La Fuente de la Reina

Fuente de la Reina

Fuente de la Reina









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La Fuente de la Reina, abrevadero para animales, al estar ubicada en un antiguo camino de herradura; se encuentra en el monte de la Reina o Reyna, anteriores denominaciones fueron Raiana, Ryana, Riyana, Rayyina, Rayyana... Nuestros Montes han estado habitados a lo largo de la historia, prueba de ello es que en su cima a 1.032 metros de altura, existió un poblado y necrópolis, husun, es decir, pequeño asentamiento de altura con escasas construcciones ofensivas, si bien se cita que Reina tenia un castillo que fue abatido tras violentos combates.

El Monte de la Reina, también ha sido conocido como Cerro Linares, pues antaño estaba dentro de los límites del Lagar de Linares, hoy totalmente desaparecido, pues se destruyó durante el proceso de re forestación de nuestros Montes, al igual que la inmensa mayoría de las construcciones del entorno; hoy en día algun@s lo tachan de gran error, pues le darían más valor al Parque Natural, podrían haber sido utilizado como lugares de estancia para el visitante. El lagar de Linares estaba situado a lo largo del camino que une Las Contadoras (Aula de la Naturaleza) con el Lagar de Torrijos, de hecho, esta camino se llamaba "camino de Linares".

Nicolás Cabrillana Ciézar, en su libro El problema de la tierra en Málaga: Pueblos Desaparecidos, página 57 escribe "Del lugar de la Reina, se conoce poco, estuvo situado en lo más alto de la denominada actualmente Cuesta de la Reina. El primitivo emplazamiento del despoblado ha sido machacado para instalar unos artefactos de Avión Civil."

Ante las rebeliones internas de Al-Andalus, Abderraman III primer Califa del Califato de Córdoba, lanzó su caballería contra el castillo de Rayyana (Reina) en el año 914; tras violentos combates es conquistado el castillo, dominado hasta esa fecha por el rebelde Omar ibn Hafsún (descendiente de un conde visigodo, nacido en La Torrecilla, Parauta), que amenazaba la continuidad de la ciudad de Málaga como parte del Califato de Córdoba, de hecho Málaga llegó a formar parte de los dominios de Omar Ibn Hafsún; anteriormente se había atacado Olías y Santopitar, también en manos de Omar ibn Hafsún, quien tenía la capital de sus dominios en la inaccesible Bobastro.

Carlos Gozalbes Cravioto, en su trabajo Nuevos yacimientos mozárabes en la provincia de Málaga, escribe "Las fuentes, por ejemplo, nos indican la existencia de varios castillos alrededor de Málaga, que estaban permanentemente habitados por mozárabes. Entre estos castillos, estaban los de Riyana y Jotrón.". En otro texto, en vez de hacer referencia a un castillo, se hace referencia a una gran torre, que junto a la que había en Jotrón estaban destinadas a proteger el camino de herradura de Casabermeja a Antequera; la "confusión" entre castillo y torre puede ser lógica dado que el tamaño e instalaciones de que disponían algunas torres. Carlos Gozalbes Cravioto, en su libro El mundo rural y el medio ambiente en la Málaga Nazarí, pág. 410, escribe "...El elemento-tipo de población rural en época almohade-nazarí, era la torre-alquería, elemento que no representa un proceso de proto-feudalización, puesto que la torre no es residencial. Es un lugar donde la comunidad se refugia en caso de peligro, pero la mayor parte del tiempo, la torre es un simple almacén comunitario..."

Sobre la denominación de Fuente de la Reina, no consta su origen, ya aparecía así en documentos de 1.490, tradicionalmente se considera que se debía a que la reina Isabel la Católica bebió de sus aguas cuando vino a Málaga en 1.482, al ser requerida por el rey Fernando para aseverar su decisión de tomar Málaga; si bien esto no parece demostrado, pues no hay datos históricos que aclaren la ruta seguida por la reina para llegar a Málaga, sólo consta que partió de Córdoba; si bien fue utilizado como argumento por los que antaño solicitaron la construcción de la actual carretera de los montes. Así Miriam Coles Harries, viajante Norteamericana, en su visita a nuestros Montes, siglo XIX, cuando necesitó agua, refiere: "Lo que iganorabamos es que una petición tan simple, adquiriera visos de epopeya, porque no la tenían y hubo que ir a buscarla a la venta de la que veníamos. Toda el agua que se consume por estos parajes, procede de un manantial lejano que llaman La Fuente de la Reina, porque parece que fue ahí donde Isabel la Católica, cuando la toma de la ciudad, se detuvo a beber. Algo de verdad debe haber en ello, ya que aún, bajo revestimiento de cal, se pueden ver las armas de Castilla. El agua la transportaban los hombres a lomo de caballería, en vasijas de barro (Un Rincón de España, Miriam Coles Harries, Viajeros Norteamericanos por España, Edit. Miramar pag. 135-136).

