La escuela es, con errores y aciertos, una institución al servicio de la sociedad que busca educar a la par de los cambios sociales, culturales. Es hogar y refugio en tiempos donde la naturaleza se pone furiosa. Es campo de lucha y disputas políticas. Es el comedor que alimenta a niños y niñas en tiempos de crisis económicas. Pero hoy se ve afectada por la presencia de un enemigo invisible que la obliga a suspender sus clases.
Educar en tiempos de COVID-19 puede presentarse para las instituciones educativas, y para los y las docentes que las conformamos, como una consigna desafiante. Como una oportunidad para enfrentar los miedos posmodernos desde la comodidad del hogar, si nos aliamos a las herramientas que la revolución tecnológica nos ofrece.
Seguramente recibiste en estos días mensajes donde se ponen a disposición herramientas, materiales, libros... Pero es tanta la circulación de información que es poco probable que estemos abriendo cada video, cada imagen, cada sitio recomendado. Además, las y los educadores sabemos que la web está plagada de recursos valiosos que podemos usar en nuestras clases (esa no es la novedad).
Antes de que comiences a borrar tu archivo de descargas (porque el espacio de nuestros teléfonos es limitado) o a silenciar grupos (que por estos días te están invadiendo con información) queremos invitarte a leer este primer y breve post.
La idea es poder explicar el circuito que posiblemente podemos seguir al pensar una propuesta educativa. O aún mejor, compartir una serie de recomendaciones para encontrar (en ese mundo de información) verdaderas joyas que potencien nuestras propuestas didácticas.
El escenario que tenemos en todos los niveles es: las y los estudiantes están en sus casas. Necesitamos pensar materiales y actividades accesibles, amigables y que permitan trabajar los temas que habíamos iniciado en clase. Además si pensamos en el destinatario de la propuesta, en algunos niveles aparecen las familias (¡sin abrumarlas!). Con ellas podemos trabajar y compartir estos materiales, considerando la cuarentena como una oportunidad para repensar el estar juntos.
Entonces... para construir nuestras propuestas didácticas empecemos por organizar, clasificar y jerarquizar la información que nos llega o encontramos en la web.
Recuperar aquellas recomendaciones que pudieron haberte llegado desde el Ministerio de Educación Nacional, desde los ministerios provinciales y/o departamentales. Seguramente, cada provincia ha emitido resoluciones y/o disposiciones que explicitan cómo se organizará estas semanas. A su vez, quizás vinieron acompañadas de alguna propuesta didáctica, caja de recursos, actividades sugeridas. Siempre es un buen momento para retomar la normativa que nos da el marco en cada nivel y modalidad del Sistema Educativo.
Volver a mirar los programas o planificaciones que hemos diseñado (o estábamos diseñando) para este ciclo lectivo. Recordá que son flexibles y dinámicas, y esa es una característica que debemos resignificar en este contexto. ¿En qué sentido puedo diseñar un programa actualizado? Una posibilidad es incorporar las tendencias actuales como temas que nos atraviesan y generar propuestas de trabajo por proyectos (tema al que le dedicaremos una publicación en unos días)
Tejer redes virtuales para trabajar colaborativamente. Existen diversas herramientas gratuitas y sencillas de usar que nos permiten trabajar con otros desde casa: escribir documentos en red, compartir material, realizar back up de la información importante a fin de atesorarla (nadie quisiera perder esas joyas). ¡Dedicaremos nuestro próximo post del día para recomendar distintas propuestas!
Evaluar las fuentes de información. Elegir y seleccionar de dónde vamos a extraer los recursos es crucial. En este sentido, te recomendamos que visites páginas web confiables, donde puedas validar su autoría, corroborar su pertenencia a organismos e instituciones de pública y valiosa trayectoria, su experticia en las temáticas (estos son algunos criterios para asegurarnos la veracidad y confiabilidad de los contenidos).
Sabemos que no todo lo que comparten nuestros colegas es valioso, y es importante tenerlo presente. La sobreabundancia y alta disposición a los recursos también nos abruma y desinforma. (Al final de esta sección verás nuestra selección de "Recursos piolas" que pueden ser de ayuda, son sólo algunos de todos los que están circulando).