Como hemos visto, los acordes se conforman de intervalos. Estos intervalos tienen por función aportar un determinado significado. Esto es lo que le va dando un sentido estético (que siempre es subjetivo y sujeto a la recepción-percepción interna de cada individuo) a la música.
Si partimos de la nota fundamental del acorde (Tónica), la segunda ornamenta al acorde aportando tensión e ímpetu. Por esa razón se utiliza poco y se prefiere utilizar una segunda mayor, puesto que una segunda menor genera una sensación extraña y hasta desesperante producto de la disonancia.
La tercera del acorde, en general es consonante armónicamente. Si es mayor aporta energía positiva. Si es menor, su contribución se orienta a la tristeza.
La cuarta justa aporta armonía consistente aunque otorga la sensación de ser de paso hacia otras tensiones, lo que abre muchas posibilidades. En el caso de la cuarta aumentada (o quinta disminuida) se genera una fuerte tensión dada su gran disonancia. Por esa razón no es muy utilizada.
La quinta justa, más que justa por sus tres y medio tonos, es "justa" por lo preferida. Es ultra utilizada en los finales, como también para dejar una sensación de poder sobre cualquier otro intervalo que se ejecute posterior a la quinta justa.
La sexta Mayor es muy parecida a la cuarta justa aunque aporta disonancia y su contribución es de menor poder debido a que se encuentra después de la quinta justa.
La sexta menor (o quinta aumentada) es tensionante pero no desagradable, sirvendo de paso hacia otros acordes.
La séptima mayor o menor aportan positivismo (mayor) o melancolía (menor), y aunque aportan cierta disonancia no tan pronunciada sirven de paso o transición hacia otros acordes o hacia la fundamental o la quinta justa.