Cuentan que un famoso sabio chino no era muy buen estudiante cuando era pequeño, casi siempre estaba jugando y no le gustaba esforzarse.
Cierto día salió a jugar y pasó cerca de un río, en donde vio a una anciana que estaba frotando una barra de hierro contra una gran roca. El chico extrañado le preguntó:
‐ Señora ¿Qué está haciendo?
La anciana siguió frotando, sin mirarlo, y le contestó: estoy haciendo una aguja para coser.
El chico extrañado le respondió: ¡Pero si es una barra de hierro! ¿Es que puede convertirse en una aguja?
La anciana le miró y le sonrió diciéndole: ‐ Si hoy froto la barra y mañana también, y lo hago así durante mucho tiempo, la barra se irá haciendo cada vez más fina, hasta convertirse en una aguja.
Después de esta experiencia, el chico comenzó a estudiar y a ser más aplicado y constante, llegando a ser de mayor un gran sabio. Nos viene bien esta enseñanza. Todos, si tenemos voluntad en nuestras tareas, podemos llegar muy lejos... Que se note en este nuevo curso que ya hemos estrenado.
¿Sabrías explicar la moraleja de esta fábula?
¿Sabes esforzarte? ¿Tienes algún truco para tener más ganas?
Jesús, amigo, hoy quiero esforzarme mucho más; quiero comenzar esta semana con un nuevo espíritu, con un nuevo ánimo a trabajar, y quiero hacerlo junto a todos mis compañeros de clase.
Ayúdame a respetar el silencio, el trabajo, a saber intervenir levantando la mano y respetando a mis compañeros.
Gracias Jesús, por animarme a seguir creciendo como persona y como cristiano.
Esta semana queremos ofrecer al capital de gracias nuestras metas y objetivos. Los proyectos, las ilusiones, todo lo que queremos alcanzar. Tener proyecto nos hace movernos. Le pedimos a Jesús que los bendiga y a María que nos anime con su ejemplo a conseguirlos.
Oh señora mía, oh madre mía, yo me ofrezco enteramente a ti.
En prueba de mi filial afecto te consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo tuyo, oh madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilizame como instrumento y posesión tuya.
Amén.
Lector: REINA DE LA FAMILIA Y MAESTRA DEL HOMBRE NUEVO
Todos: ¡Ayúdanos en la misión!