"Los débiles jamás perdonan. El perdón es atributo de los fuertes". (Mahatma Gandhi)
Hoy traemos la parábola por excelencia sobre el perdón: El Hijo Pródigo.
Continuamos ofreciendo a nuestro Capital de Gracias en esta semana nuestros intentos de superar las barreras de la indiferencia, de los prejuicios y del odio, para construir la civilización de tu amor, a imitación de María.
Encomendamos a nuestros compañeros de 2º de Bachillerato, que están en Roma.
Oh Señora mía, oh madre mía, yo me ofrezco en todo a ti.
En prueba de mi filial afecto te consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo tuyo, oh madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilizame como instrumento y posesión tuya.
Amén.
Lector: REINA DE LA FAMILIA Y MAESTRA DEL HOMBRE NUEVO
Todos: ¡Ayúdanos en la misión!