“Sigue fiel hasta la muerte, y te daré la corona de la vida” (Apocalipsis 2,10).
¿Alguna vez te enfadas con tus amigos o hermanos? ¿Por qué?
¿Cómo podéis solucionarlo?
¿Te sientes más feliz cuando juegas con tus amigos o hermanos o cuándo os enfadáis?
María, prometo ser bueno
como lo fuiste tú.
Prometo ser generoso con los demás
como tú nos enseñaste.
Y prometo amar a los demás
como tú amaste a tu hijo Jesús.
Cada clase elige su Capital de Gracias.
Oh Señora mía, oh madre mía, yo me ofrezco enteramente a ti.
En prueba de mi filial afecto te consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo tuyo, oh madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilizame como instrumento y posesión tuya.
Amén.
Lector: REINA DE LA FAMILIA Y MAESTRA DEL HOMBRE NUEVO
Todos: ¡Ayúdanos en la misión!