Confucio
¡Buenos días a todos!
La historia de hoy comienza en Colombia, en un conjunto de aldeas rurales. Luis Soriano es un profesor de escuela primaria y está convencido del poder que tiene la lectura para transformar a sus estudiantes. Sin embargo, en estas aldeas no hay bibliotecas, acceso a Internet, ni nada que se le parezca... Un día, Luis se levantó con la intención de llevar la lectura a todos sus chicos y chicas... solo tenía algunos libros y un par de burros. ¡Adivina qué fue lo que hizo!
¿Qué te parece esta iniciativa?
¿Qué te hace pensar esta historia? ¿Qué sentimientos se despiertan en ti?
¿Crees que dar oportunidades a la gente es una forma de respetarles?
Gracias, Señor,
muchas gracias por todos los dones que me entregas.
Gracias por todo lo que ví, escuché y recibí.
Por el agua que me lava, por la ropa que me viste, por el pan que me sustenta.
Por la casa, por los padres, hermanos y amigos, por los esfuerzos, conocimientos y trabajos.
Gracias por los buenos días que me desearon, por la luz que ilumina, por los apretones de mano que repartí.
Por el tiempo que me diste, por la vida que me ofreces, por la bendición de todos los días.
Te doy las gracias por estar conmigo, Señor.
Gracias porque me escuchas y por que me tomas en serio.
Te doy las gracias porque recibes mi agradecimiento de hoy.
Gracias, Señor, muchas gracias.
Amén.
Vamos a ofrecer esta semana al Capital de Gracias nuestro pequeños gestos de respeto hacia los demás. Escuchar al que nos habla, ceder el paso, hablar bien de todos, ... Le damos gracias a Dios por sentirnos dignos de respeto, por sentirnos queridos y apreciados.
Oh Señora mía, oh madre mía, yo me ofrezco en todo a ti.
En prueba de mi filial afecto te consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo tuyo, oh madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilizame como instrumento y posesión tuya.
Amén.
Lector: REINA DE LA FAMILIA Y MAESTRA DEL HOMBRE NUEVO
Todos: ¡Ayúdanos en la misión!