El secreto de la santidad consiste en no cansarnos nunca de estar empezando siempre. P. Rey
¿Qué hizo San Francisco de Asis con el lobo?
Tú, Padre Dios, cuidas de las ovejas perdidas, de los que están peor. Eso me gusta de ti. Quiero que me enseñes a ser amigo de los niños que están más solos, de los que más lo necesitan. Quiero tener un corazón universal y llenar mi familia y mi cole de tu amor.
Cada clase elige su Capital de Gracias.
Oh Señora mía, oh madre mía, yo me ofrezco enteramente a ti.
En prueba de mi filial afecto te consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo tuyo, oh madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilizame como instrumento y posesión tuya.
Amén.
Lector: REINA DE LA FAMILIA Y MAESTRA DEL HOMBRE NUEVO
Todos: ¡Ayúdanos en la misión!