Secundaria - Bachillerato
curso 2025 - 2026
ADVIENTO
ADVIENTO
P Ω J ∞
+
Evangelio Mateo 1, 1-17
Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.
Abrahán engendró a Isaac;
Isaac engendró a Jacob;
Jacob engendró a Judá y a sus hermanos.
Judá engendró, de Tamar, a Fares y a Zara;
Fares engendró a Esrón;
Esrón engendró a Arán;
Arán engendró a Aminadab;
Aminadab engendró a Naasón;
Naasón engendró a Salmón;
Salmón engendró, de Rahab, a Booz;
Booz engendró, de Rut, a Obed;
Obed engendró a Jesé;
Jesé engendró al rey David.
David engendró, de la mujer de Urías, a Salomón;
Salomón engendró a Roboam;
Roboam engendró a Abías;
Abías engendró a Asá;
Asá engendró a Josafat;
Josafat engendró a Jorán;
Jorán engendró a Ozías;
Ozías engendró a Joatán;
Joatán engendró a Acaz;
Acaz engendró a Ezequías;
Ezequías engendró a Manasés;
Manasés engendró a Amós;
Amós engendró a Josías;
Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.
Después del destierro de Babilonia,
Jeconías engendró a Salatiel;
Salatiel engendró a Zorobabel;
Zorobabel engendró a Abiud;
Abiud engendró a Eliaquim;
Eliaquim engendró a Azor;
Azor engendró a Sadoc;
Sadoc engendró a Aquín;
Aquín engendró a Eliud;
Eliud engendró a Eleazar;
Eleazar engendró a Matán;
Matán engendró a Jacob;
Jacob engendró a José, el esposo de María,
de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
Así, las generaciones desde Abrahán hasta David fueron catorce;
desde David hasta el destierro de Babilonia, catorce;
y desde el destierro de Babilonia hasta Cristo, catorce.
Palabra de Dios
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Reflexión: En la genealogía de Jesús como la nuestra hay pecado, fracaso, heridas… y aun así, hay salvación.
Nada de lo que eres queda fuera del Plan de Dios.
Y hoy la pregunta es: ¿le permites nacer también en tu historia concreta?
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Propósito del día: Reconcíliate hoy con una parte de tu pasado y entrégasela a Dios sin maquillarla.
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Microrelato – Mérida: “Los Nombres en la Piedra”
La tarde caía lenta sobre Mérida.
Anelines caminaba junto al puente romano, leyendo en el móvil la larga lista de nombres del Evangelio.
—… parece una lista interminable —dijo—. y algunos de esos nombres… no son precisamente ejemplares.
Anita apoyó la mano en una piedra del puente. —Mira esta piedra.
Ha sido pisada por soldados, mercaderes, traidores, santos y gente anónima.
Y aquí sigue.
Angelines guardó silencio. El Guadiana corría debajo, fiel, constante.
—Jesús quiso nacer así —continuó Anita—.
Metido en una genealogía llena de luces y sombras, para que nadie pueda decir: “mi historia no vale”.
Angelines respiró hondo, y pensó en su propia lista de nombres, decisiones, errores, fidelidades discretas.
—Entonces… ¿Dios no borra el pasado?
Anita negó despacio. —No. Lo redime.
Angelines apoyó la mano en la piedra fría....
—Señor… entra también aquí. En lo que fue torcido. En lo que no entiendo. En lo que aún duele.
El puente permanecía firme.
El río seguía su curso.
Y en ese instante, Angelines comprendió que Adviento no es esperar un Dios lejano,
sino permitir que Cristo se encarne en tu historia real, con todo, con verdad.
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Código espiritual del día: — Dejar que Dios habite mi historia.
"SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS EN VOS CONFIO"
CONSAGRACIÓN