Qué les parece? ¿Se animan?