Según se puede leer en un articulo de la revista Isla de Arriaran, el historiador Molina Cobos "...apunta una relación etimológica entre Rayyana y Rayya, nombre con el que sería conocida en época musulmana la ciudad de Málaga y que, curiosamente significaría reina. Del mismo modo, el nombre fenicio Malaca derivaría de la raíz malach -reina-, nombre de una diosa de la mitología púnica que se adoró en la ciudad (Malac, también llamada Noctilúnia) ...

Realmente si esta hipótesis es cierta o no, es cuestión difícil de dilucidar y cuya posible clarificación corresponde más bien a filólogos, aunque desde luego, no deja de ser muy atractiva". Matizar que según la mayoría de los historiadores, Rayya o Reyyo no era Málaga en sí, sino la cora (Kura o cora era el equivalente al actual concepto de provincia) a la que pertenecía Málaga, cuya capitalidad la ostentaba Archidona.

En un artículo de la revista Isla de Arriaran VIII, escrito por Víctor Manuel Heredia Flores, se hace referencia a una venta que hay en la fuente de la Reina: "En 1.557 el Ayuntamiento hizo merced a Hernando de la Cruz de un sitio para venta junto a la Fuente de la Reina", entiendo que se refiere a donde actualmente están los restos de una casa de peones camineros o a la Venta de San Francisco que aparecen en algunos planos, son las dos construcciones que hay a la derecha e izquierda (respectivamente), justo antes de llegar a la fuente (subiendo desde Málaga). Queda descartada la Venta Victoria, que en algunos mapas aparece erróneamente como Venta de la Chinchilla, corrección aportada por el actual propietario de dicha finca, quien me contó que ésta procede de una fracción del Lagar de Linares cedida por su propietaria a su hija a mediados del siglo XIX, ésta junto a su marido construyen la Venta Victoria.

En los Montes de Málaga habitaron los lobos, de hecho el Ayuntamiento recompensaba por su captura, así en la caja 640 de las Cuentas de los Mayordomos de Propios, queda constatado que en el año 1594 se pagó con 2 ducados a un tal Pedro Gallego por dos lobeznos que mató en la zona de la Fuente de la Reina (Archivo Municipal de Málaga).

Puedes ver una imagen de como era la Fuente de la Reina a principios del siglo XX, fotografía de Vicente Tolosa Elorduy (?, 1929), para ello pincha AQUÍ.

Tal como amablemente me ha contado un Señor que vivió en nuestros Montes, la pequeña "venta" que hay físicamente junto a la fuente, procede de los años 50, inicialmente fue una especie que kiosco situado frente a donde está ahora, al otro lado de la carretera, su primer propietario fue el hijo de un peón caminero que vivía en la casa de peones camineros (obreros destinados a la conservación y reparación de caminos públicos, según RAE) que hay metros antes de llegar a la fuente, a la derecha de la carretera, casa construida junto a la Venta Victoria. Tras unos 10 o 12 años se trasladó a su actual ubicación, en un rincón junto a la fuente, donde comenzó siendo  un pequeño kiosco.

Este mismo Señor, nos relata como era el día a día del pasado reciente de La Fuente de la Reina: "...Era un lugar de encuentros... allí llegaban los camiones pesados, casi para echar a arder y allí los refrescaban para seguir la marcha.

He visto, por la recta que hay desde la casa de Peones Camineros hasta la Fuente, tenerse que bajar el ayudante de algunos camiones, coger un calzo de madera que ya llevaban preparado, e ir calzando el camión, trecho a trecho, hasta ponerlo arriba.

