59 HNO NOLASQUE REMI Jean Pierre Vial 1859 + 16 IX 1936.
El Hermano Nolasque Remi llega a México en 1909, como subdirector de Zacatecas, después es trasladado a Puebla como prefecto de estudios, su labor como educador es notable, a su regreso a Francia fue director de dos escuelas hasta que el Señor le llamó a su gloria. Siempre trabajo en medios de obreros o huérfanos, menos en México.
Nació el 13 de noviembre de 1859 en Lapte en el Puy.
Cinco años hacia que los Hermano habían abierto la comunidad en Lapte, cuando la familia Vial celebraba el nacimiento de Jean Pierre; llegado a la edad escolar fue inscrito en la escuela de los Hermanos donde realizó todos sus estudios, ahí aprendió gracias al contacto con los Hermanos a apreciar la noble misión del religioso educador y a sus diecisiete años decide orientar su vida a esa vocación, pues en el secreto de su corazón había sentido la llamada del Señor a nuestro Instituto.
En el Noviciado del Puy tuvo como formador al Hermano Passarion, que por muchos años inicio a la vida religiosa a cientos de Hermanos para los distritos del Puy y de Paris.
Después de breves estancias en varias comunidades parisienses, el Hermano Nolasque Remi formó parte de la comunidad fundadora de la escuela Fenelon de Vaujours en las afueras de Paris a instancia de nuestros establecimientos San Nicolás.
Encargado de la sección de pequeños muy numerosa, pronto tiene sobre ellos un gran ascendiente. Su “savoir-faire” es muy apreciado por todos los profesores. Por su competencia y su autoridad moral ejerció una profunda influencia en un gran número de adolescentes que pasaron por sus manos.
Religioso en toda la acepción de la palabra, atestigua un contemporáneo: “el Hermano Nolasque -Remi era muy fiel al cumplimiento de sus ejercicios espirituales. Hermano amable, atento, era una agradable compañía, de sonrisa continua y excelente carácter, sencillo, alegre y de buena conversación, formaba alrededor de él un buen espíritu comunitario.”
Un segundo testimonio agrega: “ franco y leal, todo en él era rectitud, cumplía con su trabajo, se podía decir <bien hechas todas sus cosas> predicaba más con el ejemplo que con la palabra.”
Después de haber cumplido con sus obligaciones profesionales, aprovechaba todos sus tiempos libres para acrecentar sus conocimientos y su trabajo constante fue coronado con el éxito. Dentro de todas sus obligaciones realiza los estudios para contar con el Brevet Supérieur, de la misma manera prepara la obtención de sus Diplomas de Catecismos recién creados por el Instituto.
El Hermano Nolasque Remi había adquirido un gran prestigio en la comunidad y sólo él se sorprendió cuando en 1901 le nombran Sub-director. Este hecho más que un honor fue un motivo de mayor entrega a la obra que tanto amaba y con la cual estaba tan identificado. En lo sucesivo se les asociará en un recuerdo imperecedero a los otros dos fundadores de Vaujours, los Hermanos Photius y Aidan Pierre.
Especialmente encargado de los maestros jóvenes, el Hermano Subdirector les ofrecía asesoría pedagógica y era para ellos el guía en sus estudios, muchas veces siendo él mismo quien les impartía cursos. Sin cesar el velaba por el buen orden de la escuela y estaba siempre dispuesto a remplazar cualquier maestro ausente.
Llegaba el primero a la capilla y como responsable de presidir la oración lo hacía con distinción y una gran puntualidad, dándose el caso que por circunstancias especiales no hubiera ningún Hermano, la hacia él sólo.
El Hermano Nolasque Remi realizaba así, sin ruido y con toda sencillez su meritoria labor diaria hasta que en 1908, en el decreto de clausura de los establecimientos religiosos apareció el nombre de la escuela Fenelón.
Para conservar integralmente su vida religiosa, nuestro Hermano, se decide por el exilio lejano. Y a pesar de su edad ya avanzada fue al escolasticado misionero de Clermont Ferrand para iniciar el aprendizaje de la lengua española. Ahí fue un modelo de trabajo, de empeño en el estudio, de observancia y espíritu religioso.
