@porliniers
La lectura debe ser una de las formas de la felicidad y no se puede obligar a nadie a ser feliz, dice una de las frases más conocidas del gran Jorge Luis Borges. Ingresar y transportarnos al universo maravilloso de la lectura, para este autor, no debe ser obligatorio puesto que eso sería un contrasentido. En la lectura debe haber un goce, debe haber felicidad, y eso es algo que buscamos...
Además Leer vale la pena, según expresa Graciela Montes. Durante el Plan Nacional de Lectura hace unos años, en "La gran ocasión, la escuela como sociedad de lectura", la autora planteaba que Leer vale la pena... Convertirse en lector vale la pena... Lectura a lectura, el lector va construyendo su lugar en el mundo. (Montes, 2007, p. 1)
¿Por qué leer vale la pena? Para la autora leer es algo más que descifrar, es construir sentido, ya que no solo se lee lo que está cifrado en letras. Se lee una imagen, una ciudad que recorremos, un rostro, se construyen cosmos de significación en los que los lectores quedamos implicados.
Mientras tanto la escuela se vuelve "la gran ocasión", ya que pone al lector ante el desafío de las letras. Puede desempeñar el mejor papel en el "avivamiento" de la actitud lectora que, como dice Montes incluye, entre otras cosas, tomarse el tiempo para mirar el mundo. "Si la escuela aceptara expresamente –institucionalmente– ese papel de auspicio, estímulo y compañía, las consecuencias sociales serían extraordinarias". (Montes, 2006, p. 7)
La escuela y su misión lectora
Por su parte las y los docentes enseñamos a leer creando la ocasión, el tiempo y el espacio propicio para ello, también el estado de ánimo. Los lectores, para Montes, no se encuentran con los textos en el vacío, sino en situaciones históricas concretas, en determinado lugar, en determinado momento de su historia personal, en ciertas circunstancias, mediando ciertos vínculos…
La escuela, si está dispuesta a asumirse como la gran ocasión y realmente “enseñar a leer”, no puede desaprovechar esa escena. Luego, ya se verá, las sociedades se irán ampliando, entretejiendo, cruzando y extendiendo, pero habrá que comenzar por el aula, la comunidad diaria, en la que habrá que dibujar ese círculo claro y contundente: “estamos leyendo”.
Crear comunidades lectoras y generar ocasiones en tiempos de pandemia
La escuela se ha visto obligada a ampliar sus muros. Con los niños, niñas y adolescentes en sus hogares, los y las docentes deben repensar sus propuestas para llegar a sus estudiantes, para acercarles y poner en circulación el contenido escolar. Y aún así, se enfrenta al desafío de crear ocasiones en tiempos, espacios y con estados de animo diferentes.
Ante esta tarea desafiante y novedosa se presentan un sinfín de posibilidades y recursos. Lo interesante, como siempre decimos, es tener presentes aquellos propósitos y objetivos que orientan las prácticas y elegir aquellos recursos e instrumentos, que más nos acercan a ello.
Dependiendo del Nivel educativo del que se esté hablando, voy a optar por un tipo de recurso u otro. Es decir, si se tratara de Nivel Inicial, por ejemplo, probablemente se intentará apelar a la voz, buscar calidez en recursos audiovisuales, que acerquen a niños y niñas a su docente (audios, videos, audio libros). En el Nivel Secundario, con un propósito en el desarrollo de las autonomías más profundo, servirán de alternativa los accesos a materiales descargables (libros, poesías, etc. en formatos PDF, ePUB).
Sin embargo nada de todo ello servirá si los y las docentes no acompañamos y configuramos los sentidos de cada una de las propuestas que se ponen en circulación. Ya que la riqueza pedagógica de la propuesta no viene dada únicamente por el recurso, aislado, si no del conjunto de elementos que la sostienen: consigna, propósitos, objetivos, recursos, tiempo.
Eso no significa que todo deba pensarse en el marco de una tarea o "deber". Como expresa Francesco Tonucci, psicopedagogo italiano, debemos pensar y generar propuestas que aunque parezcan "poco escolares", seguramente tengan que relación con las disciplinas escolares:
Proponer a los niños que lean un libro debe ser un regalo, no un deber.
Hay otra forma que es la lectura colectiva, de familia. Crear un teatro que tiene su horario y su lugar en la casa, y un miembro de la familia lee un libro como si fuera una telenovela. Media hora todos los días. Estudiando las plantas de las casas se puede hacer una experiencia de geometría.
Otra propuesta es que jueguen, eso es lo más importante. Que inventen juegos. Llamar a los abuelos para que aconsejen juegos, ellos fueron niños cuando los juegos había que inventarlos.
Estamos frente a un momento complejo y difícil, tratando de acompañar las trayectorias de nuestros y nuestras estudiantes... nadie dijo que sería tarea fácil. Pero los y las animamos a transitar este tiempo y enfrentar los nuevos desafíos que se presentan, en comunidad. Apostando a que estos caminos novedosos, y a veces inciertos, nos llevarán a descubrir nuevas formas, nuevos modos de educar, que al final no serán más que valiosos aprendizajes y nos fortalecerán en nuestro rol de ser docentes.
Nota de color: en recursos piolas dejamos 8 enlaces a grandes propuestas y colecciones digitales, para que podamos acercar la biblioteca a cada hogar.