Durante varios siglos el Mediterráneo fue el Mare Nostrum, un "lago romano" circundado por territorios del Imperio de Roma. Era la principal vía de transporte que vinculaba las posesiones romanas.
El dominio romano estuvo garantizado por la poderosa Armada romana que comprendió todas las fuerzas navales del Antiguo Estado Romano. La flota del imperio romano tenía dos bases importantes, así como varias de menor categoría. Las dos flotas principales que controlaban el Mare Nostrum fueron:
-Classis Misenensis. Creada en el 27 a. C.. Su base estaba en Miseno y controlaba el Mediterráneo occidental.
-Classis Ravennatis. Con base en Rávena desde el año 27 a. C.. Fue utilizada para controlar la parte oriental del Mar Mediterráneo. En el año 330 las naves se trasladaron a Constantinopla.
Durante el período imperial el Mediterráneo fue un pacífico "lago" por la ausencia de un rival marítimo para Roma, y la Armada romana quedó reducida a tareas de patrullaje y de transporte.
Como consecuencia, el comercio floreció en el Mare Nostrum. La vía de transporte más utilizada por los romanos, complementada con las famosas calzadas romanas, era el Mediterráneo, que se convirtió en la gran arteria para el tráfico comercial, con una prosperidad en el área mediterránea que nunca antes había alcanzado.
Trirreme romano representado en un mosaico.
Durante el mandato de Augusto se construyeron puertos y acueductos, y se impulsó notablemente el comercio marítimo. La construcción naval alcanzó un gran desarrollo y se aumentó el tamaño y el potencial militar de las galeras, mejoras necesarias para transportar las legiones a cualquier lugar del vasto imperio. Mucho se ha escrito sobre las órdenes de remos que se llegaron a disponer en las galeras de la época romana. Aunque muchos textos citan cuatro, cinco y hasta siete órdenes de remos, parece admitido que era difícil que se incorporaran más de tres. Una de las consecuencias del dominio del Mare Nostrum fue el espectacular desarrollo de la marina mercante y del consecuente comercio naval. La época de la Pax Romana permitió la evolución de los barcos de carga según las necesidades reales del comercio, que fueron muchas y en constante incremento. Los barcos mercantes romanos eran generalmente veleros puros, de 350 a 450 toneladas, y estaban excepcionalmente bien construidos. Los mejores eran los denominados "cargueros del trigo". La ruta del trigo fue la más importante para Roma, pero había otras, como las del ámbar y del estaño hacia el Atlántico, y la denominada de los monzones hacia el Índico, que Egipto intentó explotar varias veces, antes de ser anexionado a Roma, sin lograrlo.
El transporte por mar es más rápido y más barato que el terrestre. El comercio marítimo a gran escala lo realizan los navicularii, propietarios de los barcos, con representantes en los grandes puertos. Otras profesiones relacionadas son los negotiatores, mercaderes especializados como los frumentarii (de grano) o los vinarii (de vino). La actividad comercial está regulada por la ley y existen impuestos específicos para el tráfico de mercancías.En los grandes puertos se agrupan las mercancías llegadas de diferentes puntos y, desde aquí, se fletan de nuevo barcos hacia otros puertos secundarios, generalmente mediante rutas de cabotaje. De esta forma se redistribuyen las mercancías de los diferentes puntos del Mediterráneo por todo el territorio.
En época republicana, Grecia, Cartago y otras zonas del Mediterráneo mantienen fructíferas relaciones comerciales, y son especialmente apreciados los productos como el vino griego y massaliota o las salazones del sur de Hispania y del norte de África.
En época imperial, el Mediterráneo es un gran mercado por el que transitan productos de todo el Imperio. El comercio se produce sobre todo desde las provincias a Roma. Abunda el vino galo e hispano, el trigo egipcio, los tejidos orientales, el aceite producido en el valle del Guadalquivir, las salazones del área del Estrecho, los mármoles y las piedras duras lujosas para la construcción de edificios públicos, las especias, los esclavos... Se explota oro, estaño, plomo y plata.
El puerto más occidental era el de “Brigantium” con su mayestático faro conocido por la Torre de Hércules, al pié de la ciudad de La Coruña y que fue diseñada por Gaius Sevius Lupus de origen lusitano.
La costa cántabra tiene numerosos restos de instalaciones portuarias, destacando entre ellas al denominado Portus Victoriae (Santander) y Portus Vereasueca (San Vicente de la Barquera). El puerto más destacado era el de Oiasso (Irún)
El arte de construir barcos y navíos no es algo que naciera o se desarrollara en la antigua Roma desde sus inicios, los romanos eran un pueblo primordialmente terrestre, eran conscientes de sus escasos y casi nulos conocimientos en construcción naval y de su ignorancia acerca de las tácticas y técnicas de navegación, sus conquistas se realizaban siempre por tierra y apenas se internaban en el mar para una navegación de cabotaje. Los primeros astilleros y constructores de barcos fueron copiados de otras culturas, como por ejemplo un barco cartaginés naufragó cerca de sus costas y estos lo estudiaron y lo copiaron, también nos dicen las crónicas que compraban barcos griegos u ofrecían trabajo a estos mismos para construir sus barcos.
Un astillero es un edificio o varios edificios a orillas del mar o cerca de él, puede estar cubierto al aire libre y consta de unas grandes zonas de calaje donde se van construyendo los barcos desde el fondo hasta la cubierta, los elementos que utilizaron para la construcción de todos los barcos era obviamente la madera, y podría ser de multitud de especies, aunque claro está que en cada zona usarían las más cercanas aunque también se sabe que se llegaban a importar maderas de países lejanos a la superficie del barco, la que estaría en contacto con el agua se le daba o cubría con una capa de brea o resina que les volvían impermeables.
En la época romana la construcción de un barco se realizaba como he comentado de abajo hacia arriba: primero se construía la quilla del barco y sobre esta se colocaba la estructura externa de tablones, el esqueleto interno fue insertado posteriormente como función de ayuda interna en el proceso de construcción, La carpintería entre el tablaje consistía en las espigas, eran lengüetas finas de madera dura que se insertaban en los surcos cortados dentro del grueso del tablón, estas espigas se trababan con los clavos o cabillas para que el tablaje mantuviera la forma deseada y también la debida solidez.
Según la función de la embarcación podía tener un acabado u otro, unos elementos u otros.; podían ser barcos con velas, barcos con remos, barcos con ambos elementos, podían tener grandes bodegas donde guardar y transportar las mercancías de un lugar a otro del Mediterráneo, podían tener espolones y demás elementos defensivos y de ataque si eran barcos de guerra, etc.
Algunos de los astilleros más importantes y conocidos de esta época, se encontraban en los puertos más importantes de la antigua Roma, por ejemplo, el puerto de Ostia en la misma ciudad de Roma, en la desembocadura del Tíber es uno de los astilleros más grandes y conocidos, otros astilleros pueden ser el de Portus , el de Tarraco en la península ibérica, etc.