“Los individuos marcan goles, pero los equipos ganan partidos”, Zig Ziglar.
Buenos días a todos:
Seguro que ya habéis cogido el ritmo de madrugar, aunque siga costando un poquito, ¿verdad? Os invito a escuchar el siguiente cuento:
Un día, una niña llamada Alicia pensó: “Quisiera conocer a Dios. ¿Dónde lo podré encontrar?”.
Dios escuchó su pregunta y a la mañana siguiente le regaló un bello amanecer. Pero Alicia no le dio importancia. En el colegio, le preguntó a la profesora de religión y ella le respondió:
– Dedica todos los días unos minutos a estar en silencio y sentirás a Dios.
Alicia lo intentó, pero no lo consiguió, pues le gustaba mucho hablar.
Dios deseaba que Alicia lo encontrara así que siguió enviándole señales de su presencia. Una tarde, unos pajaritos se posaron en su ventana y comenzaron a piar una bella melodía, pero Alicia estaba tan distraída jugando que no los oyó.
Salió a pasear al parque y entró en una iglesia. Pero allí sólo vio imágenes inmóviles que no hablaban, y se marchó de allí.
Cuando llegó a su casa, su madre se acercó y le dio un beso. Alicia no se dio cuenta; estaba muy ensimismada pensando en cómo podía encontrar a Dios.
Esa misma noche se acostó muy triste porque le parecía que era imposible encontrarse con Dios. Pero mientras dormía, Dios le dijo en sueños:
– Alicia, hoy te he enviado muchas señales: el bello amanecer, los pajaritos, la iglesia y el beso de tu mamá. Todos son regalos para que te puedas encontrar conmigo.
Al día siguiente, Alicia sintió un cambio muy importante en su interior. Al fin lo había encontrado. Sintió que Dios estaba en su corazón, en en las personas cercanas y en la naturaleza.
Que de verdad en este curso seamos capaces de mirar con los ojos de Jesús.
Vamos a terminar pidiéndoselo a Jesús a través de la oración que vamos a rezar todos juntos.
¿Qué ideas más importantes podemos resaltar de la lectura?
¿Qué te parece la vida de Jesús?
Jesús, préstanos tus ojos hoy:
para ver todas las cosas bonitas
que hay a nuestro alrededor para fijarnos,
como tú, en los que necesitan ayuda
para mirar a nuestros amigos, padres,
vecinos con cariño como hacías tú.
Gracias Jesús.
A nuestro Capital de gracias continuamos ofreciendo nuestros propósitos para este curso 2024-25.
Oh señora mía, oh madre mía, yo me ofrezco en todo a ti.
En prueba de mi filial afecto te consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo tuyo, oh madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilizame como instrumento y posesión tuya.
Amén.
Lector: REINA DE LA FAMILIA Y MAESTRA DEL HOMBRE NUEVO
Todos: ¡Ayúdanos en la misión!