Llegado a México en enero de 1909, el Hermano Nolasque Remi fue nombrado subdirector de la importante comunidad de Zacatecas. Tres años más tarde lo encontramos en el colegio de Puebla como prefecto de estudios y de disciplina en las clases de primaria. Uno de sus compañeros de trabajo da el siguiente testimonio: “La exactitud, así como su seguridad y su buena observación, su tranquilidad y su presencia de espíritu le facilitaban la realización de su labor educativa”
En sus horas libres, que le permitían las vigilancias de los cursos y de los estudios de la tarde, el corregía las numerosas composiciones que pedía en sus clases, era la personificación del deber escrupulosamente cumplido, del empeño en el trabajo y de entrega sin reserva.
Cuando llega la revolución mexicana a Puebla, nuestro hermano regresa a Francia y es recibido en la casa de Athis Mons hasta su nombramiento el año siguiente como director de la escuela de San Germán en Laye. Encontrar los auxiliares indispensables para reemplazar a los que habían sido llamados a filas o bien suplir el mismo; organizar clases, cursos y programas muy seguido fuera del contexto; sostener o motivar el ánimo y la moral de algunos abatidos tanto maestros, como padres de familia y alumnos, acoger con bondad a los refugiados y a los huérfanos de guerra, esta fueron algunas de sus ocupaciones en esos años terribles de la conflagración mundial.
Calmado, ordenado, atento y de una invencible energía, hacía frente a todas las necesidades que se le presentaban en cada momento. En la fidelidad a la Regla encontraba la fuerza de la gracia para su entrega generosa.
Educador experimentado, sigue atento el trabajo de los maestros y de los alumnos por medio de las composiciones que él mismo corrige y por la supervisión regular de los cuadernos y tareas. Para ayudar algún Hermano sobrecargado de trabajo, él tomaba algunas de sus clases. Servir parece para nuestro Hermano una necesidad constante, y nunca se echa para atrás ante los trabajos manuales.
El amor a la pobreza religiosa y el espíritu de economía, heredado de su primera educación rural lo llevan a una cierta parsimonia que se apresuraba a corregir y llegar a una justa medida como autoridad competente que era.
En las vacaciones de 1922 el Hermano Nolasque Remi toma la dirección de la comunidad y escuela parisiense de Ménilmontant. Escuela frecuentada por un gran número de hijos de obreros, unos cuarenta huérfanos e internos provenientes de las Hermanas de la Caridad. Siendo consciente del espíritu del Santo Fundador sobre las “escuelas gratuitas y de caridad” y sabiendo que la educación cristiana era para ellos el mejor tesoro.
Sus clases a los alumnos mayores era muy apreciadas y los buenos resultados en los exámenes oficiales y diocesanos le conquistaron un gran aprecio por parte de los padres de familia y las autoridades religiosas.
Una intensa vida interior alimentó su entrega. En una de sus escritos de un retiro escribió: “Decir frecuentemente: yo hago esta acción por ti Dios Mío y repetir a menudo el Viva Jesús en nuestros corazones” es la forma que me ayuda a purificar mis acciones y sobre naturalizarlas.
El plan de perfección que se había trazado era simple, práctico y a base de humildad, caridad fraterna y confianza en Dios. Que Jesucristo sea mejor conocido, amado e imitado fue su sostén y su fuerza en el ejercicio de su ministerio.
Religioso modesto, reservado en sus relaciones con el mundo, devoto en la recitación de las oraciones y ferviente en la práctica de la oración.
1935, un agotamiento general sobreviene al valiente luchador y le obliga a dejar sus armas para refugiarse con los venerables ancianos de la casa de Athis Mons. A pesar de sus enfermedades tenía grandes esperanzas de restablecerse y regresar a su misión en la escuela; pero se resigna y sigue con gran regularidad los ejercicios comunitarios con la exactitud que le ha distinguido siempre.
Su piedad más profunda que exterior le reconforta en las largas jornadas de inactividad, permanece unido a Dios por la oración.
En la calma y en paz llega el fin de su peregrinaje terrestre. El 10 de septiembre recibe piadosamente la Extremaunción y seis días después, entrega su alma dulcemente a Dios.
A pesar de estar en periodo de vacaciones, su funeral atrajo a muchos antiguos alumnos y un mes después de su muerte, en la entrada de clases ce celebran varias misas solemnes por el director de la escuela de la parroquia de Notre-Dame de la Croix.