SAN FRANCISCO DE SALES
Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,13-19):
En aquel tiempo, Jesús subió al monte, llamó a los que quiso y se fueron con él.
E instituyó doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar, y que tuvieran autoridad para expulsar a los demonios:
Simón, a quien puso el nombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo, y Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso el nombre de Boanerges, es decir, los hijos del trueno, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el de Caná y Judas Iscariote, el que lo entregó.
Palabra del Señor.
Es bueno que tengamos presentes estas tres misiones porque son las que marcan el camino a cualquier seguidor de Jesús: estar con él, anunciar el reino y liberar a los que sufren porque cualquier causa. En cada época se hará de una manera concreta pero la esencia debe ser la misma.
Los cristianos no estamos para establecer normas y leyes. Tampoco estamos para excluir y condenar a los “malos”. Lo nuestro es acoger, abrir puertas, tender la mano, liberar, compartir la vida. Todo desde ese estar con Jesús, que es lo primero y fundamental.
En la capilla estará el Capital de Gracias que es una cadena con eslabones. Podemos pasar por allí y cada vez que ofrezcamos algo que nos cueste, que nos ata, podemos poner un eslabón en la cesta. Este capital de gracias será llevado al Santuario.
Oh señora mía, oh madre mía, yo me ofrezco enteramente a ti.
En prueba de mi filial afecto te consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo tuyo, oh madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilízame como instrumento y posesión tuya.
Amén.
Lector: REINA DE LA FAMILIA Y MAESTRA DEL HOMBRE NUEVO
Todos: ¡Ayúdanos en la misión!