En aquellos años 50, ya comenzaban a subir algunos turistas, en coches a los que en algunos casos, también les costaba subir la cuesta; cuando llegaban a la Fuente aprovechaban para que los coches se refrescaran. Aprovechaban el paso por la Fuente para descansar e incluso comer, cobijados por las sombras tan buenas que les ofrecían los arboles, que había por los alrededores de la Fuente, esto ocurría especialmente en verano.

Por aquellos años y hasta los 70 aproximadamente, muchos leñadores sacaban la leña del Forestal, pagando naturalmente, posteriormente llevaban la leña en burros a Málaga, para las panaderías; también las cargaban en camiones con destino a los tejares. Todos ellos se servían de la Fuente, que entonces tenia un buen chorro de agua.

Posteriormente, a partir de los años 80, el caudal de agua fue aminorando, hasta llegar casi a secarse, las personas mas antiguas de aquellos contornos, decían que era por dos causas: primero por que empezó a llover menos cada año, y en segundo lugar porque los pinos que habían en la zona de donde sale el agua, se habían hecho ya muy grandes y no dejaban que penetrase el agua en la tierra.

Algunos pescaderos, salían de Málaga por la mañana, con una especie de carritos con ruedas de cojinetes, le echaban un par de cajas de pescado, e iban vendiendo el pescado a lo largo de toda la carretera, subiendo arriba hasta donde les alcanzaba. La Fuente era un alivio para estas personas, pues cuando tirando del carrito llegaban arriba, a la Fuente, aprovechaban para refrescarse un poco, sobre todo en verano.

Algunos de estos pescaderos, cuando terminaban de vender el pescado, si era el tiempo de los Madroños, se iban al Forestal a la finca de Linares (casa hoy desaparecida), Las Contadoras o alguna otra de por allí donde había y todavía hay, muchos arboles de Madroños, cogían lo que podían y los bajaban para venderlos en Málaga y así se ganaban unas pesetillas..."

Esta misma Fuente, sigue cumpliendo su fiel misión, saciando la sed de tod@s l@s que con nuestras bicicletas pedaleada, tras pedaleada la visitamos para refrescarnos y calmar nuestra sed; a partir de ahora cuando así lo haga, recordaré a tod@s los que a lo largo de su historia han saciado en ella su sed.

Hoy en día la cima de la Reina está ocupada por instalaciones del A.M.A, control de posibles incendios, vértice geodésico, punto de referencia para los aviones, equipos para referenciar a los aviones y de adquisición de datos: antenas, pluviómetro, anemómetro... Las vistas desde esta cima son privilegiadas, Málaga, Cerro de Jotrón, Lagar de Torrijos...; os dejo un vídeo con las vistas desde dicha cima:




El siguiente vídeo, gracias a Antoniojj87, su autor, podemos ver la Fuente de la Reina nevada:




En el artículo Historia de la Carretera de los Montes puedes ver algunas fotos de la Fuente de la Reina en su pasado, puedes ver como era en 1890 pinchando AQUÍ.


Si pinchas aquí aparece una vista aérea del lugar de la Fuente de la Reina, posteriormente si esperas un instante (depende de la velocidad de la conexión) lo veras en 3D; en la esquina superior izquierda de la imagen 3D aparecerá un cursor para desplazar el punto de vista y en la esquina superior derecha encontraras un icono que te permite verlo a pantalla completa.


Si quieres visitar la Fuente de la Reina puedes hacerlo siguiendo la Ruta 6.




Bibliografía:

PGOU de Málaga

La Coracha del Castillo de SantoPitar (Málaga), Carlos Gonzalbes Gravioto

Nuevos yacimientos mozárabes en la provincia de Málaga, Carlos Gonzalbes Gravioto

El mundo rural y el medio ambiente en la Málaga Nazarí, pág. 410, Carlos Gonzalbes Gravioto

Isla de Arriaran VIII, Víctor Manuel Heredia Flores

Jabega nº 2, Antecedentes de la provincia de Málaga, Rafaél Bejarano Pérez, pag. 54-60

Diccionario histórico de España, pag. 88

Torres Almenaras, Manuel Garrido

El problema de la tierra en Málaga: Pueblos Desaparecidos, Nicolás Cabrillana Ciézar

Planos Catastro de Málaga, carpetón 65, hoja 38, Archivo Histórico Provincial de Málaga

Un Rincón de España, Miriam Coles Harries, Viajeros Norteamericanos por España, Edit. Miramar pag. 135-136